18 de juliol 2018

40 AÑOS DESPUÉS


Los días 15 y 16 de julio de 1978 se celebró en Barcelona el Congreso constituyente del que saldría el Partit del Socialistes de Catalunya (PSC).
De hecho, el PSC es la amalgama de tres partidos con alma socialista que comprendieron, tras los primeros comicios celebrados en España tras la dictadura, que por separado sólo serían fuerzas testimoniales y, sin embargo, unidos podían aspirar a ser el “pal de paller” de la política catalana, al menos en la izquierda.
El PSC que conocemos en la actualidad, nace de la fusión del PSC Congrés, liderado por Joan Reventós y del que forman parte Raimon Obiols, Narcís Serra y Pasqual Maragall, entre otros. De hecho, es la versión progre de la burguesía catalana. El PSC Reagrupament liderado por Josep Pallach, el grupo más minoritario, que se ve forzado a la unificación para no sucumbir, pero una parte de su escasa militancia acaba abandonando o dándose de baja. A estas dos formaciones se suma la Federación Catalana del PSOE encabezada por Josep María Triginer que es quien pone el personal de base y, en definitiva, la mayor parte de los votos.
La historia del PSC es, una historia de éxito. Tiene, como toda obra humana, luces y sombras. En este contexto, cabe destacar la derrota en las elecciones autonómicas de 1980, frente a la CiU de Jordi Pujol, como un hecho que estigmatizó la evolución del partido y quizás de Cataluña, durante casi 20 años. Justo hasta que Pasqual Maragall se presentó para presidir la Generalitat en 1.999. Entonces, aunque los socialistas no alcanzaron el Govern porque la aritmética parlamentaria no se lo permitió, ganaron en votos. Después, en 2003 y con perores resultados, pudieron gobernar Cataluña, formando un tripartito con ERC y Iniciativa por el que acabarían pagando un precio altísimo, en otros comicios posteriores, debido a que su constitución generó grandes expectativas y, sin embargo, su funcionamiento como gobierno, además de ser muy anárquico, dejó bastante que desear.
De todos modos, el punto de inflexión del socialismo catalán se produjo en el Congreso celebrado en Sitges en febrero de 1994. Allí, los llamados Capitanes (pléyade de mandos intermedios que provenían en su mayoría clases sociales medias y populares), lograron derribar a la cúpula del partido, entonces encabezada por Raimon Obiols, pero no supieron o no pudieron imponer un candidato. Eso hizo que, a partir de esa fecha, los herederos de las clases acomodadas que hasta entonces habían liderado el partido y el movimiento de los dirigentes más a ras de suelo tuvieran que pactarlo prácticamente todo. Esa circunstancia abrió una etapa en el partido mucho más fecunda, de más participación y, sobre todo, de una gran transversalidad que generó importantes éxitos políticos y sobre todo electorales.
