23 de setembre 2012

I´NCÓGNITAS

No seré yo quien niegue el derecho a la autodeterminación de los pueblos. Por eso, observé la manifestación independentista del pasado 11-S, con todo el respeto y la máxima atención. Detrás de ella había mucho enfado acumulado y mucha desafección y por delante, anhelos legítimos de un futuro mejor.


Vivimos tiempos difíciles y eso genera el caldo de cultivo adecuado para que muchas personas de buena fe y otras sin ella, piensen que la independencia de Cataluña sería la solución a los problemas que nos acucian.

Resulta muy fácil preconizar las bonanzas que nos aportaría la secesión y, por el contrario, aquellos que pueden dar una repuesta razonada y argumentada de lo incierto que es emprender un camino de esas características, en unos casos han dimitido de sus responsabilidades y en otros, sencillamente, han sido desbordados por los acontecimientos.

En este contexto, sería bueno poner los puntos sobre las íes y que alguien explicara que las tan balanzas fiscales son un ejercicio académico que equivale a una foto fija. Así por ejemplo, en los números que daba meses atrás el Conseller Mas-Colell no se tenía en cuenta las aportaciones del Estado a las prestaciones del subsidio por desempleo, o qué con las contribuciones de los trabajadores en activo de Cataluña a la Seguridad Social no se cubren las pensiones que ésta debe pagar. De igual manera, hemos de saber que el 60% de lo que se fabrica aquí se vende en España y que el turismo nacional representa más del 50% de todo el turismo que nos llega. O que la secesión nos dejaría automáticamente fuera del la UE. Y entonces deberíamos solicitar el ingreso que sólo se obtiene con la unanimidad de los socios integrantes. Es evidente que hay pocas certezas y muchas incógnitas a despejar. Por eso, sólo después de analizar todos los pros y los contras, podremos tomar decisiones con verdadero conocimiento de causa. Antes no.

Bernardo Fernández

Publicado en ABC 19/09/12

PROBLEMES DE DEBÓ

Per Artur Mas no tot és bufar i fer ampolles, té problemes urgents que no tenen res a veure amb els que li ha generat la “mani” del 11-S. Segons diu una persona ben informada, la situació no es tan complicada com sembla: ho és més. Si la Generalitat no rep els diners necessaris abans de finals de mes, no podria pagar la sanitat ni l’educació concertades, així com els ajuts socials. En canvi, els sous de setembre dels funcionaris i personal estatutari semblen, per ara, garantits.


Sense diners i amb venciments del deute l’única via que té Mas per obtenir diners és l’Estat espanyol, al qual Mas menysté una hora sí i una altra també. Tots sabem que Mas no pot recórrer a més endeutament. De fet, succeeix el contrari: per llei, ha de pagar prioritàriament el venciment del deute. El darrer venciment fou el juliol, originant ja les corresponents corre-cuites.

Sembla que aquesta dramàtica situació l’hauria d’haver portat a atenuar el seu llenguatge. Però no ha estat així. Mas ha incrementat o augmentat la duresa del seu discurs.

Per altra banda, el ministre d'Hisenda, Cristóbal Montoro, va anunciar dies enrere que el fons no estaria "fins a mitjans de setembre o principis d'octubre". Per la seva part el portaveu del Govern, Francesc Homs, va manifestar que, en el cas que el Govern espanyol pressionés ara amb el rescat després de les declaracions de Mas, seria "una represàlia". "Si això té voluntat de represàlia s'hauria d'anar sumant errors".

El Govern, de moment, ja ha demanat una bestreta de 120 milions i el conseller d'Economia i Finances, Andreu Mas-Colell, ja va anunciar que, en cas que no arribés a temps, hauria de demanar un crèdit pont.
no podem perdre de vista que el deute català és el més gran de totes les comunitats autònomes, segons dades del Banc d'Espanya. Arriba el 22% del PIB, vuit punts més que la mitjana i creix més ràpid després d'analitzar les dades del segon trimestre de 2012.

En aquest període, Catalunya va acumular un deute de 43.954.000 d'euros, quantitat que representa el 29,1% del total del deute acumulat en el conjunt de les comunitats i un 22% del seu producte interior brut (PIB).

Darrere de Catalunya es va situar la Comunitat Valenciana (21.364.000 d'euros), per davant de la Comunitat de Madrid, el deute de la qual va ascendir a 17.108.000 d'euros. Entre les tres acumulen el 54,7% del total de l'endeutament regional.

