29 de febrer 2012

CONTRA REFORMAS


El PP ganó las elecciones generales del 20-N, por mayoría absoluta y están dispuestos a hacerlo valer. Es lógico. Lo que ya no es tan lógico es que, aprovechando la coyuntura, quieran desmantelar los avances que en derechos cívicos se lograron en anteriores legislaturas. De seguir así van a dar la vuelta a la situación, como si fuera un calcetín y nos van a devolver a los años ochenta.

Aún no han transcurrido ni cien días desde que el Gobierno tomara posesión y los nuevos ministros ya han anunciado un aluvión de medidas con las que van a dilapidar los avances sociales y de derechos civiles del Gobierno anterior. Iniciativas como la Ley del aborto, la asignatura de Educación para la Ciudadanía o la píldora del día de después, tienen los días contados. Pero es que el ánimo contra- reformista no se acaba ahí. Se han anunciado cambios en política ambiental, en la Ley de Costas, en la prórroga de vida de las nucleares y el Ministro de Justicia ya ha anunciado que cambiará el sistema de elección del Consejo General del Poder Judicial, Ni Aznar llegó tan lejos en sus ocho años de Gobierno.

A los populares les convendría no olvidar que, más que ganar ellos las elecciones, las perdió el PSOE. El electorado socialista dejó caer al Gobierno de Zapatero por muchas razones, pero la fundamental fue la gestión de la crisis y la nefasta explicación que se dio de las medidas adoptadas. Si los socialistas hubieran recibido el mismo apoyo que en 2008, a día de hoy Mariano Rajoy, casi con toda seguridad, estaría cesante y el PP en la bancada de la oposición del Congreso de Diputados.
El electorado de nuestro país ha cambiado y mucho. Nada tiene que ver con el de hace 15 ó 20 años y ni siquiera con el de antes de la crisis. Cada vez es más volátil y la fidelización del voto cada vez es menor. Pero en las elecciones del 20-N hubo, según mi criterio, un denominador común que fue mucho más allá de las ideologías concretas, y era la determinación a salir de la crisis por encima de cualquier otra consideración.
Eso hizo que se entendiera que el Partido Popular era la formación más capacitada para gestionar la crisis económica y daba la sensación que Mariano Rajoy proponía la vía más pragmática para salir del atolladero económico en el que estábamos y, continuamos, estando, (al menos esa era la opinión de ocho de cada diez nuevos votantes populares).
Es un hecho que la economía se ha convertido en el tema estrella. Nadie espera milagros y todo el mundo sabe que 2012 va ser un año especialmente difícil y eso significa medidas de ajuste duras. Ahora bien, una cosa son ajustes duros y otra, recortes indiscriminados, como por ejemplo la reforma del mercado laboral, que como dice un buen amigo: “Esta reforma del mercado laboral estimula la creación de empleo, como la práctica del amor libre la virginidad”.
Pero lo que resulta lamentable es que este Gobierno se está mostrando fuerte con los débiles y débil con los fuertes. La mencionada reforma del mercado laboral es una muestra de esta afirmación. Otra, es la recomendación a las entidades financieras para que asuman un código de buenas prácticas en casos muy concretos de impago de hipotecas. No es ese el camino. Un gobierno que se precie lo que debe hacer es impulsar una legislación justa y equitativa para las partes. Hacer otra cosa son zarandajas.
Es verdad que la situación es difícil, pero el PP debe saber aprovechar el momento. Ganó las elecciones por una holgada mayoría absoluta y hoy las volvería a ganar. Tiene, por tanto, mucho crédito. Sin embargo, ese capital político se puede dilapidar en muy poco tiempo, si sigue por la senda de la vieja derecha que el Consejo de Ministros ya ha iniciado con medidas de recortes innecesarios que prácticamente nadie reclama, salvo algunos sectores muy minoritarios de la ciudadanía.
Querer modificar las reformas sociales ya asentadas en la sociedad utilizando la legitimidad que le confiere esa mayoría absoluta es un error. Y es un error, primero, porque la ciudadanía no percibe esas nuevas reformas como prioritarias. Y segundo, porque eso puede producir un rechazo en una buena parte de la población que considera esos logros sociales no solo adecuados, sino necesarios. Y la verdad, con la que está cayendo, son ganas de meterse en camisas de once varas.
Bernardo Fernández
bernardofernández.blogspot.com
publicado en La Voz de Barcelona 28/02/12

