26 de març 2014

ESPERANDO EL FUTURO

Somos unos desagradecidos. Mientras nuestros gobernantes se esfuerzan lo que no está escrito creando infraestructuras de Estado como la Agencia Tributaria Catalana que, según Artur Mas, ha de ser una referencia de la nueva Cataluña soberana, con menos fraude fiscal, más cooperación y no tanta represión como ocurre en la Agencia Tributaria Española, nosotros nos preocupamos por cosas tan banales como llegar a fin de mes, que a nuestros hijos les den una buena formación o que los más desfavorecidos tengan los recursos necesarios para llevar una vida digna y nadie se quede por el camino. Como si todo eso tuviera alguna importancia, comparado con el gran proyecto que es llegar a Ítaca que es esa tierra prometida donde de las fuentes públicas brotará leche y miel y los catalanes, por el mero hecho de serlo, cuando salgamos al extranjero, lo tendremos todo pagado.


Pero mientras eso no suceda, resulta que la realidad es mucho más prosaica y según un reciente estudio de la prestigiosa Fundación Bofill el Departamento de Enseñanza ha perdido desde 2010 unos 1.076 millones de euros (un 20,6%, mientras que el conjunto de presupuesto de la Generalitat ha caído un 15,4%), con estos datos sobre la mesa, parece difícil que nuestros hijos puedan tener una formación adecuada a los tiempos que corren. Claro que para Boi Ruiz, Conseller de Salud, una parte importante del fracaso escolar es por fumar cannabis, según dijo en sede parlamentaria. Los números de los servicios sociales, son elocuentes: las políticas de soporte a las familias de 2012 a 2014 se han reducido un 69%, el 16,6% de los menores vive en hogares en los que nadie trabaja, el 15,5% de la familias catalanas tiene problemas para pagar sus recibos, los beneficiarios de las PIRMI han pasado de 33.700 en 2011 a 22.598 en 2013, el Govern niega una de cada tres becas comedor que han de asumir los ayuntamientos.

El listado puede ser interminable, pero con lo expuesto es suficiente para dejar claro que la situación en Cataluña deja mucho que desear. Esperando el futuro, los soberanistas están dejando el país hecho unos zorros. Ha llegado el momento de trabajar por realidades tangibles, tales como la cohesión y la justicia social. La solución no puede ser fiarlo todo a una hipotética independencia. Como dice un viejo amigo: aixó de l’Estat propi és fer volar coloms.



Bernardo Fernández

Publicado en ABC 19/03/14

16 de març 2014

ELECCIONES PRIMARIAS COMO REVULSIVO

Soy de los que guardan un gratísimo recuerdo del estallido de ilusión y esperanza democrática que generaron las elecciones primarias, convocadas por PSOE en 1998, para escoger entre Joaquín Almunia y José Borrell el candidato a la presidencia del Gobierno. Aquella convocatoria despertó el entusiasmo de las bases socialistas de toda España. Fue, sin duda, una campaña más animada, transparente y participativa que la de muchas elecciones generales. La victoria de Borrell por 10 puntos fue aplastante y lo más interesante es que los sondeos pronosticaban que si entonces se celebraban comicios Borrell superaría ampliamente a Aznar.


Pero sucedió que, lógicamente, no se convocaron elecciones. Algunos no quisieron asumir la derrota y empezaron a boicotear al candidato y eso, sumado a los errores del aspirante, su mandíbula de cristal y los fallos de su entorno, propiciaron la renuncia de Borrell y la posterior debacle de Almunia frente Aznar en las elecciones generales de 2000.

Después, con la perspectiva que da el tiempo, podríamos denominar a aquella etapa del socialismo español como lo que pudo haber sido y no fue. Ahora, el PSC ha puesto en marcha las elecciones primarias abiertas, un sistema inédito, hasta el momento, en nuestro país, mediante el cual Françoise Hollande llegó a la Presidencia de la República francesa y los alcaldes de Turín y Roma lograron sus respectivos bastones de mando.

Los socialistas catalanes están llevando a cabo, en más de 80 localidades de Cataluña, un proceso de elecciones primarias (si bien, no en todos los lugares son abiertas), para elegir a sus alcaldables para las elecciones municipales de mayo de 2015.

No obstante, y por razones obvias, las que tienen más relevancia y atracción mediática son las de Barcelona. Aquí han sido proclamados 5 candidatos/as (de hecho, eran 6 los aspirantes, pero uno de ellos no obtuvo el número de avales necesario para poderse presentar) a los que el próximo 29 de marzo podrán votar aquellos ciudadanos que hayan firmado una declaración individual de adhesión a los principios básicos del ideario socialista y contribuyan con un euro, además, claro está, de militantes y simpatizantes. Si ningún candidato obtiene más del 40% de los votos con una ventaja de, por lo menos, el 10% sobre el inmediato seguidor, se irá a una segunda vuelta prevista para el 5 de abril.

