25 de juny 2018

EL TERCER CANDIDATO


La renuncia de Mariano Rajoy a seguir dirigiendo el PP tras la derrota en la moción de censura a manos de Pedro Sánchez y la consiguiente pérdida de la presidencia del Gobierno, ha hecho que en el Partido Popular se pongan en marcha los mecanismos previstos para buscar un sucesor que lidere la organización y los vuelva a La Moncloa.
Siete han sido los militantes que han conseguido los avales necesarios y han presentado candidatura. Por primera vez en el Partido Popular se harán primarias y, por primera vez, serán los afiliados los que escojan a su líder. Ahora bien, el sistema es algo peculiar. Veamos.
Sólo podrán votar aquellos militantes que estén al corriente de pago y se hallan inscrito para ello. Además, ha de hacer al menos un año que se registraron para ejercer su derecho al voto. En la organización existe el temor que se ponga de manifiesto la baja cifra de afiliados reales. Según parece ésta no llega al 10% que afirman tener. El censo está muy inflado con fallecidos, gente que se dio de baja, pero nunca se cursó, etcétera.
Más allá de esas cuestiones burocráticas, y tras la campaña electoral la votación será el 5 de julio. Ese día, además de escoger al presidenciable, se escogerá a una parte de los compromisarios al congreso, otra parte son miembros natos y/o escogidos directamente por la dirección. De la votación que lleven a cabo los militantes, quedarán para la segunda vuelta dos más votados. De esos dos, será finalmente uno el que sea elegido presidente del partido en el congreso que celebrarán los días 20 y 21 de julio.
Por tanto, ¿elecciones primarias en el PP? Sí, pero podríamos decir teledirigidas o, quizás mejor, en diferido.
Sea como sea, y si no cambia mucho la cosa el duelo estará entre María Dolores de Cospedal y Soraya Sáez de Santamaría. De todos modos, habrá que estar muy atentos al resto de candidatos porque es posible que alguno a o varios de ellos cuando no pasen el primer corte, pidan el apoyo que les han dado a ellos para uno(a) de los supervivientes.
También es muy plausible que salte la sorpresa. Por eso deberíamos estar pendientes del tercer candidato, Pablo Casado. Apunta alguien que le conoce bien que Casado vive desde hace años con el chip en la cabeza de futuro líder que le implantó Aznar. “Si alguna vez me tiene que renovar alguien que me renueve Pablo Casado, que es un tío fantástico”, dijo el expresidente José María Aznar en 2015. El ahora candidato ha trabajado para ello. Intentó pasar antes por la presidencia autonómica de Castilla y León, ha cuidado su imagen pública y ha esperado su momento aprovechando el cartel de portavoz del PP que le otorgó Rajoy.

Así ha sido hasta que le ha surgido un problema, justo, donde menos lo esperaba: su formación. Tanto acumular currículo para que, finalmente, le atropellen y arrollen los cursos y los másteres.

En efecto, parece que la jueza que dirige la investigación sobre el máster de Cristina Cifuentes y Pablo Casado barrunta alguna irregularidad. Por eso, ha ordenado que se practiquen nuevas diligencias para tratar de determinar si el candidato a la presidencia del Partido Popular pudo recibir un trato de favor de la Universidad Rey Juan Carlos, puesto que obtuvo la titulación en condiciones claramente ventajosas. La cuestión es si la normativa vigente en el curso 2008-2009 permitía a Casado convalidarse de golpe de 18 de las 22 asignaturas que integraban el programa académico, lo que equivaldría a 40 de los 60 créditos totales.

Ante esta situación, no se debería descartar que Pablo Casado resulte imputado antes o después de las primarias. Si eso llegara a suceder, con Casado en un sitio relevante de la dirección, podría ser, sino el final definitivo del PP que hemos conocido hasta ahora, si un nuevo traspiés muy difícil de superar.

Esperaremos acontecimientos, desde luego, la cosa promete.



