26 de novembre 2012

SÍ O NO

La campaña de las elecciones al Parlament de Cataluña, del próximo 25 de noviembre, estaba resultando muy anodina. Tan sólo había que despejar un par de incógnitas. Una: saber si CiU ganará por mayoría absoluta, y dos: si los socialistas, en su caída libre, serán capaces de mantenerse como segunda fuerza o caerán a la tercera o cuarta posición.


Con este paisaje de fondo, el periódico El Mundo lanzó, el pasado viernes 16 de noviembre, su particular órdago al publicar un supuesto “borrador” de un informe policial de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) del Cuerpo Nacional de Policía. En el citado escrito se sitúa a Artur Mas y a Jordi Pujol como receptores de parte del dinero que empresas constructoras dieron al Palau de la Música como medio para obtener la adjudicación de obras públicas. En ese mismo documento se señala que el actual presidente de la Generalitat sería beneficiario de supuestas cuentas en Suiza.

Está por ver si estamos ante un nuevo caso de información basura, o bien, por el contrario, el supuesto borrador existe y la noticia se basa en hechos reales.

Sea como fuere, a los nacionalistas catalanes les ha faltado tiempo para, además de poner una querella al rotativo, -acto absolutamente legítimo si así lo consideran oportuno- poner en marcha la estrategia de mezclar líder, partido y país, que tan alta rentabilidad electoral les ha proporcionado a lo largo de los años, desde que la utilizaran en el caso Banca Catalana. De esa forma, los ataques a un político o a un proyecto, lo son a un pueblo. La cuadratura del círculo.

En cualquier caso, pocas veces en la política contemporánea un tema de tanta trascendencia se ha podido resolver de una forma tan sencilla. A la pregunta ¿tiene Usted cuentas bancarias en algún paraíso fiscal? Basta con que Artur Mas responda con un simple monosílabo: si o no. Tan fácil como eso.



Bernardo Fernández

Publicado en ABC 21/11/12



LA BANCA SIEMPRE GANA

Curioso país el nuestro. El hecho de quedarse en la calle por el impago de un crédito hipotecario, tiene el mismo trato fiscal que un negocio inmobiliario. Ante la avalancha de desahucios que se está produciendo algunos ayuntamientos, de forma graciable, empiezan a dar ciertas facilidades a los afectados y otros se plantean eliminar las plusvalías, pero sin medidas concretas de momento. De todos modos, sorprende la rigidez con los embargos por impago de hipoteca y la exquisitez con que se trata a grandes estafadores y defraudadores, como por ejemplo, Félix Millet


La crisis ha hecho visibles importantes disfunciones en nuestro sistema hipotecario que evidencian desequilibrios que hay que corregir. Es necesario hacer que el mercado de las hipotecas sea equilibrado y respetuoso con los derechos del consumidor. Para ello, entre otras medidas, se deberían desvincular las tasadoras de las entidades crediticias. También habría que prohibir emitir cédulas hipotecarias respaldadas por hipotecas sobre viviendas sobre tasadas. De igual manera, se debería aplicar la Ley de Usura a determinados intereses de demora. Asimismo, resulta sorprendente que se realice una valoración del inmueble para determinar el importe a prestar, y otra diferente en el momento de realizar la tasación para la subasta.

La imagen del ciudadano que entrega sus llaves para liquidar la hipoteca es habitual en Estados Unidos. Allí el comprador tan solo responde con el bien hipotecado. En cambio, en España, lo más habitual es que con eso no baste. La diferencia estriba en que en EE UU las entidades financieras asumen el riesgo, aunque después lo externalicen, mientras que en estas latitudes lo asume el comprador que responde con todos sus bienes presentes y futuros.

Aquí, la cosa está clara: la banca siempre gana. Todas las consecuencias de la burbuja inmobiliaria las paga el cliente. El banco sale inmaculado. Según nuestra legislación sólo el cliente comete errores y ha de pagar por ello. Las entidades financieras no tienen ninguna responsabilidad. Ahora bien, se supone que el oficio de banquero se caracteriza por la prudencia, el conocimiento del mercado y la valoración de los riesgos. Visto lo visto, la negligencia, la falta de profesionalidad y la codicia desmedida explicarían, en parte, la situación en que nos encontramos.

