02 de juliol 2009

EL QUID E LA CUESTIÓN


En las pasadas elecciones europeas, celebradas el pasado 7 de junio, el PSC pese a ganar de calle y sacarle más de 15 puntos a CiU, que fue la segunda fuerza más votada, perdió 200.000 votos en el envite. Se adujo, entonces, desde la dirección de los socialistas catalanes que esa perdida, en buena parte, se debía al enfado de los ciudadanos por el tema de la financiación. Cierto o no parece que la argumentación no sentó bien en Ferraz (sede del PSOE en Madrid) ni en La Moncloa y el Presidente decidió poner manos a la obra para dar carpetazo al asunto.

Rodriguez Zapatero se comprometió, días atrás, a cerrar el nuevo modelo de financiación antes del 15 de julio. Por eso, el vicepresidente tercero, Manuel Chaves, anunció la semana pasada en el Senado la convocatoria del Consejo de Política Fiscal y Financiera para esa fecha. De hecho, la fecha es lo de menos, pero el acuerdo, si es que se logra, no se puede demorar de forma indefinida. El pacto les conviene a los dos gobiernos, al central porque con este asunto está sufriendo una sangría constante. La geometría variable es agotadora, pactar hoy con unos y mañana con otros supone un desgaste considerable. Por su parte, el gobierno de la Generalitat necesita, como el aire que respira, una buena financiación. Primero porque para hacer políticas sociales hacen falta recursos y segundo porque precisan mostrar un buen balance de legislatura. Queda poco más de una año para que vuelvan a haber elecciones en Cataluña y, a día de hoy, las encuestas no auguran nada bueno para el tripartito.

Es verdad que la crisis económica no permite alegrías contables. Sin embargo, no es menos cierto que las cifras que ofrece, hasta el momento, la ministra Salgado son las mismas que las del ex vicepresidente Solbes y ese es el motivo básico por el que no se avanza. Pero es que no se trata exclusivamente de cifras. El quid de la cuestión es que el nuevo sistema de financiación debe ajustarse a lo que sobre el particular dice el Estatuto. Ahí es donde radica el problema.

Por otra parte, los socialistas están sufriendo varapalos, elección tras elección, en comunidades como Madrid o Valencia, incluso en determinadas ciudades andaluzas se detecta un retroceso del voto en sus feudos tradicionales. En cambio Cataluña ha sido y es bastión socialista. En las elecciones de 2004 y 2008 los votos catalanes fueron decisivos para que el PSOE pudiera configurar mayorías en el Congreso. Por eso, no deja de sorprender el empecinamiento en ningunear a Cataluña aquello que por ley le corresponde.
Todo esto asunto está produciendo desafección en la ciudadanía. Por lo tanto hay que restablecer, con urgencia, el sentido común para redistribuir con equidad y justicia.

Bernardo Fernández
Publicado en ABC 01/07/09

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