29 de desembre 2012

ERROR TRAS ERROR

Artur Mas se equivocó al convocar elecciones anticipadas, cuando tenía una minoría mayoritaria suficiente para gobernar sin aprietos parlamentarios. Mas se equivocó la noche del 25 N al no reconocer que una buena parte de su electorado le había dado la espalda y, lejos de concederle una mayoría excepcional como pidió a lo largo de la campaña, perdía, de un plumazo, doce diputados. Y Artur Mas se ha vuelto a equivocar al llegar a un acuerdo con ERC, para obtener estabilidad parlamentaria, supeditándolo todo a la celebración de un referéndum de autodeterminación en 2014.

Para los ciudadanos que vivimos en Cataluña se avecinan tiempos muy difíciles. A los problemas generados por la crisis, paro, recortes en sanidad, en educación, en prestaciones sociales y un largo etcétera, ahora deberemos añadir la incerteza y, más que posible, frustración que generan las aventuras inciertas.

En estas circunstancias, los nacionalistas catalanes, que tanto criticaron la herencia recibida del tripartito, ahora, -paradojas de la vida- deberán gestionar su propia herencia, con más paro, menos prestaciones sociales, más listas de espera, mucho más déficit y una alargada y espesa sombra de corrupción. En definitiva, un legado infinitamente peor que el recibido del tripartito dos años atrás. Es verdad que el pacto firmado por CiU Y ERC incluye una serie de medidas para intentar hacer frente a la crisis económica. Ahora bien, no es menos cierto que sobre las mismas se han expresado razonables dudas en cuanto a su eficacia y, especialmente, sobre algunos efectos que pueden resultar nocivos para la economía catalana. Pero es que además estos recelos los han expresado entidades como las patronales Foment y Fepime o la Cambra de Comerç. Recordemos que algunas de estas instituciones se pronunciaron durante la campaña electoral claramente por la secesión.

Por otra parte, el Gobierno en funciones aprobó, días atrás, un impuesto sobre todos los depósitos bancarios, una medida que ya ha sido desactivada por el Gobierno Central, pues como era de suponer, éste ya ha anunciado que interpondrá recurso al Tribunal Constitucional. Pero claro, ésta era una de la propuestas de ERC, y eso nos puede dar una idea de hasta qué punto este partido puede marcar la agenda..

De hecho, en el acuerdo firmado entre Artur Mas y Oriol Junqueras se prevé la recuperación del impuesto de sucesiones y un endurecimiento de las exenciones al de patrimonio. Asimismo, está prevista la creación de varios tributos sobre la banca, las bebidas con azúcar, las grandes superficies o las centrales nucleares. También se ha acordado la implantación de una tasa para los vehículos pesados que crucen Catalunya. Veremos pues, cual es el alcance real de estas iniciativas.

De todos modos, puesto que se trata de crear estructuras de Estado, hubiera sido deseable que, en el pacto suscrito por CiU y ERC, figuraran medidas efectivas para luchar contra la corrupción. Habría sido reconfortante ver plasmado en el acuerdo la eliminación de la concesión de la gestión de Centros de Asistencia Primaria a empresas de servicios, que nada tienen que ver con la sanidad También hubiera sido balsámico que se solventara la situación terminal de las entidades que se ocupan y dan trabajo a discapacitados, y que se pusiera fin a la falta de apoyo a las redes de economía social y solidaria y, hubiera sido una gran acción de país –como les gusta decir a algunos-, poner los medios para evitar la liquidación, casi total, de los fondos de cooperación. De igual manera, se hubiera visto de forma muy positiva, -y no hubiera costado ni un euro- la supresión absoluta de las balas de goma por parte de los Mossos d’Esquadra. Y todo esto, son tan sólo algunos ejemplos.

Pero lamentablemente, nada de lo anteriormente citado se ha reflejado en le pacto. En definitiva, nada nuevo bajo el sol. Artur Mas comete error tras error, y se equivoca gravemente al presuponer que con la pretendida solución al problema nacional llegará la solución al problema social. La cantinela resulta cansina, siempre igual: más de lo mismo, pero eso si, en versión aborigen, y la verdad: para ese viaje no hacían falta esas alforjas.


Bernardo Fernández

Publicado en La Voz de Barcelona 24/12/12

15 de desembre 2012

QUI POSA EN PERILL LA LLENGUA?

No tinc per costum barrejar els meus escrits amb els escrits d’altres, però aquesta vegada vull fer una excepció i poso a la vostra disposició, en l’espai que generosament em cedeix la direcció d’e-notícies.com un article del professor Oriol Bartomeus que considero força interessant. Estic segur que serà del vostre interès.

La cohesió social, allò que abans s’anomenava la unitat civil del poble català, està en perill. De fet, ho ha estat sempre, ja sigui de manera explícita o soterrada. Catalunya ha viscut sempre sota l’amenaça de l’escissió social, de l’esquinçament lingüístic. El fantasma de la creació de dues comunitats que no conviuen, sinó que simplement se suporten, una al costat de l’altra, ha estat sempre present. Només cal repassar la ingent literatura sobre el tema, ja sigui històrica (els estudis sobre el lerrouxisme ocupen quilòmetres de prestatges) o contemporània.

D’una setmana ençà vivim un nou episodi d’aquesta pugna secular per evitar la divisió social d’arrel lingüística, arran de l’envestida del ministre Wert i el seu esborrany de llei educativa. No és nou, ni diferent d’altres ocasions. O sí? Doncs sí. Com a mínim, és diferent del que havíem viscut als vuitantes. I és que per primer cop correm el perill de fomentar la divisió no des de fora, sinó des del propi catalanisme.

L’ofensiva del govern central ha trobat el pati català en plena recomposició, després de les eleccions del 25N. De fet, Wert ha aconseguit (sense pretendre-ho, suposo) amagar el desastrós resultat per als seus interessos de l’estratègia impulsada pel sector sobiranista de CDC i els ha proporcionat una oportunitat per seguir estirant la corda de la tensió identitària amb Espanya (cosa que al PP ja li va bé).

Aquí rau el perill, que algú cregui que pot “netejar” les culpes amb una doble ració de caldo, com si intentessin guanyar les eleccions a la pròrroga, utilitzant la llengua i el model d’immersió lingüística com un element de l’ideari nacionalista i no com el que és, com el pacte més important al que ha arribat aquesta nació en els últims trenta anys. Part d’aquesta estratègia antipatriòtica d’apropiació de la llengua es va veure a la concentració de la plaça Sant Jaume dilluns passat, que alguns van voler convertir en un acte d’afirmació independentista, és a dir en una manifestació “de part”, no en una reivindicació nacional.

Aquest, i no les accions del ministre Wert, és el perill més gran que assetja el català com a ciment de la cohesió social, de la unitat civil. És un perill que es va esquivar als vuitanta a base de generositat per part de tothom, i que ara pot anar-se’n a norris, per raons estrictament partidistes. Després del mal resultat del 25N, el sector sobiranista de CDC podria estar temptat de fer servir la defensa del català per guarir-se les ferides, convertint la immersió en un element més del “kit” del bon independentista, és a dir apropiant-se de la defensa del català a l’escola.

La llengua ha sobreviscut tots els atacs perquè ha estat un element d’integració, de trobada, d’expressió no d’una part dels catalans sinó de tota la ciutadania. És així com s’ha esquivat l’escissió civil, fins i tot en moments més difícils que els actuals. Si el sobiranisme ferit pretén segrestar políticament la llengua per guanyar una batalla que ja ha perdut, acabarà engegant a dida el que ha estat possiblement el principal element de cohesió del poble català. El perill existeix i aquest cop no ve de fora, ve de dins mateix. Ull amb voler fer de la llengua una arma política en benefici partidista, perquè acabarem perdent tots. Com deia l’anunci, el català és cosa de tots. I ha de seguir sent-ho. Fins i tot (o principalment) d’aquells que no el parlen regularment. Seria dramàtic que el que no han aconseguit des de Lerroux a Wert ho acabin assolint les urgències internes dels “joves turcs” convergents. Seria l’acte més anticatalà que es pot fer en aquests moments.

Segons el meu criteri una molt bona reflexió del professor Bartomeus

Interessant, oi que si?


Bernardo Fernández

Publicat a e-noticies.com 14/12/12



POLÍTICA Y POLÍTICOS

Durante mucho tiempo, cual leyenda urbana, se ha querido hacer creer que la derecha gestionaba mejor que la izquierda. Ahora, cuando el PP lleva un año gobernando, ha quedado meridianamente claro que esa argumentación es radicalmente falsa. La situación es hoy sensiblemente peor a la que hace un año dejó el PSOE cuando abandonó el Gobierno.


Después de más de cuatro años la crisis causa estragos, nos recortan todo lo recortable, el paro sigue aumentando y nadie es capaz de explicar que hacer para salir de ésta. Esa situación induce a la ciudadanía a pensar que el problema está en la clase política que es incapaz de sacar a la sociedad del atolladero en que se encuentra.

De todos modos, está sensación de ineficacia no es exclusiva de nuestro país. Resulta bastante común en nuestro entorno más o menos inmediato. No deja de sorprender la rapidez con la que se desvanecen las ilusiones puestas en un líder político o en un programa electoral. Eso ha sucedido con Françoise Hollande en Francia, y Barack Obama, en Estados Unidos, por no hablar de Mariano Rajoy que, aunque nunca llegó a ilusionar, ha defraudado hasta a los más acérrimos.

El desencuentro entre la clase política y la sociedad es un hecho, basta con mirar las encuestas. No obstante, resulta chocante que la crisis haya deteriorado la imagen de los políticos bastante más que la corrupción. De ahí, es fácil de deducir que durante un tiempo se ha considerado que la corrupción era algo intrínseco al sistema. Tal vez por eso existe la tendencia a creer que el político siempre es el malvado y el perverso y la sociedad beatífica e impoluta. Olvidamos con demasiada frecuencia que para que exista un corrupto es condición indispensable que exista un corruptor.

Con este panorama de fondo, se va extendiendo un clima de rechazo a los partidos políticos tradicionales y en esas circunstancias puede surgir, con relativa facilidad, un líder populista que haga creer que nuestros males tienen su origen en los intereses mezquinos de una clase política que no hace lo que hay que hacer.

Es lógico que aquellos que han perdido su puesto de trabajo, que sufren en sus carnes los recortes de los derechos sociales o que ven reducida su renta familiar hagan responsable de su situación a la clase política. Fueron los políticos los que les prometieron soluciones que después no llegaron.

Ahora bien, lo que causa inquietud es la argumentación de una buena parte de la clase supuestamente ilustrada que no dudan en dejar títere sin cabeza con tal de aumentar sus índices de audiencia, ya sea en tertulias, artículos o blogs Todo vale para castigar a “la casta mantenida” como dice Josep Ramoneda.