27 de febrer 2012

AMBIGÜITAT


El Conseller de Salut Boi Ruiz no para, ara ha decidit obrir la porta al capital privat en els Hospitals de l’ICS. Aquesta iniciativa, com no podia ser de cap altra manera, no han agradat gens ni al PSC ni al sindicat Metges de Catalunya, que retreuen al conseller la seva ambigüitat i veuen darrere d’aquesta iniciativa diferents objectius, però amb la paraula ‘privatitzar’ com a eix vertebrador de tots ells.

Boi Ruiz, ha defensat, en una entrevista a 'El Mundo', que obrir la porta al capital privat no vol dir privatitzar l'Institut Català de la Salut (ICS) i ha destacat que la sanitat pública no corre perill a Catalunya.
Però que digui això un senyor amb un currículum com el del Conseller, és, com a mínim, sospitós. l’ICS és una institució pública que ha demostrat que té un rendiment, per tant és fàcil imaginar que darrere aquesta proposta poden haver intencions perverses.

Ningú no pot garantir que no existeixi un pla consistent en deixar d’invertir durant dos anys per trobar una excusa perquè entri capital privat. Les inversions, que van caure en picat en 2011, continuen sense veure’s en els pressupostos de 2012 i d’aquesta manera es deixa la porta oberta per l’entrada de capital privat; quan, realment, pel nivell i estructura de les inversions que es venien fent en el temps dels tripartits no feia falta que entrés ningú per fer negoci.

No es qüestiona que cal buscar fórmules per millorar la gestió dels hospitals i buscar sinergies amb altres institucions, però això no te res a veure amb trossejar la institució i vendre la seva propietat.
Metges de Catalunya creu que volen privatitzar la gestió i els edificis.

Els Metges de Catalunya consideren que la intenció del conseller no es “trossejar” l’ICS per desprès vendre els hospitals, perquè dubten que l’oferta pugui ser interessant per als possibles compradors i per això creuen que el que pretén el Conseller Boi Ruiz és fugir de la supervisió pública, ja que per ell és: “farragós, feixuc i molt burocratitzat”.

Segons ha declarat Francesc Duch, vicepresident de Metges de Catalunya, el sindicat creu que Boi Ruiz vol introduir “fórmules de l’empresa privada”, que facilitin la gestió dels grans hospitals. A més, això facilitaria “la venda dels edificis dels hospitals per a desprès alquilar-los” amb un contracte indefinit.

Metges de Catalunya considera aquesta pràctica és “pa per avui i fam per demà” i assenyala que “això no és privatitzar el sistema, però si l’edifici”. Actualment no és possible vendre els edificis, doncs pertanyen al Govern central, malgrat que Artur Mas va demanar recentment la seva cessió.

Un altre dels grans canvis que introduiria la privatització de la gestió dels grans hospitals és que els metges deixarien de guanyar-se la plaça mitjançant oposicions, canvi davant el qual Francesc Duch ja ha anunciat la oposició del sindicat i que demanaran una indemnització per als afectats, doncs consideren que la plaça és una propietat i se’ls està furtant.

