30 de març 2012

SOBRAN LOS MOTIVOS


Joaquín Sabina (celebre compositor e interprete) escribió una hermosa canción que entre otras cosas dice:”…. Debes saber que estos son/ los últimos versos que te escribo,/ para decir condiós/ a los dos nos sobran los motivos/…”. Pues bien, de la misma manera que al cantautor le sobran los motivos para decir condiós, a los sindicatos mayoritarios (UGT y CCOO), también, les han sobrado los motivos para convocar huelga general el próximo 29 de marzo.
Las anteriores huelgas generales que se han convocado en este país en la etapa democrática fueron en los años, 1988, 2002 y 2010, siendo presidentes del Gobierno, Felipe González, José María Aznar y José Luís Rodríguez Zapatero, respectivamente. En todos los casos las convocatorias les llegaron después de varios años en le cargo. En cambio, ahora, se la han convocado a Mariano Rajoy a los 100 días de la toma de posesión. Habrá que ver como incide este hecho en la evolución de la legislatura.
Sea como fuere, los sindicatos se han decidido a dar ese paso, siempre difícil y complicado, para hacer frente al órdago que el Ejecutivo ha lanzado en materia laboral. No se trata de cuestionar la legitimidad de la mayoría parlamentaria que da soporte al Gobierno, pero a criterio de las organizaciones sindicales la reforma laboral que plantea Fátima Báñez, Ministra de Empleo y Seguridad Social, es, además de imprudente, de una brutalidad sin precedentes.
Aunque los defensores de la reforma argumentan que el decreto aprobado por el Gobierno el pasado mes de febrero, que se convertirá en ley tras el trámite parlamentario, modifica de manera sustancial derechos y obligaciones de empresas y trabajadores, la verdad es que tan solo suprime o recorta derechos de la clase trabajadora.
Con la aprobación de esa medida el Ejecutivo se habrá cargado de un plumazo el equilibrio en que se basa todo principio de derecho. No podemos perder de vista que el derecho del trabajo es un conjunto de normas que sirven para regular las relaciones entre empresas y trabajadores. Pues bien, ahora se abren importantes lagunas legales y, lo que es peor, las normas pierden valor.
Veamos, sino, algún ejemplo. Una de las medidas estrella de esta reforma es el abaratamiento del despido. Por tanto, a partir de ahora, los trabajadores podrán ser despedidos con más facilidad que hasta el momento. En consecuencia, es lógico pensar que se opongan con menos fuerza a medidas arbitrarias o directamente contrarias a la ley que se puedan tomar dentro de la empresa. Ya que en el supuesto de que se decidieran a denunciar posibles arbitrariedades ante un tribunal podría suceder que, incluso dándoles éste la razón, eso no significaría el restablecimiento de sus derechos.
Estoy convencido que nadie cree, de verdad, que con esta reforma se va a reactivar la economía o crear puestos del trabajo para aligerar esa lacra social que es el paro. Es una reforma laboral hecha al dictado de los mercados y pensando en proyectar imagen de autoridad en Bruselas, nada más
Estamos ante una amputación brutal de las garantías laborales, basada en los principios más abyectos de neoliberalismo imperante. Y es que por un precio más que módico la empresa puede despedir y comprar, así, el silencio de la justicia. Asimismo, resulta ridículo que se quiera justificar el cierre de empresas por la carga inasumible que supone los derechos laborales de la plantilla. Es una obviedad que si no ponemos coto a esta deriva nos vamos a encontrar cada vez con más rémoras para acceder a un Estado de bienestar razonable.
Por todo ello, está más que justificada la convocatoria de esta huelga general. Pero es que, además, resulta lamentable que muchos no quieran ver el retroceso que en justicia social significa esta reforma laboral. De hecho, con la aprobación de esta iniciativa, volveremos a un status quo en el ámbito del trabajo más propio del siglo XIX que de la actualidad. Como escribía al principio, a Sabina le sobran los motivos para decir condiós, a los sindicatos para convocar la huelga general y la ciudadanía no sólo tiene motivos, sino que también tiene razones para secundarla y salir a la calle el 29 M. En esas estamos.

Bernardo Fernández
Publicado en La Voz de Barcelona 26/03/2012