25 de febrer 2009

(i) RESPONSABLES

A estas alturas ya nadie cuestiona que estamos inmersos en una catástrofe económico-financiera de dimensiones desconocidas. Este suceso, como otros, está produciendo ya padecimientos, ansiedad, miseria y privaciones. Pero a diferencia de otras desgracias, no naturales, aquí los responsables de la hecatombe brillan por su ausencia.

Afortunadamente, la mayoría de las actividades que se desarrollan en las sociedades occidentales están sometidas a diversos controles. Todos sabemos lo que sucede cuando se produce un atropello a las normas establecidas, ya sea un error judicial, un accidente aéreo, un caso de corrupción, la puesta en el mercado de un producto inseguro para la salud, etc. De forma casi automática se ponen en funcionamiento una serie de mecanismos que buscaran responsables, consecuencias y si es necesario antídotos para combatir el mal causado. Por el contrario la economía de mercado parece desarrollarse en una especie de limbo, en el que la mayoría de mortales son meros espectadores pasivos. En ése ámbito las responsabilidades parecen ser inexistentes o anónimas. Desde esa óptica se podría decir que la crisis, la recesión y el paro se han producido por generación espontánea.

Es verdad que no todo es controlable y que determinados resultados económicos son la consecuencia de pequeñas acciones inconexas entre si. El precio de la vivienda de alquiler, por ejemplo, obedece a acciones individuales de oferta y demanda y no se puede decir que haya responsables directos de estos precios. Ahora bien, más allá de algún que otro caso puntual es evidente que detrás de este desastre económico hay responsables con nombres y apellidos.

No es menos cierto también que alguien, en un momento dado, empezó a conceder hipotecas que con los números sobre la mesa sabía que no se podrían pagar. A su vez, otro alguien hizo maniobras económicas para endosar fondos contaminados a terceros. Todo eso supuso miles de millones de dólares volatilizados. Pues bien, no hubo ni un consejo de administración, ni un asesor financiero, ni un experto en inversiones capaz de detectar y menos denunciar anomalía alguna. Y mientras todo eso sucedía Richard Fuld, el presidente que llevó a la quiebra a Lehman Brothers, cobraba la obscenidad de 13.000 euros a la hora. Y esto caso, es solo el ejemplo de un individuo.

Ante este estado de cosas, es necesario identificar a los responsables de este desaguisado y ponerlos ante la justicia. El neoliberalismo ha tenido su oportunidad, ya hemos visto lo que da de sí. A partir de ahí, hay que dar respuesta a esta catástrofe planteando una nueva arquitectura financiera internacional basada en el activismo positivo de los estados, la transparencia, la proporcionalidad entre riesgo y beneficio y la seguridad de los mercados. Sólo así se conseguirá que la ciudadanía recupere la confianza en las instituciones y por ende en el sistema. No hay otro camino.

Bernardo Fernández
Publicado en ABC 25/02/09

17 de febrer 2009

IGLESIA Y PROGRESO


Todos sabemos que si hacemos que dos cables portadores de corriente se toquen se producirá un corta circuito. Algo similar sucede con La Iglesia y la mayoría de medidas que se articulan para mejorar la vida de los ciudadanos. De manera prácticamente automática se genera una reacción de rechazo en la jerarquía de la institución eclesiástica. Basta con echar un vistazo a la historia para comprobar que esta afirmación es rigurosamente cierta. Así por ejemplo, en el siglo VI San Ambrosio se oponía a los principios de la medicina por ser contrarios al poder de plegaria y la “ciencia celestial”. No fue hasta bien entrado el siglo XVI que las autoridades eclesiásticas permitieron la disección de cadáveres y los estudios anatómicos. De la misma forma, hubo que esperar a las postrimerías del siglo XVIII para que la iglesia cristiana permitiera la vacuna antivariólica, pues según la creencia de la época la viruela era un castigo divino y el hombre no debía sustraerse a estos designios. Pero no hace falta ir tan lejos, sólo hay que remontarse al siglo XIX para constatar como la autoridad eclesiástica prohibía la utilización de la anestesia en los partos. Por tanto, después de visto lo visto, no nos puede ni nos debe extrañar que a día de hoy la oposición, de los de siempre, esté orientada hacia la investigación con células madre, los matrimonios entre homosexuales, el uso del preservativo, la planificación familiar o la eutanasia. Y esto solo por poner algunos ejemplos. No hace demasiado que la iglesia condenaba la libertad de conciencia, el socialismo, el derecho de reunión y hasta los derechos humanos.
En consecuencia, no nos ha de extrañar el rechazo a la eutanasia por parte de ese poder fáctico. Forma parte de su imaginario, construido a lo largo de siglos y basado en la intromisión en aquello que por principio le debiera ser ajeno, la vida y la forma de comportarse de las personas.
De todos modos, no conviene equivocarse y debemos saber que toda esa negación sistemática del progreso responde a una teoría desarrollada a lo largo de los tiempos Según la cual la iglesia siempre ha basado una buena parte de su influencia en la sociedad en el terror a la muerte, reservándose para sí un papel fundamental en el tránsito de un estado a otro. Otorgar la capacidad de decisión al individuo siempre ha sido algo contra natura para los sesudos y poderosos hombres de la fe cristiana. La motivación es clara, el día que la humanidad tenga la oportunidad de decidir por si misma, la iglesia perderá el pretendido monopolio de la verdad, dado que según sus creencias y sobre todo sus conveniencias es algo de lo que solo ellos -los altos mandatarios eclesiásticos- disponen en exclusiva.
Ante este estado de cosas, no nos ha de sorprender el ataque brutal por parte de Berlusconi y El Vaticano a que se ha visto sometida Eulana Englaro y toda su familia, en especial su padre por pretender ejercer un derecho tan elemental, como es morir con dignidad. Cuando todo podía haberse hecho con discreción y con el más profundo respeto a la intimidad y al dolor de una familia rota por la tragedia, el gobierno italiano ha actuado con su primer ministro al frente, Silvio Berlusconi, saltándose, a la torera, no ya las decisiones de los tribunales de su país, sino, incluso, queriendo variar la legislación vigente sobre el particular, masacrando de forma inmisericorde no sólo los sentimientos de una familia, sino también los criterios de amplísimos sectores de la sociedad que han visto como se les querían imponer supuestos principios absolutamente desfasados, que a estas alturas no tienen el más mínimo soporte ético, racional o constitucional.
Pero con todo esto, que no es poco, lo más denigrante ha sido la posición del Vaticano, que en vez de intentar dar consuelo ha atizado el fuego y ha dado alas a unos descerebrados dirigentes políticos. Si así se legisla y así se ganan creyentes, conmigo que no cuenten

