15 d’octubre 2026

CONTRATO SOCIAL O PRIORIDAD NACIONAL

Pedro Sánchez ha hecho lo correcto al convocar elecciones generales para el 29 de noviembre, La caída de los decretos sobre vivienda, en el Congreso de Diputados, conducía a un bloqueo de una legislatura ya muy cuestionada por la inestabilidad parlamentaria del Gobierno. La polarización que estamos viviendo hará que sean unos comicios plebiscitarios: Pedro Sánchez, sí o no.

Estamos ante un súper ciclo electoral. Un tsunami generado por la extrema derecha está sacudiendo el statu quo político en vigor. En Suecia, aunque los socialdemócratas ganaron por la mínima las elecciones, están siendo incapaces de armar una coalición que dé soporte al gobierno. Hemos visto los resultados de las elecciones regionales en Alemania. Hace unos días el ultra conservador, Flavio Bolsonaro, le ganaba la primera vuelta de los comicios presidenciales a Lula da Silva, lo que hace muy probable que si en la segunda vuelta la izquierda no remonta, el involucionismo vuelva a la presidencia de Brasil. La derecha extrema y/o los populistas han vencido en los siete últimos ciclos electorales que se han celebrado en aquella parte del mundo. Muy pronto habrá comicios en Israel y allí, gane quien gane, la derecha extrema seguirá en el gobierno porque el sistema electoral israelí lo facilita. A primeros de noviembre, elecciones de medio mandato en EE.UU, y ahí puede pasar cualquier cosa. En Europa, el año que viene tendremos elecciones en Francia e Italia, y está por ver si la coalición que gobierna Alemania resiste: con ese panorama no se me ocurren demasiados motivos para el optimismo, ¿será España una excepción?

El martes, 6 de octubre, el Consejo de Ministros recuperó los decretos sobre vivienda que habían tumbado las derechas en el Congreso, y los ajustó con mejoras jurídicas y refuerzos de la protección de los inquilinos más vulnerables, para llevarlos a la Diputación Permanente. Al estar disueltas las Cámaras legislativas es ese órgano el responsable de sustanciar los temas que se presenten. La diferencia es que ahí los votos de Junts son irrelevantes.   Por lo tanto, el “decreto Maricarmen” estará vigente, como mínimo, hasta que haya nuevo gobierno y eso, en el mejor de los casos, no será antes de mediados del mes de enero de 2027.

En cambio, decaerán asuntos que estaban en tramitación como, por ejemplo, el traspaso de Rodalies a la Generalitat, la reforma del sistema de financiación o la condonación de una parte de la deuda de las comunidades autónomas; mientras el Tribunal Supremo mantiene la suspensión del derecho al voto de los nacionalizados por la ley de nietos para el 29 N.

Como no podía ser de otra forma, la derecha salió en tromba a celebrar la convocatoria y, a la vez a criticar a Sánchez por la decisión. Todo en uno. Y para variar, Díaz Ayuso, Santiago Abascal y un poco más tarde Núñez Feijóo agitaban el fantasma del pucherazo y recomendaban no votar por correo.

Pero no nos hagamos trampas al solitario, según un interesante análisis de Kiko Llaneras (El País 04/10/2026) El PSOE ha perdido cinco puntos desde las elecciones de 2023, y sus socios tampoco aguantan: Sumar y Podemos, que ahora se cuentan por separado, caen otros tres puntos. El PP no rentabiliza nada de eso —está donde empezó—, pero sí lo hace su potencial socio: Vox que ha pasado del 12% al 18% en estos tres años. El giro a la derecha es potentísimo. En noviembre de 2019, los bloques de derecha (PP, Vox y Cs) e izquierda (PSOE, Podemos y Más País) empataron al 43%. En 2023, la derecha se impuso 45% a 44%. ¿Y ahora? El promedio de sondeos dice que PP, Vox y Se Acabó la Fiesta (SALF) rondan el 52%, y dejarían a PSOE, Sumar y Podemos en el 36%. Una ventaja de 16 o 17 puntos es inédita para la derecha.

Si estos números se hicieran realidad, resultaría que aunque el PP se quede lejos de la mayoría absoluta, con los votos de Vox andarían en los 199 escaños, 23 por encima de los 176 que son la mayoría absoluta.

Este adelanto ha cogido a la izquierda alternativa con los “meaos” en el vientre. Eso del frente amplio es todavía una idea más que una realidad y está por ver si Sumar y Podemos son capaces de aparcar diferencias e ir en un sola lista. Muchas incógnitas y muy poco tiempo para despejarlas.

Sea como sea, nada está escrito y lo que vamos a decidir el 29 de noviembre próximo es si Pedro Sánchez sigue en la presidencia del Gobierno para reeditar un nuevo contrato social y continuar ampliando derechos y mejorando las condiciones de vida de las clases medias y populares o es Núñez Feijóo el nuevo inquilino de la Moncloa quién, con el inestimable soporte de Santiago Abascal, impondrá a todas las iniciativas que ponga en práctica la prioridad nacional. No hay más.

 

 

 

Bernardo Fernández

Publicado en Catalunya Press 13/10/2026





 

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