03 de juliol 2014

LA PRUEBA DEL ALGODÓN

Seguramente Pere Navarro no pasará a la historia como el líder del socialismo catalán mejor valorado. No obstante, nadie puede negar ni sus principios ni su honestidad política, como tampoco su voluntad de sumar las diversas sensibilidades del PSC. Por eso, tras alcanzar la primera secretaría del partido por un amplísimo margen, formó una comisión ejecutiva en la que se recogían las diferentes tendencias de la organización. Sin embargo, el ala más soberanista empezó de inmediato su acoso y derribo al primer secretario, probablemente porque éste no era de su cuerda. Navarro ha experimentado en primera persona aquella máxima de Winston Churchill, según la cual los adversarios están enfrente y los enemigos a la espalda.


Navarro se ha visto superado por los acontecimientos y ninguneado por sus adversarios, pero también por algunos de aquellos que decían darle apoyo. En esas circunstancias ha tomado la decisión más sensata: presentar la dimisión.

Con el primer secretario dimitido, lo más razonable hubiera sido que aquellos que le habían puesto en cuestión, aprovecharan la oportunidad para presentar una candidatura a la primera secretaria para hacerse con el control del partido. Pues no. No solo no presentan candidatura sino que Ignasi Elena, uno de los más beligerantes, ha decidido abandonar el partido (aunque, curiosamente, lo de entregar el acta de diputado se lo tiene que pensar).

En este nuevo escenario, el veterano Miquel Iceta ha presentado sus credenciales para primer secretario. Una elección que se hará por sufragio de todos los afilados, algo inédito en España. Otra vez el PSC vuelve a romper moldes y presenta fórmulas de democracia interna que tarde o temprano las otras fuerza políticas deberán adoptar.

Si Iceta finalmente es escogido primer secretario, no lo tendrá fácil. En mi opinión, debería empezar intentando repescar a los históricos del PSC. Si evita la escisión, habrá empezado a detener la hemorragia de votos. No obstante, como suele decir Raimon Obiols, “la gente guapa no gana elecciones”, aunque, en esta ocasión, quizá ayuden a no perderlas

El siguiente paso será el posicionamiento de los socialistas en la Ley de Consultas que se aprobará en septiembre. Esa será la prueba del algodón que puede determinar la trayectoria del PSC en los próximos tiempos. Una vez superada esa prueba, tiempo habrá para diseñar un proyecto que reconecte con la sociedad. Ahora se trata de salvar los muebles.



Bernardo Fernández

Publicado en ABC 25/06/14