22 de març 2006

Las alfombras de la memoria


El pasado mes de febrero el Congreso de los Diputados aprobó, con todos los votos a favor a excepción de los del PP, solicitar al Gobierno que presente una ley para la recuperación de la memoria histórica y resarcir así a las víctimas del franquismo. Como no podía ser de otra manera, el Gobierno recogió el guante y asumió el compromiso de presentar un proyecto de ley sobre el particular en este periodo de sesiones, es decir, antes del mes de julio.

Se trata, entre otras acciones, de llevar a cabo un reconocimiento moral de los represaliados por el franquismo y hacer que se explique en las escuelas la verdadera historia de la República y la del franquismo. Eso si, habrá que hacerlo con exquisito respeto hacia todas las sensibilidades. No hay porqué reabrir heridas ya cerradas. No se trata ni de revisar la transición ni de rescribir la historia. La cuestión es otra. Por una parte está la Guerra Civil y todo lo que ese acontecimiento supuso. Y por otra, tenemos los 40 años de dictadura con la represión que en ellos se ejerció. Todos sabemos que en ese tiempo Franco ya compensó a los suyos. Por eso, nos corresponde ahora sacar a la luz lo que sucedió para hacer un acto de pura justicia.

Es cierto que este país un día decidió hacer el tránsito de la dictadura a la democracia sin levantar las alfombras de la memoria. Tal vez ésta fue una de las decisiones más inteligentes de todas las posibles. Ahora bien, han transcurrido ya casi 30 años y empieza a ser la hora de poner las cosas en su sitio sin ningún afán de venganza, pero si con un inequívoco anhelo de equidad y de reparación moral.

En Alemania tuvieron que transcurrir más de 25 años desde el fin de la Segunda Guerra Mundial para poder hacer la revisión del nazismo. Un tiempo similar esperaron los franceses pera revisar las colaboraciones de muchos ciudadanos con los nazis. Es ahora cuando nuestra sociedad puede empezar a mirar sin miedo, pero con respeto, atrás para revisar nuestro pasado reciente.

No olvidemos que la memoria colectiva no es algo fortuito o casual. Más bien es la consecuencia de una labor trabajada, muchas veces en silencio en el imaginario popular, que tiene que ver con la moral y la ética. Por eso, de un tiempo hacia aquí en nuestro país se levantan voces que quieren saber que les sucedió, y como, a los que perdieron la guerra civil española y a los represaliados por el franquismo.

Son muchas las personas que mantienen vivo el recuerdo de aquellos amigos, de aquellos familiares que sufrieron represión con el régimen anterior. Pero si este sentimiento no va acompañado de una visión de conjunto y un reconocimiento más amplio se puede transformar en un recuerdo doloso sin ningún atenuante en el tiempo.

Primero fue por imperativo legal, después por pragmatismo político, pero la verdad es que a lo largo de más de 60 años se han estado escondiendo los sentimientos de algunos para favorecer una determinada convivencia.

El régimen franquista fue maestro en el desarrollo de una política concreta para favorecer una memoria, a la vez que se marginaba y demonizaba otra. Esto hizo que de forma lenta pero sistemática se fuera consolidando otra memoria distinta de la oficial que quedó fuera de los circuitos de la historia explicada. Ésta fue una de las razones por las que, con el retorno de la democracia, todo aquello que tenía que ver con la Guerra Civil se excluyera de forma tácita para otro momento, no en el cajón del olvido pero sí en el de los recuerdos.

Pero con el tiempo todo cambia. Hoy la sociedad es ya lo suficiente madura para aceptar sin traumas una revisión del pasado y, de este modo, colocar a cada uno en su lugar. A estas alturas todo el mundo tiene claro que no hace falta ni borrar nada ni despreciar a nadie para honrar a todos aquellos que han estado silenciados en los últimos 65 años. Dicho de otro modo, de la misma manera que en un tiempo han sido honrados “los caidos por Dios y por España” pueden y deben ser rehabilitados primero, y recordados después, los luchadores por las libertades y la democracia.