Bernardo Fernández
bernardofernandez.blogspot.com/
publicat a e-noticies.com 24/02/12

COMO DOS GOTAS DE AGUA


Para aprobar los presupuestos de la Generalitat de 2011 el Gobierno de CiU necesitó, además de sus propios votos, el voto favorable del Diputado Laporta y la abstención del PP. La historia se repite. Este año las cuentas para 2012 se han aprobado de la misma manera. Al principio se intuía que CiU y PP tenían un pacto no escrito, ahora se confirma, aunque los nacionalistas se obstinen en negarlo.
Nadie recuerda ya que Artur Mas fue al notario en 2006, ni tampoco que dijo: “que el PP se olvide de CiU en dos generaciones”. ¿Qué más da? Es evidente que por encima de alguna desavenencia puntual PP y CiU comparten valores y modelo de sociedad, por eso, no les resulta difícil practicar el “hoy por ti y mañana por mí”. Y es que, en realidad, son como dos gotas de agua
La maquinaría para firmar acuerdos funciona. Los apoyos que los nacionalistas están dando, ya sea en votos o en forma de declaraciones, a las reformas del Gobierno de Rajoy, tienen su respuesta inmediata en Cataluña. Un ejemplo: Mas dice que la música de la reforma laboral suena bien y a la semana siguiente los populares catalanes dan su apoyo a los presupuestos más restrictivos que se han aprobado jamás en el Parlament. La diferencia estriba en que mientras el papel de CiU es de mera comparsa, el PP en Cataluña lleva la voz cantante.
Es evidente que la estrategia utilizada por Alicia Sánchez Camacho en Cataluña cuenta con el beneplácito de la calle Génova de Madrid y de La Moncloa De ahí que la líder de los populares catalanes haya sido elevada a los altares políticos, (en el Congreso del PP celebrado en Sevilla, este fin de semana, ha sido designada Presidenta del Comité Electoral) pero, de momento, no se sentará a la diestra de Mariano Rajoy. Tiempo habrá.

Bernardo Fernández
bernardofernández.blogspot.com/
publicado en ABC 22/02/12

20 de febrer 2012

NOUS TEMPS, NOVES POLÍTIQUES


Estem vivint una crisi econòmica, política, social i ecològica de magnituds desconegudes fins ara. La inquietud econòmica i el malestar social i polític estan creixent. La ciutadania percep la reducció dels marges d’acció dels governs enfront del poder global dels mercats financers. La prevalença de l’economia global sobre la política democràtica està generant una crisi de confiança, estimulada pels poderosos.
Determinats sectors de poder busquen desactivar la participació de la ciutadania, paralitzar-la, fer-la apàtica i incapaç d’actuar en els afers públics. En definitiva que la gent s’inhibeixi.
Les classes mitges i populars no troben cap organització política que els representi i defensi els seus interessos ni un projecte engrescador on aixoplugar-se, amb la que està caient. Davant d’aquesta situació la distància entre societat i política augmenta. La ciutadania és conscient de que la sortida de la crisi no significarà un retorn a la situació anterior, sinó una transició cap a una nova època.
Davant d’aquesta situació, no ens podem quedar de braços plegats. Aquesta actitud ens portaria, amb tota probabilitat, a una greu regressió, en termes de fractura social, inseguretat, deteriorament de la democràcia, populisme i autoritarisme. Calen, doncs, respostes.
Les respostes que necessitem no poden venir tan sols de la indignació i de la protesta, que són necessàries, però insuficients. Tampoc trobarem les solucions en les retòriques solucions simplistes. Només ens sortirem si aconseguim formar majories sòlides que impulsin programes viables de progrés. Programes que arribin a la gent amb els nous instruments que tenim al nostre abast.
No podem perdre de vista que esdeveniments com l’arribada d’Obama a la Casa Blanca o les primaveres àrabs no es van gestionar en cap seu de cap partit polític. Va ser mitjançant la Xarxa que es van sumar voluntats i es van fer imparables els moviments. Hem d’aprofitar les estructures eficients i obertes que ja existeixen si volem col•laborar en la transformació de la societat.
Perquè si no ho fem nosaltres, és molt probable que ho facin altres i ho facin no ja en contra nostre, que si, sinó, el que es pitjor: en direcció contaria a nosaltres i als nostres principis.
Bernardo Fernández
bernardofernandez.blogspot.com/
Publicat a e-noticies.com 15/02/12