Para el PSC recuperar la Alcaldía de Barcelona, no es tan solo una aspiración legitima, es, también, una necesidad irrenunciable para mantener y consolidar las aspiraciones de alternativa al actual Gobierno de la Generalitat. De lo que se trata en esencia, es de superar el escepticismo y generar confianza. Por eso, la personalidad de los candidatos será el eje vertebrador de todo el proceso.

Ciertamente, Barcelona, como cualquier otra gran ciudad, es una realidad compleja. En ella se visualizan todas las injusticias, si bien es cierto que muchas son consecuencia de la sociedad globalizada en la que estamos inmersos. Las desigualdades sociales y territoriales cada vez resultan más evidentes y lacerantes, el frenazo a la ley de barrios, la marina de lujo en el Port Vell o la remodelación del Paseo de Gracia en detrimento de actuaciones en lugares más necesitados ilustran la situación. Pero eso no es todo: las inversiones en políticas sociales de proximidad han caído más de un 60% en los tres años últimos o un 42% las políticas de bienestar y hasta un 79% la inversión centros educativos en comparación con el período 2007-2011.

No cabe duda de que cuestiones para poner encima de la mesa, no faltan. Ahora bien, no será suficiente con denunciar el inmovilismo del actual Alcalde y la parálisis de su equipo de Gobierno. Los aspirantes deberán mostrar entusiasmo, sensatez, un conocimiento profundo del imbricado mundo municipal, capacidad y dosis considerables de innovación, todo en uno. Asimismo deberán ser capaces de articular un debate que brinde a la ciudadanía la ocasión de participar y sentirse copartícipes de un proyecto.

Esa es la única manera de superar la desesperanza y el fatalismo que ha interiorizado la izquierda a lo largo esta triple crisis financiera, política y social que lo ha anegado todo.

En definitiva, el candidato/a que sea capaz, desde la credibilidad, de enviar un mensaje de confianza que genere ilusión en las clases medias y populares y que no se resigne con más de lo mismo, habrá empezado a recorrer el camino para ser el próximo alcalde de Barcelona.


Bernardo Fernández

Publicado en Crónica Global 14/03/14



PRIVATIZAR





El año pasado se llevó a cabo el cambio de propiedad de cuatro promociones de protección social, ubicadas en Barcelona, construidas por REGESA que pasaron a manos de Colón Viviendas -empresa en la órbita de Goldman Sachs-. La consecuencia ha sido que los inquilinos de esas promociones han debido afrontar considerables subidas en los recibos, no por el concepto de alquiler, pero si por otros conceptos como limpieza o mantenimiento. El tándem CiU- ERC ha cuadrado las cuentas públicas para 2014 previendo venta de patrimonio por un montante de 2.318 millones de euros. Con lo que pueden suceder dos cosas: una, que se cumpla el objetivo y seamos más pobres o dos, que no se cumpla y entonces el problema vendrá por el incumplimiento del objetivo de déficit y eso significará nuevos recortes. Otro caso sorprendente es lo sucedido con la que fuera empresa pública Aigües Ter-Llobregat (ATLL) propiedad de la Generalitat y vendida a Acciona, en un proceso repleto de irregularidades jurídicas y administrativas que ha sido denunciado ante los tribunales. Pero resulta que en el contrato se contempla la posibilidad de que la Generalitat indemnice a la empresa compradora si se produjera una catástrofe natural como una sequia.

Por su parte, el Ayuntamiento de Barcelona no ha querido ser menos y con el soporte del PP ha privatizado los aparcamientos más rentables de la ciudad y la Oficina para la No Discriminación. Es evidente que la fiebre privatizadora lo invade todo, en especial aquello que puede dar pingües beneficios. Seguramente por eso, han tomado como referencia en la materia el proceso llevado a cabo años atrás en el sector energético –todo un modelo a seguir-, ahí los resultados son elocuentes: desde el inicio de la crisis el precio de la energía tan solo ha subido un 75%. Más o menos lo mismo que los salarios o las pensiones. Para que luego digan que esta sociedad no es equitativa.



Bernardo Fernández

Publicado en ABC 26/02/14


EL VIA CRUCIS DEL PSC

El desmoronamiento que está sufriendo el PSC se comenzó a fraguar con el larguísimo proceso de elaboración del nuevo Estatuto, las deslealtades de ERC en los gobiernos de Maragall y Montilla y el ruido mediático de esos dos ejecutivos, sobre todo del segundo. Después, con la sentencia de julio de 2010 del Tribunal Constitucional sobre ese Estatuto y la crisis económica como telón de fondo, llegó el primer aviso serio de la ciudadanía y en las elecciones autonómicas de noviembre 2010 el primer gran varapalo. Desde entonces el descenso ha sido imparable.