En diversos puntos de España hay diversas iniciativas en marcha para recuperar la memoria histórica. Eso está bien, pero hay que hacer más. Hay que detectar y abrir fosas que se hicieron en las cunetas de las carreteras o junto a las tapias de los cementerios. Hay que identificar los cadáveres que se encuentren con pruebas de ADN, si es necesario. Y todo esto, sin perder de vista los deportados en campos de extermino nazis.

En la medida en que la situación se vaya normalizando las familias ganarán en tranquilidad. La recuperación de la memoria histórica no puede ser un instrumento de odio, todo lo contrario. Es el reconocimiento de unos hechos. En el momento que las cosas se admitan tal y como sucedieron, de este modo nos podremos mirar los unos a los otros sin miedos y sin rencores.

Ha llegado el momento de hacer limpieza. Se hace necesario abrir puertas y ventanas para que entre el aire y la luz. Hay que levantar las alfombras para sacudir el polvo del olvido y limpiar las telas de araña del miedo que durante tanto tiempo se han almacenado en las conciencias. Ha llegado el momento de hacer a los muertos un lugar en la memoria de los vivos para que todos los que no están ahora sí, de verdad, descansen en paz.

Publicado en EL SIGLO

10 de març 2006

Fin de etapa


Después de mucho pedalear los representantes de la soberanía popular catalana empezamos a enfilar las últimas rampas de esta etapa que nos tiene reservado como maillot amarillo la aprobación del nuevo Estatuto de Autonomía para Cataluña en las Cortes Españolas.

Ésta, sin duda, habrá sido la etapa reina de la carrera. Tras dos largos años de intensos y duros trabajos empezamos a atisbar nuestro particular Parque de los Príncipes. Es cierto que ha sido mucho tiempo pero eso nos ha permitido adaptar, en función del interés general, la velocidad del pelotón. Un pelotón que empezó a correr con una ideología multicolor y del cual algunos se descolgaron en la primavera de 2005, tras haber perdido en otra carrera que se celebraba en tierras gallegas.

Es verdad que cada cual es muy libre de ir al ritmo que considere más adecuado, pero al final será el jurado popular quien otorgue o no coronas de laurel. Lo que si resulta deleznable y hay que denunciar aquí es que los que se quedaron atrás, lejos de intentar entrar de nuevo en contacto con el pelotón, se han dedicado por sistema a poner chinchetas en la carretera. Se han obcecado tanto con el Estatut que han dedicado sus esfuerzos a que la serpiente de ideología multicolor sufra un accidente.

Ahora otro equipo, por motivos totalmente contrarios a los de la formación anterior, ha decidido rezagarse del pelotón y marchar en solitario. Eso no es bueno. En política, a diferencia de lo que ocurre en el ciclismo, es siempre mejor, y en este caso más, llegar a la meta juntos que escapados en solitario.

Así las cosas, estamos empezando a entrar en la recta de tribunas. Los trabajos en ponencia se han acabado. Los compañeros de escapada tienen que reconocer, les guste o no, el gran salto adelante que damos con este Estatut. Por ejemplo:

En primer lugar hay que destacar, aunque solo sea una cuestión simbólica, la referencia que se hace a Catalunya como nación en un texto normativo.

En el nuevo texto existe un capitulo específico de derechos y deberes. Donde también quedan recogidos los derechos civiles de los ciudadanos. A la vez, y como no podía ser de otra manera, quedan también reflejados los derechos sociales de la educación, la sanidad, la vivienda o los laborales, sin olvidar los políticos y/o administrativos.

De todos modos, es en la financiación donde se ha llegado a los acuerdos, más sustantivos para desarrollar políticas fuertes y potentes que nos lleven a cuotas de bienestar solo conocidas por referencias de otros países, los nórdicos sobre todo.

Igualmente, se ha pactado que los impuestos cedidos por el Estado al Gobierno Catalán pasarán del actual 33% al 50%. Éste es el caso del IRPF y también del IVA pero es que los impuestos especiales dan un salto espectacular al llegar al 58% para la Generalitat desde el 40% que es donde están hoy. Aquí deberíamos añadir aquellos tributos que ya son propios de nuestro Gobierno, tales como sucesiones y donaciones, entre otros

En este apartado no podemos dejar de lado el acuerdo a que se ha llegado para crear La Agencia Catalana Tributaria. Ni el acuerdo alcanzado sobre el principio de de ordinalidad. Esto quiere decir que los mecanismos de solidaridad no pueden alterar el orden de la renta per càpita entre territorios.

