27 d’abril 2012

MERCADOS

Llueve sobre mojado. A penas han transcurrido los cien días de gracia desde la toma de posesión y al Gobierno de Mariano Rajoy se le acumulan los problemas. Todo iba más o menos según lo previsto, pero tras el resbalón en las elecciones andaluzas, llegó la huelga general y a continuación la presentación de los presupuestos generales que en Bruselas produjeron más frío que calor, por eso se tuvo que anunciar, deprisa y corriendo, un recorte adicional de 10.000 millones de euros...y claro, los mercados volvieron a ponerse nerviosos. Consecuencia inmediata: tener que pagar la prima de riesgo más cara desde la toma de posesión. De todos modos, en todo esto de los mercados hay mucha leyenda. Veamos. Los mercados, en realidad, son alguien que presta dinero y lo que buscan es colocarlo en lugares seguros. Por tanto, reformas sociales o laborales les son bastante indiferentes. Lo que les importa es tener la certeza de que recuperaran lo invertido. En consecuencia el crecimiento de la economía es la mejor garantía para que cobren sus intereses y recuperen su dinero. En estas circunstancias, lo más razonable es impulsar reformas que mejoren la capacidad competitiva de nuestras empresas. De esa forma invertir en ellas será atractivo y mucho más viable pagar la deuda que con una economía estancada. Por tano, es preciso que desde el Gobierno se impulsen políticas que hagan que las empresas se reactiven, creen empleo y se capaciten para exportar. De igual manera, se debería recuperar el pacto que sobre salarios firmaron patronal y sindicatos días antes de la reforma laboral y vincularlos a la productividad. Sería la forma más eficaz para mejorar la competitividad exterior de la economía. En definitiva, se hace necesaria una revisión en profundidad de las políticas aplicadas hasta la fecha. Sólo así se creará el clima de confianza social necesario para avanzar. Condición “sine qua non” para ahuyentar los fantasmas que nos atenazan Bernardo Fernández Publicado en ABC 25/04/12

16 d’abril 2012

FANTÀSTICA AGUIRRE


La Presidenta de la Comunitat de Madrid, Esperanza Aguirre que sempre sorprenen, ha advocat per retornar a l'Estat les competències de Justícia, Sanitat i Educació, "si Espanya ho necessita", de la mateixa manera que opta per deixar en mans dels ajuntaments els Transports i els Serveis Socials, tot això per aconseguir aprimar l'administració i estalviar de 48.000 milions d'euros, segons els seus càlculs. Ara bé, sense dir com, perquè en lloc està escrit que la despesa per la prestació d’un servei varií en funció de l’Administració que la dur a terme.

Des del seu punt de vista, la Justícia "és un poder de l'Estat" (és veu que per a la Presidenta les autonomies no són Estat) que no tenen per què compartir-ho les comunitats autònomes. "Si tot el que fem les comunitats autònomes, unes competències anessin per a dalt i unes altres per a baix, es podria prescindir d'alts càrrecs, parlaments regionals, conductors, assessors, caps de protocol, edificis, lloguers...", ha enumerat.

La cap de l'Executiu autonòmic ha transmès al president del Govern que és "vitalment necessari aprimar l'Estat". "Hem de tallar radicalment amb les duplicacions i triplicacions de funcions que es produeixen en aquest moment. Cal acabar amb tot el que sigui superflu per poder conservar i millorar el que és imprescindible", ha manifestat.

Per a Esperança Aguirre cal revisar "d'arrel" l'Estat autonòmic perquè "no ha servit per a allò per al que es va crear", que era "integrar als partits nacionals de Catalunya i el País Basc". "Justament, catalans i bascos, quan va arribar el cafè per a tots, es van sentir menys integrats", ha afegit. Al seu parer, el model ha servit per "complicar i encarir el funcionament de les autonomies".

En aquest àmbit, ha recordat que la crisi està sent seguida per analistes de tot el món que posen de manifest "la despesa excessiva que representen les 17 comunitats autònomes o miniestados". "Hi ha molts d'ells que diuen que Espanya no pot permetre's el luxe de mantenir aquests 17 entramats autonòmics", ha resolt.