En esa época el PSC era visto, incluso por muchos que no le votaban, como el partido que mejor representaba a la sociedad catalana. También durante unos años los socialistas catalanes fueron una de las organizaciones políticas con más representación institucional en todos los niveles de toda Europa. Había militantes del PSC con responsabilidades en el Gobierno central, en el sottogoverno, en el Govern, en las Diputaciones, en los principales Ayuntamientos e incluso en el Parlamento europeo.
El PSC tocó su techo electoral en las autonómicas de octubre de 1.999, con 1.183,299 votos y 50 diputados, a partir de ahí empezó un declinar más o menos suave, pero sostenido. Tan sólo en las elecciones generales de 2008, con la candidatura encabezada por Carme Chacón (q.e.p.d.) se detuvo esa caída al obtener 26 escaños.
Después vino la crisis económica y la mala gestión de la misma. La sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut. Más tarde el mal llamado Derecho a Decidir que supuso para el partido un auténtico cataclismo y un rosario de deslealtades, abandonos y fugas de militantes tan significados como Quim Nadal o el inefable Ernest Maragall que, tras ser 32 años cargo público representando al PSC, se dio cuenta, al dejar de tener nómina de las instituciones, que era independentista. Algo similar, sucedió con otros militantes nocivos.
Todo ello le ha supuesto al socialismo catalán una auténtica escisión y estar al borde de la desaparición. No obstante, el PSC goza de una mala salud de hierro y ha visto como se esfumaban organizaciones tan emblemáticas como el PSUC, Iniciativa, Unió (de quien ha recogido en sus listas electorales, en mi opinión erróneamente, algún naufrago) y sobre todo Convergencia Democrática de Cataluña CDC. El partido de Jordi Pujol. Los mismos que en plena efervescencia independentista decían que el socialismo en Cataluña estaba acabado y sin futuro. Luego, que quien se quedó sin futuro fue CDC. Que cosas tiene la vida.
En las últimas elecciones autonómicas, las del 21-D, el PSC obtuvo 16 diputados (entonces tenía 15) por tanto, hizo una subida más que modesta. En cambio, ahora, a rebufo de Pedro Sánchez, según dicen las encuestas, ganaría en Cataluña si hubiera elecciones generales.
El hecho cierto es que el PSC no está en su mejor momento, pero es que tampoco lo está la socialdemocracia en ningún lugar del mundo y menos de Europa. Pese a ello y después de analizar aciertos y desaciertos y sobre todo la trayectoria global de estos 40 años, es obligado decir: Per molts anys PSC!!!