Bernardo Fernández
Publicado en e-notícies 25/06/18

20 de juny 2018

ILUSIÓN Y COHERENCIA


Vivimos en la sociedad de la inmediatez. Quizás por eso, casi nos hemos olvidado ya, pero la gran sorpresa fue que Sánchez le ganara la moción de censura a Rajoy. Después, el flamante presidente de Gobierno nos sorprendió con un Ejecutivo formado por 11 mujeres y 6 hombres que generaba ilusión y confianza, diseñado con equilibrio territorial, perfil socialdemócrata y conjugando juventud y veteranía.
Hace poco más de una semana que el Gobierno formado por Pedro Sánchez está ejerciendo como tal y parece que ya ha alcanzado la velocidad de crucero.  Además, el aroma que nos llega desde la política es muy distinto al que veníamos percibiendo desde hace muchos años.
Aún no habíamos terminado de asimilar la puesta de largo del nuevo Gobierno, cuando Pedro Sánchez ofreció recibir en Valencia a los 629 rescatados frente a las costas de Libia por el buque Aquarius, al que Italia y Malta habían negado el acceso a sus puertos. De esa forma Sánchez presentaba sus credenciales ante la UE como defensor de la solidaridad.
Esa decisión es de un enorme trasfondo político porque el Gobierno de España pone de manifiesto que se debe dar una respuesta humanitaria a las emergencias, y que se pueden gestionar las crisis de refugiados sin necesidad de cerrar las fronteras ni negar la entrada a seres humanos, como sostiene la derecha más rancia.
Europa no puede seguir con la táctica del avestruz en el drama de las migraciones. Por eso, el giro de 180 grados que ha dado España, con el cambio de presidente y de Gobierno, en un asunto tan delicado, ha puesto el problema sobre la mesa europea.
Sin solución de continuidad, a eso de la 9 de la mañana del pasado miércoles 13 de junio, se extendió como la pólvora, primero como un rumor, que el ministro de Cultura y Deporte Màxim Huerta había sido condenado por un fraude fiscal de 256.000, cometido entre 2006 y 2008 al cotizar a Hacienda por una empresa interpuesta. Horas más tarde, el propio ministro confirmó la veracidad de la noticia y añadió que había pagado una multa de 365.000. No obstante, los principios de transparencia y honradez marcados por el presidente Pedro Sánchez hicieron que Huerta acabara dimitiendo a media tarde para “no romper el proyecto ilusionante de Pedro Sánchez”, dijo el ya exministro en la rueda de prensa que anunció su dimisión. A las 21 horas del mismo día ya había un nuevo ministro de Cultura y Deporte.
De manera casi simultanea a todos estos hechos, el presidente y la ministra de Trabajo Magdalena Valerio se reunían con los líderes de los agentes sociales para introducir cambios parciales en la reforma del mercado laboral que aprobó el PP en 2102. El Gobierno conoce las limitaciones que impone la aritmética parlamentaria y es consciente que necesita determinados soportes para sacar adelante determinadas iniciativas.
Por eso, también, en los últimos días, se han reunido en La Moncloa el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez y el líder de Podemos, Pablo Iglesias. Era el primer encuentro desde que Sánchez fue investido jefe del Ejecutivo. En esa reunión ambos dirigentes trataron la posibilidad de elaborar una “agenda” parlamentaria en la que ponerse de acuerdo para el tiempo que queda de legislatura. De todos modos, deberán ser la dirección de los partidos y los grupos parlamentarios respectivos los que concreten los posibles pactos.
Si el gobierno de Pedro Sánchez sigue en la línea que ha marcado desde el inicio de esta nueva etapa, hará que buena parte de la ciudadanía recupere la ilusión por la política. Entenderán que se trabaja con coherencia porque verán que se está llevando a cabo aquello que se dijo que se haría en mítines, charla y debates. Además, se está haciendo con rigor porque no tan solo se va al fondo de los problemas, sino que se están respetando las formas y los tempos, y eso en política es fundamental.
Desde luego, todo esto no es fácil, pero estamos viendo, aunque algunos les cueste creerlo, que es posible.

