29 de juny 2015

CUESTIÓN DE LISTAS Y DE TIPOS LISTOS

Superado ya el enésimo capítulo del divorcio entre CDC y Unió, dentro de ese culebrón interminable que es el “procés”, la siguiente entrega promete ser, como mínimo, tan interesante como la anterior. Para esa ocasión, los autores de la cosa nos proponen la elaboración de unas listas, para las mal llamadas elecciones plebiscitarias del 27S, transversales.
Justo es reconocer que el primero que tuvo tan brillante idea fue Artur Mas. Dado que tras el 9N el movimiento independentista ha ido perdiendo fuelle, entendió que era necesario forzar la máquina tanto como haga falta para que aquellos que hayan podido perder algo de entusiasmo vuelvan a vibrar con la idea de un futuro imposible. De ahí nace la propuesta de una candidatura unitaria (de país dicen sus acólitos) para presentarse a esos comicios. Eso sí, encabezada por él, aunque a posteriori haya dicho que estaría dispuesto a renunciar si la ocasión así lo aconseja. Hay que reconocer que no está mal la idea del presidente de Convergencia. De esa forma, y de un plumazo se quita de encima la rémora electoral que significa el presidente fundador del partido, imputado por fraude fiscal, el que fuera secretario general, aspirante a sustituirle, e hijo del fundador, también con diversos temas pendientes en los juzgados, y el mismo partido CDC con trece sedes embargadas por supuesta financiación ilegal. El problema es que nadie ha comprado el proyecto y el presidente se ha tenido  que retirar al rincón de pensar para reformular la propuesta.
Y se hizo la luz. El pasado 20 de junio, en una conferencia en Molins de Rei, con una súper cuidada puesta en escena. Tras lamentar el final de CIU y ponerlo como ejemplo de que el proceso independentista es irreversible,  Mas hizo un llamamiento a las entidades soberanistas para que impulsen una lista unitaria para los comicios del 27S. Instó a las asociaciones a confluir como lo ha hecho la izquierda en algunos municipios y autonomías. En un arrebato de modestia llegó a decir: “me incomoda la idea de una lista del presidente;  prefiero que esta sea con el presidente y que me asignen el papel que quieran en ella”. Debemos admitir como un activo la  capacidad de teatralización del presidente. La lástima es que esa virtud no suele casar con los valores de la política.
Por si no hubo bastante con la conferencia de Molins de Rei, cuarenta y ocho horas después Mas volvió a la carga. Esta vez en TV3 (la “nostra” que es de ellos), en una entrevista con Mónica Terribas  el presidente del ejecutivo catalán se explayó con las bondades del proceso y justificando la remodelación de su gobierno, forzada por las salida de los consejeros de Unió
Según dijo Artur Mas, ahora ha colocado la justicia social en el frontispicio de su gobierno. Bienvenida sea la iniciativa, pero llega demasiado tarde. Casi cinco años después de acceder a la presidencia y formar el gobierno de los mejores. Además está por ver la capacidad de acción real a 3 meses de las elecciones.
El presidente de la Generalitat sabe que su talón de Aquiles son la economía y sus políticas sociales. En los últimos cuatro años la inversión extranjera en Cataluña es sólo el 25% de lo invertido en la Comunidad de Madrid. No olvidemos que ambas comunidades tienen un peso económico y un PIB similar. En 2014 la inversión extranjera cayó en Cataluña un 42% respecto a 2013. De los recortes en Sanidad y en Educación no vale la pena hablar: todos los hemos padecido. 
Por otra parte, y a juzgar por los acontecimientos, los independentistas no andan sobrados de ideas cara al 27S, porque Oriol Junqueras, líder de ERC, hizo una propuesta similar a la del presidente de CDC: formar una Alianza de Izquierdas para la construir la República Catalana, que desde el progresismo, pero compartiendo el secesionismo, compita con la candidatura soberanista de Mas. Desde luego, la cuadratura del círculo es cosa de aficionados comparado con los malabares que hace esta muchachada.
Visto lo visto, no cabe duda de Artur Mas y Oriol Junqueras son dos tipos listos, grandes vendedores de humo, avezados en el chalaneo político, en los juegos de manos de alto standing y encantadores vocacionales de serpientes. Ahora bien, que lo que ellos proponen  sea lo que le conviene a la sociedad  es harina de otro costal.
Como las novelas por entregas: continuará.
      