Bernardo Fernández
Publicado en e-notícies 18/07/18



11 de juliol 2018

COMIENZA EL DESHIELO


Si se tuviera que resumir con una sola palabra el resultado de la reunión del presidente del Gobierno de España con el de la Generalitat, que hacía más de dos años que no se producía, yo lo haría con el vocablo deshielo.
En efecto, la reunión entre Pedro Sánchez y Quim Torra el pasado lunes en La Moncloa debe ser el inicio de una nueva fase política en la que las cuestiones políticas se resuelvan con iniciativas políticas.
De todos modos, hay cosas incuestionables que tienen un rol decisivo en esta inmensa partida de ajedrez. Por ejemplo, que Europa ha respaldado sin fisuras la democracia española y que el 27 de octubre no hubo ni referéndum ni nada que se le parezca. A la vez, tampoco se puede negar que el independentismo, aunque dividido en tres listas, volvió a ganar las elecciones el 21 de diciembre, movilizó al 47% de los electores y repitió así su mayoría absoluta.
Pedro Sánchez sabe que el conflicto catalán viene de lejos y no se va a resolver de un día para otro. No obstante, considera positivo intentar rebajar la tensión para avanzar primero normalizando la situación y a medio plazo buscando una solución de largo recorrido.
Por otra parte, es evidente que el procés ha fracasado y la unilateralidad es inviable. Otra cosa es que los líderes secesionistas, pese a todo, se tengan que mantener imperturbables para no defraudar a su electorado.  Además, saben que ni pueden pactar un programa alternativo entre ellos, por su diversidad ideológica, ni arriesgarse a dar la batalla interna porque eso podría suponer perder el poder.
En consecuencia, han optado por el espejismo de mantener la ilusión de que la independencia es posible (algo que cada vez cree menos gente) y esperar a ver qué sucede. Quizás una dura sentencia del Supremo a los imputados por los sucesos de septiembre y octubre sería el revulsivo que necesitan para volver a las andadas.
En cualquier caso, debemos entender la entrevista entre los dos presidentes como un hecho positivo. Un encuentro de dos horas y media no es demasiado habitual entre los políticos de hoy en día, y si lo comparamos con lo sucedido en los últimos seis años, es un éxito incuestionable.
Hubo dialogo, sí y discrepancias también. Se llegó a algún acuerdo como, por ejemplo, poner de nuevo en marcha la comisión bilateral que no se reunía desde 2011. Se acordó que esta misma semana se reúnan los vicepresidentes de ambos gobiernos. A la vez,Torra invitó a Sánchez a los actos que se celebrarán este mes de agosto para homenajear a las víctimas de los atentados de Barcelona y Cambrils, en el primer aniversario.
Como no podía ser de otro modo, Torra defendió el derecho de autodeterminación y Sánchez el autogobierno. Llegados a ese punto, hay quien dice que saltaron chispas, pero no llegó la sangre al río. Y para el bien de todos ni uno propuso pactar un referéndum, ni el otro reformar la Constitución como solución a todos los males.
Asimismo, los presidentes trataron, entre otros asuntos, sobre la posibilidad de retirar los recursos ante el Constitucional a diversas leyes de claro contenido social, de impulsar el corredor del Mediterráneo o la anulación del juicio a Lluís Companys.
En mi opinión, esta entrevista tiene cierta similitud con la que tuvieron Adolfo Suárez y Josep Tarradellas en los inicios de la Transición. Entonces el encuentro fue francamente mal. Sin embargo, cuando Tarradellas se reunió con la prensa dijo que había ido muy bien. Con el tiempo nos dimos cuenta de que, tras aquel encuentro, se sentaron las bases de uno de los periodos de más desarrollo y progreso de España en toda su historia.
No creo que ese sea el caso en estos momentos. No obstante, no deja de ser curioso que ambos presidentes acabaran su entrevista dando un paseo por los jardines de La Moncloa, y en ese paseo Sánchez enseñara a Torra la fuente en que Don Antonio Machado se encontraba con la que fue su último amor que, por cierto, estaba casada: Pilar de Valderrama, Guiomar.
Quién sabe si quizás algunos de los versos del insigne poeta iluminan a nuestros mandatarios y se deciden a hacer “camino al andar”, sin “buscar la gloria ni dejar en la memoria de los hombres su canción”
Para empezar, sería suficiente con que trabajasen por el deshielo de la situación entre Cataluña y el resto de España.