Bernardo Fernández
Publicado en e-noticies.com 16/02/2009

04 de febrer 2009

COSTRA CATALANA


Hace un par de semanas La Editorial Columna ponía a la venta la novela titulada:”Malaïda Crosta”. El autor es Joan Ferran miembro de movimientos de izquierda radicales en sus años jóvenes y desembarcado en la socialdemocracia hace ya mucho tiempo. En la actualidad es portavoz adjunto del grupo parlamentario del PSC en el Parlament. Según dice un amigo, Ferran es un revolucionario al que le ha tocado vivir en época de reformas.

En esta novela el autor mezcla, con acierto, realidad y ficción, personajes inventados y otros reales pero camuflados y fácilmente identificables, todo ello con un objetivo claro: denunciar la estigmatización que han producido 23 años de gobiernos nacionalistas. El relato arranca a partir de una historia basada en el capricho de una joven y el pragmatismo de un portavoz parlamentario, Ferran nos introduce, de forma sutil, en el alambicado, mundo de la política. En un momento de la narración, el autor pone en boca de uno de los personajes aquella tesis según la cual en los medios de comunicación públicos de La Generalitat, persiste una cierta inercia del pasado, una costra, tanto en los conceptos como en los mecanismos de funcionamiento. Es decir, una determinada manera de hacer, asentada a lo largo de dos décadas largas de gobiernos pujolistas. En otro pasaje, la joven protagonista admite, ante su tutor universitario, la rendición de la izquierda al lenguaje metafísico de los nacionalistas.

A lo largo de la novela, Ferran pone sobre la mesa el papel que juega la izquierda en la política interna de Cataluña. Y como, por asumir ese rol, se produce el desencanto de muchos sectores de la sociedad, que se sienten desorientados, ya que ignoran cuales son sus referentes, puesto que antes los percibían con mucha más claridad. De igual forma, utiliza sus personajes para poner en tela de juicio algunos medios de comunicación que obvian las referencias a España para hablar de forma sistemática del Estado Español. Ante esta situación Ferran sostiene que: “una radio y una televisión pública tienen que ser lo suficiente plurales para que cualquier persona del país se pueda identificar de forma aséptica y neutra.

El autor desgrana sus críticas, a la vez que fija su posición, respecto a las actitudes excluyentes de los nacionalistas. De igual manera, cuestiona las respuestas que desde la izquierda, supuestamente internacionalista, se han dado. Ferran siempre ha criticado los nacionalismos, tanto de aquí como de allí, por lo que estos tienen de sectarios. Él siempre prioriza los derechos de las personas y el funcionamiento democrático y no la afirmación de unos frente a otros para justificar la diferencia. Justo es reconocer que con esta novela Ferran ha hecho un trabajo de calidad literaria y a la vez de honestidad política, y eso queridos lectores, siempre, es digno de respeto y admiración.

Bernardo Fernández
Publicado en ABC 4/02/2009

El blog de Bernardo Fernández: HACER DE LA NECESIDAD VIRTUD

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