15 de febrer 2012

REFORMA AGRESIVA


A juzgar por las declaraciones del ministro de Economía Y Competitividad, Luís de Guindos, al Wall Street Journal parecía que el nuevo Gobierno venía con la reforma laboral bajo el brazo y daba la sensación que tan sólo faltaba la foto con los agentes sociales para que el asunto empezara a funcionar. Pues no. Queda claro que no es lo mismo saber lo que hay que hacer que saber cómo hacerlo.
Finalmente, el Gobierno decidió poner manos a la obra, a pesar de las fuertes discrepancias que sobre la cuestión había en el seno del Ejecutivo. Por una parte, Luís de Guindos, ministro de Economía, presionado por la situación económica europea quería una reforma ambiciosa que pudiera recibir el “placet” de Europa, los mercados y sobre todo de Alemania. Por otra, Fátima Báñez, (PP) responsable de Empleo y Seguridad Social y Cristóbal Montoro de Hacienda y Administraciones Públicas querían una reforma suave para evitar a toda costa una huelga general, sobre todo antes de las elecciones andaluzas que se han de celebrar el próximo 25 de marzo.
Es evidente que la línea dura se impuesto y la reforma será “extremadamente agresiva”, según dijo el propio De Guindos en Bruselas. Poco importa que en junio de 2010 Soraya Sáenz de Santamaría (PP) criticando la reforma laboral de José Luís Rodríguez Zapatero (PSOE) dijera que: “lo que necesita España no es facilitar el despido”, o que el twiter oficial del PP el 14 de septiembre se hiciera eco de unas declaraciones de Rajoy (PP) en las que manifestaba que:” El PP no pensaba abaratar el despido”.
Pues menos mal, porque esta reforma refuerza el poder de los empresarios en las relaciones laborales. Cuando las nuevas medidas entren en vigor, la clase empresarial podrá modificar las condiciones laborales e incluso bajar el sueldo sin necesidad de pactarlo con la otra parte. Bastará que argumente que se hace el ajuste por motivos de productividad o competitividad. Así, tal cual. De igual manera, será suficiente que el empresario justifique nueve meses de caída de ventas para poder aplicar el despido colectivo, sin autorización previa. Como dicen algunos, “se han inventado la ERE exprés”.
Sea como fuere el mantenimiento de los puestos de trabajo y la creación de empleo han de ser los objetivos. El paro es el gran problema que atenaza a España. No nos podemos permitir una tasa de desempleo del 22%, que sigue subiendo y que podría superar, en breve, el 25%. La reforma laboral, la enésima en democracia, debería servir para salir de este atolladero y para que nunca más nos volvamos a encontrar en una situación similar.
Pues bien, se mire como se mire no parece que esa sea la intención de esta reforma. Es verdad que cometemos un error si achacamos a la crisis y a la legislación laboral todos los males que en la materia nos afectan. El problema fundamental es la globalización, las nuevas reglas de la economía han hecho que nuestras empresas no puedan competir en costes laborales. Además, nuestra producción, en su conjunto, es de poco valor añadido. En consecuencia, la normativa del mercado laboral debe ser un instrumento útil para la recuperación y la competitividad y no una rémora, pero no parece que los nuevos cambios vayan en esa dirección.
De todos modos, cualquier reforma laboral que se precie necesita de la ayuda y el empuje de la vuelta al crédito y de la recuperación económica para que sea efectiva. Pero es que además el acuerdo con los agentes sociales es consustancial si se aspira al éxito y, obviamente, no es el caso Según José Ignacio Pérez Infante, economista laboral y director general de empleo en los años ochenta: “Casi todas las reformas laborales que se han aprobado hasta ahora han sido muy parciales”. Y opina que realizar una reforma en profundidad en plena recesión puede agravar el problema y sostiene que: “No es momento de hacer reformas porque las medidas para la contratación no funcionan, mientras que las de despido si. No le falta razón a Pérez Infante.
Para los sindicatos esta reforma es: “radical, inútil y desequilibrada”. Y va a servir para despedir a los padres de manara barata y fácil, para luego poder contratar a los hijos con menos dineros y menos derechos. Ahora falta el trámite parlamentario, pero no cabe imaginar que se vayan a producir muchos acercamientos a los planteamientos sindicales. Los populares tienen una holgada mayoría absoluta y Artur Mas (CiU) ya ha dicho que la música de la reforma le suena bien y para Durán y Lleida la reforma está bien orientada, por tanto que CiU vote con el PP está cantado. Y es que al final la derecha siempre acaba entendiéndose.

