17 de novembre 2013

JUEGO DE ESPEJOS

Existe una técnica, denominada en el argot de la narrativa, juego de espejos, que consiste en hacer que realidad y percepción no coincidan, logrando así el divorcio entre ambas. Algunos narradores, utilizando esta técnica y otras similares, son auténticos especialistas en hacer creíbles las peripecias más inverosímiles. Que procedimientos de ese tipo se utilicen en el mundo de la ficción está plenamente justificado. Pero que esos métodos se reproduzcan de forma casi mimética en el ámbito de la política y la comunicación es, cuando menos, cuestionable.


Determinados políticos, supuestos intelectuales y opinadores, reconvertidos en líderes de opinión, pretenden inculcarnos lo que para ellos es verdad y es importante, sin reparar en si, de verdad, lo que ellos sostienen desde sus pulpitos privilegiados –generalmente en medios de comunicación públicos y afines-, es, ciertamente, aquello que ocupa y preocupa a la ciudadanía. Aunque no lo parezca, en Cataluña, hay vida política y social más allá de la vía soberanista y de la ya manida consulta sobre el derecho a decidir. Me atrevo a afirmar que no es eso lo que desvela a los ciudadanos de a pie. Da la sensación que para los voceros oficiales no hay más tema que el “tema”.

Días atrás el Govern presentó en el Parlament los presupuesto para 2014 en los que se prevé recortar un montante de 2.500 millones de euros, lo que equivale a seguir desballestando lo poco que queda del Estado del bienestar. Unos presupuestos donde el gasto en políticas sociales es idéntico al de 2004. Unos presupuestos en los que se quieren ingresar más de 2.000 millones de euros mediante la venta de patrimonio, pero no se explica que se va a vender.

Pues bien, esto de los presupuestos parece peccata minuta y está pasando prácticamente inadvertido en los medios públicos. Sin embargo, accediendo a ellos uno queda informado hasta la saciedad de cuando piensa la vicepresidenta del Gobierno que se podrá hacer la consulta. Del rechazo que se produce en ERC. De como sale después el portavoz del Gobierno a templar gaitas, etcétera.

Todo esto genera enormes divergencias entre lo que opinan las supuestas clases dirigentes y la sociedad que deberían representar. Es decir, el juego de espejos trasladado a la política y a la comunicación. O como decía un viejo líder político: “no es lo mismo la opinión publica que la publicada”.



Bernardo Fernández

Publicado en ABC 13/11/13

DE MOISÉS A PÉREZ RUBALCABA

Cuenta La Biblia que Moisés condujo a su pueblo para hacer la travesía que les iba a llevar a la Tierra Prometida. Tuvieron que salvar un sinfín de parajes inhóspitos y Moisés tuvo que realizar innumerables milagros para aplacar la dureza de la travesía y esquivar infinidad de inconvenientes, incluidas las iras y desasosiegos de sus seguidores, hasta llegar al pueblo de Israel que Yahveh les había asignado. Cuando los hebreos llegaron a las puertas de la Tierra Prometida, Moisés sabía que no estaba lejos la hora de su muerte y le pasó el mando a Josué. Josué cruzó el río Jordán dejando atrás casi 40 años de permanencia en el desierto y los hebreos guiados por Josué entraron en la Tierra Prometida.


En su larga carrera política, Alfredo Pérez Rubalcaba ha ocupado infinidad de cargos. Así por ejemplo, fue ministro de Educación y Ciencia, ministro de la Presidencia. Y ha sido diputado por Toledo , Madrid, Cantabria y Cádiz . En abril de 2006 fue nombrado ministro del Interior. En 2010 tomó posesión como vicepresidente primero y portavoz del Gobierno, conservando además sus responsabilidades en el Ministerio del Interior.

El 27 de mayo de 2011 fue propuesto por el Comité Federal del PSOE como candidato a la presidencia del gobierno a las elecciones generales. Tras dimitir de todos sus cargos para preparar su candidatura encabezó las listas socialistas de los comicios de 2011. El partido socialista perdió frente al Partido Popular liderado por Mariano Rajoy. Obtuvo 7 millones de votos, lo que se tradujo en 110 asientos en el Congreso de los Diputados. Pero fue el peor resultado electoral a nivel nacional para el PSOE desde la restauración de la democracia

Pérez Rubalcaba es, sin dudad alguna, un camaleón político, superviviente de mil batallas. Pese a la derrota en las elecciones generales del 20 de noviembre de 2011, presentó su candidatura a la secretaría general del Partido Socialista Obrero Español. Convirtiéndose de ese modo en el nuevo secretario general socialista tras vencer por 22 votos a la candidatura liderada por Carme Chacón.