Bernardo Fernández
Publicado en e-notícies 11/07/18



        

03 de juliol 2018

COSAS QUE IMPORTAN


En septiembre de 1998 el director cinematográfico Carl Franklin estrenaba su película Cosas que importan. Me ha parecido oportuno utilizar como enunciado de este escrito la misma frase que empleo el conocido director para titular su filme. A partir de ahí, cualquier coincidencia entre las dos creaciones es pura casualidad.
Con este artículo, me propongo desmontar, aunque sólo sea en parte, ese dicho tan manido de que “todos los políticos son iguales”. Veamos.
El arranque del Gobierno de Pedro Sánchez fue espectacular. Lo recordamos todos y no insistiré. No obstante, no faltaron los profetas del desastre, la mayoría con las posaderas ubicadas en la derecha y más de uno con cuenta corriente en paraíso fiscal, dijeron que aquello sería como una gaseosa; es decir, cierto estruendo inicial para desbravarse con rapidez.
Sin embargo, parece que el Ejecutivo socialista ha alcanzado la velocidad de crucero y no pasa día que no nos dé motivos para creer que este Gobierno trabaja de otra manera y en cosas que de verdad importan a la ciudadanía.
Por ejemplo, en el tema siempre escabroso de la corrupción. Como todos recordamos no había pasado ni una semana del nombramiento de los ministros cuan saltó la noticia que él, entonces, ministro de Cultura y Deporte, Máxim Huerta había sido multado por defraudar a Hacienda. Pues bien, en horas Huerta dimitía. La ejemplaridad rapidez y contundencia fueron modélicas. Algo similar ha sucedido con Jorge Rodríguez, ahora ya expresidente de la Diputación de Valencia y que había sido acusado de supuestas irregularidades en la contratación de personal directivo para una empresa pública.
De igual forma, ha sido ejemplar la actitud del Gobierno con migrantes y refugiados. Una referencia para otros Gobiernos de la UE.
Lo mismo se podría decir de la decisión del Ejecutivo de trasladar los restos mortales de Franco y José Antonio para hacer del Valle de los Caídos un espacio de reconciliación de todos y para todos y no sólo de los de un bando, como ha sido hasta ahora.
Pues bien, mientras todo esto sucede, en el Ministerio de Hacienda ya han empezado a elaborar los Presupuestos para 2019. Unos Presupuestos que el Gobierno de Sánchez pretende que sirvan para dar un giro a la política presupuestaria y reforzar el Estado del bienestar. El eje vertebrador de esa nueva orientación sería cumplir con los objetivos de déficit y deuda marcados por Bruselas, pero priorizar la cohesión social, la lucha contra la desigualdad y la sostenibilidad.
En este contexto, el diseño de las cuentas irá en la línea de fomentar un cambio en el modelo de producción que genere un crecimiento más cercano a los criterios de igualdad y redistribución.
Por todo ello, Pedro Sánchez ya ha anunciado que “necesitamos un sistema fiscal de primera para tener un Estado de bienestar de primera”.
Y mientras el Gobierno se preocupa y ocupa de las cosas que de verdad importan, los que decían ser uno de los partidos con más militantes de Europa, andan a la greña, entre otras cosas, por las falsedades del censo y porque van a hacer unas elecciones primarias que no van a llegar ni a simulacro. Si como parece, los militantes que voten no llegan ni al 10% de los afiliados, eso será una charlotada, no un proceso electoral.
