01 de setembre 2010

BAJONAZO A LA LIBERTAD


Respeto, aunque no comparto, la opinión de aquellos abolicionistas taurinos que basan su argumentación en criterios animalistas. En cambio, rechazo y aborrezco el tacticismo de determinados políticos que han visto, en la prohibición de las corridas de toros, la ocasión de dar una patada en las posaderas de algo que, según ellos, tiene que ver con España. No por casualidad, esos individuos son los mismos que decidieron dar su apoyo a la ILP de la prohibición a cambio de no tocar “los correbeus” – fiestas de gran tradición en las comarcas del Ebro- . Así demuestran ellos su concepto de la equidad y la justicia.

El debate que se celebró el pasado 28 de julio, previo a la votación que abolía las corridas de toros en Cataluña. Fue, desde un punto de vista técnico, irreprochable. Irreprochable pero falso. Falso ya que los ponentes de CiU y ERC se esforzaron en desligar la prohibición de los toros con cualquier hecho identitario o de rechazo a lo español. Actitud, sin duda alguna falaz, pues todo el mundo sabe que el nacionalismo catalán es mayoritariamente antitaurino por las connotaciones que la tauromaquia tiene con el concepto de España.

De todos modos, los intentos de agresión a la fiesta no son nuevos en esta plaza. Siendo Jordi Pujol presidente, se prohibió celebrar festejos en plazas portátiles. Han pasado más de 20 años de aquella primera prohibición y ahora, aprovechando la ILP de la prohibición como coartada, han dado la estocada mortal a los toros en nuestro país. Esta vez ha sido un bajonazo del peor estilo. Una puñalada a la libertad y a los derechos individuales porque si bien es verdad que Barcelona fue una plaza de primerísima importancia en otras épocas, los tiempos cambian y una deficiente gestión empresarial, la inexistencia del más mínimo soporte institucional, la fuerza emergente de los grupos animalistas junto a la evolución de los hábitos sociales han convertido los toros en Cataluña en algo residual. En los últimos años tan sólo José Tomas ha conseguido llenar la Monumental de Barcelona, en consecuencia no es difícil predecir que con la retirada de ese diestro, los toros en tierras catalanas estarán heridos de muerte, ni puntilla necesitarán. En consecuencia: ¿Por qué tantas prisas? ¿A qué vienen tantas urgencias para eliminar un rito ancestral que está agonizando?

Hoy en Cataluña somos un poco menos libres y nuestros hijos serán un poco más incultos, puesto que no conocerán lo que para muchos es la quinta esencia del arte. Por eso, serán millares los aficionados que marcharan, aunque sólo sea los fines de semana, a otras tierras donde se respete la libertad, la cultura y el arte. De esa forma podrán gozar de aquello que aman sin interferencias ajenas.

Bernardo Fernández
Publicado en ABC 04/08/2010