Llegados a este punto de la crítica, el camino se bifurca y mientras unos apuntan, de forma más o menos velada, caminos populistas como el de Mario Conde, otros, se supone que con un coeficiente intelectual más elevado, suspiran por soluciones tecnócratas y gobernantes apolíticos.

No se trata de hacer una defensa a ultranza de nuestro sistema político. Es verdad que existe un grave problema de clientelismo, que hay corrupción, que buena parte de la financiación de los partidos, es cuando menos excesivamente opaca, que muchos políticos son mediocres hasta la exasperación y se dedican a medrar. No es menos cierto, también, que hay demasiados vasos comunicantes entre los consejos de administración de las grandes empresas, el mundo financiero y los partidos políticos, y, además, todo ese entramado viene de lejos. No obstante, como decía Jordi Pujol “cada sociedad tiene los políticos que se merece”, o dicho de otro modo: los políticos no son muy distintos a la sociedad de la que proceden.

Entre la clase política sucede como en botica, hay de todo. Políticos inteligentes, trabajadores, gandules, honestos a carta cabal, oportunistas, aprovechados… y de todos los especímenes que se nos puedan ocurrir, exactamente igual como sucede con los médicos, los abogados o los fontaneros. Lo mismo podríamos decir de la corrupción, haberla hay la, ahora bien, también es corrupto y comete fraude fiscal el dentista que no da factura cuando saca una muela, el asesor fiscal que hace la Declaración de Renta y no lo declara o el lampista que arregla el desagüe atascado y para no declarar el IVA, evita facturar.

Nuestro sistema democrático precisa de una fuerte regeneración que, a su vez, pasa por dotar a la política y, por ende, a los políticos de mayor autonomía respecto de los poderes económicos. Asimismo, hay que reformar en profundidad las estructuras del Estado y su entorno. De hecho, hay indicios racionales para pensar que la sociedad demanda, cada vez más, más Estado, pero eso sí, un Estado eficaz combativo y lo menos burocrático posible. Hay que revitalizar las Cortes Generales, modificar el sistema actual de partidos, anquilosado y excesivamente jerarquizado, realizar una reforma de la ley electoral que acerque el diputado a sus electores. Pero también, de forma simultanea, necesitamos un cambio cultural de fondo, para que la política sea vista como algo, además, de necesario para la sociedad noble y que dignifica a aquel que decide dedicar sus esfuerzos a mejorar la calidad de vida de sus semejantes. Se trata de recuperar la política como elemento de transformación.



Bernardo Fernández

Publicado en la Voz de Barcelona 13/12/12

COMO UN TORO

Con el órdago soberanista de Artur Mas, las relaciones entre el los Gobiernos central y autonómico de Cataluña habían quedado bajo mínimos. Después, tras el varapalo electoral sufrido por los nacionalistas catalanes, parecía que, poco a poco, se podían ir rehaciendo los puentes y en consecuencia el dialogo.


Pero cuando apenas han trascurrido quince días de las elecciones, el Ministro de educación José Ignacio Wert ha presentado el borrador de la nueva ley de educación que parece obedecer más a una segregación extra de testosterona que a la iniciativa de una persona con visión de Estado.

Es verdad que ni la reacción de la Consellera Irene Rigau marchándose a mitad de reunión, ni el plantón de Antoni Castellá, secretario de universidades de Cataluña, al día siguiente, son para enmarcar, pero como diría un jurista la carga de la prueba recae en el Señor Ministro.

Estamos ante un borrador polémico que si no se modifica de forma sustancial, es más que probable que acabe en los tribunales. Es evidente que con la que está cayendo, presentar una inicaitiva como la mencionada, aunque sea un borrador, es cuando menos inoportuno e inadecuado.

La inmersión lingüística en Cataluña es más una norma de convivencia y cohesión social, que una cuestión meramente formativa. Si aquí tenemos algún valor a preservar por encima de cualquier otro, eso es la mencionada convivencia y la cohesión social que han sido, son y deberían seguir siendo ejemplares.

Vivimos en libertad y cada cual se puede sentir como quiera, y si el Ministro Wert “se siente como un toro bravo que se crece con el castigo”, allá él. Pero no perdamos de vista que la intransigencia y el dogmatismo son terreno abonado para generar independentistas; en cambio, la convivencia y la cohesión social son la base del acuerdo y el consenso.

De como se resuelva este asunto, depende, en buena parte, el futuro de nuestra sociedad y eso, no es poca cosa.

Bernardo Fernández

Publicado en ABC 12/12/12



05 de desembre 2012

POSAR FIL A L'AGULLA

El passat diumenge dia 2 de desembre, aquest mitjà de comunicació publicava en la seva portada una notícia segons la que L’Ajuntament de Tarragona havia anunciat que retirarà els diners que tingui en entitats bancàries que realitzin algun desnonament a la ciutat. La mesura de pressió va ser anunciada al Diari de Tarragona pel regidor de Relacions Ciutadanes, Francisco Zapater, i ha entrat en vigor el mateix dia 1 de desembre. Així, la ciutat és la primera de les quatre capitals catalanes que adopta una decisió d’aquest tipus.


És veritat que és un acte simbòlic, però és molt important. Des de l’Ajuntament creuen que pot ajudar a evitar que segueixi creixent el nombre de desnonats per no poder pagar la hipoteca, ja que cancel•lar un compte d’un ajuntament pot suposar que un banc es quedi sense prop de quatre milions d’euros. Durant l’últim any, 3.000 famílies de la província han rebut avisos de desnonament.

l’Ajuntament de Tarragona ha posat fil a l’agulla en quest tema tan delicat i que tanta alarma social ha generat. Per això, es vol posar en marxa, quan abans millor, una comissió mixta entre entitats financeres, l'Ajuntament i la Plataforma d’Afectats per la Hipoteca (PAH) per crear un banc d’habitatges de lloguer a baix preu pels desnonats. També es vol aprovar una moció per declarar oficialment Tarragona com una ciutat ‘contra els desnonaments de ciutadans en situació de crisi’.

Per altra banda, la Plataforma d’Afectats per la Hipoteca està duent a terme una campanya per aconseguir que tots els plens municipals de les diferents poblacions aprovin una moció en aquest sentit. Luís Martín, portaveu de la PAH al Baix Penedès, creu que els alcaldes haurien de lluitar activament contra aquest problema. Per la PAH, una bona manera seria pressionar de la manera com ho ha fet Tarragona, amb la retirada dels diners que tenen als bancs.

Sens dubte, mesures d’aquests tipus són força positives per fer aquesta maleïda crisi una mica més suportable a aquells que sense gaudir de la festa ara els toca pagar els plats trencats.. Ara bé. Iniciatives como aquesta són necessàries, però no suficients i cal avançar molt més per aquest camí. En aquest sentit seria molt interessant que els municipis plantegessin altres iniciatives com ara cobrar l’IBI de totes les activitats econòmiques que es fan a una ciutat poble o vila, també las que generen guany a l’Església, perquè no?



Bernardo Fernández

Publicat a e-notícies.com 03/12/12

VOLVER A LA REALIDAD

Por higiene democrática y decencia política, Jordi Argelaguet, Director del Centre d’Estudis d’Opinió (CEO) debería presentar su dimisión de forma irrevocable o ser cesado de manera inmediata. El mencionado organismo, dependiente de la Generalitat, presentó el pasado 8 de noviembre un sondeo, según el cual CiU obtendría, en las elecciones del 25-N, entre 69 y 71 escaños, el PSC se quedaría en 15 y ERC obtendría 14, mientras que IC-EUA se mantendría en 10.


Es evidente que no ha acertado ni una, como tampoco la ha hecho ninguna empresa de las que se dedican a esos menesteres. La diferencia estriba en que esas empresas son privadas y responden a unos interese determinados. En cambio el CEO se sufraga con el dinero de todos los ciudadanos y por eso lo más normal sería que su director dejara el cargo por incompetencia profesional manifiesta.

Por otra parte, a lo largo de la pre-campaña y campaña electoral se han puesto en evidencia preocupantes déficits democráticos. Destaca entre ellos la descarada la línea soberanista de los medios de comunicación públicos, Catalunya Ràdio y TV-3. que dejaron de ser públicos para ponerse al servicio de un proyecto. De igual manera, podríamos hacer referencia a la ausencia de una mínima neutralidad en la publicidad institucional, de la que se excluyó a los medios no afectos, y en cambio, se dieron subvenciones ad hoc a los medios adictos. Todo ello trufado de un partidismo exacerbado patrocinado desde la Generalitat. En consecuencia, no fue casualidad que la Junta Electoral prohibiera mensajes de llamada a las urnas, por partidistas, sectarios y extemporáneos. Nunca como en esta campaña el nacionalismo gobernante había dado muestras de tanto sectarismo.

Es un hecho que en estos días se están escribiendo infinidad de artículos sobre el varapalo que han recibido los nacionalistas catalanes en las urnas. En estas circunstancias, a mí me ha parecido oportuno hacer un análisis desde un punto de vista que algunos consideraran menor, pero que es totalmente válido. Máxime cuando ahora, después de las elucubraciones más disparatadas nos toca a todos, y de forma muy especial y urgente, al Govern volver a la realidad.

Y la realidad es que la pobreza se ha disparado en Cataluña de forma exponencial. A día de hoy, el 21,9% de los catalanes viven con rentas inferiores al umbral de la pobreza y el 28% de los niños viven en familias pobres. La realidad es que CiU en la legislatura anterior sólo ha cumplió una de sus promesas electorales: eliminar el impuesto de sucesiones. Los nacionalistas catalanes aseguraron en la campaña electoral que reducirían el paro a la mitad en cuatro años, pues bien, en dos años aumentó de 686.000 a 843.000 personas. Se propuso una sustancial rebaja del fracaso escolar, que en 2009 era del 29%, ahora se ha quedado en el 26%. Asimismo, en estos 21 meses, los empleados públicos han visto reducido su salario entre el 5% y el 15%. En sanidad han aumentado las listas de espera en un 43%. La renta mínima de inserción (último recurso de cohesión social), se ha retirado a 7.127 familias que antes de reformar las condiciones de recepción la recibían.

Y todo esto, sin tener en cuenta otros asuntos, no menores, como la supuesta corrupción de altos cargos de la Diputación de Barcelona, el caso Palau, los presuntos amaños en los concursos de las estaciones de ITV o la posible corrupción en la sanidad, entre otras minucias.

Esa es la realidad que deberá afrontar Artur Mas cuando vuelva a ser investido presidente de la Generalitat. Los nacionalistas catalanes, que tanto criticaron la herencia recibida del tripartito, ahora, -paradojas de la vida- deberán gestionar su propia herencia, con más paro, menos prestaciones sociales, más listas de espera, mucho más déficit y una alargada y espesa sombra de corrupción. En definitiva, infinitamente peor que la recibida dos años atrás.

