29 de juny 2012

SIN RENCOR


Los ciudadanos no sabemos la suerte que tenemos. Carlos Divar, presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, ha dimitido de todos sus cargos y se va, según dijo en su discurso de despedida, sin rencor.


Menos mal. Con la que está cayendo: la prima de riesgo disparada, el no rescate y otras minucias sin importancia, sólo nos faltaba que el bueno de Don Carlos nos echara un mal de ojo.

Y es que como dice el poeta: “la gente, jefe, es mala y el mundo un desatino”. Sin explicar con quien viajó ni en concepto de qué, Divar endosó más de 29.000 euros a las arcas del consejo. Sólo fueron 32 viajes de nada, en dilatados fines de semana, 20 de ellos a Puerto Banús (Marbella), realizados entre abril de 2008 y el pasado mes de marzo. Y por esas insignificancias, hay que ver como nos hemos ensañado con este santo varón. Somos tremendos

Eso sí, genio y figura... En su despedida dijo que se iba sin tener conciencia de haber hecho nada malo y tachó de cruel la campaña contra sus viajes, pero de autocrítica y contrición ni rastro. De todos modos, parece que la ciudadanía, no comparte esa opinión, pues según una encuesta de Metroscopia, el 84% de la población está de acuerdo con la dimisión. En el sondeo se recoge con claridad el rechazo de la sociedad a la malversación de fondos.

Los sufridos contribuyentes estamos hartos de tanta francachela indiscriminada. Por eso, cabe esperar que a partir de ahora se inicie una etapa de regeneración y transparencia que destierre la fea costumbre de cargar gastos particulares a las arcas públicas. A los ciudadanos nos queda la esperanza de que esa nueva etapa se haga extensible a otros estamentos públicos que, al fin y al cabo, sufragamos entre todos para el bien común y no para que se aprovechen unos desalmados.



Bernardo Fernández

Publicado en ABC 27/06/12



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