Nos falta ya muy poco para llegar a la meta. Ahora el pelotón no debería romperse. Se hace necesario recuperar una imagen de unidad. El criterio de oportunidad histórica y beneficio para Cataluña deben primar sobre el maniqueismo, el tacticismo y los intereses partidistas.

Es bueno y deseable que suban al podio aquellos que a lo largo de la ruta han hecho muchas y buenas aportaciones. Ahora bien, afortunadamente esto ya no lo para nadie. Cataluña en el 2006 tendrá el Estatut que necesita para afrontar con garantias el siglo XXI. Si algunos al final deciden marginarse, en el podio nadie les echará de menos.


Bernardo Fernández
ABC 10/03/2006

09 de març 2006

Sobre el PTSEC

El passat divendres 3 de març vam ser convocats a la Direcció General de Comerç per a ser informats de l’elaboració del PTSEC (Pla Territorial Sectorial d’Equipaments Comercials)

La intenció del Departament és posar-ho a informació pública cap a mitjans d’aquest més de març. En principi res a dir, correspon al departament fer el Pla. Ara bé, no seria sobrer que des de la Direcció General s’arribés a pactes i acords amb els altres departaments implicats.

És veritat que PTOP o Economia, segons la Llei, han de fer un informe preceptiu, però no vinculant. En qualsevol cas, sembla lògic pensar que l’acció de Govern ha de ser coordinada i concertada, per això no s’entendria el tirar endavant el mencionat Pla sense assolir un ampli acord en el si del Govern.

Esperant a esquerra


Després de més dos anys de feina feixuga comencem a veure la llum al final del túnel. No ha estat gens fàcil però ara podem dir que aviat, molt aviat, tindrem un nou i bon Estatut.

Un nou i bon Estatut que podem sintetitzar en tres eixos bàsics: més autogovern, més competències i un sistema de finançament molt millor que l’actual.

A aquestes alçades ningú de bona voluntat no pot dir que aquest Estatut, que a hores d’ara s’està debatent en el Congrés dels Diputats, no és substancialment millor que el que tenim en vigor.

En primer terme cal destacar, encara que només sigui una qüestió simbòlica, la referència que es fa a Catalunya com a nació en un text normatiu.

Pel que fa a les noves competències que otorgarà el nou text, no n’hi ha cap dubte que donarem un gran salt qualitatiu i quantitatiu. Aquest Estatut reconeix els drets històrics. Per cert, aquest reconeixement es fa no en base a la foraltat, sinó a partir de l’article 2 de la Constitució i altres preceptes constitucionals.

L’Estatut tindrà també un capítol específic de drets i deures. Queden recollits els drets civils de les persones, de la gent gran i de les famílies. Es recullen, com no podia ser de cap altra manera, els drets socials de l’educació, la sanitat, l’habitatge, els laborals i els de medi ambient, sense deixar de banda els polítics i administratius.


Però és, sens dubte, en el tema del finançament on s’ha arribat als acords, sinó més importants, sí, al menys, més substantius per a desenvolupar polítiques fortes i potents que ens portin a totes i tots els ciutadans a quotes de benestar fins ara només conegudes per referències d’altres països, nòrdics sobre tot.

S’ha pactat que la cistella d’impostos cedits per l’Estat al Govern Català passarà del 33% com fins ara al 50%. Aquest és el cas de l’IRPF i també de l’IVA. Però és que els impostos especials donen un salt espectacular a l’arribar al 58% per a la Generalitat des dell 40%, que és on es troben a dia d’avui. Aquí hem d’afegir aquells que ja són tributs propis del nostre Govern, és a dir: Successions i Donacions, Patrimoni o Acates Jurídics i Documentals, entre d’altres.