Tras la debacle electoral Artur Mas ha de encontrar un socio que de estabilidad a su Gobierno, algo que parece, en principio imposible: “CiU necesita que ERC, PSC o PP, uno de los tres, voten a favor de la investidura de Mas, que no saldría elegido si los tres se abstienen”. Ha comentado un prestigioso cronista político.

En estas circunstancias, si Mas exhibe la zanahoria del referéndum es posible que consiga que los republicanos voten su investidura. Otra cosa será ver quien da soporte a los presupuestos, si los nacionalistas persisten en su política económica y de recortes sociales. Además, por si no hubiera bastante, el portavoz del Gobierno en funciones, Francesc Homs, ya ha anunciado un nuevo recorte para el próximo ejercicio de 4.000 millones de euros.

En estas circunstancias cualquier cosa es posible y otras elecciones para el próximo año no se deberían descartar.



Bernardo Fernández

Publicado en La voz de Barcelona 02/12/12



26 de novembre 2012

SÍ O NO

La campaña de las elecciones al Parlament de Cataluña, del próximo 25 de noviembre, estaba resultando muy anodina. Tan sólo había que despejar un par de incógnitas. Una: saber si CiU ganará por mayoría absoluta, y dos: si los socialistas, en su caída libre, serán capaces de mantenerse como segunda fuerza o caerán a la tercera o cuarta posición.


Con este paisaje de fondo, el periódico El Mundo lanzó, el pasado viernes 16 de noviembre, su particular órdago al publicar un supuesto “borrador” de un informe policial de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) del Cuerpo Nacional de Policía. En el citado escrito se sitúa a Artur Mas y a Jordi Pujol como receptores de parte del dinero que empresas constructoras dieron al Palau de la Música como medio para obtener la adjudicación de obras públicas. En ese mismo documento se señala que el actual presidente de la Generalitat sería beneficiario de supuestas cuentas en Suiza.

Está por ver si estamos ante un nuevo caso de información basura, o bien, por el contrario, el supuesto borrador existe y la noticia se basa en hechos reales.

Sea como fuere, a los nacionalistas catalanes les ha faltado tiempo para, además de poner una querella al rotativo, -acto absolutamente legítimo si así lo consideran oportuno- poner en marcha la estrategia de mezclar líder, partido y país, que tan alta rentabilidad electoral les ha proporcionado a lo largo de los años, desde que la utilizaran en el caso Banca Catalana. De esa forma, los ataques a un político o a un proyecto, lo son a un pueblo. La cuadratura del círculo.

En cualquier caso, pocas veces en la política contemporánea un tema de tanta trascendencia se ha podido resolver de una forma tan sencilla. A la pregunta ¿tiene Usted cuentas bancarias en algún paraíso fiscal? Basta con que Artur Mas responda con un simple monosílabo: si o no. Tan fácil como eso.



Bernardo Fernández

Publicado en ABC 21/11/12



LA BANCA SIEMPRE GANA

Curioso país el nuestro. El hecho de quedarse en la calle por el impago de un crédito hipotecario, tiene el mismo trato fiscal que un negocio inmobiliario. Ante la avalancha de desahucios que se está produciendo algunos ayuntamientos, de forma graciable, empiezan a dar ciertas facilidades a los afectados y otros se plantean eliminar las plusvalías, pero sin medidas concretas de momento. De todos modos, sorprende la rigidez con los embargos por impago de hipoteca y la exquisitez con que se trata a grandes estafadores y defraudadores, como por ejemplo, Félix Millet


La crisis ha hecho visibles importantes disfunciones en nuestro sistema hipotecario que evidencian desequilibrios que hay que corregir. Es necesario hacer que el mercado de las hipotecas sea equilibrado y respetuoso con los derechos del consumidor. Para ello, entre otras medidas, se deberían desvincular las tasadoras de las entidades crediticias. También habría que prohibir emitir cédulas hipotecarias respaldadas por hipotecas sobre viviendas sobre tasadas. De igual manera, se debería aplicar la Ley de Usura a determinados intereses de demora. Asimismo, resulta sorprendente que se realice una valoración del inmueble para determinar el importe a prestar, y otra diferente en el momento de realizar la tasación para la subasta.

La imagen del ciudadano que entrega sus llaves para liquidar la hipoteca es habitual en Estados Unidos. Allí el comprador tan solo responde con el bien hipotecado. En cambio, en España, lo más habitual es que con eso no baste. La diferencia estriba en que en EE UU las entidades financieras asumen el riesgo, aunque después lo externalicen, mientras que en estas latitudes lo asume el comprador que responde con todos sus bienes presentes y futuros.

Aquí, la cosa está clara: la banca siempre gana. Todas las consecuencias de la burbuja inmobiliaria las paga el cliente. El banco sale inmaculado. Según nuestra legislación sólo el cliente comete errores y ha de pagar por ello. Las entidades financieras no tienen ninguna responsabilidad. Ahora bien, se supone que el oficio de banquero se caracteriza por la prudencia, el conocimiento del mercado y la valoración de los riesgos. Visto lo visto, la negligencia, la falta de profesionalidad y la codicia desmedida explicarían, en parte, la situación en que nos encontramos.

A cada cual lo suyo. Y no cabe duda de que el ciudadano mayor de edad y responsable de sus actos debe saber lo que firma. No obstante, es obvio que muchas cosas han fallado en nuestro sistema: se hacían préstamos sobre el 100% de la tasación, las viviendas subieron otro tanto en muy poco tiempo, el suelo se revalorizó entre 1997 y 2007 un 500% y en cambio los salarios en el mismo período se incrementaron menos de un 25%.

No debemos olvidar que los solicitantes de créditos no tasaban los pisos ni eran responsables de que se les concediera el 120% del valor tasado, tampoco se les puede echar en cara que sus hipotecas superaran con creces el 35% de sus ingresos, era el banquero el que tenía capacidad para otorgar la hipoteca y no el cliente.

Días atrás y en el contexto de crisis que estamos viviendo, una comisión de magistrados presentó al Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) una serie de “Propuestas para la Agilización y Reforma de los Procesos Civiles”. Entre las cuales ha llamado poderosamente la atención la que hace referencia a la capacidad que deberían tener los jueces para aplazar o suspender un desahucio de aquellos que no puedan seguir pagando su hipoteca por estar sin trabajo. Ésta es, también, una de las sugerencias plantadas en la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) promovida por la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) y diversos colectivos sociales y sindicales.

Pero, sin duda alguna, lo que ha causado más impresión en la ciudadanía y, por extensión en la clase política, han sido los suicidios de un hombre en Granada y una mujer en Baracaldo, momentos antes de ser desahuciados. Y por si todo esto no fuera suficiente, la guinda del pastel ha sido un auto no vinculante del Tribunal de Justicia de la UE (TUE), que ha dictaminado que la ley española de desahucios vulnera la normativa comunitaria porque no garantiza una protección eficaz de los consumidores frente a posibles cláusulas contractuales abusivas en las hipotecas.

Como decíamos más arriba, la banca siempre gana y la moratoria que ha decretado la patronal de las entidades financieras para las situaciones más extremas responde más a criterios cosméticos que a una voluntad real de dar solución al drama de perder la casa por no poder hacer frente a la hipoteca.

Pues bien, ni con todo este panorama de fondo, PP y PSOE han sido capaces de ponerse de acuerdo para parar este drama social. En estas circunstancias, el Consejo de Ministros ha aprobado un Real decreto, según el cual los desahucios se paralizarán durante un plazo de dos años para grupos como familias numerosas, con discapacitados a su cargo o compuestas por parados sin prestación, si tienen una renta familiar de 19.200 euros al año como máximo, entre otros requisitos. La plataforma de Afectados por la Hipoteca entiende, como no puede ser de otra forma, que la medida del Gobierno se pliega a los deseos de la banca ya que deja a muchas personas sin protección.

Ante esta situación de desequilibrio y falta de protección de los usuarios ha llegado la hora de la política. No se puede seguir haciendo oídos sordos a lo que demanda la calle y los paños calientes ya no sirven. Es el momento de introducir en nuestro ordenamiento jurídico más equidad y más justicia social. Además, hay que hacerlo rápido y bien ya que el tiempo se agota y la paciencia de los ciudadanos también.



Bernardo Fernández

Publicado en La voz de Barcelona 20/11/12

SOSTENELLA I NO ENMEDALLA

Qui comte un error I no el corregeix

Comet un altre encara més greu.

Confuci.



Si hem de jutjar per les declaracions d’Artur Mas en aquests últims temps, sembla evident que ha descobert quin és el seu destí en aquesta vida. Si després veiem el cartell per a la campanya electoral del 25-N de CiU, sota el lema, “La voluntat d’un poble”, apareix Artur Mas amb els braços estesos envoltat de banderes catalanes i estelades. Ja no poden haver-hi dubtes, amb el posat de messies que li han plantat

Ell està per sobra del bé i del mal. Tan se val que la seva parella de coalició renegui de la independència o que les enquestes diguin que l’atur i l’economia són les principals preocupacions dels catalans.

Segons Jordi Barbeta, col•laborador de La Vanguardia, el cartell electoral de CiU de cara a les properes eleccions "és un error gravíssim de la seva campanya! I el pagarà. I amb ell, està donant arguments als seus adversaris”.

De la mateixa manera, el professor de comunicació Lluís Pastor també va lamentar que “el posat messiànic del cartell d’Artur Mas no s’adequa amb la seva personalitat”.

"I Ernest Folch va anar encara més lluny: 'Aquesta mà estesa m’evoca el gest totalitari d’algun personatge històric molt odiós', cosa que em va fer venir al cap la imatge de Hitler. Ja ens van ensenyar, a la facultat, que la ràdio és un mitjà molt, molt calent. Gairebé crema", conclou.

Per altra banda, la vicepresidenta de la Comissió Europea, Viviane Reding, ha insistit en que si els catalans optessin per separar-se d'Espanya, el nou estat "no en seria automàticament" nou membre. Reding ha fet aquestes declaracions a Berlín.

L'argument de Reding és simple: "Catalunya no seria automàticament un nou estat de la Unió Europea perquè seria un nou estat." Assegura que "el tractat és relativament clar: en cas que Catalunya es decideixi a separar-se d'Espanya i constituir un estat independent, hauria de presentar una sol•licitud d'accés a la Unió."

La vicepresidenta europea fa extensiva la situació a qualsevol nou estat: "Així és el marc legal i serà així no només per a Catalunya, sinó també per a Escòcia o per a qualsevol estat que es plantegi una cosa semblant."

Tan se val, Mas creu haver trobat el seu destí en aquesta vida i ni les crítiques ni els advertiments li faran canviar d’opinió. Però és que a més, és molt probable que ni la crisi ni el cartell electoral passin factura a Artus Mas en les eleccions del proper 25-N i sigui un dels pocs polítics al que les retallades aplicades des del Govern no el penalitzin en les urnes.

Mare meva, quin futur ens espera.



Bernardo Fernández

Publicat a e-notícies 11/11/12

04 de novembre 2012

Y DESPUÉS, ¿QUÉ?