A cada cual lo suyo. Y no cabe duda de que el ciudadano mayor de edad y responsable de sus actos debe saber lo que firma. No obstante, es obvio que muchas cosas han fallado en nuestro sistema: se hacían préstamos sobre el 100% de la tasación, las viviendas subieron otro tanto en muy poco tiempo, el suelo se revalorizó entre 1997 y 2007 un 500% y en cambio los salarios en el mismo período se incrementaron menos de un 25%.

No debemos olvidar que los solicitantes de créditos no tasaban los pisos ni eran responsables de que se les concediera el 120% del valor tasado, tampoco se les puede echar en cara que sus hipotecas superaran con creces el 35% de sus ingresos, era el banquero el que tenía capacidad para otorgar la hipoteca y no el cliente.

Días atrás y en el contexto de crisis que estamos viviendo, una comisión de magistrados presentó al Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) una serie de “Propuestas para la Agilización y Reforma de los Procesos Civiles”. Entre las cuales ha llamado poderosamente la atención la que hace referencia a la capacidad que deberían tener los jueces para aplazar o suspender un desahucio de aquellos que no puedan seguir pagando su hipoteca por estar sin trabajo. Ésta es, también, una de las sugerencias plantadas en la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) promovida por la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) y diversos colectivos sociales y sindicales.

Pero, sin duda alguna, lo que ha causado más impresión en la ciudadanía y, por extensión en la clase política, han sido los suicidios de un hombre en Granada y una mujer en Baracaldo, momentos antes de ser desahuciados. Y por si todo esto no fuera suficiente, la guinda del pastel ha sido un auto no vinculante del Tribunal de Justicia de la UE (TUE), que ha dictaminado que la ley española de desahucios vulnera la normativa comunitaria porque no garantiza una protección eficaz de los consumidores frente a posibles cláusulas contractuales abusivas en las hipotecas.

Como decíamos más arriba, la banca siempre gana y la moratoria que ha decretado la patronal de las entidades financieras para las situaciones más extremas responde más a criterios cosméticos que a una voluntad real de dar solución al drama de perder la casa por no poder hacer frente a la hipoteca.

Pues bien, ni con todo este panorama de fondo, PP y PSOE han sido capaces de ponerse de acuerdo para parar este drama social. En estas circunstancias, el Consejo de Ministros ha aprobado un Real decreto, según el cual los desahucios se paralizarán durante un plazo de dos años para grupos como familias numerosas, con discapacitados a su cargo o compuestas por parados sin prestación, si tienen una renta familiar de 19.200 euros al año como máximo, entre otros requisitos. La plataforma de Afectados por la Hipoteca entiende, como no puede ser de otra forma, que la medida del Gobierno se pliega a los deseos de la banca ya que deja a muchas personas sin protección.

Ante esta situación de desequilibrio y falta de protección de los usuarios ha llegado la hora de la política. No se puede seguir haciendo oídos sordos a lo que demanda la calle y los paños calientes ya no sirven. Es el momento de introducir en nuestro ordenamiento jurídico más equidad y más justicia social. Además, hay que hacerlo rápido y bien ya que el tiempo se agota y la paciencia de los ciudadanos también.



Bernardo Fernández

Publicado en La voz de Barcelona 20/11/12

SOSTENELLA I NO ENMEDALLA

Qui comte un error I no el corregeix

Comet un altre encara més greu.

Confuci.



Si hem de jutjar per les declaracions d’Artur Mas en aquests últims temps, sembla evident que ha descobert quin és el seu destí en aquesta vida. Si després veiem el cartell per a la campanya electoral del 25-N de CiU, sota el lema, “La voluntat d’un poble”, apareix Artur Mas amb els braços estesos envoltat de banderes catalanes i estelades. Ja no poden haver-hi dubtes, amb el posat de messies que li han plantat

Ell està per sobra del bé i del mal. Tan se val que la seva parella de coalició renegui de la independència o que les enquestes diguin que l’atur i l’economia són les principals preocupacions dels catalans.

Segons Jordi Barbeta, col•laborador de La Vanguardia, el cartell electoral de CiU de cara a les properes eleccions "és un error gravíssim de la seva campanya! I el pagarà. I amb ell, està donant arguments als seus adversaris”.

De la mateixa manera, el professor de comunicació Lluís Pastor també va lamentar que “el posat messiànic del cartell d’Artur Mas no s’adequa amb la seva personalitat”.