Por cierto, mientras unos trabajan y otros se descalabran solos, Quim Torra promociona la ratafía “porque nos hace más fuertes como país”. Sobran los comentarios y conste que ese licor me parece un digestivo excelente, pero cada cosa en su lugar.

Bernardo Fernández
Publicado en e-notícies 3/07/18


25 de juny 2018

EL TERCER CANDIDATO


La renuncia de Mariano Rajoy a seguir dirigiendo el PP tras la derrota en la moción de censura a manos de Pedro Sánchez y la consiguiente pérdida de la presidencia del Gobierno, ha hecho que en el Partido Popular se pongan en marcha los mecanismos previstos para buscar un sucesor que lidere la organización y los vuelva a La Moncloa.
Siete han sido los militantes que han conseguido los avales necesarios y han presentado candidatura. Por primera vez en el Partido Popular se harán primarias y, por primera vez, serán los afiliados los que escojan a su líder. Ahora bien, el sistema es algo peculiar. Veamos.
Sólo podrán votar aquellos militantes que estén al corriente de pago y se hallan inscrito para ello. Además, ha de hacer al menos un año que se registraron para ejercer su derecho al voto. En la organización existe el temor que se ponga de manifiesto la baja cifra de afiliados reales. Según parece ésta no llega al 10% que afirman tener. El censo está muy inflado con fallecidos, gente que se dio de baja, pero nunca se cursó, etcétera.
Más allá de esas cuestiones burocráticas, y tras la campaña electoral la votación será el 5 de julio. Ese día, además de escoger al presidenciable, se escogerá a una parte de los compromisarios al congreso, otra parte son miembros natos y/o escogidos directamente por la dirección. De la votación que lleven a cabo los militantes, quedarán para la segunda vuelta dos más votados. De esos dos, será finalmente uno el que sea elegido presidente del partido en el congreso que celebrarán los días 20 y 21 de julio.
Por tanto, ¿elecciones primarias en el PP? Sí, pero podríamos decir teledirigidas o, quizás mejor, en diferido.
Sea como sea, y si no cambia mucho la cosa el duelo estará entre María Dolores de Cospedal y Soraya Sáez de Santamaría. De todos modos, habrá que estar muy atentos al resto de candidatos porque es posible que alguno a o varios de ellos cuando no pasen el primer corte, pidan el apoyo que les han dado a ellos para uno(a) de los supervivientes.
También es muy plausible que salte la sorpresa. Por eso deberíamos estar pendientes del tercer candidato, Pablo Casado. Apunta alguien que le conoce bien que Casado vive desde hace años con el chip en la cabeza de futuro líder que le implantó Aznar. “Si alguna vez me tiene que renovar alguien que me renueve Pablo Casado, que es un tío fantástico”, dijo el expresidente José María Aznar en 2015. El ahora candidato ha trabajado para ello. Intentó pasar antes por la presidencia autonómica de Castilla y León, ha cuidado su imagen pública y ha esperado su momento aprovechando el cartel de portavoz del PP que le otorgó Rajoy.