En aquest apartat no podem deixar de banda l’acord a que s’ha arribat per a crear L’Agència Tributària de Catalunya. Aquesta entitat serà l’encarregada de recaptar i gestionar els tributs propis de la Generalitat i, també, els trams cedits dels impostos estatals. S’ha acordat igualment la creació, en el termini de dos anys, del Consorci Generalitat-Estat d’Administració Tributària de Catalunya. I tot això amb el rere fons de l’anomenat principi d’ordinalitat. Això vol dir que els mecanismes de solidaritat no poden alterar l’ordre de renda per càpita entre territoris i que els mecanismes d’anivellament entre comunitats han de tenir en compte els costos diferencials, com per exemple el cost de vida. Amb l’aplicació d’aquest principi evitarem que Catalunya passi del cinquè al vuitè lloc en renda per càpita com succeeix en l’actualitat.

Estem vivint, en termes polítics, un temps apassionant. A finals de març la Comissió Constitucional del Congrés dels Diputats votarà l’Estatut. Després s’ha de produir el tràmit parlamentari restant i, en relatiu poc temps, aquest vindrà a Catalunya i haurem de fer un referèndum. Cal que en aquest camí Esquerra Republicana se reincorpori. Ells han treballat molt i bé en aquest text. No seria ni lògic ni raonable que ara es quedessin fora. Pel bé de tots cal recomposar una imatge d’unitat. Els criteris d’oportunitat històrica i de guany per Catalunya han de prevaldre sobre el maniqueisme, la inflexibilitat i les lluites de partit.

Les coses són com són. A hores d’ara ERC no és indispensable, però fora bo que hi fos. Però ha de quedar clar que la decisió només la poden prendre ells i, per tant, han de saber que ens convé a tots fer aquesta part del camí plegats. En qualsevol cas el bo i millor, per tothom, encara està per arribar.

05 de març 2006

Un bon berenar


Aquests primers dies del mes de març el PP celebrarà la seva Convenció Nacional. Sembla ser que el “leiv motiv” d’aquesta trobada serà “España nación de todos para todos”, o quelcom hipersemblant.

Aquesta frase és la síntesi de la postura oficial del partit i el posicionament que els hi cal defensar a capa i espasa. Ara bé, això no vol dir, ni de bon tros, que tothom estigui en la mateixa línia d’acció.

Hi ha un fet que no admet discussió: el nou model de finançament de Catalunya és un caramel difícilment rebutjable per cap dirigent autonòmic, llevat dels d’Euskadi i Navarra. Per tant, als dirigents del PP no els ha passat desapercebuda la possibilitat d’obtenir un millor finançament i més recursos, com s’ha aconseguit amb el nou Estatut de Catalunya.

De tota manera no cal fer-se il•lusions, ja que no és gens probable que qüestions d’aquests tipus es parlin formalment a la Convenció. Però, malgrat això, és segur que els barons del partit a hores d’ara estan fent càbales per veure com es pot conjugar el que ells entenen com l’unitat d’Espanya amb l’obtenció de més recursos.

Això és especialment significatiu per València, que ja va establir en la seva proposta de reforma de l’estatut “La Clàusula Camps”. Diu que qualsevol legislació de l’estat que signifiqui una ampliació de competències de les comunitats autònomes s’aplicarà també a València.

El president de l’autonomia de les Illes Balears va anunciar dies enrere que aturava l’elaboració d’un nou estatut fins a saber com quedava el català. És clar que amb el pacte sobre finançament assolit pel President Zapatero i Artur Mas Madrid, Balears i Catalunya –per aquest ordre-, si ho apliquen, són les comunitats que més beneficiades en surten.

Així les coses, és potser la Presidenta de la Comunitat de Madrid Esperanza Aguirre qui té una posició més delicada. Per una banda, forma part del nucli dur del partit i això vol dir guerra sense treva a ZP. I per altra, no pot negar-se al benefici que suposarà per a la seva comunitat, és a dir pels ciutadans madrilenys, tenir inversions de l’Estat en funció del seu PIB.

I amb tot aquest paisatge de fons no es pot oblidar al successor de Manuel Fraga, que ja ha pactat amb Anxo Quintana del BNG “un sostre competencial per Galícia comparable a les nacionalitats històriques de l’Estat”. No bufen bons vents a can PP. El propi Feijoo –líder dels populars gallecs- va haver de rectificar unes declaracions amb les que es situava més a prop de Piqué que no pas d’alguns personatges amb domicili polític al carrer Gènova de Madrid.