Bernardo Fernández
Publicado en Crónica Global 27/06/15

14 de juny 2015

LA NECESARIA REFORMA DEL SISTEMA ELECTORAL

Es habitual que cada vez que se convocan unas elecciones, se alcen voces pidiendo la reforma del sistema mediante el cual escogemos a nuestros representantes. El quid de la cuestión estriba en saber qué tipo de reforma hay que hacer para incentivar la participación. Desde luego, de las opciones posibles, la de desbloquear las listas es la que cuenta con más adeptos. Pues bien, pese a que este asunto se ha repetido como un mantra desde principios de los años noventa. Sin embargo, a día de hoy, no se ha llevado a cabo ninguna iniciativa legislativa de suficiente calado como para introducir cambios sustanciales en nuestro sistema electoral.
Bien es verdad que en el parlamento de Cataluña se está tramitando una ley que pretende regular las elecciones catalanas. No obstante, y a juzgar por las noticias que llegan, es prácticamente imposible que esa iniciativa salga adelante, dada la disparidad de criterios entre las diversas fuerza políticas.
El problema  de nuestro sistema electoral no estriba sólo en que las listas sean cerradas y bloqueadas, sino en quien y como se hacen. Nada ni nadie regula ese asunto; en consecuencia cada organización actúa a su libre albedrío. Además, con el tiempo, los defectos burocráticos y organizativos se han acentuado y el poder interno de los partidos, con excesiva frecuencia, se concentra en pocas manos.
En definitiva, el sistema de funcionamiento interno de las organizaciones políticas no acostumbra a ser un dechado de virtudes democráticas, al contrario, las carencias suelen ser evidentes. De todos modos, justo es decir que algunas organizaciones, encabezadas por los socialistas, ya han adoptado el sistema de primarias para escoger a sus candidatos, no es menos cierto que todos los partidos siguen estando muy alejados de lo que la sociedad demanda  
Por todo eso, a menudo se apela a las listas abiertas como solución a todos los males. Sin embargo, lo que se propone en realidad son listas no bloqueadas. Es decir, los votantes podrían señalar algunos de los candidatos de la lista cerrada correspondiente, que se haría como hasta ahora. De hecho este sistema se utilizó en Italia hasta 1994 y no parece que aquí y a estas alturas del siglo XXI sea solución a nada.
Tras estudiar diversos sistemas electorales y escuchar atentamente las opiniones de diversos expertos, parece que lo más razonable es un sistema electoral basado en el sistema electoral alemán. Allí, la mitad de los diputados son elegidos en distritos uninominales y la otra mitad en listas regionales (aquí serían provinciales), con distribución de los escaños proporcional a los votos de cada partido.
Ahora bien, que nadie se confunda, esa reforma es necesaria pero insuficiente. Para que realmente sea efectiva, debería  implementarse con otras medidas tales como una ley de funcionamiento de partidos; de hecho, las listas no dejan de ser un reflejo de la correlación de fuerzas internas.
No es  por casualidad que en Alemania la ley electoral regula también la elección de los candidatos en los partidos. En el caso de los distritos uninominales mediante primarias, en las que los afiliados eligen entre los candidatos que se presenten, aunque el órgano de dirección correspondiente puede convocar una segunda votación si el ganador no le satisface y cuyo resultado entonces sí es definitivo. Las listas a los landers  (lo que aquí diríamos autonómicas) se aprueban mediante asambleas de compromisarios (léase delegados en nuestro argot). Estos procedimientos se aplican a elecciones regionales y locales.
De igual manera, la ley de partidos establece congresos cada dos años, regula la actividad interna de las organizaciones (composición de los órganos, sistemas de elección, etcétera) y auditoría de cuentas. En Gran Bretaña, el Partido Laborista celebra congresos anuales y los afiliados eligen a los candidatos a diputado, concejal o líder del partido. Estos procedimientos limitan, sustancialmente  el poder de las direcciones  y permiten la presencia en la política de dirigentes con apoyos sociales y con puntos de vista, a menudo, alejados de los estereotipos políticos convencionales.
Asimismo, esa futura ley electoral debería regular, para todos los partidos, que los afiliados (incluso los ciudadanos que se declarasen simpatizantes de un partido apuntándose para ello en un censo oficial dependiente de la Junta Electoral) eligieran en primarias a los candidatos a presidentes del gobierno, presidentes autonómicos y alcaldes, así como  a los candidatos a diputado o concejal de su zona de residencia, mediante voto a personas -no a listas-. La experiencia aconseja que estas primarias se organicen de forma oficial, no por los aparatos de los partidos. Una la ley de partidos, como la alemana, debería regular su funcionamiento democrático, la celebración de congresos cada dos años, al menos, y la publicación de sus estatutos en el BOE.
Desde luego no es tarea fácil, pero si queremos regenerar nuestro sistema político, no estaría demás poner manos a la obra para llevar a cabo la necesaria reforma del sistema electoral.