Bernardo Fernández
Publicado en e-notícies 18/06/18

11 de juny 2018

RECUPERAR EL DIÁLOGO


Hace unos años, con más voluntad que acierto, Artur Mas formó un gobierno que denominó “El Govern dels millors”. Sin ánimos de ruborizar a nadie, porque no es ese el objetivo de este artículo es evidente que aquello fue un fiasco. Aquel ejecutivo fue el que más derechos sociales recortó y en menos tiempo, en toda Europa.
Ahora, Pedro Sánchez, mucho más modesto, ha constituido un gobierno “modernizador y europeísta”, según sus propias palabras, basado en tres pilares: la igualdad, la cohesión social y la regeneración.
Como es lógico, las buenas intenciones y las buenas palabras nunca faltan cuando se inicia un nuevo proyecto y en la formación de un gobierno de un Estado como España, eso no podía ser una excepción.
De todos modos, el gobierno formado por Sánchez es un mensaje de coherencia y soberanía. Que haya 11 mujeres de un total de 17 miembros, es toda una declaración de intenciones respecto a la lucha por la igualdad. Además, o quizás por eso, ha empezado con buen pie. Hasta el momento son muchos más los halagos que las críticas. Habrá que esperar a ver como evoluciona para hacerse una idea de su rendimiento y poderlo evaluar.
Lo que no se puede negar, es el claro perfil socialdemócrata del mismo, a tenor de la trayectoria sociopolítica de buena parte de sus integrantes. En consecuencia, es previsible que se utilicen las posibilidades que brinda la economía de mercado para crecer y, después, redistribuir con criterios de equidad y justicia social.
Con toda probabilidad, sanidad, dependencia y medidas laborales serán los ejes vertebradores de las políticas sociales. De ser así, la otra izquierda lo tendrá muy difícil para negar su apoyo y no reforzar a los 84 diputados socialistas, porque de la derecha poca colaboración y soporte cabe esperar. Unos porque está rabiosos por haber sido desalojados del poder y los otros porque ya se veían, en sus sueños más idílicos, ocupando el palacio de La Moncloa y la sala del Consejo de Ministros.
Esta por ver como evoluciona el ambiente en el Congreso de los diputados, la debilidad en el Congreso de los diputados del PSOE es evidente, porque la aritmética parlamentaria es la que es. Ahora bien, estamos a un año exacto de una cita multi electoral (el 26 de mayo de 2019, se celebrarán elecciones municipales, europeas y autonómica en la mayoría de las CCAA), en esta situación más de una formación política hará sus movimientos tácticos con un ojo puesto en lo que digan las encuestas.
Además, ninguno de los partidos de ámbito nacional está para dar grandes batallas. El PP descabezado, buscando un líder, Ciudadanos se quedó solo pidiendo elecciones y parece descolocado y superado por los acontecimientos, mientras que Podemos arrastra serios problemas internos, entre ellos, el del liderazgo.
Tras el primer Consejo de Ministros, la ministra de Educación y portavoz del gobierno, Isabel Celaá, anunció que el presidente Pedro Sánchez iniciará una rueda de contactos con todos los presidentes autonómicos para recuperar el dialogo.
A nadie se le escapa que, en ese contexto, Cataluña es una prioridad. De hecho, ese es el problema más importante que tiene el gobierno en estos momentos.
Ante esa situación el Gobierno de España ya ha dado los primeros pasos. Para empezar, se ha levantado la supervisión de las finanzas de la Generalitat y el propio presidente Pedro Sánchez llamó a Quim Torra para concretar una reunión de ambos cuanto antes. Además, con anterioridad se habían reunido Miquel Iceta y el president de la Generalitat para explorar vías de dialogo y posible acercamiento.
El punto de partida a esa nueva etapa de deshielo podría ser la lista de reivindicaciones que tiempo atrás Carles Puigdemont presentó a Mariano Rajoy. Eran 46 medidas reivindicativas para negociar, acordar y pactar. Todas ellas, a excepción de la que pedía la celebración de un referéndum de autodeterminación, parecían bastante sensatas y dignas a tener en cuenta.
Si las negociaciones prosperan, aunque sea lentamente, y se recuperar la lealtad institucional, es posible que se pudiera pensar en un acercamiento de presos. Tengamos en cuenta que la dispersión de los encarcelados es más propia de las políticas antiterroristas.
Con toda seguridad, esa sería la mejor manera de empezar a normalizar una situación que nunca debió llegar a ocurrir. Además, si este gobierno se consolida lo más razonable sería que buena parte de la ciudadanía se reconcilie con la política y que un porcentaje considerable de independentistas dejen de serlo.
Pedro Sánchez ha empezado con buen pie. Por el bien de la mayoría esperemos que siga en esa línea y se consolide.