Bernardo Fernández
Publicado en La Voz de Barcelona 14/02/12

03 de febrer 2012

TEATRE


Quan el Real Madrid visita el Nou Camp els culés gaudeixen cantant allò de: “...ves al teatro,/ Mourinho/ ves al teatro...”. Quelcom similar podríem cantar a les portes del Parlament de Catalunya. Amb l’esquerra desa pareguda en combat, i mai millor dit, la política a casa nostra ha quedat reduïda a la comèdia de l'estira-i-arronsa permanent entre el Govern de CiU i el PP. Dies enrere, al Congrés dels Diputats, CiU va votar a favor de les primeres mesures d'ajust dels populars. Una decisió difícilment comprensible per al sector sobiranista del seu electorat i difícil d'explicar a la totalitat dels seus votants que, dies enrere, havien sentit com Duran Lleida criticava sense matisos la pujada d'impost que després acabarien votant. Però és que a més a més el Conseller d'Economia, deia que la pujada d’impostos faria augmentar el dèficit fiscal de Catalunya. Curiós, no? no és el dèficit fiscal el centre de totes les reivindicacions de CiU? De tota manera, res és gratis i en contrapartida el PP retirava la seva esmena, primer, a la llei d’acompanyament dels pressupostos, i després facilitava el rebuig a les esmenes a la totalitat que havien presentat altres grups.

De forma simultània, El president de la Generalitat dictava una conferència on deia que, enfront del moment “especialment delicat” que viu l’autogovern de Catalunya, el país ha d’estar preparat per fer “actes d’afirmació” que poden trencar les costures del que estem acostumats. En la seva opinió, “ caldrà trencar les costures d’una Constitució molt rígidament interpretada i les d’un Estatut molt restringit per les decisions del Tribunal Constitucional”.

Segons Mas “ens interessa com a país portar un vestit el més ample i còmode possible”. Un fet que, segons ha apuntat el president, exigirà “molta capacitat de raonament, solidesa de la nostra arquitectura jurídica i molta empenta i coratge per part del país”.

Però la política és complexa, potser massa i Artur Mas s’ha reunit, per primera vegada, amb el president del Govern espanyol, Mariano Rajoy, a qui ha comentat que el pacte fiscal seria una bona manera de refer els ponts amb Espanya. "El tema de fons d'aquesta legislatura ha de ser el pacte fiscal, una forma de refer la relació entre Catalunya i l'Estat", ha afirmat.

També Mas ha explicat que "se'ns deu diner acordat i el missatge ha estat molt clar: un govern seriós ha de pagar els deutes". "Si no tota la línia de confiança es trenca", va advertir en la roda de premsa posterior a la reunió a La Moncloa.

El President va deixar clar que els diners corresponents al fons de competitivitat "són uns diners que ens varen prometre, i que estan acordats en comissions bilaterals i per tant és una cosa que ha d'anar a missa".