Sin que sirva de precedente, vamos a trabajar con la hipótesis de que el parlamento catalán que salga de las urnas el próximo 25-N sea nítidamente soberanista. En consecuencia, vamos a suponer que Artur Mas encuentra las complicidades necesarias y el marco legal adecuado para convocar un referendo o consulta dentro de la legalidad. Llegados a esta situación, habría que empezar a poner los puntos sobre las íes.


El primer asunto a clarificar sería el tipo de pregunta. No es lo mismo preguntar si se quiere ser independiente, o no, que hacer referencias a un hipotético estado que, de entrada, no sería miembro de la UE. Por eso, parece recomendable tomar el modelo escocés y realizar una sola pregunta, clara e inequívoca.

Parece lógico exigir con anterioridad a la consulta una normativa concreta y concisa para la misma. Ahí se deberían definir cuestiones como cual debería ser el porcentaje mínimo de participación para que la misma se pudiera considerar válida. Asimismo, habría que manifestar qué porcentajes de síes sería necesario para ganar al referendo, habida cuenta que un 51% no sería suficiente como acertadamente señaló el propio Mas.

De igual manera, se debería definir que tiempo debería pasar para convocar otra consulta en el caso de que no se obtuviera la mayoría necesaria. De no hacerlo, podría ocurrir que algún descerebrado le cogiera el gusto a eso de consultar cada vez que surgiera un quítame estas pajas y nos embarcaran en un referendo cada dos por tres.

Por otra parte y como ya manifestó el presidente Mas, semanas atrás, Cataluña debería construir estructuras de estado. Es decir, entre otros estamentos se debería crear una Agencia Tributaria, una Seguridad Social, un cuerpo diplomático, tal vez un Ejército y un sinfín de organismos propios de una nación independiente. Pues bien, como contribuyentes que somos, tenemos derecho a saber por cuanto nos puede resultar la aventura.

Asimismo, deberíamos asumir la parte alícuota de la deuda española que se debería sumar a la que ya tenemos como catalanes. También, justo es decirlo, nos correspondería una parte del patrimonio español. De igual forma, sería bueno saber en que parámetros se situaría la prima de riesgo catalana que en 2010 estaba sobre los 200 puntos y ahora, según los expertos, de salir al mercado rondaría los 1.300 puntos.

Siguiendo con la hipótesis con la que empezaba este escrito, y en el supuesto de que el si obtuviera la mayoría suficiente para declararnos independientes, los ciudadanos, con anterioridad, deberíamos saber que estrategia se seguiría para entrar en la UE. Habida cuenta que como estado nuevo estaríamos fuera. Ya que se necesita, no lo olvidemos, la unanimidad de los socios del club europeo para formar parte del grupo. La ciudadanía también debería saber que se haría para salvar los aranceles fronterizos que con toda probabilidad impondrían otros países a los productos fabricados aquí. O que haríamos con los productos que hoy vendemos en España, que es el principal mercado para nuestras empresas, si decidieran, cosa harto probable, no comprar productos catalanes.

Otro de los grandes inconvenientes que habría que prever sería la fuga, más que previsible, de grandes empresas y multinacionales. Además, sería prácticamente imposible encontrar recursos en el exterior para sufragar nuestra deuda. Todos sabemos que el capital huye en cuanto percibe inestabilidad. De hecho, en los últimos tiempos, del flujo de inversiones que llega a España, en Cataluña sólo se queda un raquítico 14,3%, cuando en buena lógica debería andar sobre el 27%.

Ciertamente, se podrían seguir enumerando inconvenientes que genera una hipotética independencia de Cataluña, casi hasta el infinito. Pero entiendo que es preferible dejar cuestiones en el tintero y no hacer una relación exhaustiva de todos aquellos temas que nos afectarían el día de después. Además, he querido dejar fuera del foco, los análisis de intangibles como, por ejemplo, el sentimiento independentista. Ese tipo de percepciones no son cuantificables y pertenecen a otro ámbito. De igual modo, también, excluyo de estas líneas promesas electorales por increíbles, como que el castellano en una Cataluña independiente sería lengua cooficial. Sencillamente no puedo creer que aquellos que ahora sancionan a un establecimiento por rotular en castellano, en un hipotético Estado catalán dieran el mismo rango a esta lengua que a la propia.

Es evidente que los ciudadanos tenemos derecho a decidir, y la falta de un marco legal adecuado, no debería ser obstáculo para que la ciudadanía se pueda expresar en libertad. Ahora bien, aquellos que nos quieren llevar por caminos desconocidos, deberían hacer un ejercicio de honestidad política y social y explicar con todo lujo de detalles ventajas e inconvenientes de ese nuevo escenario. No vaya a suceder que nos encontramos con paisajes no deseados por imprevistos.

Después, con pleno conocimiento de causa, cada cual será muy libre de escoger la opción que más le convenga. Al fin y al cabo, en eso consiste la democracia.



Bernardo Fernández

Publicado en La Voz de Barcelona 31/10/12

POBREZA

Desde que en 2008 empezó la crisis económica, la pobreza se ha disparado en Cataluña de forma exponencial. A día de hoy, el 21,9% de los catalanes viven con rentas inferiores al umbral de la pobreza y el 28% de los niños viven en familias pobres. Puesto que esta sociedad nuestra estigmatiza a los perdedores, aquellos que están en riesgo de exclusión, traten de ocultar su realidad.


Los gobiernos han hecho dejación de determinadas responsabilidades ya que la austeridad dogmática es el nuevo evangelio del neoliberalismo del siglo XXI y la contención del déficit el becerro de oro de nuestros días.

En esas circunstancias, las organizaciones sociales hacen lo que pueden e incluso más, pero éstas también están siendo acuciadas por los recortes y en muchos casos su continuidad empieza a ser más que dudosa.

La sociedad en su conjunto asiste atónita a este aquelarre del absurdo. Se restringen las ayudas a la ciudadanía de a pie y, en cambio, con dinero público se reflotan entidades financieras. Se criminaliza a aquellos que hacen pequeños trapicheos para tirar adelante y se mira hacia otro lado cuando se trata de grandes defraudadores, sean políticos, banqueros o grandes fortunas.

La imagen de personas rebuscando en los contenedores se ha convertido en algo tan habitual como la de familias desahuciadas por no poder pagar su hipoteca. La becas comedor se han reducido de forma drástica y hay niños que sólo hacen una comida al día.

Con este panorama de fondo, hay quien argumenta, con suma frivolidad, que la independencia es la solución a todos los males. De toso modos, podemos estar tranquilos, pues como dijo, días atrás, en una vista a la feria de yates de Mónaco el teniente de alcalde del Ayuntamiento de Barcelona, Antoni Vives, (CiU): “El mundo se puede estar cayendo abajo, pero nosotros nos mantenemos sobre nuestros pies”. Sin duda alguna, todo un ejemplo de sensibilidad política y social.



Bernardo Fernández

Publicado en ABC 31/10/12

16 d’octubre 2012

PRESUPUESTOS CONTRASTADOS


No solo de pan vive el hombre,

sino de toda palabra que sale de

la boca de Dios



Me ha parecido oportuno empezar este artículo con una cita bíblica, puesto que en Cataluña llevamos semanas vertiendo ríos de tinta, opinando sobre el órdago de Artur Mas y su camino hacia Ítaca. Pero estamos dejando de lado que la vida sigue y el Gobierno que preside Mariano Rajoy ha presentado los presupuestos para 2013. Unas cuentas que nos afectan a todos de manera directa.

Según el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, 2013 “será el último año de la recesión”. Basta echar un somero vistazo a las cuentas para poder augurar, casi sin margen de error, que es muy poco probable que ese pronóstico se cumpla. Más bien todo lo contrario. Esos presupuestos tienen más pinta de rémora que de acicate para generar la tan deseada, como necesaria, recuperación económica.

La deuda pública pasará del 85,3% en 2012, al 90,5% en 2013, debido principalmente a las ayudas públicas a la banca La inversión en infraestructuras caerá un 15%. El recorte de la sanidad rondará el 28% -casi nada-. Y las prestaciones por desempleo se reducirán un 6,3%, lo que significa que el consumo también se resentirá.

De todos modos, y a pesar de que descienden las prestaciones por desempleo, al encontrarnos en un proceso de recesivo, es más que previsible que el número de desempleados aumente y eso haga que la partida prevista para cubrir esta contingencia crezca por encima del 25% de lo presupuestado inicialmente. Pero es que además, eso hará que la subida de las pensiones sea incompatible con el compromiso adquirido en el Plan de Estabilidad de limitar los gastos en prestaciones sociales en el 15,9%.

En estas circunstancias, lo que resulta sorprendente es que el ministro de Hacienda no se sonrojara al calificar este presupuesto de “marcadamente social”. De hecho, el FMI (Fondo Monetario Internacional) ya ha hecho saber que según sus análisis el PIB para 2013 tendrá una caída 3 veces superior a la anunciada por el Ejecutivo.

Estas previsiones sintonizan con la de los expertos consultados, los cuales sostienen que la estimación de los ingresos se ha sobredimensionado para cuadrar el déficit. Opinan que cualquier crecimiento previsto en impuestos que dependan de la actividad económica (IVA, IRPF) es poco realista. Pensar que en 2013 los ingresos presupuestarios aumentarán en más de 13.000 millones y los ingresos totales alcanzarán los 124.000 millones, es poco menos que soñar una utopía. Estos planteamientos ponen en tela de juicio la credibilidad del Gobierno a la hora de hacer números, y hacen prever repercusiones nada deseables en los mercados.

Pero lo que se pone en evidencia, es que una vez más la carga de la crisis la han de soportar los colectivos más débiles de la sociedad, parados y pensionistas, y los recortes se ceban en uno de los pilares del Estado del bienestar, la sanidad

Estos presupuestos contrastan profundamente con los aprobados, días atrás, por el Gobierno que preside Françoise Hollande. Pese a que el Ejecutivo galo ha aprobado las cuentas más restrictivas de las tres últimas décadas, lo ha hecho con criterios diametralmente diferentes a los utilizados por Mariano Rajoy y su equipo económico. El Gobierno francés ha previsto un recorte de 37.000 millones de euros que correrán a cargo de los ciudadanos más ricos y de las empresas que más beneficios generan. Según declaraciones de la portavoz del Ejecutivo: “el 90 por ciento de los franceses, clases medias y populares no pagarán más renta, El esfuerzo lo harán el 10% que más tiene y de entre estos de manera especial el 1% más rico”.

Ese 10% que mencionaba Majad Vallaud-Belkacem (portavoz del Ejecutivo) lo deberán asumir, con sus rentas e ingresos, para conjugar dos tercios del ajuste; el resto se obtendrá por las congelaciones de casi todos los departamentos, a excepción de Educación, Justicia y Seguridad, pero si se reducirá el gasto en otros como en Economía o Defensa. Casi igual que los nuestros. No hay duda que estos presupuestos son un soplo de esperanza para que la izquierda europea siga creyendo que es posible enfrentarse al poder financiero y mantener el Estado del bienestar.