Bernardo Fernández
Publicado e e-notícies 11/06/18

05 de juny 2018

CAMBIO POLÍTICO, NUEVOS TIEMPOS


En menos de 24 horas el panorama político español se ha girado como un calcetín.
El PP no gobierna en España, Mariano Rajoy ya no es el presidente del Gobierno y le inquilino de La Moncloa es Pedro Sánchez, de izquierdas y progresista.
En Cataluña tenemos un Govern efectivo, ni el presidente de la Generalitat ni ninguno de sus consejeros tiene causas pendientes con la justicia y por consiguiente el articulo 155 de la Constitución ya no se aplica en Cataluña.
Esta es la nueva situación. Claro y concreto
De hecho, el punto de inflexión de este cambio tan radical se produjo cuando la Audiencia Nacional hizo pública la sentencia del caso Gürtel. De los casi 1.700 folios que componen ese veredicto, han bastado un par de párrafos para incendiar la pira de la indignación política en la que ha acabado abrasado el ya expresidente Mariano Rajoy. En especial uno, en el que se considera probado que el PP estableció una contabilidad paralela a la oficial con una caja B, por lo menos desde 1989 y otro, donde magistrados y Fiscalía ponen en duda la veracidad de las declaraciones de Rajoy como testigo. Luego dirán que en España no hay separación de poderes.
Tras hacerse público el fallo vino la presentación de la moción de censura de Pedro Sánchez contra Mariano Rajoy, la sustanciación a los pocos días y la gran sorpresa: la suma heterogénea del voto de 180 diputados de los más diversos orígenes políticos y planteamientos ideológicos, no tanto para aupar a Sánchez como sí para echar a Rajoy.
Sea como sea, el caso es que el viernes 1 de junio, Pedro Sánchez era investido por el Congreso de los diputados presidente del Gobierno.
Sánchez y el Ejecutivo que presida tendrán una tarea compleja y complicada por delante. Su acción de gobierno estará marcada por las condiciones en que ha accedido a la presidencia. Además, con sólo 84 diputados, la negociación, el acuerdo y el pacto deberán ser una constante. Por eso, es razonable pensar que buena parte de sus esfuerzos se centrarán en derogar las leyes, como la Ley mordaza o la reforma, aunque sea parcial, del mercado laboral que aprobó el PP en 2012, cuando tenía mayoría absoluta. Asimismo, parece lógico creer que, desde el nuevo gobierno, se aborden cuestiones que generen amplios consensos como pueden ser la universalización de la asistencia sanitaria o la elección parlamentaria del consejo de administración de RTVE.
Financiación autonómica, Pensiones, políticas activas de empleo, lucha contra la desigualdad salarial, crear un impuesto sobre las sociedades multinacionales tecnológicas y Reforma Territorial son algunos de las grandes cuestiones que se tienen que resolver. Las mismas que teníamos la semana pasada. Con una gran diferencia: hasta ahora las soluciones tenían que venir de un gobierno de derechas, y ya hemos visto la que da de sí. Ahora los problemas los tendrá que resolver un gobierno de izquierdas y progresista. ¿Son los mismos conflictos? Sí, pero las soluciones no serán igual.
En este contexto, uno de los problemas más delicados que deberá afrontar el nuevo presidente es la crisis catalana. De hecho, Sánchez ya dijo en sus intervenciones durante el debate de la moción de censura que estaba dispuesto a reunirse con el presidente Quim Torra, para negociar y pactar dentro de la Constitución. El mero hecho de iniciar el diálogo será un avance sustancial respecto a la táctica de Rajoy, escudado siempre tras la acción de la justicia.
Por otra parte, es verdad que la llegada de Quim Torra a la presidencia de la Generalitat no invita al optimismo, al menos a los constitucionalistas. Tampoco ayuda el perfil político-biográfico de alguno de los consellers nombrados, ni que el primer acto del nuevo gobierno fuera colocar una pancarta, en el balcón de la Generalitat, pidiendo “libertad para los presos políticos.”
Así y todo, seamos prudentemente optimistas y concedámosles el beneficio de la duda. Demos un tiempo razonable para que se asienten y empiecen a gobernar. Después, juzguémoslos por sus actos, no tanto por lo que dijeron o escribieron tiempo atrás. “Fets i no paraules”, que decimos por aquí.
Esa puede ser una de las claves para restablecer la cohesión social y la convivencia.
Desde luego, si hace una semana me explican que iba a ocurrir todo la que ha ocurrido, no me lo creo. Como ha cambiado el panorama.