Así ha sido hasta que le ha surgido un problema, justo, donde menos lo esperaba: su formación. Tanto acumular currículo para que, finalmente, le atropellen y arrollen los cursos y los másteres.

En efecto, parece que la jueza que dirige la investigación sobre el máster de Cristina Cifuentes y Pablo Casado barrunta alguna irregularidad. Por eso, ha ordenado que se practiquen nuevas diligencias para tratar de determinar si el candidato a la presidencia del Partido Popular pudo recibir un trato de favor de la Universidad Rey Juan Carlos, puesto que obtuvo la titulación en condiciones claramente ventajosas. La cuestión es si la normativa vigente en el curso 2008-2009 permitía a Casado convalidarse de golpe de 18 de las 22 asignaturas que integraban el programa académico, lo que equivaldría a 40 de los 60 créditos totales.

Ante esta situación, no se debería descartar que Pablo Casado resulte imputado antes o después de las primarias. Si eso llegara a suceder, con Casado en un sitio relevante de la dirección, podría ser, sino el final definitivo del PP que hemos conocido hasta ahora, si un nuevo traspiés muy difícil de superar.

Esperaremos acontecimientos, desde luego, la cosa promete.



Bernardo Fernández
Publicado en e-notícies 25/06/18

20 de juny 2018

ILUSIÓN Y COHERENCIA


Vivimos en la sociedad de la inmediatez. Quizás por eso, casi nos hemos olvidado ya, pero la gran sorpresa fue que Sánchez le ganara la moción de censura a Rajoy. Después, el flamante presidente de Gobierno nos sorprendió con un Ejecutivo formado por 11 mujeres y 6 hombres que generaba ilusión y confianza, diseñado con equilibrio territorial, perfil socialdemócrata y conjugando juventud y veteranía.
Hace poco más de una semana que el Gobierno formado por Pedro Sánchez está ejerciendo como tal y parece que ya ha alcanzado la velocidad de crucero.  Además, el aroma que nos llega desde la política es muy distinto al que veníamos percibiendo desde hace muchos años.
Aún no habíamos terminado de asimilar la puesta de largo del nuevo Gobierno, cuando Pedro Sánchez ofreció recibir en Valencia a los 629 rescatados frente a las costas de Libia por el buque Aquarius, al que Italia y Malta habían negado el acceso a sus puertos. De esa forma Sánchez presentaba sus credenciales ante la UE como defensor de la solidaridad.
Esa decisión es de un enorme trasfondo político porque el Gobierno de España pone de manifiesto que se debe dar una respuesta humanitaria a las emergencias, y que se pueden gestionar las crisis de refugiados sin necesidad de cerrar las fronteras ni negar la entrada a seres humanos, como sostiene la derecha más rancia.
Europa no puede seguir con la táctica del avestruz en el drama de las migraciones. Por eso, el giro de 180 grados que ha dado España, con el cambio de presidente y de Gobierno, en un asunto tan delicado, ha puesto el problema sobre la mesa europea.
Sin solución de continuidad, a eso de la 9 de la mañana del pasado miércoles 13 de junio, se extendió como la pólvora, primero como un rumor, que el ministro de Cultura y Deporte Màxim Huerta había sido condenado por un fraude fiscal de 256.000, cometido entre 2006 y 2008 al cotizar a Hacienda por una empresa interpuesta. Horas más tarde, el propio ministro confirmó la veracidad de la noticia y añadió que había pagado una multa de 365.000. No obstante, los principios de transparencia y honradez marcados por el presidente Pedro Sánchez hicieron que Huerta acabara dimitiendo a media tarde para “no romper el proyecto ilusionante de Pedro Sánchez”, dijo el ya exministro en la rueda de prensa que anunció su dimisión. A las 21 horas del mismo día ya había un nuevo ministro de Cultura y Deporte.
De manera casi simultanea a todos estos hechos, el presidente y la ministra de Trabajo Magdalena Valerio se reunían con los líderes de los agentes sociales para introducir cambios parciales en la reforma del mercado laboral que aprobó el PP en 2102. El Gobierno conoce las limitaciones que impone la aritmética parlamentaria y es consciente que necesita determinados soportes para sacar adelante determinadas iniciativas.
Por eso, también, en los últimos días, se han reunido en La Moncloa el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez y el líder de Podemos, Pablo Iglesias. Era el primer encuentro desde que Sánchez fue investido jefe del Ejecutivo. En esa reunión ambos dirigentes trataron la posibilidad de elaborar una “agenda” parlamentaria en la que ponerse de acuerdo para el tiempo que queda de legislatura. De todos modos, deberán ser la dirección de los partidos y los grupos parlamentarios respectivos los que concreten los posibles pactos.
Si el gobierno de Pedro Sánchez sigue en la línea que ha marcado desde el inicio de esta nueva etapa, hará que buena parte de la ciudadanía recupere la ilusión por la política. Entenderán que se trabaja con coherencia porque verán que se está llevando a cabo aquello que se dijo que se haría en mítines, charla y debates. Además, se está haciendo con rigor porque no tan solo se va al fondo de los problemas, sino que se están respetando las formas y los tempos, y eso en política es fundamental.
Desde luego, todo esto no es fácil, pero estamos viendo, aunque algunos les cueste creerlo, que es posible.