Es verdad que partimos de realidades económicas distintas, pero no es menos cierto que aquí, en España, el Gobierno ha hecho de la austeridad un dogma. Mientras que el Gobierno francés está actuando -y estos presupuestos son una prueba- con filosofía de izquierdas y de esa manera se preserva el Estado del bienestar, se fortalece la posición de las clases medias y populares y se hace que aquellos que más se beneficiaron en las épocas de bonanza sean ahora los que apechuguen con la parte menos amable de la situación.

Resulta curioso que, ahora, cuando los apóstoles del liberalismo dan por hecho el fin de las ideologías, éstas se hacen más vigentes y necesarias que nunca. Puesto que de no aplicar criterios progresistas de redistribución de la renta, cohesión social y todo aquello que estos principios llevan aparejados, volveremos a los estándares sociales del siglo XIX.



Bernardo Fernández

Publicado en La Voz de Barcelona 15/10/12





CONTAMINACIÓ AMBIENTAL

És veritat que el PSC no està, ni de lluny, en el seu millor moment, ara bé, l’enquesta publicada pel CEO el passat dia 10 d’aquest mes d’octubre és gairebé un insult a la intel•ligència.


Per començar, és una enquesta "petita", de només 800 entrevistes telefòniques, amb un marge d'error de gairebé +3,5% per les dades globals, el que no permet fer atribució d'escons. Però és a més, l'enquesta es va realitzar entre el 26 de setembre i el 3 d'octubre, en un context dominat pel debat independentista, el que provoca que la mostra tingui un fort biaix polític, que afecta les dades globals.

Per altra part, és evident que el vot a CiU i a ERC està sobre representat en la mostra respecte del vot real de 2010. CiU va obtenir un 38,5% del vot vàlid a les últimes autonòmiques, però en aquesta enquesta els que recorden haver votat per CiU són el 48%, nou punts i mig més. El mateix passa amb ERC, que va obtenir el 7% del vot el 2010 i a l'enquesta té un record de 16%, nou punts més. Curiosament el vot al PSC i al PP està infra representat a l'enquesta. Cinc punts menys pels socialistes i set menys pels populars.

Això és fruit de la mobilització o desmobilització dels electorats. En un context com l'actual, els votants nacionalistes tenen ganes de contestar enquestes, mentre que els altres no, de manera que la mostra resultat (els 800 entrevistats finals) pateix un biaix considerable a favor dels primers.

Malgrat aquestes afirmacions, val a dir que l’enquesta té la seva validesa. Ara bé, cal agafar els resultats amb cura i a qüestionar-se quina part és "real" i quina fruit del biaix de la mostra. Que el PSC sigui la quarta força en "intenció de vot", no vol dir que l'enquesta digui que quedarà quart el 25N.

Per tenir una aproximació del que podria passar el 25N cal convertir la "intenció de vot" en "estimació de vot" i això el CEO no ho fa

El que si és cert´, és que l'enquesta permet fer-se una idea de la situació electoral just acabat el debat de política general, admetent que existeix, fruït del moment polític, una forta contaminació ambiental.

En conseqüència, l'enquesta el que fa és dibuixar un escenari de gran incertesa, amb una altíssima taxa d'indecisos (47%, amb els que no contesten), fenomen que també s'observa a les enquestes per a tota Espanya i a les prèvies de Galícia i Euskadi.

Aquesta és la situació, i encara que en aquests dies sortiran enquestes a dojo, no ens deixem entabanar i no oblidem que la única bona, és la del 25-N.


Bernardo Fernández

Publicat a e-notícies 14/10/12

11 d’octubre 2012

CONTRADICCIONES DE LA HISTORIA

Algunos opinadores, de esos que pontifican cuando hablan, sostienen que Artur Mas pasará a la historia como el gran estadista que dotó a Cataluña de estructuras de Estado y que llevó a su pueblo por el camino de la soberanía plena.


El tiempo da y quita razones, pero la realidad, a día de hoy, es que la obra de Mas al frente del “Govern dels millors”, en la legislatura más breve del Parlament, es más que discreta. Veamos.

La verdad es que CiU sólo ha cumplido una de sus principales promesas: eliminar el impuesto de sucesiones. Los nacionalistas catalanes aseguraron en la campaña electoral que reducirían el paro a la mitad en cuatro años, pues bien, en dos años ha aumentado de 686.000 a 821.000 personas. Se propuso una sustancial rebaja del fracaso escolar, que en 2009 era del 29%, ahora se ha quedado en el 26%. Asimismo, en estos 21 meses, los empleados públicos han visto reducido su salario entre el 5% y el 15%. En sanidad han aumentado las listas de espera de 56.000 a 80.000 pacientes. La renta mínima de inserción (último recurso de cohesión social), se ha retirado a 7.127 familias que antes de reformar las condiciones de percepción la recibían.

Y todo esto, sin tener en cuenta otros asuntos, no menores, como la supuesta corrupción de altos cargos de la Diputación de Barcelona, el caso Palau, los presuntos amaños en los concursos de las estaciones de ITV o la posible corrupción en la sanidad, entre otras minucias.

Con este bagaje, lo lógico sería que, en las próximas elecciones, la ciudadanía enviase a Artur Mas a su casa por una larga temporada; aunque lo más probable es que pase a la posteridad como el primer gobernante europeo a quien su política de ajustes no pasó factura electoral. Y es que ya se sabe, la historia está llena de contradicciones.



Bernardo Fernández

Publicado en ABC 10/10/12

PROS Y CONTRAS

Hasta hace poco más de dos años la sociedad catalana se proyectaba al mundo como un tapiz de vistosas contradicciones, un poco victimista, algo narcisista, atormentada y quejosa. Pero nítidamente mediterránea, hedonista y con un alto nivel de vida.


La sentencia sobre el Estatut del Tribunal Constitucional en julio de 2010 y la crisis económica han sido el caldo de cultivo adecuado para que la falta de visón y las estrategias políticas corto-placistas, aunque de alto rendimiento electoral inmediato, pongan en riesgo de extinción aquello que costó sangre, sudor y lagrimas construir.

En Cataluña, hemos vivido un mes de septiembre de infarto, Casualidad o no, los acontecimientos políticos se han sucedido en cascada. Primero fue la impresionante manifestación del 11-S, pocos días después la entrevista de Mariano Rajoy y Artur Mas con la propuesta de pacto fiscal sobre la mesa y luego, sin solución de continuidad, el Pleno del Parlament de Cataluña sobre Política General, en el que Artur Mas ha anunciado elecciones para el próximo 25 de noviembre.

Estoy convencido de que el presidente Rajoy proporcionó al president Mas el pretexto para avanzar las elecciones. Como dijo acertadamente Joan Herrera, líder de ICV, Artur Mas llegó a La Moncloa como president y salió como candidato. En su diario del pasado 23 de septiembre Miguel Iceta, diputado del PSC, escribió:

Es bastante evidente que Artur Mas seguía un guion ya prefijado desde hace mucho. Y eso explicaría la negativa de CiU para acordar la propuesta de pacto fiscal con el PSC. Los nacionalistas prefirieron pactar con ERC, si bien sabían que la propuesta que aceptara ERC no sería negociable con Rajoy y, por lo tanto, no se obtendría la llave de la caja, pero sí al menos la llave para convocar elecciones cuando le conviniera a él y a su partido.

Recordemos que el president Mas fijó como objetivo de la legislatura en su discurso de investidura el “pacto fiscal”, envuelto en una nebulosa “transición nacional”. Una transición nacional que no parece que ahora se aclare mucho más: “No somos independentistas, pero queremos un Estado propio”.



Aún no hace ni dos años que Artur Mas accedió a la más alta magistratura de Cataluña. Fue tras una intensa campaña electoral realizada bajo el eslogan: “Una Cataluña mejor”. Tras la victoria constituyó el “Govern del millors” para acabar con la crisis y retornar a las épocas más gloriosas de la Cataluña “rica i plena”. Pues bien, la realidad, a día de hoy, es sustancialmente diferente.

Esta legislatura, que ahora se acaba, ha sido la más corta de la historia del Parlament. Las arcas de la Generalitat están absolutamente vacías, el Ejecutivo catalán ha solicitado al Gobierno central un rescate de 5.023 millones de euros, y todo eso a pesar de que el mencionado “Govern dels millors” ha metido la tijera sin compasión en la sanidad, la educación, los servicios sociales y los salarios de los funcionarios entre otros.

Prometieron reducir el paro a la mitad, pero la verdad es que la tasa de parados ya supera las 800.000 personas. El gasto por habitante ha retrocedido a los niveles de 2006 y este año con 3000 profesores menos, hay que dar clase a 30.000 alumnos más. Asimismo, los catalanes tenemos el dudoso mérito de ser pioneros en el copago sanitario con el euro por receta. Ahora bien, justo es reconocer que una de las promesas que CiU realizó en 2010, eliminar el impuesto de sucesiones, la ha cumplido a rajatabla. Las consecuencias de esta forma de gobernar, son fáciles de suponer: un Estado del bienestar agonizante.

Por otra parte, la sombra de la corrupción ha planeado de forma constante en esta legislatura. Desde el caso Palau, que se arrastraba del anterior mandato, salpicando de pleno CDC, hasta el caso de las ITV, el caso de las cajas de ahorros o los escándalos sanitarios.

Resulta bastante evidente que si las próximas elecciones al Parlament se realizaran en un clima de normalidad todo lo citado debería pasar factura a las fuerzas políticas que han formado parte del gobierno, pero las cosas casi nunca son lo que parecen y en Cataluña menos. Por eso, para evitar pagar facturas en clave electoral, Artur Mas ha tensado la situación hasta el límite de lo posible e incluso un poco más, esperando que, de ese modo, la ciudadanía vote más con el corazón y el sentimiento que con la cabeza y el raciocinio.

El argumento para convocar las elecciones es sencillo, obtener legitimidad para iniciar un nuevo camino y el punto de partida de la nueva etapa, convocar una consulta de autodeterminación. Hasta ahí, guste o no, no hay nada que decir. No obstante sería conveniente que se dijera a la ciudadanía, bajo que cobertura legal y con que normas se llevaría a cabo la consulta. De ese modo se evitarían frustraciones innecesarias.

En cualquier caso, propongo un ejercicio que nos ha de servir para clarificar ideas: cojamos una hoja de papel y hagamos dos columnas, en una anotemos los pros de una hipotética independencia, en la otra los contras. Después, comparemos y que cada cual opte por la opción que estime más oportuna.

Bernardo Fernández

Publicado en la Voz de Barcelona 2/10/12

23 de setembre 2012

I´NCÓGNITAS

No seré yo quien niegue el derecho a la autodeterminación de los pueblos. Por eso, observé la manifestación independentista del pasado 11-S, con todo el respeto y la máxima atención. Detrás de ella había mucho enfado acumulado y mucha desafección y por delante, anhelos legítimos de un futuro mejor.


