19 de novembre 2010

HACER DE LA NECESIDAD VIRTUD


Vivimos tiempos difíciles para el socialismo europeo. Los gobiernos de izquierdas, a pesar de no ser los causantes de la crisis, son los que tienen que dar soluciones a los desmanes de otros. De ahí que determinados medios de comunicación nos han querido hacer creer que la suerte, en las elecciones catalanas, estaba prácticamente echada. Por eso han repetido, hasta la saciedad, que la campaña electoral sería poco menos que un paseo militar para CiU

Pero, miren ustedes por donde, el mismo día que se iniciaba la campaña el CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) hacía público un sondeo, basado en 3.000 entrevistas, según el cual la federación nacionalista ganaría las próximas elecciones al Parlament, pero quedarían lejos de la mayoría absoluta. A la vez, y siempre según el mencionado informe, el actual tripartito obtendría un número de escaños igual al de CiU y, de igual modo, insuficiente para gobernar. Además, conviene recordar que el President, José Montilla ya ha descartado reeditar esa fórmula.

De confirmarse estos pronósticos y aun siendo CiU la fuerza más votada, deberá escoger pareja de baile si quiere formar gobierno. Llegado el caso, no nos ha de extrañar que el PP - pensando más en 2012 que en la inmediatez de la política catalana-, diera el soporte necesario a los nacionalistas para llegar al poder a cambio de nada. Bien, a cambio de nada no, a cambio de poder recuperar en el Congreso de los Diputados en el año 2012 los apoyos que en 2011 ellos den en el Parque de la Ciutadella. Ya que, si bien es muy pronto, tal vez un puñado de votos decidirá en 2012 quien es el próximo presidente del Gobierno de España. De producirse ese pacto, los nacionalistas lo tendrían muy difícil para explicárselo a sus votantes. Otra posibilidad sería pactar con ERC, pero Artur Mas sabe que los republicanos son amistades peligrosas que harían la prueba del algodón al soberanismo convergente, la cual difícilmente superarían. Pero, es que asimismo, esa opción, nos arrastraría a todos por derroteros peligrosos y claramente secesionistas.

Con este panorama de fondo, no se puede descartar que CiU y PSC decidan hacer de la necesidad virtud, pactando la sociovergencia o cuando menos lleguen a un pacto de gobernabilidad. Acuerdo que, por otra parte, es el más preferido por los catalanes (cuenta con un 23% de apoyo). Esta hipotética alianza estabilizaría la situación política en Cataluña y permitiría serenar los ánimos. Se podría estudiar, también, su extrapolación posterior a determinados espacios municipales. Y de extender la alianza a la política española, los nacionalistas catalanes se podrían incorporar al acuerdo que el Gobierno de Zapatero tiene con PNV y CC y de esa forma se ganaría en estabilidad y se reduciría sustancialmente la crispación. Lo cual no es poco.

Bernardo Fernández
Publicado en ABC 17/10/2010



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