A continuació hi figuren Andalusia (15.442.000 d'euros), Galícia (7.627.000), el País Basc (7.153.000), Castella-la Manxa (6.795.000), Castella i Lleó (5.894.000 d'euros), les Balears (4.673.000), les Canàries (3.847.000), l'Aragó (3.767.000) i Múrcia (3.282.000).

Completen la llista Navarra (2.903 milions), Astúries (2.256 milions), Extremadura (2.053.000), Cantàbria (1.452.000) i la Rioja (1.008 milions)

En aquestes circumstàncies hom pensa que una mica de prudència i moderació no aniria gens malament.


Bernardo Fernández

Publicat a e-notícies.com 17/09/12

13 de setembre 2012

CLAMOR INDEPENDENTISTA

Según dijo Robert Green Ingersoll, político y militar estadounidense, “en la vida no hay ni premios ni castigos, sino consecuencias”. De acuerdo con esta afirmación la situación sociopolítica que estamos viviendo en Cataluña, es la consecuencia de una serie de acciones y omisiones que, instrumentadas de una forma determinada, hacen qué una parte muy amplia de la ciudadanía interprete la independencia como la solución a todos los problemas.


Una crisis que recorta las alas económicas, una sentencia, miope en términos políticos y estrecha en el aspecto jurídico, del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto emitida en julio de 2010 unido a la vocación re centralizadora e intervencionista del Gobierno del PP ante las demandas y necesidades de Cataluña, son los tres factores centrales, aunque no los únicos, para que la sociedad, eso si, debidamente teledirigida (la utilización que se ha hecho de los medios públicos de comunicación ha sido monumental) se lanzara a la calle de forma masiva el pasado día 11 para pedir la independencia. Aunque si bien es cierto que dentro de la manifestación había muchas sensibilidades y muchas manifestaciones, el lema era netamente inequívoco: “Catalunya, nou Estat d’Europa”, y querer negar algo tan evidente, sencillamente es faltar a la verdad.

Ahora, después de la resaca del 11-S, aunque parezca una contradicción, quien tiene un problema, por si tenía pocos, es Artur Mas y CiU, por extensión, ya que se han visto desbordados por la fuerza del independentismo. No obstante, es el presidente y su coalición gubernamental los mejor colocados para recoger los frutos de esa fuerza popular.

Para empezar, los nacionalistas catalanes deberán cambiar de pareja en el Parlament. Hasta ahora como escribe el periodista Enric Company, el sostén parlamentario de este Gobierno son los diputados del partido popular (PP) que presume de su nacionalismo españolista y eso da a la política catalana un punto de surrealismo muy celtibérico. Por su parte, Alicia Sánchez Camacho ya ha anunciado que retiraría el soporte a CiU de persistir en su deriva soberanista. Por tanto, Artur Mas deberá buscar otras compañías y éstas, por razones aritméticas y de proyecto, no pueden ser otras que ERC. Y los republicanos, si no se arrugan, pedirán a cambio de sus votos cuatro cosas nada fáciles de cumplir para CiU, que son: creación de la hacienda propia, no más recortes, recuperación del impuesto de sucesiones en le tramo más alto y transparencia democrática.

Pero eso, será tan sólo una pequeña degustación -y no la más amarga- del largo trago que deberán metabolizar los nacionalistas catalanes si quieren iniciar su camino a Ítaca. Después vendrá la materialización del rescate que el Conseller de Economía y Conocimiento, Andreu Mas Colell, ha pedido a España (más de 5.000millonee de euros) y eso significa, se quiera o no, pérdida de soberanía. Según el escritor y filósofo Josep Ramoneda eso significará un control estricto de la política económica catalana por parte del Gobierno Central. Nadie da sin algo a cambio.

De manera prácticamente simultánea, Artur Mas deberá ir a Madrid para presentar a Rajoy su propuesta de pacto fiscal y no parece que éste esté por aceptar un pacto en el que no cree y para el que no hay dinero, pero es que además el sistema de financiación de las CCAA se ha de revisar en 2014. En consecuencia, es razonable pensar que el presidente del gobierno le dé largas. A la vuelta del viaje a la capital del reino se deberá enfrentar a las resoluciones que los partidos independentistas presentarán –como ya han anunciado- en el debate sobre la situación política que se celebrará a fínales de septiembre y que, como es lógico, serán netamente pro secesionistas,

Con este paisaje de fondo y la capacidad de movimiento cada vez más limitada, es muy plausible pensar que el presidente convoque elecciones en primavera, convirtiendo la cita en un plebiscito.