"I Ernest Folch va anar encara més lluny: 'Aquesta mà estesa m’evoca el gest totalitari d’algun personatge històric molt odiós', cosa que em va fer venir al cap la imatge de Hitler. Ja ens van ensenyar, a la facultat, que la ràdio és un mitjà molt, molt calent. Gairebé crema", conclou.

Per altra banda, la vicepresidenta de la Comissió Europea, Viviane Reding, ha insistit en que si els catalans optessin per separar-se d'Espanya, el nou estat "no en seria automàticament" nou membre. Reding ha fet aquestes declaracions a Berlín.

L'argument de Reding és simple: "Catalunya no seria automàticament un nou estat de la Unió Europea perquè seria un nou estat." Assegura que "el tractat és relativament clar: en cas que Catalunya es decideixi a separar-se d'Espanya i constituir un estat independent, hauria de presentar una sol•licitud d'accés a la Unió."

La vicepresidenta europea fa extensiva la situació a qualsevol nou estat: "Així és el marc legal i serà així no només per a Catalunya, sinó també per a Escòcia o per a qualsevol estat que es plantegi una cosa semblant."

Tan se val, Mas creu haver trobat el seu destí en aquesta vida i ni les crítiques ni els advertiments li faran canviar d’opinió. Però és que a més, és molt probable que ni la crisi ni el cartell electoral passin factura a Artus Mas en les eleccions del proper 25-N i sigui un dels pocs polítics al que les retallades aplicades des del Govern no el penalitzin en les urnes.

Mare meva, quin futur ens espera.



Bernardo Fernández

Publicat a e-notícies 11/11/12

04 de novembre 2012

Y DESPUÉS, ¿QUÉ?

Sin que sirva de precedente, vamos a trabajar con la hipótesis de que el parlamento catalán que salga de las urnas el próximo 25-N sea nítidamente soberanista. En consecuencia, vamos a suponer que Artur Mas encuentra las complicidades necesarias y el marco legal adecuado para convocar un referendo o consulta dentro de la legalidad. Llegados a esta situación, habría que empezar a poner los puntos sobre las íes.


El primer asunto a clarificar sería el tipo de pregunta. No es lo mismo preguntar si se quiere ser independiente, o no, que hacer referencias a un hipotético estado que, de entrada, no sería miembro de la UE. Por eso, parece recomendable tomar el modelo escocés y realizar una sola pregunta, clara e inequívoca.

Parece lógico exigir con anterioridad a la consulta una normativa concreta y concisa para la misma. Ahí se deberían definir cuestiones como cual debería ser el porcentaje mínimo de participación para que la misma se pudiera considerar válida. Asimismo, habría que manifestar qué porcentajes de síes sería necesario para ganar al referendo, habida cuenta que un 51% no sería suficiente como acertadamente señaló el propio Mas.

De igual manera, se debería definir que tiempo debería pasar para convocar otra consulta en el caso de que no se obtuviera la mayoría necesaria. De no hacerlo, podría ocurrir que algún descerebrado le cogiera el gusto a eso de consultar cada vez que surgiera un quítame estas pajas y nos embarcaran en un referendo cada dos por tres.

Por otra parte y como ya manifestó el presidente Mas, semanas atrás, Cataluña debería construir estructuras de estado. Es decir, entre otros estamentos se debería crear una Agencia Tributaria, una Seguridad Social, un cuerpo diplomático, tal vez un Ejército y un sinfín de organismos propios de una nación independiente. Pues bien, como contribuyentes que somos, tenemos derecho a saber por cuanto nos puede resultar la aventura.

Asimismo, deberíamos asumir la parte alícuota de la deuda española que se debería sumar a la que ya tenemos como catalanes. También, justo es decirlo, nos correspondería una parte del patrimonio español. De igual forma, sería bueno saber en que parámetros se situaría la prima de riesgo catalana que en 2010 estaba sobre los 200 puntos y ahora, según los expertos, de salir al mercado rondaría los 1.300 puntos.

Siguiendo con la hipótesis con la que empezaba este escrito, y en el supuesto de que el si obtuviera la mayoría suficiente para declararnos independientes, los ciudadanos, con anterioridad, deberíamos saber que estrategia se seguiría para entrar en la UE. Habida cuenta que como estado nuevo estaríamos fuera. Ya que se necesita, no lo olvidemos, la unanimidad de los socios del club europeo para formar parte del grupo. La ciudadanía también debería saber que se haría para salvar los aranceles fronterizos que con toda probabilidad impondrían otros países a los productos fabricados aquí. O que haríamos con los productos que hoy vendemos en España, que es el principal mercado para nuestras empresas, si decidieran, cosa harto probable, no comprar productos catalanes.