Per emprendre aquesta reforma, considera que és "imprescindible" la col•laboració amb el PSOE i arribar a consensos d'Estat per "rectificar els errors" que, al seu entendre, han conduït a Espanya a la situació "tan greu" per la qual passa en aquests moments. "Sempre que el PSOE torni a la senda de la socialdemocràcia moderada europea i no sigui l'aliat constant dels més radicals comunistes", ha precisat.

El President del Govern Mariano Rajoy ha assegurat que "ni es planteja ni es discuteix" un debat sobre l'Estat autonòmic "consagrat" a la Constitució i que els espanyols van aprovar el 1978, un "sistema" del que s'ha confessat "a favor".

"Estic a favor d'un sistema consagrat en la Constitució", ha dit el president. "Per la meva part, ni es discuteix ni es planteja un debat en relació amb el mateix", ha afegit. A continuació, el president ha compartit la necessitat que totes les administracions se sumin a l'esforç per reduir el dèficit, "una prioritat bàsica i capital en la qual tots els espanyols ens juguem molt".

Que ningú es confongui, doña Espe, com deia la meva avia, “nunca da puntada sin hilo”. Dir que cal recuperar competències en justícia, educació i salut, és una cançó ja molt coneguda en els conciliàbuls madrilenys més propers al PP "de tota la vida". De fet, no són pocs aquells que esperen que la crisi actual pugui esdevenir en fallida amb la intervenció dels organismes reguladors de Brussel•les o del Fons Monetari Internacional. I aconseguir de passada tornar al sistema d’Estat de l’Espanya eterna. Al cap i a la fi això de les autonomies, la descentralització i altres bajanades van ser ximpleries dels progres i de la gent d’esquerres que s’han d’acabar el més aviat millor i ara és el moment.
Bernardo Fernández
Publicata a e-noticies.com 15/04/12

CAMINO DE LA REPÚBLICA


Es evidente que la consecución de un régimen democrático, después de casi 40 años de dictadura, despertó, durante un tiempo, gran entusiasmo entre la ciudadanía Fue, lo que se ha dado en llamar, el período de la Transición. Tal vez, la época más hermosa, en términos políticos, que muchas generaciones viviremos jamás.
Algo similar debió de ser el 14 de abril de 1931, día de la proclamación de la II República, (sobrevenida de la noche a la mañana pese a ser un viejo anhelo desde su malogrado antecedente en 1873) y los años sucesivos, hasta que un brutal golpe de Estado echó por tierra las ilusiones de todo un pueblo.
Recientemente, un grupo de historiadores ha hecho públicos una serie de documentos de la época de la República y la Guerra Civil española. Entre todos ellos, me llamó poderosamente la atención el texto de una octavilla de mano, editada en la imprenta Gutenberg de Guadalajara el 31 de Mayo de 1931, para la que se rogaba la mayor publicidad posible. En la misma, se enumeraban los mandamientos republicanos, qué eran: “El primero, amar a la Justicia sobre todas las cosas; el segundo, rendir culto a la Dignidad; el tercero, vivir con honestidad; el cuarto, intervenir rectamente en la vida política; el quinto, cultivar la inteligencia; el sexto, propagar la instrucción; el séptimo, trabajar; el octavo, ahorrar; el noveno, proteger al débil; el décimo, no procurar el beneficio propio a costa del perjuicio ajeno”. Estos mandamientos se resumen en una especie de epílogo que dice: “Quien ama la justicia sobre todas las cosas no hace daño a nadie; respeta los derechos ajenos y hace respetar los propios. Quien rinde culto a la dignidad, se lo rinde a la libertad y la igualdad; ni avasalla a nadie, ni por nada se deja avasallar; ni reconoce primacías innatas, ni acata privilegios infundados”. En mi opinión, una octavilla sencillamente fantástica y de plena vigencia.
Hoy la situación aprieta en otros ámbitos y por eso, hemos de concentrar todas las energías en superar los desafíos que plantean el empobrecimiento general de nuestra economía, la tasa de paro más elevada de Europa, la sequía del crédito y un largo etcétera de desatinos que nos están llevando a la puesta en práctica de una serie de políticas regresivas que nos retrotraen a unas condiciones de vida similares a las de finales del siglo XIX. No obstante, debemos ser razonablemente optimistas y hay que esperar que más pronto que tarde volveremos a la senda del crecimiento y el progreso, esta vez, de forma equilibrada y sostenible. Entonces será el momento de asumir nuevos retos y plantearse el modelo de Estado.
Es verdad que nuestro sistema democrático es homologable a cualquier sistema de nuestro entorno, pero eso no significa que no tengamos la legítima aspiración de mejorarlo y hacer que sea, si es posible, uno de los sistemas políticos de referencia a nivel mundial. Según Norberto Bobbbio, “república es una forma ideal de Estado basado en la virtud de los ciudadanos.”
Nadie puede cuestionar, en términos políticos, que la monarquía pertenece a un sistema de Estado anacrónico y amortizado. La falta de regulación y transparencia de la familia real así como el concepto de irresponsabilidad del Rey hacen que ese modelo sea poco compatible con los mecanismos actuales de control y transparencia que se deben exigir a todos los organismos e instituciones que se sufraguen con las arcas del Estado, a las que contribuimos todos.
Es cierto que la Monarquía Española fue útil durante la Transición, pero es más que dudoso que ahora lo siga siendo. En España, más que monárquicos, hay juan carlistas, por eso parece lógico pensar que don Juan Carlos debe reinar hasta el final y entonces será el momento apropiado de replantear el modelo de Estado.
Estos días se cumple el octogésimo primer aniversario de la proclamación de la II Republica española que, como ya se ha mencionado, fue derribada por un brutal golpe de Estado al que siguió la Guerra Civil y una larga dictadura de casi cuarenta años. Después, se instauró una monarquía parlamentaria que es el modelo de Estado que tenemos en la actualidad. Por todo ello, no resulta descabellado razonar que si en menos de cien años hemos vivido modelos de Estado tan diferentes entre sí, nada nos impide pensar que podamos volver a una república que como decía Cicerón, res publica quiere decir lo que pertenece al pueblo. Sé que para algunos esta reflexión será una utopía. Tal vez. Pero como dijo el poeta: “Sin utopía la vida sería un ensayo para la muerte.