Vivimos tiempos difíciles y eso genera el caldo de cultivo adecuado para que muchas personas de buena fe y otras sin ella, piensen que la independencia de Cataluña sería la solución a los problemas que nos acucian.

Resulta muy fácil preconizar las bonanzas que nos aportaría la secesión y, por el contrario, aquellos que pueden dar una repuesta razonada y argumentada de lo incierto que es emprender un camino de esas características, en unos casos han dimitido de sus responsabilidades y en otros, sencillamente, han sido desbordados por los acontecimientos.

En este contexto, sería bueno poner los puntos sobre las íes y que alguien explicara que las tan balanzas fiscales son un ejercicio académico que equivale a una foto fija. Así por ejemplo, en los números que daba meses atrás el Conseller Mas-Colell no se tenía en cuenta las aportaciones del Estado a las prestaciones del subsidio por desempleo, o qué con las contribuciones de los trabajadores en activo de Cataluña a la Seguridad Social no se cubren las pensiones que ésta debe pagar. De igual manera, hemos de saber que el 60% de lo que se fabrica aquí se vende en España y que el turismo nacional representa más del 50% de todo el turismo que nos llega. O que la secesión nos dejaría automáticamente fuera del la UE. Y entonces deberíamos solicitar el ingreso que sólo se obtiene con la unanimidad de los socios integrantes. Es evidente que hay pocas certezas y muchas incógnitas a despejar. Por eso, sólo después de analizar todos los pros y los contras, podremos tomar decisiones con verdadero conocimiento de causa. Antes no.

Bernardo Fernández

Publicado en ABC 19/09/12

PROBLEMES DE DEBÓ

Per Artur Mas no tot és bufar i fer ampolles, té problemes urgents que no tenen res a veure amb els que li ha generat la “mani” del 11-S. Segons diu una persona ben informada, la situació no es tan complicada com sembla: ho és més. Si la Generalitat no rep els diners necessaris abans de finals de mes, no podria pagar la sanitat ni l’educació concertades, així com els ajuts socials. En canvi, els sous de setembre dels funcionaris i personal estatutari semblen, per ara, garantits.


Sense diners i amb venciments del deute l’única via que té Mas per obtenir diners és l’Estat espanyol, al qual Mas menysté una hora sí i una altra també. Tots sabem que Mas no pot recórrer a més endeutament. De fet, succeeix el contrari: per llei, ha de pagar prioritàriament el venciment del deute. El darrer venciment fou el juliol, originant ja les corresponents corre-cuites.

Sembla que aquesta dramàtica situació l’hauria d’haver portat a atenuar el seu llenguatge. Però no ha estat així. Mas ha incrementat o augmentat la duresa del seu discurs.

Per altra banda, el ministre d'Hisenda, Cristóbal Montoro, va anunciar dies enrere que el fons no estaria "fins a mitjans de setembre o principis d'octubre". Per la seva part el portaveu del Govern, Francesc Homs, va manifestar que, en el cas que el Govern espanyol pressionés ara amb el rescat després de les declaracions de Mas, seria "una represàlia". "Si això té voluntat de represàlia s'hauria d'anar sumant errors".

El Govern, de moment, ja ha demanat una bestreta de 120 milions i el conseller d'Economia i Finances, Andreu Mas-Colell, ja va anunciar que, en cas que no arribés a temps, hauria de demanar un crèdit pont.
no podem perdre de vista que el deute català és el més gran de totes les comunitats autònomes, segons dades del Banc d'Espanya. Arriba el 22% del PIB, vuit punts més que la mitjana i creix més ràpid després d'analitzar les dades del segon trimestre de 2012.

En aquest període, Catalunya va acumular un deute de 43.954.000 d'euros, quantitat que representa el 29,1% del total del deute acumulat en el conjunt de les comunitats i un 22% del seu producte interior brut (PIB).

Darrere de Catalunya es va situar la Comunitat Valenciana (21.364.000 d'euros), per davant de la Comunitat de Madrid, el deute de la qual va ascendir a 17.108.000 d'euros. Entre les tres acumulen el 54,7% del total de l'endeutament regional.

A continuació hi figuren Andalusia (15.442.000 d'euros), Galícia (7.627.000), el País Basc (7.153.000), Castella-la Manxa (6.795.000), Castella i Lleó (5.894.000 d'euros), les Balears (4.673.000), les Canàries (3.847.000), l'Aragó (3.767.000) i Múrcia (3.282.000).

Completen la llista Navarra (2.903 milions), Astúries (2.256 milions), Extremadura (2.053.000), Cantàbria (1.452.000) i la Rioja (1.008 milions)

En aquestes circumstàncies hom pensa que una mica de prudència i moderació no aniria gens malament.


Bernardo Fernández

Publicat a e-notícies.com 17/09/12

13 de setembre 2012

CLAMOR INDEPENDENTISTA

Según dijo Robert Green Ingersoll, político y militar estadounidense, “en la vida no hay ni premios ni castigos, sino consecuencias”. De acuerdo con esta afirmación la situación sociopolítica que estamos viviendo en Cataluña, es la consecuencia de una serie de acciones y omisiones que, instrumentadas de una forma determinada, hacen qué una parte muy amplia de la ciudadanía interprete la independencia como la solución a todos los problemas.


Una crisis que recorta las alas económicas, una sentencia, miope en términos políticos y estrecha en el aspecto jurídico, del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto emitida en julio de 2010 unido a la vocación re centralizadora e intervencionista del Gobierno del PP ante las demandas y necesidades de Cataluña, son los tres factores centrales, aunque no los únicos, para que la sociedad, eso si, debidamente teledirigida (la utilización que se ha hecho de los medios públicos de comunicación ha sido monumental) se lanzara a la calle de forma masiva el pasado día 11 para pedir la independencia. Aunque si bien es cierto que dentro de la manifestación había muchas sensibilidades y muchas manifestaciones, el lema era netamente inequívoco: “Catalunya, nou Estat d’Europa”, y querer negar algo tan evidente, sencillamente es faltar a la verdad.

Ahora, después de la resaca del 11-S, aunque parezca una contradicción, quien tiene un problema, por si tenía pocos, es Artur Mas y CiU, por extensión, ya que se han visto desbordados por la fuerza del independentismo. No obstante, es el presidente y su coalición gubernamental los mejor colocados para recoger los frutos de esa fuerza popular.

Para empezar, los nacionalistas catalanes deberán cambiar de pareja en el Parlament. Hasta ahora como escribe el periodista Enric Company, el sostén parlamentario de este Gobierno son los diputados del partido popular (PP) que presume de su nacionalismo españolista y eso da a la política catalana un punto de surrealismo muy celtibérico. Por su parte, Alicia Sánchez Camacho ya ha anunciado que retiraría el soporte a CiU de persistir en su deriva soberanista. Por tanto, Artur Mas deberá buscar otras compañías y éstas, por razones aritméticas y de proyecto, no pueden ser otras que ERC. Y los republicanos, si no se arrugan, pedirán a cambio de sus votos cuatro cosas nada fáciles de cumplir para CiU, que son: creación de la hacienda propia, no más recortes, recuperación del impuesto de sucesiones en le tramo más alto y transparencia democrática.

Pero eso, será tan sólo una pequeña degustación -y no la más amarga- del largo trago que deberán metabolizar los nacionalistas catalanes si quieren iniciar su camino a Ítaca. Después vendrá la materialización del rescate que el Conseller de Economía y Conocimiento, Andreu Mas Colell, ha pedido a España (más de 5.000millonee de euros) y eso significa, se quiera o no, pérdida de soberanía. Según el escritor y filósofo Josep Ramoneda eso significará un control estricto de la política económica catalana por parte del Gobierno Central. Nadie da sin algo a cambio.

De manera prácticamente simultánea, Artur Mas deberá ir a Madrid para presentar a Rajoy su propuesta de pacto fiscal y no parece que éste esté por aceptar un pacto en el que no cree y para el que no hay dinero, pero es que además el sistema de financiación de las CCAA se ha de revisar en 2014. En consecuencia, es razonable pensar que el presidente del gobierno le dé largas. A la vuelta del viaje a la capital del reino se deberá enfrentar a las resoluciones que los partidos independentistas presentarán –como ya han anunciado- en el debate sobre la situación política que se celebrará a fínales de septiembre y que, como es lógico, serán netamente pro secesionistas,

Con este paisaje de fondo y la capacidad de movimiento cada vez más limitada, es muy plausible pensar que el presidente convoque elecciones en primavera, convirtiendo la cita en un plebiscito.

Entonces será el momento para explicar que si Cataluña declara su independencia quedará fuera de la UE. En ese caso habría que solicitar la adhesión y seguir las pautas establecidas en los tratados, lo que supone esperar entre 5 y 10 años y luego el acuerdo unánime de los socios para lograr el ingreso. Mientras tanto, aquí no recibiríamos ni un euro de los fondos de cohesión y los productos catalanes serían grabados con aranceles por los otros países. Total, un panorama tremendamente halagüeño y prometedor.

Llegados a este punto, las palabras del profesor José Luís Álvarez adquieren más sentido que nunca, cuando dice: “La independencia sí sería relevante hacia dentro de Cataluña, un país que puede ser pequeño pero que genera, admirablemente, un enorme valor añadido, económico, social y cultural. F. Millet, el destacado miembro de la burguesía barcelonesa implicado en el affaire del Palau, declaró, ya famosamente, que en Cataluña los que mandan son unos cuatrocientos, que se encuentran en los mismos sitios, que son como una familia, parientes o no. La independencia consolidaría definitivamente la hegemonía de esta élite tradicional. No sólo de ella. También la de las clases medias afiliadas a la misma, a las que pertenecen los miles de cargos y políticos de la Generalitat catalanista, y los miles de consultores, proveedores y empresarios que viven directa o indirectamente de la administración autonómica. Lo que se juega con la petición de pacto fiscal-y-si-no independencia es, además de una de las posibles soluciones a los problemas económicos de Cataluña, el grado de monopolio que, en la globalización, éstas clases tendrán sobre la captura de ese valor añadido”.

Quizás es eso y no nos habíamos enterado.

Bernardo Fernández

Publicado en la Voz de Barcelona 13/09/12

12 de setembre 2012

A VUELTAS CON LA RUBIA

En un escueto artículo publicado por The New York Times bajo el título “El ocaso del euro”, el economista estadounidense Paul Krugman, Nobel de Economía en 2008, apuesta por la inminente salida de Grecia de la eurozona, posiblemente en junio, tras lo que se producirían grandes retiradas de fondos de los bancos españoles e italianos, existiendo la posibilidad de imponer controles a las transferencias de depósitos y, dependiendo de la decisión que tome Alemania, desencadenando el fin del euro.