Per la seva banda, el PP sap perfectament que, practicant l'estratègia del pal i la pastanaga, té una oportunitat per consolidar la seva legitimació a Catalunya. Acudir a salvar al Govern català quan passa necessitat -amb l'argument de la responsabilitat- no li impedeix ferir sense miraments la sensibilitat nacionalista (la qüestió de la llengua és un exemple) El PP se sent fort. I creu que, reforçant l'aliança econòmica amb el Govern català, allunya les propostes sobiranistes i afebleix, de passada, el flanc nacionalista de CiU.
En qualsevol cas, la sintonia amb el PP en matèria econòmica és molt gran. Ambdós formacions polítiques viuen realitats paral•leles, com ha dit algú: “entre els amors econòmics i els desamors identitaris”. I ja sé sap, no tots els partidaris de cada costat són capaços de separar tan nítidament els problemes dels diners i les qüestions del cor com els dirigents polítics.
La prova del cotó serà el famós pacte fiscal, Rajoy dirà que no, CiU desplegués el soroll de ritual i al final hi haurà un acord econòmic -altre més- que s'acabarà justificant per una mínima retallada del dèficit fiscal. Amb Espanya pintada de blau, al PP li va bé alimentar a CiU amb arranjaments que permetin anar ajornant la qüestió de fons, això és més rendible que un enfrontament obert de conseqüències imprevisibles.
Com diu la cançó: “...Teatro,/ lo tuyo/ es puro teatro/ falsedad bien ensayada/ estudiado simulacro/... lo tuyo/,/ lo tuyo es puro teatro..”. Doncs això.
Bernardo Fernández
Publicat a e-noticies.com 02/02/12

ROMPER LAS COSTURAS


Hay que reconocer que tiene mérito. Convergencia i Unió es capaz de combinar, sin inmutarse, los pactos con el Partido Popular con soflamas que contentan a sus votantes más soberanistas. Mientras, en el Parlament, CiU y PP negociaban un acuerdo para pactar los Presupuestos de 2012, el presidente de la Generalitat pronunciaba su discurso más soberanistas desde que, en su investidura, proclamó el camino hacia la "transición nacional de Cataluña". Mas alertó que el pueblo de Cataluña debe prepararse para "actos de autoafirmación" que "quizá romperán un poco las costuras" de la Constitución y el Estatuto, "muy rígidamente interpretados". De hecho, las palabras de Mas son un paso más en la ofensiva del partido y el Govern para lograr un pacto fiscal que equipare los ingresos de Cataluña a los del concierto económico de las comunidades forales.
Una vez asegurado el Presupuesto para este año Mas lo ha vuelto a plantear. El presidente tiene previsto iniciar la reivindicación del nuevo modelo de financiación el segundo semestre de este año, ya que después del verano, se esperan las conclusiones de la comisión del Parlament que estudia la viabilidad del mencionado pacto. Por eso no han de sorprender los acercamientos al PSC: los socialistas podrían ser la pareja de baile preferente para los próximos presupuestos.
Es posible que el Govern quiera legitimar con una consulta popular su reclamación. Saben que se generarán conflictos, por eso Mas dijo que: "Algunos interpretarán que son caminos de confrontación, pero en realidad serán caminos de autoafirmación de país, que nos obligarán a imaginar caminos legales, no sólo españoles o catalanes sino incluso internacionales, para legitimar posiciones nuestras que estén fundamentadas en la democracia". La consulta, según el presidente, obligará a "reforzar legitimidades democráticas".
Resulta esperpéntico que el máximo mandatario de un país que se considera nación haga declaraciones como las mencionadas, pero es lo que hay y lo tenemos que conllevar.

Bernardo Fernández
Publicado en ABC 01/02/12

LA MARCHA AMARILLA

Buena parte de la sociedad catalana, inducida por sus líderes políticos y agitadores sociales a sueldo, camina imperturbable hacia el abi...