18 de febrer 2016

PACTOS IMPOSIBLES

Los comicios del pasado 20 de diciembre dejaron unos resultados muy difíciles de gestionar. Quizás el bipartidismo imperfecto, que teníamos hasta ahora, no era el mejor de los sistemas, pero el multipartidismo recién instaurado nos ha dejado, de momento, en una situación de ingobernabilidad. Repetir las elecciones no parece la solución más conveniente; sin embargo, y, a juzgar, cómo están evolucionando las cosas, esa probabilidad se va abriendo paso.
Y eso es así porque la gran coalición, al estilo alemán (PP-PSOE con la colaboración o no de Ciudadanos), por la que apuestan algunos poderes fácticos como el económico, es inviable. Ni el PP es la CDU ni el PSOE el SPD y, desde luego, el talante político de los electores españoles nada tiene que ver con el de los germanos. En la hipótesis de que ese gran acuerdo llegara a materializarse, el suicidio de los socialistas sería un hecho y, en consecuencia, dejarían huérfano el espacio de la izquierda que inmediatamente ocuparía Podemos.
Asimismo, hay que descartar un pacto de derechas (PP-Ciudadanos)  con la condición de que los socialistas se abstuvieran en la investidura.  Los de la calle Ferraz han dicho que ni por activa ni por pasiva ellos facilitaran ni a Rajoy ni a nadie del PP el acceso a La Moncloa.
Otra posibilidad sería una coalición de izquierdas (PSOE- Podemos), pero más allá de cualquier consideración, la suma de esos dos partidos no da los 176 escaños que son la mayoría absoluta. Se necesitaría poner en práctica una geometría variable sumamente complicada con la participación de CiU, ERC, y PNV que, a buen seguro, acabaría siendo un auténtico guirigay.
Visto lo visto, la solución más plausible sería incorporar a Ciudadanos al pacto PSOE-Podemos y hacer una coalición de centro izquierda. Esa es la propuesta que hizo Pedro Sánchez en el último Comité Federal y que los suyos recogieron con no pocas reticencias. Tan solo el compromiso, del secretario general, de que cualquier pacto se consultaría a las bases y sería evaluado por el Comité, hizo que la reunión no acabará como el rosario de la Aurora. 
Sánchez ha decidido jugar a todo o nada.  Si el órdago le sale bien será investido presidente, si la coalición no cuaja serán los suyos los que le indiquen la puerta de salida.
Y en mi opinión, lo segundo es más probable que lo primero.

Bernardo Fernández

Publicado en ABC 03/02/16