Estamos en septiembre y es evidente que los vaticinios del prolífico articulista no se han hecho realidad, al menos en su totalidad. No obstante, ya nadie descarta nada y la salida de Grecia del club del euro ha dejado de ser un tema tabú. Jean-Claude Juncker, primer ministro de Luxemburgo, decía a principios de agosto que la salida de Grecia del euro sería “manejable, pero no deseable”. En el mismo sentido se han manifestado diversos mandatarios europeos y, días atrás, el líder de los socialcristianos de Baviera, Alexander Dobrindt, afirmaba: “veo a Grecia fuera del euro en 2013”.

Por otra parte, nadie puede garantizar que, de producirse la salida de un país de la eurozona, no se produzca un efecto contagio a otros miembros como Portugal e incluso España o Italia. Sea como fuere, las grandes entidades financieras, multinacionales y aquellos que tienen posibles han tocado a arrebato y ya han tomado medidas –de contingencia, dicen ellos- por lo que pueda pasar. Se calcula que desde el mes de enero hasta hoy han salido de nuestro país unos 200.000 mil millones de euros.

La consultora Ernst &Young tiene un equipo de 10 personas dedicadas, casi en exclusividad, a analizar la situación y el movimiento de capitales. Según Asís Velilla, responsable del mencionado equipo, las grandes empresas están desarrollando estrategias para el abandono en bloque de la moneda europea por parte de Portugal, Italia, España y Grecia. Llegados a este punto, hay especialistas que sostienen que se iría a la ceración de un euro débil y otros opinan que cada país volvería a la moneda que abandonó, ahora hace poco más de diez años, para integrase en la zona euro.

De todos modos, salir de la zona euro es, en términos legales, extremadamente complicado. El artículo 50 del Tratado de Lisboa admite la capacidad de todo Estado miembro para retirarse de la Unión Europea, pero establece un procedimiento por el que deberá notificarlo al Consejo Europeo y negociar la forma de llevar acabo la retirada. En el supuesto que un país tomara esa iniciativa -supongamos España-, la consecuencia inmediata sería una quiebra generalizada del sistema bancario por la retirada masiva de depósitos, miles de empresas cerradas, aumento del paro de forma exponencial y un largo etcétera de efectos perversos. Asimismo, la práctica totalidad de las supuestas ventajas se esfumarían por el aumento de la inflación, y los aranceles a la exportación que, con toda seguridad, vendrían impuestos por la UE.

Pero eso no es todo. Según los expertos, la reintroducción de las antiguas monedas, dracma, lira o peseta iría aparejada de una depreciación de entre un 40% y un 60% frente al euro. Tan sólo una salida por sorpresa mitigaría los daños, pero resulta imposible, pues como se ha comentado más arriba la hipotética salida hay que negociarla con el resto de países. Además, el proceso de retorno a una moneda conlleva largos y difíciles preparativos técnicos.

Otra de las consecuencias indeseables sería la caída del PIB (entre un 20% y un 50%), aunque es justo admitir que esto son meras especulaciones, ya que es algo que nunca ha sucedido. Ahora bien, lo que si ha sucedido y aquí se debería reeditar, sería el corralito argentino de 2001. De esa forma, se evitaría una salida masiva de depósitos, a cambio de generar una gran injusticia social y un parón económico sin precedentes en estas latitudes. También habría que ver que tratamiento se daba a la deuda, prestamos hipotecarios, créditos a las empresas, deuda pública, etc.

En cualquier caso, la salida del euro no resolvería los problemas económicos de España. Se acabaría la financiación que viene de fuera y los problemas del endeudamiento exterior y la reducción del déficit se tornarían prácticamente irresolubles. Decididamente salir del euro no es un buen negocio. Los costos, y no sólo económicos, serían elevadísimos y los efectos devastadores. Además, mirando un poco más allá, es posible que la salida de uno o varios países del club del euro sumiera a Europa en una grave recesión que, por el principio de los vasos comunicantes, acabaría afectando a EEUU y a otros países como China o Brasil. Entonces, como argumenta el periodista Miguel Ángel García Vega, podría suceder que una economía estadounidense en horas bajas favoreciera las posibilidades de Mitt Ronmey de llegar a la Casa Blanca.

Y, la verdad, todo eso junto sería demasiado.



Bernardo Fernández

Publicado en La Voz de Barcelona 04/09/12

02 de setembre 2012

SERES HUMANOS

Si no sucede un milagro, el próximo 1 de septiembre unos 150.000 inmigrantes que viven en España, sin permiso de residencia ni trabajo desaparecerán de los archivos de la red pública de asistencia sanitaria. El motivo son las políticas de recorte de gastos del Gobierno Rajoy, que tienen por objetivo reducir el déficit. En la práctica, eso significa que esas personas no podrán ser atendidas en ambulatorios u hospitales, aunque si en urgencias.


Es muy posible que con esta iniciativa se colapsen los servicios de urgencias y, en breve, aparezcan brotes epidémicos, ya que indefectiblemente con el “nuevo” sistema se producirán graves problemas sanitarios y más desigualdades. Ningún responsable ha explicado todavía que sucederá con los enfermos de cáncer o de insuficiencia renal que requieran tratamientos de quimioterapia, radioterapia o diálisis. La iniciativa ha generado un fuerte rechazo por parte de la ciudadanía y la profesión médica, hasta le punto de que cinco gobiernos autonómicos –Canarias, Andalucía, Cataluña, Asturias y País Vasco- y más de un millar de médicos han dicho que no la aplicaran. Estamos ante un tema muy delicado que genera debate y en el que hay que tener muy en cuenta tanto el aspecto ético como el profesional, sin olvidar los criterios sociológicos y políticos. Desde un punto de vista deontológico los sanitarios deben atender a todos los ciudadanos que soliciten su ayuda, sin distinción de raza, ideología, condición, estado social o nacionalidad.

Es evidente que hay que racionalizar el gasto y hacer que la sanidad sea sostenible. En consecuencia, se deben encontrar los mecanismos adecuados para que, mientras se controla y racionaliza el gasto, los profesionales de la medicina puedan desarrollar su cometido sin entrar en contradicción con el juramento hipocrático.

Los inmigrantes son, por si alguien lo ha olvidado, seres humanos y han de ser tratados como tales. Y la sanidad un derecho universal, no una mercancía para aquellos que puedan pagarla.



Bernardo Fernández

Publicado en ABC 29/08/12

27 d’agost 2012

EL COLABORADOR NECESARIO

Es cierto que vivimos en un Estado de derecho y, por ello, todos somos inocentes mientras no se demuestre lo contrario. No obstante, son muchos los indicios que señalan a Oriol Pujol Ferrusola, secretario general de Convergencia Democrática de Cataluña (CDC), como implicado en una trama de corrupción. Y sucede que, cuando se trata de un personaje de proyección pública -como es el caso-, aquel adagio de que la mujer del César no sólo debe ser honrada, sino que además ha de demostrarlo, adquiere plena vigencia.


Oriol Pujol, nacido en 1966, es el quinto hijo de un total de siete del matrimonio entre Jordi Pujol y Marta Ferrusola. Es, a su vez, el único de la saga que se dedica a la política. Dos de sus hermanos, Jordi y Josep, decidieron dedicarse a los negocios y a la empresa privada, si bien es verdad que en más de una ocasión utilizaron la sombra alargada de su progenitor para cerrar operaciones, cuando menos, opacas. De ahí, que en alguna ocasión el presidente autonómico Pujol tuviera que salir a la palestra para defender el derecho de sus hijos para hacer negocios.

A Oriol Pujol se le conoce en los ámbitos nacionalistas como el príncipe o el heredero (hereu). Forma parte del núcleo duro de CDC y, su opinión fue clave para que su padre optara por Artur Mas para que le sucediera frente a Josep Anton Durán i Lleida. De igual manera, su actitud, también, fue decisiva, durante los siete años que duró la travesía del desierto de los nacionalistas, mientras la izquierda gobernaba en Cataluña, para que su partido virara hacia el soberanismo, sin perder el pragmatismo que marcó la época del fundador, su progenitor.

Todo iba viento en popa. Su ascensión política había sido casi meteórica, en pocos años pasó de diputado raso a portavoz del grupo parlamentario, después presidente del mismo y ahora ya, secretario general de su partido (CDC), a partir de ahí que el heredero llegase un día Presidente de la Generalitat, era sólo cuestión de tiempo. Pero hete aquí que los medios de comunicación han hecho público un informe de la Agencia Tributaria según el cual Oriol Pujol forma parte de una iniciativa empresarial que pretendía lograr, de forma fraudulenta, la adjudicación de estaciones de ITV y hacer negocios en el sector de la eficiencia energética, gracias a sus contactos en el terreno político. En el mencionado informe se señala que “Pujol proporciona el impulso y el apoyo necesario para que el proyecto llegue a buen fin”. Y prosigue, “es posible que indirectamente tuviera participación accionarial en Upprime Energy a través de Sergi Alsina”.

Hacía tiempo que existían sospechas, pero nunca se pudo probar nada. Tuvo que ser la investigación policial sobre el caso Campeón la que ha hecho salir a la luz la trama de las ITV en Cataluña. Las escuchas telefónicas al empresario gallego Jorge Dorribo pusieron al descubierto contactos de éste con Sergio Pastor, factotum de las ITV. Las mencionadas investigaciones han puesto de manifiesto que el primer objetivo de la trama era revocar un concurso público convocado por el anterior gobierno en 2010, el cual rompió, por primera vez, el duopolio existente entre Applus y RVSA en las estaciones catalanas, para después seguir controlando el negocio entre bambalinas.

Otro oscuro proyecto que ha salido a flote con las pesquisas policiales, era promover los cambios legislativos necesarios para hacer obligatorias las inspecciones sobre ahorro energético en los hogares. Eso requeriría la creación de una nueva empresa que, según Pastor, “debería ser de interposición para un tema de máxima opacidad”.

Son muchas las dudas y, todavía, demasiadas las incógnitas a despejar para poder emitir una opinión con fundamento de causa. Ahora bien, es evidente que en todo este affaire hay mucho gato encerrado y se necesitan contactos al más alto nivel para llevar a cabo proyectos de semejante envergadura. Por eso, la Agencia Tributaria considera a Oriol Pujol “colaborador necesario” de la red.

Por si acaso, el entorno “pujoliano” ya está trabajando en la elaboración de una estrategia para salvaguardar al príncipe ante la batalla judicial y el aluvión mediático que se avecina. Los nacionalistas catalanes saben que no pueden descuidar ningún flanco ante la ofensiva del pacto fiscal que ha comenzado ya. Cualquier desliz podría ser fatal. En esas circunstancias, algunos piensan que una reedición del caso Banca Catalana treinta años después, en versión siglo XXI, podría dar sus frutos. Al fin y al cabo envolverse en la bandera, para algunos, siempre ha resultado muy rentable.