Su hoja de servicios a la política española en general, y al socialismo en particular, es brillante. En esta última época, le ha tocado llevar a cabo la ingrata y difícil tarea de liderar su partido en la travesía del desierto que significa estar en la oposición. Eso le ha supuesto tener que lidiar con un Gobierno respaldado por una cómoda mayoría parlamentaria que, de una forma u otra, ha intentado cargar todos los desastres a beneficio de inventario del Gobierno anterior. A la vez que debía afrontar la insumisión, en unas ocasiones, y la arrogancia en otras, de sus propios compañeros.

Con este paisaje de fondo, el PSOE ha realizado su Conferencia Política en la que se ha querido definir su proyecto “para la próxima década”. Con la participación de 750 miembros del partido y 250 representantes de colectivos sociales, todos con voz y voto. Se ha lanzado la idea que esta era la puesta de largo de “una izquierda con vocación de mayoría”, como decía días atrás Ramón Jauregui en un artículo publicado en El País (5/11/13).

Todo indica que en esas jornadas se ha hecho un buen trabajo, si bien es verdad que el tema territorial se ha ventilado con unas pocas docenas de líneas en un documento de más de 400 páginas. Volver a los orígenes, contacto con la calle y unidad de partido son las tres ideas fuerza que se han marcado en la mencionada conferencia para superar la credibilidad y salir del pozo electoral en que está sumido el partido.

No obstante, se echa en falta una política económica alternativa a la austeridad a ultranza que estamos viviendo. Asimismo, está por ver si hay voluntad firme de recuperar la identidad socialdemócrata, perdida en la última etapa de la época Zapatero.

Ciertamente, entre la hagiografía de Moisés y la biografía política de Pérez Rubalcaba hay grandes diferencias. Sin embargo, se observa un cierto paralelismo. Por otra parte, como dice Felipe González, Rubalcaba es una de las cabezas mejor amuebladas de la política actual, pero es evidente que hay una clara crisis de liderazgo en la izquierda y de manera más acusada entre los socialistas, que encuesta tras encuesta se pone de manifiesto que no levantan cabeza. En situaciones como esa, lo más inteligente es echarse a un lado y que otro sin plomo en las alas y con el carisma suficiente, pueda liderar un proyecto que de confianza y genere ilusión a esos millones de ciudadanos que no se resignan.

Y para elegir a ese o a esa líder que como Josué cruce el río Jordán de la política española y deje atrás el desierto que significa estar en la oposición, nada mejor que unas elecciones primarias abiertas a la ciudadanía donde escoger a la persona que nos lleve a la Tierra Prometida de la igualdad, la justicia social, y la solidaridad..



Bernardo Fernández

Publicado en Crónica Global 13/11/13

SALIR DEL AGUJERO

Según el banco de España, hemos dejado la recesión atrás. Una recesión que han experimentado, en mayor o menor medida, todos los países occidentales al rebufo de las hipotecas subprime. Ahora, un avance pírrico de un 0,1% del PIB en el tercer trimestre en comparación con el segundo, significa, al menos para los técnicos, ver la luz al final del túnel.


Eso si, el paisaje después de la batalla es desolador. Tras más de cinco años de depresión se han perdido 3,7 millones de puestos de trabajo y la actividad económica ha caído un 7,5%. La desigualdad entre las diversas clases sociales se ha agudizado de forma exponencial, más del 25% de la población vive en riesgo de exclusión y el Estado del bienestar está hecho jirones.

Con todo, el ministro de Economía, Luís de Guindos, ha querido ver el vaso medio lleno y cuando habla de la situación se refiere a algo más que a un “dato puntual”, si bien aportilla que “queda mucha crisis por delante, pero este es el primer paso, aunque pequeño, tímido y limitado”.

Coincide está visión moderadamente optimista con la de los mercados e inversores financieros que en los últimos tiempos están apostando por una recuperación sin vuelta atrás. En estos momentos, para muchos inversores, resulta atractivo invertir en España. Y lo es porque un buen número de empresas españolas en la época de bonanza consiguieron un alto grado de penetración en los mercados internacionales, pero ahora están fuertemente endeudadas. Como dice el estadístico del Estado Juan Ignacio Crespo “hemos entrado en un circuito virtuoso de confianza, pero no hay certeza de que vaya a durar”. Por nuestro propio bien, esperemos que sí.