Bernardo Fernández

Publicado en Crónica Global 11/06/15

10 de juny 2015

AHORA TOCA GOBERNAR

El próximo sábado, 13 de junio, se constituirán los ayuntamientos surgidos de las elecciones del pasado 24 de mayo. Los números son elocuentes: en 2011 el PP logró 154 mayorías absolutas en ciudades de más 20.000 habitantes, incluidas 35 capitales de provincia. Ahora, tras las recientes elecciones municipales, los populares solo conservan 27 mayorías absolutas en grandes poblaciones y una en capital de provincia. En consecuencia, PSOE, las plataformas locales y las impulsadas por Podemos recogerán mayoritariamente la antorcha de la gobernanza en los consistorios.
La fragmentación del voto que se produjo en esos comicios, ha propiciado pactos de investidura de todo tipo. Desde los más lógicos por afinidad ideológica, hasta los más inverosímiles, por ser contra natura.  Pero ya se sabe que en los municipios, con frecuencia, la relación entre las personas, prima sobre otras cuestiones.
Sea como sea, la semana que viene tendremos los ayuntamientos constituidos y les habrá llegado el momento de gobernar. Sería deseable que esos pactos para lograr alcalde se prolongaran en el tiempo y sirvan para dar estabilidad a los gobiernos y propicien políticas que beneficien claramente a los ciudadanos. En cualquier caso, todos, sean del color político que sean, merecen el máximo respeto y un tiempo de gracia para llegar a conseguir la velocidad de crucero necesaria.
En este contexto, merecen mención especial los consistorios de Madrid y Barcelona. No sólo por su dimensión de grandes ciudades, sino por el vuelco político que representan las futuras alcaldesas de las dos urbes más grandes del país, ambas de la izquierda alternativa.  
Probablemente ni Manuela Carmena, en Madrid, ni Ada Colau, en Barcelona, van a poder hacer la mitad de lo que desean, quizá ni eso,  pero el golpe de aire fresco que representan ya habrá valido la pena.
Es verdad que  Colau sólo le sacó a Xavier Trias  17.000 votos,  y, aritméticamente, pueda parecer una distancia muy corta, pero esos votos marcan una diferencia sideral entre los electores conformados con lo de siempre y los entusiasmados con lo que está por venir.
Seguro que los errores van a menudear en los próximos meses en los ayuntamientos de nueva hornada. De hecho, la futura alcaldesa de Barcelona ya ha cometido algún que otro desliz con declaraciones poco afortunadas, pero ya se sabe que en los tiempos nuevos suceden esas cosas. Démosles un tiempo para madurar, se lo merecen.
Bernardo Fernández

Publicado en ABC 10/06/15

El blog de Bernardo Fernández: HACER DE LA NECESIDAD VIRTUD

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