07 d’octubre 2006

MAS O MONTILLA, UDS. DECIDEN

Los catalanes hemos sido convocados a las urnas el próximo 1 de noviembre. Ese día decidiremos quien será el Presidente de la Generalitat en los próximos 4 años, si Artur Mas o José Montilla. Los otros aspirantes, con todo respeto pero con toda seguridad, seguirán siendo eso: aspirantes.

Así las cosas, los ciudadanos decidirán si al frente de nuestro gobierno ponemos a Artur Mas, “el hombre sin pasado” lanzado y promocionado desde el poder, para seguir en él. De este modo se perpetuará un determinado modelo de gobernar Cataluña basado en anteponer las cuestiones identitarias y de nación a los problemas cotidianos de las personas. Es decir, la sanidad, la vivienda, la educación o el paro. No es casualidad que, con los gobiernos de derecha nacionalista que hemos tenido, Cataluña fuese uno de los lugares con menor gasto per capita en políticas sociales de la UE de los 15.

La otra opción es José Montilla, candidato con un currículo contrastado, alcalde de Cornellá durante varias legislaturas y con varias mayorías absolutas a sus espaldas. Después, Ministro de Industria del Gobierno del Estado donde ha demostrado ser eficiente, eficaz y resolutivo. Para corroborar estas afirmaciones basta darse una vuelta por la población del bajo Llobregat, ver como se ha transformado y pedir opinión a los vecinos. También se puede contrastar su labor al frente del ministerio y veremos que estamos ante un buen gestor. Como dicen algunos, “el mejor gestor para el mejor estatuto”.

Puestos a practicar este sano ejercicio de inmersión en la trayectoria de los candidatos propongo que alguien nos explique los logros de Mas como responsable político. Ya sea en el Ayuntamiento de Barcelona -recordemos que fue un tiempo jefe de la oposición municipal-, o como Consejero en diversos gobiernos de Cataluña de los que ha formado parte. Incluso podríamos admitir, para nuestro juego, sus éxitos en la consejería en cap. Nadie ignora que ésta fue creada a su medida para su lanzamiento mediático y político. Por cierto, no vale recordar aquel día que, mientras caía la gran nevada del siglo en Cataluña, el país quedaba incomunicado y grandes zonas sin energía eléctrica, él se lo pasaba “pipa” en una discoteca del Maresme.

No hay más. No nos podemos llamar a engaño. El día 2 de noviembre o tendremos como presidente a Artur Mas, como dicen algunos “el hombre sin pasado”. Y yo digo que sin futuro. Nadie sabe que actividad política tuvo, si es que la tuvo, en sus años jóvenes. O el presidente de la Generalitat será José Montilla, un hombre con trayectoria y con proyecto, de sobras conocida la primera e interesante y atrayente, en términos políticos, el segundo.

Montilla en este nuevo ciclo político, que se abrió el 18 de junio con el nuevo estatuto, nos hace una propuesta cargada de lógica y sentido común. Sostiene el socialista que ha llegado el momento que, sin hacer abstracción de nuestra singularidad nacional, pongamos el acento de nuestras políticas en la cotidianeidad y que también es el momento que resolver los problemas de la gente, ese debe ser el eje vertebrador de nuestras acciones. Para lograr el nuevo estatuto se trabajó mucho y bien, y ello hizo posible el mejor marco jurídico que jamás hemos tenido como pueblo. Pero solo será así, si ahora hacemos que todo eso que se consiguió sirve para que los ciudadanos vivan mejor: para que la sanidad sea mejor, para que la educación sea un herramienta de integración y liberación para todos, para que los jóvenes puedan acceder a una vivienda si tenerse que empeñar de por vida…

… Y a todo esto, Artur Mas ¿qué nos propone?
Queridos lectores el 1 N, ustedes deciden


Publicado en ABC 18/09/06