Otro de los grandes inconvenientes que habría que prever sería la fuga, más que previsible, de grandes empresas y multinacionales. Además, sería prácticamente imposible encontrar recursos en el exterior para sufragar nuestra deuda. Todos sabemos que el capital huye en cuanto percibe inestabilidad. De hecho, en los últimos tiempos, del flujo de inversiones que llega a España, en Cataluña sólo se queda un raquítico 14,3%, cuando en buena lógica debería andar sobre el 27%.

Ciertamente, se podrían seguir enumerando inconvenientes que genera una hipotética independencia de Cataluña, casi hasta el infinito. Pero entiendo que es preferible dejar cuestiones en el tintero y no hacer una relación exhaustiva de todos aquellos temas que nos afectarían el día de después. Además, he querido dejar fuera del foco, los análisis de intangibles como, por ejemplo, el sentimiento independentista. Ese tipo de percepciones no son cuantificables y pertenecen a otro ámbito. De igual modo, también, excluyo de estas líneas promesas electorales por increíbles, como que el castellano en una Cataluña independiente sería lengua cooficial. Sencillamente no puedo creer que aquellos que ahora sancionan a un establecimiento por rotular en castellano, en un hipotético Estado catalán dieran el mismo rango a esta lengua que a la propia.

Es evidente que los ciudadanos tenemos derecho a decidir, y la falta de un marco legal adecuado, no debería ser obstáculo para que la ciudadanía se pueda expresar en libertad. Ahora bien, aquellos que nos quieren llevar por caminos desconocidos, deberían hacer un ejercicio de honestidad política y social y explicar con todo lujo de detalles ventajas e inconvenientes de ese nuevo escenario. No vaya a suceder que nos encontramos con paisajes no deseados por imprevistos.

Después, con pleno conocimiento de causa, cada cual será muy libre de escoger la opción que más le convenga. Al fin y al cabo, en eso consiste la democracia.



Bernardo Fernández

Publicado en La Voz de Barcelona 31/10/12

POBREZA

Desde que en 2008 empezó la crisis económica, la pobreza se ha disparado en Cataluña de forma exponencial. A día de hoy, el 21,9% de los catalanes viven con rentas inferiores al umbral de la pobreza y el 28% de los niños viven en familias pobres. Puesto que esta sociedad nuestra estigmatiza a los perdedores, aquellos que están en riesgo de exclusión, traten de ocultar su realidad.


Los gobiernos han hecho dejación de determinadas responsabilidades ya que la austeridad dogmática es el nuevo evangelio del neoliberalismo del siglo XXI y la contención del déficit el becerro de oro de nuestros días.

En esas circunstancias, las organizaciones sociales hacen lo que pueden e incluso más, pero éstas también están siendo acuciadas por los recortes y en muchos casos su continuidad empieza a ser más que dudosa.

La sociedad en su conjunto asiste atónita a este aquelarre del absurdo. Se restringen las ayudas a la ciudadanía de a pie y, en cambio, con dinero público se reflotan entidades financieras. Se criminaliza a aquellos que hacen pequeños trapicheos para tirar adelante y se mira hacia otro lado cuando se trata de grandes defraudadores, sean políticos, banqueros o grandes fortunas.

La imagen de personas rebuscando en los contenedores se ha convertido en algo tan habitual como la de familias desahuciadas por no poder pagar su hipoteca. La becas comedor se han reducido de forma drástica y hay niños que sólo hacen una comida al día.

Con este panorama de fondo, hay quien argumenta, con suma frivolidad, que la independencia es la solución a todos los males. De toso modos, podemos estar tranquilos, pues como dijo, días atrás, en una vista a la feria de yates de Mónaco el teniente de alcalde del Ayuntamiento de Barcelona, Antoni Vives, (CiU): “El mundo se puede estar cayendo abajo, pero nosotros nos mantenemos sobre nuestros pies”. Sin duda alguna, todo un ejemplo de sensibilidad política y social.



Bernardo Fernández

Publicado en ABC 31/10/12

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