Per altra banda, alguns barons territorials estan començant a rumiar amb seriositat com assumir més competències i també més recursos sense contradir el discurs oficial imposat des de dalt. No ho tenen fàcil, però ja sabem que quan convé alguns fan mans i mànigues i aleshores ni es trenca Espanya, ni s’és insolidari, ni res que s’hi assembli. Però, és clar, això depèn de qui ho fa.

De fet, el que està sobre de la taula és l’antiprogressisme de la dreta més rància d’Espanya. Com sempre i des de sempre enfrontats amb les forces d’esquerra catalanes que, en aquest cas amb l’afegit`de CiU, representen la modernitat i el progrés del nostre país. Per això, entre d’altres raons, ells visualitzen les seva política amb un anticatalanisme “feroce”, És clar que el benestar per tots, l el desenvolupament sostenible en termes socials, medi ambientals, econòmics i polítics, són divises alienes al seu ideari.

De tota manera, que ningú no es confongui. Aquesta situació tindrà la seva revalida o la seva defenestració a les properes eleccions generals. Una segona derrota electoral de Mariano Rajoy significaria el fracàs de la seva política catastrofista i, amb tota seguretat, la caiguda de l’equip dirigent.

Però això, que no és poc, no ho és tot. La crisi catalana ha quedat, temporalment, submergida. No seria gens d’estrany pensar que qualsevol dia torni a surar. Hi ha qui diu que en Josep Piqué està pactant la seva sortida. Ja ho veurem. Potser si. Potser no. Però, el que és cert, és que ningú pot garantir que demà, o demà passat, es torni a produir un rifi rafe, i els ànims ja estan prou crispats. I tothom sap, fins i tot Ana Botella, que per guanyar a Espanya és quasi indispensable guanyar a Catalunya. I la veritat, no sembla que a aquestes alçades el PP estigui ni tan sols en el camí no de ser la primera força política a Catalunya, ni la segona, ni possiblement la tercera.

La vida és dura. El que és clar és que tenen un bon berenar i això els hauria de fer pensar. O no.

13 de febrer 2006

DE LA INTEGRACIÓN AL APARTHEID


Entre finales del mes de octubre y mediados de noviembre del año pasado se produjeron en los suburbios de Francia durísimos enfrentamientos entre lo que podríamos llamar jóvenes desarraigados y el sistema establecido.

La chispa que encendió la mecha fue, por una parte, la muerte de dos jóvenes en un generador cuando eran perseguidos por la policía y, por otra, una granada arrojada en la mezquita de Bilol.

Es evidente que para que se produjera el estallido de violencia en cadena que se produjo, el terreno tenía que estar necesariamente bien abonado. Sin duda, más de dos décadas de nulas, o pocas , políticas de integración en determinados sectores sociales han ido configurando de forma lenta, pero constante, una situación basada en tres ejes a cual más importante. A saber: desarraigo social, un nefasto concepto colonial y un rechazo frontal al hecho político.

Las consecuencias más visibles han sido: miles de automóviles quemados, cantidad de instalaciones públicas destruidas, declaración del estado de emergencia, más de 2.500 detenidos y , sobre todo, una fractura social que tardará tiempo en recomponerse.

Todo esto ha tenido como respuesta después de los graves incidentes un reforzamiento de los planteamientos de aquellos que son los más directos responsables: la derecha política, que ha aprovechado la ocasión para, como hace siempre, recortar un poco más las libertades.

Pero volvamos a los hechos.

Algunos observadores “avispados” quisieron ver tras las algaradas el islamismo extremista y el crimen organizado. Nada más lejos de la realidad. Es mucho más plausible pensar que los alborotos se produjeron por generación espontánea, o mejor por simpatía, en más de 700 zonas urbanas donde viven o se hacinan unos 5 millones de personas. Y hay que decir en honor a la verdad que los líderes religiosos, en su gran mayoría, han desempeñado papeles de mediación y moderación.