Bernardo Fernández
Publicado en e.notícies 4/06/18

03 de juny 2018

ESPERANZA Y CAMBIO


A veces, lo imposible se hace posible. Eso es lo que ha sucedido con a moción de censura que presentó Pedro Sánchez -por dignidad, según dijo-, contra viento y marea y que casi nadie pensaba que saldría a delante.
Sin embargo, las ganas de echar a Mariano Rajoy y al PP, por su arrogancia y manera de comportarse, sumadas al hartazgo por la corrupción, han actuado como galvanizador para aglutinar a una auténtica sopa de letras que ha juntado sus votos para desalojar a Rajoy de la presidencia del Gobierno y, por consiguiente, de la Moncloa y al PP del Ejecutivo.
Joan Tardà (ERC) lo definió perfectamente en su intervención cuando dijo: “el si a Pedro Sánchez es un no a Mariano Rajoy”.
Tiempo tendremos para hacer un análisis en profundidad de todo lo sucedido, pero, en mi opinión, el partido Popular equivocó su estrategia ante la iniciativa de Pedro Sánchez.
En la primavera de 2017 Podemos presentó una moción de censura que tardó más de un mes en sustanciarse. En cambio, en esta ocasión Ana Pastor (presidenta del Congreso) ha acortado sustancialmente los tiempos. El PSOE entraba su moción a registro el 25 de mayo y el 31 se iniciaba el trámite y al día siguiente la votación.
Es muy probable que los populares con Rajoy a la cabeza minusvaloraran la iniciativa de los socialistas y pensaran que era una alcaldada de Sánchez para tener algo de protagonismo. Por eso, creyeron que cuanto antes se quitaran aquel engorro de encima mejor.
Quizás, si hubieran hecho un análisis más ajustado a la realidad y se hubiesen dado más tiempo, habrían tenido, por lo menos, la posibilidad de ver como de caldeado estaba el ambiente y tal vez hubiesen podido buscar algunas complicidades. Las mismas que tuvieron pocos días antes para aprobar los presupuestos generales, y ahora les han dejado colgados
Como dice un viejo amigo, no deja de ser curioso que la tan criticada justicia española que según algunos estaba aliada con el Gobierno, ha sido el detonante para echar a los corruptos de ese mismo ejecutivo con el que se supone que se había compinchado.
La sentencia del caso Gürtel, en especial la referencia que hace el tribunal a que el PP creó una estructura financiera y contable paralela a la oficial al menos desde 1989. También que los magistrados de la Sala de lo Penal compartieran la visión de la Fiscalía, que cuestionaba la veracidad de las declaraciones de Mariano Rajoy, ha sido la gota que ha colmado el vaso de la paciencia y la tolerancia política.
Pedro Sánchez no lo tiene fácil. Con 84 diputados (esos son los que tiene el PSOE en esta legislatura) es muy difícil gobernar. Los socialistas van a necesitar de mucho dialogo, de mucho acuerdo y de mucho pacto. Se va a necesitar algo más que la geometría variable de otras etapas para salir adelante. Pero hay que felicitar a Sánchez, primero por su coraje para presentar la moción y después por su tono en el debate. Espero poderle felicitar dentro de un tiempo por la acción el frente del Gobierno.
Ahora vamos a entrar en unos días de especulación. Veremos si Sánchez forma gobierno con su guardia de corps o, por el contrario, hace una incorporación más o menos amplia de aquellas fuerzas políticas que le han dado soporte para llegar a la presidencia e incluye a alguna persona de reconocido prestigio.
Sin solución de continuidad serán las fuerzas políticas las que reclamen al inquilino de la Moncloa su trozo de cielo. Todos, como es lógico, querrán rentabilizar su inversión. Por todo ello, llegarán situaciones difíciles, problemas complicados y días en que algunos cuestionaran si valió la pena.
Tiempo al tiempo. De momento en este país hay un estallido de alegría. Parece que estos días el aire es más limpio y se respira un poco mejor. No hay corruptos en el gobierno. En el horizonte se ve la luz de la esperanza y muchos tenemos la sensación de que el cambio ha llegado para quedarse.
Démosle una oportunidad a la ilusión.


Bernardo Fernández
Publicado en El Catalán 02/06/18

DOS x UNO

Aunque estamos en plenas campañas de elecciones municipales, europeas y autonómicas, en doce comunidades autónomas, los partidos ya han ...