21 d’abril 2010

LA DIAGONAL DEL SIGLO XXI


El alcalde Jordi Hereu ha convocado a todas las personas empadronadas en Barcelona mayores de 16 años para que manifiesten su opinión sobre cómo ha de ser la Diagonal del siglo XXI. La consulta se llevará a cabo entre los días 10 y 16 de mayo próximos y sin ningún género de dudas tiene un carácter emblemático porque se basa en el sufragio universal y en ella podrán participar los más jóvenes y los inmigrantes.
Será un ocasión única y excepcional. Única porque es la culminación de un amplio y largo proceso participativo, donde más de 30.000 ciudadanos a título individual o a través de asociaciones o entidades han hecho llegar sus ideas, sugerencias y propuestas. Y excepcional porque se ponen sobre el tapete las convicciones políticas de fondo de un determinado modelo de ciudad, basado en la manera de entender el espacio público que ha de ser más, mejor y compartido, con más transporte colectivo, recuperación de espacios para la ciudadanía para generar transformación social con mejor calidad de vida.
“Reformar la Diagonal no es cualquier cosa; es una operación de transformación urbana de primera magnitud” Escribía recientemente Miguel Roca. Esa es una de las razones –que no la única- que justifican la consulta: ante situaciones excepcionales, medidas excepcionales.
Para el Gobierno Municipal hubiera sido mucho más sencillo proceder como se hace de forma habitual en este tipo de reformas. Pero en esta ocasión se ha preferido consultar a la ciudadanía en referéndum, ya que la mencionada remodelación ha de afectar a centenares de miles de ciudadanos, no sólo de Barcelona, sino, también del Área Metropolitana.
La nueva urbanización, que se quiere consultar, supone llevar a cabo un proyecto que racionaliza las diferentes formas que existen para moverse en la ciudad, se salda el déficit del carril bici, predispone la ciudad a la llegada del AVE, la remodelación de La Sagrera y la puesta en funcionamiento de la línea 9 del metro, a la vez que posibilita la unión de las líneas de tranvías y, todo ello, priorizando la movilidad peatonal.
Ante estos planteamientos, resultan difíciles de entender argumentos como los de Xavier Trías que escribió en este periódico el 27 de enero de 2009 “desde finales de los noventa CiU ha defendido la necesidad de una reforma de la avenida Diagonal para adaptarla a los nuevos tiempos y siempre teniendo como eje de la propuesta la mejora del transporte público y la introducción del tranvía”. Pues bien, ahora él y su equipo de concejales, que han mantenido en los últimos meses una ambigüedad calculada, se descuelgan pidiendo a los barceloneses que voten la tercera opción que es lo mismo que rechazar cualquier tipo de reforma. Parece mentira lo que algunos son capaces de hacer por un puñado de votos.

Bernardo Fernández
Publicado en ABC 21/04/2010

13 d’abril 2010

POR UNA SOLUCIÓN FEDERAL PARA ESPAÑA

Parece que, por fin, Un día de estos nos vamos a desayunar con la sentencia del tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Cataluña. Más de tres años y medio y, al final, mucho me temo que no va a dejar satisfechos ni a unos ni a otros, ni a tirios ni a troyanos.

A los unos, los que pusieron el recurso, porque el posible rédito que esperaban obtener ya lo lograron tiempo atrás. Ahora, con unas elecciones al Parlament a la vuelta de la esquina, esa sentencia puede ser un lastre importante. Los otros, los que siguieron los pasos conforme a las normas establecidas, verán, muy probablemente, que buena parte de sus anhelos y las aspiraciones de todo un pueblo van a quedar sepultadas bajo unas larguísimas disquisiciones técnico jurídicas. Y después quedan los de un poco más allá, que son pocos pero muy ruidosos y esos nunca están de acuerdo con nada y en buena medida son de los que sostienen el mientras peor, para nosotros -es decir ellos- mejor.

Sucede que el problema de fondo es la justicia en si misma. Nuestro ajado y maltrecho sistema judicial. En estos momentos la credibilidad del TC estás por los suelos. Ese Tribunal que es, en teoría, el garante de nuestra norma básica de convivencia, se ha convertido en la práctica en el objeto del deseo de los 2 grandes partidos políticos de nuestro país. No es casual que una cuarta parte de sus miembros se hayan excedido en el tiempo de la ocupación de sus cargos en cerca de 2 años. De la misma manera que tampoco es casual que una plaza que quedó vacante, por fallecimiento, hace 22 meses continúe, a día de hoy, por cubrir. Y es que detrás de todo esto hay una lucha por el poder.

El PP aprovechó las dos legislaturas que gobernó para realizar la renovación parcial del TC. Colocando en el alto tribunal jueces y magistrados de su órbita. Después, cuando las elecciones de 2003 y 2007 llevaron una mayoría progresista al Congreso, los conservadores no dudaron en utilizar todos los instrumentos que tenían a su alcance para paralizar la renovación. La derecha ha recurrido a esta estrategia porque le interesa que sea este TC, con su actual composición y no otro el que dictamine sobre el Estatuto de Cataluña. Ya que no consiguieron parar ese Estatuto ni en el Parlament, ni en el Congreso, ni el Senado y mucho menos en el referéndum. Y puesto que los magistrados que les son afines en el alto tribunal son mayoría, esperan lograr por la trocha de la triquiñuela jurídica lo que no lograron por la autovía de la democracia.