Bernardo Fernández
Publicado en e-notícies 18/06/18

11 de juny 2018

RECUPERAR EL DIÁLOGO


Hace unos años, con más voluntad que acierto, Artur Mas formó un gobierno que denominó “El Govern dels millors”. Sin ánimos de ruborizar a nadie, porque no es ese el objetivo de este artículo es evidente que aquello fue un fiasco. Aquel ejecutivo fue el que más derechos sociales recortó y en menos tiempo, en toda Europa.
Ahora, Pedro Sánchez, mucho más modesto, ha constituido un gobierno “modernizador y europeísta”, según sus propias palabras, basado en tres pilares: la igualdad, la cohesión social y la regeneración.
Como es lógico, las buenas intenciones y las buenas palabras nunca faltan cuando se inicia un nuevo proyecto y en la formación de un gobierno de un Estado como España, eso no podía ser una excepción.
De todos modos, el gobierno formado por Sánchez es un mensaje de coherencia y soberanía. Que haya 11 mujeres de un total de 17 miembros, es toda una declaración de intenciones respecto a la lucha por la igualdad. Además, o quizás por eso, ha empezado con buen pie. Hasta el momento son muchos más los halagos que las críticas. Habrá que esperar a ver como evoluciona para hacerse una idea de su rendimiento y poderlo evaluar.
Lo que no se puede negar, es el claro perfil socialdemócrata del mismo, a tenor de la trayectoria sociopolítica de buena parte de sus integrantes. En consecuencia, es previsible que se utilicen las posibilidades que brinda la economía de mercado para crecer y, después, redistribuir con criterios de equidad y justicia social.
Con toda probabilidad, sanidad, dependencia y medidas laborales serán los ejes vertebradores de las políticas sociales. De ser así, la otra izquierda lo tendrá muy difícil para negar su apoyo y no reforzar a los 84 diputados socialistas, porque de la derecha poca colaboración y soporte cabe esperar. Unos porque está rabiosos por haber sido desalojados del poder y los otros porque ya se veían, en sus sueños más idílicos, ocupando el palacio de La Moncloa y la sala del Consejo de Ministros.
Esta por ver como evoluciona el ambiente en el Congreso de los diputados, la debilidad en el Congreso de los diputados del PSOE es evidente, porque la aritmética parlamentaria es la que es. Ahora bien, estamos a un año exacto de una cita multi electoral (el 26 de mayo de 2019, se celebrarán elecciones municipales, europeas y autonómica en la mayoría de las CCAA), en esta situación más de una formación política hará sus movimientos tácticos con un ojo puesto en lo que digan las encuestas.
Además, ninguno de los partidos de ámbito nacional está para dar grandes batallas. El PP descabezado, buscando un líder, Ciudadanos se quedó solo pidiendo elecciones y parece descolocado y superado por los acontecimientos, mientras que Podemos arrastra serios problemas internos, entre ellos, el del liderazgo.
Tras el primer Consejo de Ministros, la ministra de Educación y portavoz del gobierno, Isabel Celaá, anunció que el presidente Pedro Sánchez iniciará una rueda de contactos con todos los presidentes autonómicos para recuperar el dialogo.
A nadie se le escapa que, en ese contexto, Cataluña es una prioridad. De hecho, ese es el problema más importante que tiene el gobierno en estos momentos.
Ante esa situación el Gobierno de España ya ha dado los primeros pasos. Para empezar, se ha levantado la supervisión de las finanzas de la Generalitat y el propio presidente Pedro Sánchez llamó a Quim Torra para concretar una reunión de ambos cuanto antes. Además, con anterioridad se habían reunido Miquel Iceta y el president de la Generalitat para explorar vías de dialogo y posible acercamiento.
El punto de partida a esa nueva etapa de deshielo podría ser la lista de reivindicaciones que tiempo atrás Carles Puigdemont presentó a Mariano Rajoy. Eran 46 medidas reivindicativas para negociar, acordar y pactar. Todas ellas, a excepción de la que pedía la celebración de un referéndum de autodeterminación, parecían bastante sensatas y dignas a tener en cuenta.
Si las negociaciones prosperan, aunque sea lentamente, y se recuperar la lealtad institucional, es posible que se pudiera pensar en un acercamiento de presos. Tengamos en cuenta que la dispersión de los encarcelados es más propia de las políticas antiterroristas.
Con toda seguridad, esa sería la mejor manera de empezar a normalizar una situación que nunca debió llegar a ocurrir. Además, si este gobierno se consolida lo más razonable sería que buena parte de la ciudadanía se reconcilie con la política y que un porcentaje considerable de independentistas dejen de serlo.
Pedro Sánchez ha empezado con buen pie. Por el bien de la mayoría esperemos que siga en esa línea y se consolide.

