27 d’abril 2014

ESPERANDO A COLLBONI

Es verdad que las elecciones primarias celebradas por el PSC en Barcelona, para elegir a su candidato a la alcaldía, en las municipales de 2015, registraron una participación discreta. Sin embargo, parece que han servido como revulsivo y el vencedor, ahora ya alcaldable socialista, Jaume Collboni, ha llegado con las pilas cargadas y el ánimo dispuesto para poner en evidencia las múltiples y evidentes carencias del Alcalde Trías.


Para empezar, Collboni ha hecho una, a mi juicio, adecuada remodelación de Grupo Municipal Socialista (GMS) en el ayuntamiento barcelonés. Eso le ha permitido, por un lado, soltar lastre y, por otro, reordenar el grupo como un auténtico gobierno a la sombra.

Que el alcaldable del PSC no sea concejal es un hándicap que Collboni deberá superar impulsando al GMS a hacer una oposición férrea y evidenciar que existe una alternativa real. Además, el candidato socialista deberá patearse la calle y estar en contacto permanente con los vecinos y las entidades para recuperar los apoyos perdidos en los últimos tiempos, condición indispensable para lograr el bastón de mando de la ciudad.

Hasta ahora Xavier Trías, con sólo 14 concejales de 41, ha vivido tranquilo contemporizando con unos y con otros. A pesar de haber perdido muchas votaciones en los plenos, algunas estratégicas, a la chita callando está cambiando el admirado modelo Barcelona, por otro claramente privatizador.

Así por ejemplo, ha logrado la complicidad del PP para convertir el Port Vell, el amarre ubicado en la Barceloneta, en un puerto de lujo para grandes yates. También ha encontrado la colaboración necesaria para levantar el veto y conceder nuevas licencias hoteleras y de restauración en Ciutat Vella, Distrito machacado por el aluvión turístico. Ha privatizado la gestión de los 36 parkings más rentables de la ciudad. Y la reforma de la Diagonal se hará al dictado de intereses ajenos al bien común. Como dice un veterano regidor: ahora toca devolver los favores recibidos durante la campaña electoral.

Es evidente que con la orientación política del Alcalde Trias, la ciudad corre el riesgo de perder la capacidad de atracción que ha tenido en los últimos años y acabar convertida en una capital de provincias.

En menos de cuatrocientos días Collboni debe recuperar la confianza del electorado perdida durante décadas. Desde luego es una labor difícil, pero no imposible y sobre todo es apasionante. Barcelona bien merece el esfuerzo.

Bernardo Fernández

Publicado en ABC 22/04/14