Debemos contextualizar estos hechos y, para ello, debemos saber que en Francia se empezó a hablar de “integración” hace más de 25 años. Entonces parecía un término feliz y mucho mejor que asimilación porque se entendía que la cultura, el idioma, las tradiciones y la religión seguían conformando el equipaje de los nuevos ciudadanos franceses, fuera cual fuera el lugar de nacimiento o el color de la piel. Pero el tiempo, que es aquel factor que pone las cosas en su lugar, nos ha puesto cruelmente de manifiesto que los jóvenes negros y árabes de nuestro país vecino están viviendo un auténtico apartheid urbano, en franca contraposición al referido modelo de integración francés. Ésta es la consecuencia de unas causas determinadas; no es consecuencia de la inmigración. Por eso, ahora, los poderes públicos tienen que hacer frente a una problemática que es el resultado de su propio fracaso.

En los últimos años, los gobiernos franceses han puesto especial énfasis en recortar los presupuestos y, como no podía ser de otro modo, el sistema más fácil fueron las drásticas reducciones de los créditos destinados a la mejora de las viviendas deterioradas, la supresión de las ayudas para la promoción de empleo joven y los subsidios a la educación. Consecuencias: las zonas de suburbios han sido las más afectadas. Por tanto, a los hijos de los inmigrantes de ayer, que son los habitantes mayoritarios de esas zonas especialmente sensibles y degradadas, se les cierran casi todas las puertas, de las pocas que tenían abiertas, para poder vivir con dignidad y así poderse integrar en la sociedad francesa.

Así las cosas, cabe pensar que una buena parte de la solución a este gran problema sería plantear políticas con fuerte contenido social. No es casualidad que en estas zonas de “apartheid urbano” la tasa de paro sea el doble que en el resto del territorio y lo mismo cabe decir del fracaso escolar. Pero es que la renta viene a estar un 40% por debajo de la media, por no decir que los centros médicos son muchísimo más escasos que en el resto del país y que la delincuencia en estas zonas es superior en un 50% que en el conjunto del territorio.


Estamos, pues, ante una grave crisis social porque afecta a los sectores más desfavorecidos de la sociedad. Una sociedad, por cierto, dividida tanto en términos económicos como étnicos. Está claro que son muchos los factores que se conjugan en su interior y que como motivo de lo explicado con anterioridad generan desasosiego y desesperanza como, por ejemplo, la grave crisis en que están sumidas las formas clásicas de organización: sindicatos, partidos políticos, etc. Pero no es menor el enfrentamiento que se produce cada vez con más frecuencia entre “franceses” y “extranjeros” o entre obreros cualificados, y por tanto con un determinado estatus, y los otros, temporales de por vida. Esta situación ha ido generando un tremendo malestar que no ha hecho otras cosa que crear un extraordinario caldo de cultivo donde se pueden producir con suma facilidad explosiones de violencia como las mencionadas.

En esta situación es evidente que solo a partir de un despliegue inmenso, intenso y prolongado en el tiempo, con políticas de choque y cierta discriminación positiva, se podrá empezar a abrigar la esperanza de que se produzca un cambio de tendencias.

Considero que en nuestro país, hoy por hoy, no se dan las condiciones objetivas para que suceda algo similar. No obstante, si podrían suceder acontecimientos aislados parecidos. Por eso, conviene aprender pronto y rápido de los errores de nuestros vecinos para que a nosotros en un tiempo más o menos breve no nos suceda algo equiparable. Que nadie se equivoque. Nosotros no somos ni mejores ni peores que nadie. Y recordemos que aquellos que no aprenden de la historia están condenados a repetirla.

11 de febrer 2006

UN BRINDIS AL SOL


Opinen els descreguts de la política que d’un temps ençà el marge per a l’acció és cada vegada més petit i, per tant, els plantejaments ideològics dreta-esquerra no tenen sentit. Vull dir amb tota rotunditat que això no és cert. Res més lluny de la realitat. Ans al contrari, quan molts veien pròxim el fi de les ideologies surt amb més força, si cap, la necessitat de fer cada vegada més polítiques amb fort contingut ideològic perquè cada vegada existeixen més perills reals d’exclusió social. I cada vegada més sovint el capital posa sobre la taula el seu rostre més inhumà.