Con este panorama de fondo, lo más razonable es no esperar muchas alegrías de la sentencia. Ahora bien, es innegable que el nuevo Estatuto fue planteado de forma impecablemente democrática y así es como hay que continuar. Sea cual sea el resultado final hemos de huir, tanto, de los desplantes y las algaradas como de las provocaciones. Hay que seguir trabajando por la consolidación de una España diversa y para hacer ese camino, que nadie se equivoque, la vía federal es la única posible.

A día de hoy la asignatura pendiente de este país es la estructura territorial de Estado. No cabe duda que la fórmula utilizada en la transición creando el Estado de las Autonomías ha dado a lo largo de treinta años unos magníficos resultados, pero es un proceso que, por su propia dinámica, debería culminar en una estructura política federal. No obstante, una mayoría de españoles no ha asumido que el Estado de las Autonomías es el núcleo de un Estado Federal. Hay quien entiende un gobierno autonómico como una gran diputación, y eso no es así. Por su parte los nacionalistas catalanes utilizan una cierta cicatería para ocultar sus aspiraciones independentistas. Y en el fondo lo que sucede es que los federalistas escasean aquí y allí. Y muchos cuando hablan de federalismo están pensando en una relación bilateral Cataluña España.

A su vez, mayoritariamente en España se rechaza que Cataluña sea una nación con una historia propia y voluntad de proyectarla, de la misma manera que aquí no se admite a España como nación, por eso, el uso y abuso del término Estado español. La consecuencia es el conflicto histórico en el que estamos enrocados desde hace demasiado tiempo. Así las cosas unos y otros deberíamos tener el coraje necesario para desarrollar el estado autonómico por la vía federal y también desde Cataluña deberíamos ser capaces de concretar y clarificar nuestra propuesta.

No se puede mantener de forma indefinida un estira y afloja como el actual, se derrochan muchas energías, demasiadas. Ante esta situación tenemos dos opciones: o bien iniciamos el camino de la secesión -y en el actual contexto político eso sería echar el carro por el pedregal- o bien optamos por un Estado Federal. Pero claro, para que eso sea posible necesitamos un pacto entre los dos grandes partidos PSOE y PP y, al a vez, abierto a aquellos partidos que quiera adherirse. Pero para eso hacen falta, además de voluntad de entendimiento, agallas políticas y mucho me temo que, en estos momentos no andamos sobrados ni de lo uno ni de lo otro.

Bernardo Fernández
Publicado en e-notoices 12/04/10

06 d’abril 2010

COHERENCIA POLÍTICA


Faltan 7 meses escasos para las elecciones al Parlamento de Cataluña y los partidos ya están velando las armas. Todo parece indicar que la desafección, el cansancio, la frustración y la crisis económica pasarán factura en forma de una baja participación. En estas circunstancias pudiera ser que el voto en blanco y nulo sean los auténticos protagonistas de la contienda. Veremos. Lo que si es muy posible que suceda es que esa previsible baja participación facilite la entrada en el hemiciclo de formaciones de nueva planta. Léase: Laportistas, Reagrupament, PxC, UPyD y otros como Montserrat Nebrera, si al final se decide. Según las encuestas PP e ICV se estabilizan y el descalabro de ERC se da por descontado.

Resulta prematuro hacer cábalas, -siete meses en política es una eternidad- pero todo indica que las nuevas incorporaciones, si finalmente se producen, a quien más pueden afectar es a CiU y a ERC. Algo podría morder Montserrat Nebrera al PP y quien parece tener el cuerpo electoral más consolidado es el PSC pues UPyD podría sacar partido del espacio que Ciutadans pisó a los socialistas ahora hace 4 años.

Ante esta situación PSC y CiU otean el horizonte para ver de que manera colocan su producto sin cerrase puertas por lo que pueda suceder el día de después de las elecciones. Saben que con el panorama de fondo que existe en la política catalana, se puede producir una fragmentación tal que la cámara puede ser prácticamente ingobernable por una sola fuerza política. En este escenario cualquier formación puede tener un papel determinante. Por eso, el abanico de pactos, acuerdos y coaliciones está hoy más abierto que nunca. Nada se puede descartar. Quizás esa es la razón por la que ésta vez Artur Mas no irá al notario. Y que el Partido Popular tenga el Estatut recurrido en el TC puede carecer de relevancia.

En estas circunstancias no nos debería extrañar que el PP, pensando más en 2012 que en la inmediatez de la política catalana, diera el soporte necesario a CiU para llegar al poder a cambio de nada. Bien, a cambio de nada no, a la espera de poder recuperar en el Congreso de los Diputados en el año 2012 los apoyos que en 2010 ellos den en el Parque de la Ciutadella a CiU. Cierto que aun queda mucho tiempo, pero podría suceder que un puñado de votos decidiera en 2012 quien será el próximo presidente del Gobierno de España.

Y ya se sabe que en política como en la vida, las cosas no son gratis y favor con favor se paga. Además, los nacionalistas siempre han hecho gala de una gran coherencia… y por gobernar el país, oigan, los sacrificios que hagan falta. Ellos son así.

Bernardo Fernández
Publicado en ABC 31/03/2010

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