Ciertamente, el PSC está viviendo sus días más aciagos desde que se fundara allá en 1978. A la crisis general que sufre la socialdemocracia, en Cataluña hay que añadir las cuestiones identitarias. El debate político se ha dejado de articular en el eje social y económico, para plantearse en el escenario del soberanismo, y ahí los socialistas siempre tendrán las de perder, pues es obvio que el cuerpo electoral prefiere el original a la copia.

Ahora llueve sobre mojado. Sea cual sea la decisión que tome la Comisión de Garantías del partido respecto a los diputados díscolos (aquellos que rompieron la disciplina de voto de su grupo en el Parlamento de Cataluña, el pasado 16 de enero, votando con los soberanistas ), la suerte está echada. Malo será si son expulsados: el cisma estará servido. Si por el contrario mantienen su acta de cargos públicos, el ala más obrerista del partido se sentirá ninguneada, el Consejo Nacional desautorizado y el nicho electoral del PSC en el Área Metropolitana, auténtico bastión de los socialistas, acabará por retirar la poca confianza que aun deposita en el socialismo catalán.

En cualquier caso, en la calle Nicaragua (sede central de los socialistas catalanes) deberían andarse con pies de plomo, pues la expulsión de los diputados Elena, Geli y Ventura supondría para el PSC pasar a ser la cuarta fuerza política en el Parlamento catalán. Por eso, se debería tener muy en cuenta la propuesta de Joan Torres, Presidente de la Comisión de Garantías, que propone crear un grupo de mediación que, cuando menos, intente evitar el desastre.

Por otra parte, parece que Joan Ignasi Elena, está dispuesto a defender la posibilidad de celebrar un referéndum independentista en un acto conjunto con el líder de ERC, Oriol Junqueras. Parece que ambos asistirán conjuntamente a un acto el mes de marzo para hacer "pedagogía" sobre el "derecho a decidir". De confirmarse esta posibilidad, es obvio que los pocos puentes que quedan para el entendimiento dentro del PSC quedarían irremediablemente rotos.

Por si todo esto fuera poco, el calendario de 2014 para los socialistas catalanes puede resultar diabólico. Además de las elecciones europeas que se han de celebrar en mayo, el PSC tiene previsto un proceso de elecciones primarias a lo largo y ancho de toda Cataluña para escoger a sus alcaldables de cara a las municipales de 2015. Por otra parte, no se debe descartar que Artur Mas, ante la imposibilidad de realizar la consulta el 9 de noviembre, opte por convocar elecciones, de forma más o menos inmediata. Eso nueva cita electoral volvería a coger al PSC con el paso cambiado, inmerso en una tremenda crisis interna y sin haber llevado a cabo el proceso de primarias para escoger a su candidato a presidente de la Generalitat.

Es evidente que la situación de los socialistas catalanes es muy delicada y la organización puede explosionar en cualquier momento. Ahora bien, no es conveniente vender la piel del oso antes de cazarlo. Por eso, aquellos carroñeros de la política que se frotan las manos esperando que el PSC estalle hecho pedazos, deberían relajarse. La socialdemocracia no está agotada, ni mucho menos.

Lo que nos brinda el neoliberalismo imperante es la total desregularización de los mercados y el desmantelamiento del Estado de bienestar. La crisis no ha tenido su origen en el relativo bienestar de los trabajadores, sino en el auge incontrolado de un capitalismo especulativo y salvaje. La desigualdad se ha disparado hasta cotas insoportables y los parados no son las fuerzas que han de generar un nuevo crecimiento. Más bien todo lo contrario, son una bolsa de pobreza muy difícil de gestionar.

En estas circunstancias, la socialdemocracia tiene más razón de ser que nunca. Pero eso sí, ha de ser una socialdemocracia valiente que huya de los populismos, capaz de presentar alternativas y reformas a las políticas de austeridad que nos están llevando al desastre. Necesitamos un proyecto socialdemócrata que plantee políticas de equidad, partiendo de la idea de que en democracia se han de forjar sociedades de iguales.

Y todo eso, ninguno de los que ahora están sentados a la puerta de su casa para ver el cadáver de su enemigo pasar, tiene cuajo político para llevarlo a cabo.

La gran esperanza sigue estando en los valores que el PSC atesora en la alcancía de su ideario. Por consiguiente los socialistas catalanes deberían hacer un reset para reconectar nuevamente con la ciudadanía. Al fin y al cabo, las gentes de izquierda y progresistas de este país, aunque ahora no lo parezca, seguimos siendo mayoría.



Bernardo Fernández

Publicado en Crónica Global 02/03/14

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