Nosaltres, els catalans i/o espanyols, coneixem bé tot això. Podem parlar amb propietat d’aquestes qüestions perquè, per sort o desgràcia, hem gaudit o patit al llarg de 23 anys, per una banda, i 8 per l’altra, les polítiques del més pur estil dretà que en els últims temps s’han fet a Europa.

Tot això ve a tomb perquè ara, quan tot just acabem de creuar l’equador d’aquesta primera legislatura del primer Govern catalanista i d’esquerres que tenim a casa nostra des de que es va restaurar la democràcia i l’autogovern, val la pena mirar una mica enrere i veure el que s’ha fet, que és molt, i el que queda per fer que és, ni més ni menys, portar a terme un projecte de modernització de país. Apassionant.

Proximitat, sensibilitat i transparència. Aquests són els eixos que aglutinen i conformen aquest Govern. Però també ambició. Legítima ambició, perquè un país sense ambició és mort o, en el millor dels casos, s’adorm. I Catalunya no pot adormir-se, avui menys que mai. Les nacions sense Estat propi, nosaltres som una nació amb un Estat compartit, encara s’han d’adormir - o es poden adormir- menys que les altres.

Per aquestes raons entre d’altres, volem i tindrem més competències. I volem i tindrem més capacitat econòmica per portar-les a terme. No oblidem que les polítiques socials si no hi ha potència econòmica no se sustenten.. però també volem donar un impuls als sectors de futur, d’alt valor afegit, incorporant plenament en tots els àmbits i en tots els territoris les tecnologies de la informació i de la comunicació. I també cal desenvolupar polítiques industrials actives i que això ens porti no tan sols benefici a les empreses, sinó foment de l’ocupació.

Aquest Govern ha volgut plasmar la seva acció política en la llibertat personal i nacional, en el progrés econòmic, la justícia social i la seguretat. Però no només això, que no és poc. També mitjançant un programa econòmic ambiciós, molt ambiciós, ha volgut assumir un compromís cívic i un compromís social. Aquest Govern està, també, fermament decidit a reduir fins on sigui possible les desigualtats socials i els desequilibris territorials.

No podem permetre que el desenvolupament de la nostra societat convisqui amb un creixement de les desigualtats i amb el sorgiment de fenòmens d’exclusió social profunds. Hi ha societats que no ho volen veure, o no ho saben veure. I, per tant, són fenòmens que coexisteixen i acaben arruïnant no sols la cohesió sinó, de vegades, també la convivència. No volem que aquest sigui el nostre cas.

Però aquest Govern (perque és d’esquerres) també té una especial sensibilitat envers el civisme, la convivència, el patriotisme compartit, o la capacitat d’acollida, i consciència sobre les injustícies i les desigualtats que es produeixen a casa nostra però també arreu del món. Malgrat això, és evident que el Govern en aquest terreny té limitacions i, per tant, cal doncs que sigui la societat en el seu conjunt la que reaccioni, es bellugui i es posicioni de forma activa tenint com a eixos aquests compromisos.

Per això ara que, després de més de 40 anys de dictadura i 25 de democràcia amb governs de dretes, n’hi ha un d’esquerres cal tancar files i sense regalar res, posant sempre la veritat per davant. Però es fa necessari fer judicis de l’acció de govern partint de la realitat que hem viscut i sabent com han deixat el país els salvadors del no res. Com diu la dita popular: que el llegir no ens faci perdre l’escriure.

Si algú vol contrastar això que escric, només li cal anar a les hemeroteques. Podrà comprovar que s’ha fet més en els últims 2 anys que en els 6 anteriors i ,si no en té prou, serà suficient fer-li una ullada al pressupost d’enguany. Aquest és el pressupost que dedica més diners a polítiques socials en números absoluts i relatius de la història de Catalunya.

Això és governar per la gent i el que han fet altres, un brindis al sol.

EN BUSCA DE LA CENTRALIDAD PERDIDA

Desde que, el pasado mes de julio, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) dio el aval a la ley de amnistía, aprobada en el Congr...