Entonces será el momento para explicar que si Cataluña declara su independencia quedará fuera de la UE. En ese caso habría que solicitar la adhesión y seguir las pautas establecidas en los tratados, lo que supone esperar entre 5 y 10 años y luego el acuerdo unánime de los socios para lograr el ingreso. Mientras tanto, aquí no recibiríamos ni un euro de los fondos de cohesión y los productos catalanes serían grabados con aranceles por los otros países. Total, un panorama tremendamente halagüeño y prometedor.

Llegados a este punto, las palabras del profesor José Luís Álvarez adquieren más sentido que nunca, cuando dice: “La independencia sí sería relevante hacia dentro de Cataluña, un país que puede ser pequeño pero que genera, admirablemente, un enorme valor añadido, económico, social y cultural. F. Millet, el destacado miembro de la burguesía barcelonesa implicado en el affaire del Palau, declaró, ya famosamente, que en Cataluña los que mandan son unos cuatrocientos, que se encuentran en los mismos sitios, que son como una familia, parientes o no. La independencia consolidaría definitivamente la hegemonía de esta élite tradicional. No sólo de ella. También la de las clases medias afiliadas a la misma, a las que pertenecen los miles de cargos y políticos de la Generalitat catalanista, y los miles de consultores, proveedores y empresarios que viven directa o indirectamente de la administración autonómica. Lo que se juega con la petición de pacto fiscal-y-si-no independencia es, además de una de las posibles soluciones a los problemas económicos de Cataluña, el grado de monopolio que, en la globalización, éstas clases tendrán sobre la captura de ese valor añadido”.

Quizás es eso y no nos habíamos enterado.

Bernardo Fernández

Publicado en la Voz de Barcelona 13/09/12

12 de setembre 2012

A VUELTAS CON LA RUBIA

En un escueto artículo publicado por The New York Times bajo el título “El ocaso del euro”, el economista estadounidense Paul Krugman, Nobel de Economía en 2008, apuesta por la inminente salida de Grecia de la eurozona, posiblemente en junio, tras lo que se producirían grandes retiradas de fondos de los bancos españoles e italianos, existiendo la posibilidad de imponer controles a las transferencias de depósitos y, dependiendo de la decisión que tome Alemania, desencadenando el fin del euro.


Estamos en septiembre y es evidente que los vaticinios del prolífico articulista no se han hecho realidad, al menos en su totalidad. No obstante, ya nadie descarta nada y la salida de Grecia del club del euro ha dejado de ser un tema tabú. Jean-Claude Juncker, primer ministro de Luxemburgo, decía a principios de agosto que la salida de Grecia del euro sería “manejable, pero no deseable”. En el mismo sentido se han manifestado diversos mandatarios europeos y, días atrás, el líder de los socialcristianos de Baviera, Alexander Dobrindt, afirmaba: “veo a Grecia fuera del euro en 2013”.

Por otra parte, nadie puede garantizar que, de producirse la salida de un país de la eurozona, no se produzca un efecto contagio a otros miembros como Portugal e incluso España o Italia. Sea como fuere, las grandes entidades financieras, multinacionales y aquellos que tienen posibles han tocado a arrebato y ya han tomado medidas –de contingencia, dicen ellos- por lo que pueda pasar. Se calcula que desde el mes de enero hasta hoy han salido de nuestro país unos 200.000 mil millones de euros.

La consultora Ernst &Young tiene un equipo de 10 personas dedicadas, casi en exclusividad, a analizar la situación y el movimiento de capitales. Según Asís Velilla, responsable del mencionado equipo, las grandes empresas están desarrollando estrategias para el abandono en bloque de la moneda europea por parte de Portugal, Italia, España y Grecia. Llegados a este punto, hay especialistas que sostienen que se iría a la ceración de un euro débil y otros opinan que cada país volvería a la moneda que abandonó, ahora hace poco más de diez años, para integrase en la zona euro.