Bernardo Fernández

Publicado en la Voz de Barcelona 21/08/12

PRIORIDADES

Se veía venir. El Gobierno de La Generalitat, asfixiado por la deuda, anunció la semana pasada que no podía hacer frente a los pagos de los conciertos que mantiene con hospitales, escuelas, residencias, entidades sociales, centros de menores tutelados y talleres ocupacionales. Se trata de los servicios prestados por entidades, públicas y privadas, financiadas por la Generalitat, pero cuya gestión no depende de ella. Los impagos se han cebado especialmente, casualidades de la vida, en las entidades sociales, un sector muy atomizado, con unas 7.500 asociaciones y empresas que engloban unos 100.000 trabajadores. Las federaciones que las agrupan alertan que muchas de ellas están al borde del “colapso”, en una situación “que no tiene precedentes”.


Esta situación no es nueva. En el último año, en al menos tres ocasiones, el Ejecutivo catalán ha tenido que recurrir al incumplimiento de sus compromisos con entidades del tercer sector para hacer frente a los vencimientos de su deuda, cuya devolución es, por ley, prioritaria ante cualquier otro gasto.

La primera gran crisis de liquidez, en septiembre del año pasado, la sufrieron los hospitales concertados y las residencias de ancianos, discapacitados y drogodependientes. Entonces, el Ejecutivo de Artur Mas decidió que no se abonarían las cantidades que debían aportar a estos centros durante dos meses.

Llueve sobre mojado. Nadie cuestiona la dificultad de los gobiernos para hacer frente a sus responsabilidades económicas. Por eso, quizás ha llegado la hora de replantear prioridades A lo mejor hay que ver cual es la utilidad de los Consells Comarcals, en los que los catalanes nos dejamos cada año más de 500 millones de euros. O tal vez, es el momento de revisar las subvenciones a determinadas entidades. Y quizás se deberían revisar, también, o las ayudas que reciben determinados medios de comunicación en función del idioma en que publican.

Y es que en la política, como en la vida, todo es cuestión de prioridades.



Bernardo Fernández

Publicado en ABC 08/08/12

PER COHERÈNCIA

Les relacions entre els Maragall i el PSC mai estat fàcils. Ells sempre han estat representants de la burgesia catalana i a més van assumir un cert paper d’enfants terribles i iconoclastes. Els que tenim una edat recordem les bronques entre la Federació de Barcelona del partit i l’Alcalde Olímpic. L’última va ser la negativa d’admetre en la executiva de la Federació al germà, la conseqüència no es va fer esperar i en la cloenda del mateix Congrés Pasqual Maragall va anunciar la seva dimissió com Alcalde a mig termini (menys d’un any) i va nomenar (sense consultar amb ningú, al menys de la Federació de Barcelona) a Joan Clos com a successor. Desprès, quan PM es va presentar com a candidat a President de la Generalitat les relacions no van millorar gaire. La creació de Ciutadans pel Canvi és un exemple, però podríem trobar molts més.


Sigui com sigui, s’ha d’admetre que el PSC sense els Maragall no hauria estat el mateix i els Maragall sense el PSC tampoc. És molt probable que ni el partit ni els germans Maragall haurien arribat on han arribat. En qualsevol cas, la realitat és la que és i la mateixa història no es pot escriure dues vegades.

És obvi que en aquesta vida cadascú és molt lliure per fer allò que consideri adient en cada moment. Ara bé, després s’ha de ser conseqüent i responsable amb el que s’ha fet. I aquí és on, segons la meva opinió “patina” l’Ernest.

Per començar, L’Ernest Maragall és un polític de llarguíssim recorregut, i ell ja sabia, sobradament, quan va admetre la seva inclusió en les llistes al Parlament per la circumscripció per Barcelona, quin és el tarannà del PSC en l’àmbit del nacionalisme i tot allò que d’aquí se’n deriva. Però, es que ara, fa poc més de 6 mesos, el partit va fer un Congrés i aleshores Maragall no va dir ni assa ni bèstia. Tot això, sense entrar en el debat de que amb el sistema de llistes electorals tancades els ciutadans escollen un partit i com a molt un candidat, i és obvi que el tema dels noms és menor Per tant, els que van a la llista, ho fan, al menys en teoria perquè estan d’acord amb el programa que defensa el partit, altra cosa és fer trampes al solitari i voler enredar als electors. Aquí, alguns podran argumentar allò que diuen els tribunals que l’acta de diputat és personal, etc. etc. I en una lectura estrictament legalista és veritat, malgrat aquest argument, no és menys cert que el concepte polític depassa i molt aquest punt de vista.

Per altra banda, el dissabte, 21 de juliol, el PSC va fer un Consell Nacional en el que es va parlar abastament del pacte fiscal i de la posició del partit en aquest tema. Després de que intervingués el Primer Secretari van demanar la paraula més de vint militants, entre ells diversos diputats i cadascú va dir la seva. Hauria estat molt convenient que l’Ernest hagués sortit a donar el seu punt de vista i explicar les seves raons de perquè pensava que calia votar d’una manera determinada. Doncs bé, l’Ernest ni es va molestar en assistir.

No tinc espai per fer una argumentació en profunditat i donar totes les raons que sobre el particular porto al sarró, però puc garantir que són moltes, de pes i força reflexionades. Per això, aquesta vegada, estic convençut de que el secretariat del partit ha fet el que tocava, encara que això creï tensió i pugui tenir possibles conseqüències no desitjades. Però com deia la meva avia, más vale ponerse una vez colorado que ciento amarillo.

Sóc dels que pensen que en can PSC i cap tothom, sempre que s’acceptin les regles de joc que es marquen els congressos. I si les regles no agraden es busca una majoria i es canvien. Si es pot, és clar. Estic d’acord amb la Marina Geli quan diu que: “El PSC ha de ser el partit dels Estopa i també el de Joan Manuel Serrat”. Cert, però tampoc és desitjable que la gent estigui a disgust en els llocs.

Per tant, segons el meu parer l’Ernest hauria d’acceptar la disciplina del Grup Parlamentari i en aquest cas del secretariat que li ve donada pels òrgans de direcció del partit i si no està d’acord, per coherència, ja sap el que ha de fer. Per altra banda, en aquesta ocasió, chapeau per en Pere Navarro i el seu equip.



Bernardo Fernández

Publicat a e-notícies.com 01/08/12

31 de juliol 2012

LA FRUSTRACIÓN GARANTIZADA

Desde que Artur Mas tomó posesión como Presidente de la Generalitat, en diciembre de 2010, su equipo y él se han dedicado, casi obsesivamente, a reducir gastos por la vía de recortar servicios. Hospitales con plantas y quirófanos cerrados, ambulatorios funcionando a medio gas, servicios sociales bajo mínimos, retrasos de más de un año en el pago de las facturas a las farmacias, funcionarios con los sueldos recortados y sin pagas extras, son entre otros el decorado habitual de la sociedad catalana en estos momentos.


Pues bien, es evidente que esta situación está generando un fuerte mal estar que de forma progresiva se está trasladando a la calle, de momento de forma tranquila e incluso un tanto festiva. Ahora bien, no es descabellado pensar que a medida que pasen los días y las condiciones de vida se endurezcan, las cosas evolucionen y no para bien precisamente.

Tal vez por eso, los dirigentes de Convergencia i Unió (CiU) en previsión de lo que pudiera suceder, pusieron en su programa electoral de 2010, como tema estrella, la consecución de un pacto fiscal equiparable en funcionamiento y rendimiento económico al concierto vasco o navarro. De hecho, desde entonces éste ha sido el leitmotiv de todas las acciones y las intervenciones del Gobierno de la Generalitat y de forma muy especial de su presidente.

Según encuestas realizadas por la propia Generalitat, el 82% de la población catalana quiere el pacto y más del 45% está por la Independencia. De todos modos, curiosas encuestas éstas, no se les ha ocurrido preguntar sobre lo que piensan los ciudadanos de los recortes o la corrupción, pongamos por caso. Sea como fuere, las cifras que dan estos sondeos han envalentonado a la federación nacionalista y de ahí que, después de marear la perdiz durante más de un año y medio, se convocara un pleno del Parlamento autonómico para tratar el tema el pasado 25 de julio.

Un pleno que, casualidades de la vida, se llevó a cabo el mismo día que Cataluña hacía pública su petición de rescate al Gobierno central, acudiendo a buscar financiación al fondo de liquidez autonómico (FLA) para evitar el impago a proveedores, centros concertados y empleados públicos. Sin duda una acción de una gran coherencia política, ya que mientras se pide ayuda a papá Estado, para que nos eche una mano y no nos deje en la estacada, los dirigentes políticos del país con el presidente a la cabeza, aprueban iniciar el camino hacia lo que ellos mismos denominan “estación intermedia” para alcanzar “la plena soberanía” de Cataluña. “Cosas veredes mio Cid” que diría un clásico.

En el mencionado pleno, Artur Mas hizo hincapié en que la nueva financiación era un objetivo “de país” y aseguró que sería “la solución a todas nuestras necesidades”. La propuesta salió adelante con los votos de CiU, ERC e ICV. Ni los socialistas ni el partido popular votaron a favor del nuevo sistema. Mientras el PSC se mantenía en una ambigüedad calculada, el PP votó en contra por considerar que este pacto fiscal va contra España y augura un “choque de trenes”. Pintan bastos para Artur Mas y sus aspiraciones soberanistas. La negociación que deberá mantener con el Gobierno central más que difícil será imposible; además, ni tan siquiera podrá contar con el soporte de los dos grandes partidos del Congreso.

La propuesta aprobada por el Parlamento catalán pivota en cuatro puntos básicos:

Hacienda propia: La Agencia Tributaria de Cataluña será la única Administración responsable que asumirá la gestión completa todos los tributos soportados en Cataluña.

Competencias: Esta agencia tendrá plena capacidad y atribuciones para decidir, organizar y ejecutar sus funciones.

Política fiscal: La Generalitat tendrá plena capacidad y responsabilidad para decidir sobre todos y cada uno de los impuestos, asegurando el principio de progresividad fiscal.

La aportación catalana: la Generalitat pagará al Estado las competencias o los servicios comunes que afecten a Cataluña y en concepto de cooperación interterritorial la aportación se acordará bilateralmente y se revisará cada cinco años.

Considero que después de leer este núcleo vertebrador del pacto fiscal huelgan los comentarios.

Ahora bien, no nos conviene olvidar que, entre otras cosas, la política es el arte de lo posible. Así pues, no nos debería extrañar que tras el intento de negociación venga el portazo correspondiente… y otra decepción, una más. Es lo que sucede cuando los pueblos se dejan gobernar por incompetentes, entonces la frustración está garantizada.



Bernardo Fernández

Publicado en la Voz de Barcelona 30/07/12

TV3, "LA NOSTRA"?

TV3 es la televisión autonómica con más audiencia de España. Sus informativos son los más seguidos de Cataluña. No obstante, el modelo, q...