Bernardo Fernández
Publicado en La Voz de Barcelona 13/04/12

10 d’abril 2012

VANDALISMO ORGANIZADO


Es inútil entrar en una guerra de cifras. No nos pondremos de acuerdo. En cualquier caso, el hecho cierto es que la convocatoria de huelga del pasado 29 M fue ampliamente secundada. El terreno estaba abonado, recortes sociales indiscriminados, malestar estudiantil, trabajadores públicos que van por la tercera rebaja salarial y sectores, tanto de la industria como de los servicios, fuertemente golpeados por la crisis, eran el caldo de cultivo idóneo. Mientras que en otras convocatorias como ésta el paro se ha ido diluyendo a lo largo del día, en esta ocasión se produjo el efecto contrario, la paralización creció durante la jornada. Por su parte, el Ejecutivo catalán que por la mañana minimizaba la repercusión de la huelga y por la tarde cambiaba el discurso para poner de manifiesto el malestar de la ciudadanía reflejado con su presencia en la calle. Todo iba ocurriendo, más o menos, según el guión previsto, pero hacia el mediodía los peores presagios empezaron a hacerse realidad. Grupos antisistema muy bien organizados, con material estratégico y tecnología adecuada empezaron a romper escaparates, quemar contenedores, encender barricadas, incendiar establecimientos y un largo etcétera de actos vandálicos que puso en jaque a la policía autonómica. Hasta el punto que, en un momento dado, un grupo de agentes protagonizó una situación insólita al tener que huir hacia sus furgones tras verse desbordados por los violentos.
Lamentablemente, hace ya tiempo que en Barcelona actos de cualquier naturaleza (celebraciones políticas, cívicas, deportivas….) acaban como el rosario de la Aurora, por la aparición de grupos de incontrolados. Resulta difícil creer que estos brotes de violencia urbana sucedan de manera espontanea. Por eso, sería bueno que la autoridad competente se afanara en buscar respuesta a las siguientes preguntas: ¿Quién sufraga estos movimientos? ¿Qué objetivos persiguen? ¿A quien beneficia el caos? Si somos capaces de dar respuesta a estos interrogantes, estaremos entrando en la vía de la solución.
Bernardo Fernández
Publicado en ABC 4/04/2012