En cualquier caso, aquellos versos de Espronceda según los cuales “nada es verdad ni mentira/, todo es según le color del cristal/ con que se mira”, adquieren hoy plena vigencia. Alfredo Pérez Rubalcaba dice que “no se puede hablar de recuperación de la economía española mientras no se pueda hablar de recuperación de la economía de los españoles”. Para Gaspar Llamazares, diputado de IU, “hablar de crecimiento roza el sarcasmo, los ciudadanos viven una situación de paro masivo y depresión económica”. Abundando en estas argumentaciones debemos recordar que, en lo que llevamos de legislatura, se han destruido un millón de empleos y la deuda ha aumentado en 250.000 millones de euros. Por si esto fuera poco, recordemos que tras la crisis de los noventa se tardaron más de 13 años para que la economía española llegase a tasas de desempleo similares a las europeas.

El 26% de paro, la gran cantidad de deuda acumulada (próxima al 100% del PIB) y la escasez del consumo interno lastrarán lo indecible la salida del agujero. Para los analistas del Instituto Flores de Lemus “resulta razonable esperar el nivel de empleo anterior a la crisis entrono al 2026”, ahí es nada.

Con todos estos datos sobre la mesa, hay que ser prudente y moderadamente optimista. La ocupación, en su conjunto, ha seguido cayendo en agricultura, industria y construcción. Tan solo los servicios impulsados por el turismo han dado datos esperanzadores, pero sabida es la estacionalidad del sector. En consecuencia, resulta muy arriesgado pronosticar que estamos ante el inicio de una reactivación sostenible del empleo. Además, no hemos de perder de vista que la población activa sigue cayendo, y eso indica el desánimo existente en la búsqueda de trabajo.

Ciertamente, nuestro mercado laboral ha encadenado dos trimestres de creación de empleo y descenso del paro. Entre julio y septiembre se han creado 39.500 empleos, el desempleo ha bajado en más de 72.000 personas y eso significa que el paro ha bajado en tres décimas y esa es una buena noticia. No obstante, acabado el verano, la tímida recuperación económica no impedirá que se vuelva a destruir empleo.

La mejora ha sido anémica y lo es más si tenemos en cuenta que la práctica totalidad del empleo creado en el último trimestre fue temporal, 169.500 contratos de trabajo con fecha de caducidad, frente 146.500 fijos destruidos. Por otra parte, a este galimatías de cifras debemos añadir que casi la mitad de la caída del desempleo obedece al desánimo laboral, a al vez que el descenso de la población activa tiene que ver con la marcha de una parte de la población extranjera.

Sería deseable que estos pretendidos brotes verdes llegaran a la economía real, que las empresas tuvieran financiación y que se generara una auténtica política industrial. El empleo aumenta cuando aumenta el consumo y la inversión no especulativa. Por tanto, el Gobierno haría bien en reforzar esas facetas. Eso haría que las empresas aplicasen inversiones para satisfacer la demanda y no buscasen tan solo la especulación como ha sucedido en los últimos tiempos con demasiada frecuencia.

A partir de ahora, cabe esperar que estos dos ámbitos (consumo e inversión) mejoren, pero lo harán lentamente y todavía en tasas negativas. Según los expertos no habrá creación neta de empleo en términos interanuales hasta el tercer trimestre de 2014.

De todos modos, deberemos estar muy atentos al pacto de gran coalición que se está gestando en Alemania entre cristianodemócratas y socialdemócrata (CDU-CSU/SPD). Será muy importante que se incorpore el mayor número posible de los 10 mandamientos propuestos por los socialdemócratas.

Como mínimo, se debería aumentar del gasto en infraestructuras, la implantación de un salario mínimo de 8,5 euros hora que corrija al menos en parte la devaluación salarial de la Agenda 2010 y una nueva agenda para el crecimiento europeo: todo ello generaría más consumo. Al fin y a al cabo se trata de engrasar la máquina de la economía, incluida la de los países socios exportadores.

No es cuestión de hacer propuestas revolucionarias: no procede. Ahora bien, hay margen para llevar a cabo una política económica que marque un claro cambio de tendencia y arrinconar, de forma definitiva, la obsesión por la austeridad. De ese modo, aunque sea lentamente, podremos salir del agujero.



Bernardo Fernández

Publicado en Crónica Global 30/10/13