De todos modos, salir de la zona euro es, en términos legales, extremadamente complicado. El artículo 50 del Tratado de Lisboa admite la capacidad de todo Estado miembro para retirarse de la Unión Europea, pero establece un procedimiento por el que deberá notificarlo al Consejo Europeo y negociar la forma de llevar acabo la retirada. En el supuesto que un país tomara esa iniciativa -supongamos España-, la consecuencia inmediata sería una quiebra generalizada del sistema bancario por la retirada masiva de depósitos, miles de empresas cerradas, aumento del paro de forma exponencial y un largo etcétera de efectos perversos. Asimismo, la práctica totalidad de las supuestas ventajas se esfumarían por el aumento de la inflación, y los aranceles a la exportación que, con toda seguridad, vendrían impuestos por la UE.

Pero eso no es todo. Según los expertos, la reintroducción de las antiguas monedas, dracma, lira o peseta iría aparejada de una depreciación de entre un 40% y un 60% frente al euro. Tan sólo una salida por sorpresa mitigaría los daños, pero resulta imposible, pues como se ha comentado más arriba la hipotética salida hay que negociarla con el resto de países. Además, el proceso de retorno a una moneda conlleva largos y difíciles preparativos técnicos.

Otra de las consecuencias indeseables sería la caída del PIB (entre un 20% y un 50%), aunque es justo admitir que esto son meras especulaciones, ya que es algo que nunca ha sucedido. Ahora bien, lo que si ha sucedido y aquí se debería reeditar, sería el corralito argentino de 2001. De esa forma, se evitaría una salida masiva de depósitos, a cambio de generar una gran injusticia social y un parón económico sin precedentes en estas latitudes. También habría que ver que tratamiento se daba a la deuda, prestamos hipotecarios, créditos a las empresas, deuda pública, etc.

En cualquier caso, la salida del euro no resolvería los problemas económicos de España. Se acabaría la financiación que viene de fuera y los problemas del endeudamiento exterior y la reducción del déficit se tornarían prácticamente irresolubles. Decididamente salir del euro no es un buen negocio. Los costos, y no sólo económicos, serían elevadísimos y los efectos devastadores. Además, mirando un poco más allá, es posible que la salida de uno o varios países del club del euro sumiera a Europa en una grave recesión que, por el principio de los vasos comunicantes, acabaría afectando a EEUU y a otros países como China o Brasil. Entonces, como argumenta el periodista Miguel Ángel García Vega, podría suceder que una economía estadounidense en horas bajas favoreciera las posibilidades de Mitt Ronmey de llegar a la Casa Blanca.

Y, la verdad, todo eso junto sería demasiado.



Bernardo Fernández

Publicado en La Voz de Barcelona 04/09/12

02 de setembre 2012

SERES HUMANOS

Si no sucede un milagro, el próximo 1 de septiembre unos 150.000 inmigrantes que viven en España, sin permiso de residencia ni trabajo desaparecerán de los archivos de la red pública de asistencia sanitaria. El motivo son las políticas de recorte de gastos del Gobierno Rajoy, que tienen por objetivo reducir el déficit. En la práctica, eso significa que esas personas no podrán ser atendidas en ambulatorios u hospitales, aunque si en urgencias.


Es muy posible que con esta iniciativa se colapsen los servicios de urgencias y, en breve, aparezcan brotes epidémicos, ya que indefectiblemente con el “nuevo” sistema se producirán graves problemas sanitarios y más desigualdades. Ningún responsable ha explicado todavía que sucederá con los enfermos de cáncer o de insuficiencia renal que requieran tratamientos de quimioterapia, radioterapia o diálisis. La iniciativa ha generado un fuerte rechazo por parte de la ciudadanía y la profesión médica, hasta le punto de que cinco gobiernos autonómicos –Canarias, Andalucía, Cataluña, Asturias y País Vasco- y más de un millar de médicos han dicho que no la aplicaran. Estamos ante un tema muy delicado que genera debate y en el que hay que tener muy en cuenta tanto el aspecto ético como el profesional, sin olvidar los criterios sociológicos y políticos. Desde un punto de vista deontológico los sanitarios deben atender a todos los ciudadanos que soliciten su ayuda, sin distinción de raza, ideología, condición, estado social o nacionalidad.

Es evidente que hay que racionalizar el gasto y hacer que la sanidad sea sostenible. En consecuencia, se deben encontrar los mecanismos adecuados para que, mientras se controla y racionaliza el gasto, los profesionales de la medicina puedan desarrollar su cometido sin entrar en contradicción con el juramento hipocrático.

Los inmigrantes son, por si alguien lo ha olvidado, seres humanos y han de ser tratados como tales. Y la sanidad un derecho universal, no una mercancía para aquellos que puedan pagarla.



Bernardo Fernández

Publicado en ABC 29/08/12