Bernardo Fernández
Publicado e e-notícies 11/06/18

05 de juny 2018

CAMBIO POLÍTICO, NUEVOS TIEMPOS


En menos de 24 horas el panorama político español se ha girado como un calcetín.
El PP no gobierna en España, Mariano Rajoy ya no es el presidente del Gobierno y le inquilino de La Moncloa es Pedro Sánchez, de izquierdas y progresista.
En Cataluña tenemos un Govern efectivo, ni el presidente de la Generalitat ni ninguno de sus consejeros tiene causas pendientes con la justicia y por consiguiente el articulo 155 de la Constitución ya no se aplica en Cataluña.
Esta es la nueva situación. Claro y concreto
De hecho, el punto de inflexión de este cambio tan radical se produjo cuando la Audiencia Nacional hizo pública la sentencia del caso Gürtel. De los casi 1.700 folios que componen ese veredicto, han bastado un par de párrafos para incendiar la pira de la indignación política en la que ha acabado abrasado el ya expresidente Mariano Rajoy. En especial uno, en el que se considera probado que el PP estableció una contabilidad paralela a la oficial con una caja B, por lo menos desde 1989 y otro, donde magistrados y Fiscalía ponen en duda la veracidad de las declaraciones de Rajoy como testigo. Luego dirán que en España no hay separación de poderes.
Tras hacerse público el fallo vino la presentación de la moción de censura de Pedro Sánchez contra Mariano Rajoy, la sustanciación a los pocos días y la gran sorpresa: la suma heterogénea del voto de 180 diputados de los más diversos orígenes políticos y planteamientos ideológicos, no tanto para aupar a Sánchez como sí para echar a Rajoy.
Sea como sea, el caso es que el viernes 1 de junio, Pedro Sánchez era investido por el Congreso de los diputados presidente del Gobierno.
Sánchez y el Ejecutivo que presida tendrán una tarea compleja y complicada por delante. Su acción de gobierno estará marcada por las condiciones en que ha accedido a la presidencia. Además, con sólo 84 diputados, la negociación, el acuerdo y el pacto deberán ser una constante. Por eso, es razonable pensar que buena parte de sus esfuerzos se centrarán en derogar las leyes, como la Ley mordaza o la reforma, aunque sea parcial, del mercado laboral que aprobó el PP en 2012, cuando tenía mayoría absoluta. Asimismo, parece lógico creer que, desde el nuevo gobierno, se aborden cuestiones que generen amplios consensos como pueden ser la universalización de la asistencia sanitaria o la elección parlamentaria del consejo de administración de RTVE.
Financiación autonómica, Pensiones, políticas activas de empleo, lucha contra la desigualdad salarial, crear un impuesto sobre las sociedades multinacionales tecnológicas y Reforma Territorial son algunos de las grandes cuestiones que se tienen que resolver. Las mismas que teníamos la semana pasada. Con una gran diferencia: hasta ahora las soluciones tenían que venir de un gobierno de derechas, y ya hemos visto la que da de sí. Ahora los problemas los tendrá que resolver un gobierno de izquierdas y progresista. ¿Son los mismos conflictos? Sí, pero las soluciones no serán igual.
En este contexto, uno de los problemas más delicados que deberá afrontar el nuevo presidente es la crisis catalana. De hecho, Sánchez ya dijo en sus intervenciones durante el debate de la moción de censura que estaba dispuesto a reunirse con el presidente Quim Torra, para negociar y pactar dentro de la Constitución. El mero hecho de iniciar el diálogo será un avance sustancial respecto a la táctica de Rajoy, escudado siempre tras la acción de la justicia.
Por otra parte, es verdad que la llegada de Quim Torra a la presidencia de la Generalitat no invita al optimismo, al menos a los constitucionalistas. Tampoco ayuda el perfil político-biográfico de alguno de los consellers nombrados, ni que el primer acto del nuevo gobierno fuera colocar una pancarta, en el balcón de la Generalitat, pidiendo “libertad para los presos políticos.”
Así y todo, seamos prudentemente optimistas y concedámosles el beneficio de la duda. Demos un tiempo razonable para que se asienten y empiecen a gobernar. Después, juzguémoslos por sus actos, no tanto por lo que dijeron o escribieron tiempo atrás. “Fets i no paraules”, que decimos por aquí.
Esa puede ser una de las claves para restablecer la cohesión social y la convivencia.
Desde luego, si hace una semana me explican que iba a ocurrir todo la que ha ocurrido, no me lo creo. Como ha cambiado el panorama.


Bernardo Fernández
Publicado en e.notícies 4/06/18

40 AÑOS DESPUÉS

Los días 15 y 16 de julio de 1978 se celebró en Barcelona el Congreso constituyente del que saldría el Partit del Socialistes de Catalun...