30 de desembre 2011

LA QUE SE AVECINA


Para la derecha española ostentar el poder es un hecho natural y los gobiernos de izquierdas no dejan de ser una anécdota. Por eso ahora, con una más que holgada mayoría absoluta, es el momento de reordenar el Estado y volver a la “normalidad” que los socialistas subvierten cuando gobiernan. Ya en el debate de investidura celebrado el pasado 19 de diciembre, Rajoy anunció que en los próximos tres meses acometería un ambicioso plan de reformas. De ese modo, informaba de reformas en el ámbito laboral, fiscal, políticas educativas y, también, en el campo de la justicia. Pero es que además de estas modificaciones que parece serán el eje vertebrador de la política del nuevo ejecutivo, una mayoría absoluta y cuatro años dan para mucho. Tal vez por eso los halcones y, también, algunos acólitos del PP ya han lanzado, urbi et orbe, sus ideas de qué y como se ha de reformar.
Así, por ejemplo, el euro diputado Alex Vidal-Quadras, en un artículo publicado en La Gaceta, decía que “varías serán las piedras de toque en los primeros cien días de la mayoría absoluta del PP que marcarán enseguida la tónica de los nuevos tiempos. La derogación de las leyes del aborto y del matrimonio homosexual, la supresión del Impuesto de Patrimonio recientemente resucitado, la descentralización de los convenios colectivos, la implantación de un contrato de trabajo único, la aprobación de medidas legislativas que permitan al Gobierno central controlar el gasto autonómico y la ilegalización de Bildu indicarán el nivel de compromiso y decisión para poner a España en la senda de la recuperación”.
Vidal-Quadras ha puesto sobre la mesa, de una sola tacada, un puñado de exigencias que le están lloviendo a Rajoy desde antes de tomar posesión. Pero es que, además, en todo ese paquete legislativo, hay dos leyes, aborto y matrimonio homosexual que el PP llevó al Tribunal Constitucional. Desde Moncloa ya se ha dicho que la ley del aborto cambiará para “preservar el derecho a la vida”. Lo mismo sucederá con la ley de salud Sexual y Reproductiva de 2010. En esta ocasión será “para garantizar la situación de los menores”.
Por otra parte, la clase empresarial lleva tiempo esperando la reforma laboral. Una reforma que el PSOE solo hizo a medias. En cambio ahora, con la actual situación económica y la derecha gobernando, los empresarios ven llegado el momento de realizar la reforma que según ellos conviene. En esencia se trata de traspasar sin tapujos las líneas rojas de la contratación laboral que hasta ahora, mal que bien, se habían respetado. Para saber por donde pueden ir los tiros en la materia, basta con releer las declaraciones del empresario hostelero Arturo Fernández, gran amigo de Esperanza Aguirre, que es partidario de una “reforma brutal”
Por lo que respecta a los sindicatos, si el Presidente atiende la propuesta formulada, también, en La Gaceta por el senador del PP Juan Van-Halen y coreada por los editorialistas del periódico la cosa está clara, “hay que acabar con ellos”. Sostiene Van-Halen que, “a primeros de los ochenta Margaret Tatcher planteó un pulso de renovación profunda al sindicalismo británico; y lo ganó. Los sindicatos no pueden seguir siendo una especie de ministerio externo en Gobiernos de izquierdas y de palancas de agitación cuando gobiernan otros. Ya sabe Rajoy lo que debe hacer”. Los editorialistas del mencionado periódico no se quedan a la zaga y escriben que “confiemos en que Rajoy posea el aplomo suficiente para plantarles cara a los socialistas, sindicatos e indignados y para, en definitiva, detener la helenificación de España”.
Otro tanto podríamos decir de la “imprescindible” reforma educativa, con la eliminación de la asignatura EpC (Educación para la Ciudadanía). Tampoco faltan los opinadores que quieren saber “toda la verdad” sobre el 11 M. Pero sin duda donde el nuevo ejecutivo deberá caminar entre dos aguas es en el tema del fin de ETA. Más pronto que tarde el Ejecutivo deberá tomar importantes decisiones sobre la política de prisiones. Habrá que decidir como se van a gestionar los beneficios penitenciarios. Si se continúa con la dispersión o se llevan a cabo traslados a Euskadi y Navarra. Y si se opta por esa vía habrá que decidir si los acercamientos son selectivos o generalizados. Que nadie dude que esas decisiones influirán, y mucho, en el futuro acomodo del pueblo vasco en el conjunto de España.
Con la que se avecina, más de 30 años después, siguen teniendo plena vigencia aquellas palabras de Alfonso Guerra de; “Vamos a dejar España que no la va a reconocer ni la madre que la parió”. El problema es que ahora el cambio lo va a hacer la derecha.

Bernardo Fernández
Publicado en La Voz de Barcelona 29/12/11