25 de novembre 2009

ACOSO SIN DERRIBO

El pasado mes de octubre se hizo pública una encuesta según la cual los barceloneses puntúan con un notable (7,6) el hecho de vivir en Barcelona.
El sondeo, realizado con 6.000 personas, pone de manifiesto que el 48% de los barceloneses considera buena o muy buen la gestión del Ayuntamiento. Esta cifra mejora de forma sustancial la obtenida en 2008, entonces era el 41% los que consideraron buena o muy buena la gestión municipal. Cabe destacar que estos datos son los mejores desde el año 2004, además, hay que tener en cuenta el contexto de crisis en que estamos inmersos
Ante esta realidad no deja de sorprender el empecinamiento de algún que otro “opinador” empeñado en una campaña permanente de acoso dirigida contra el actual equipo de gobierno del consistorio. Día tras día se esmeran para poner de relieve todo aquello que pueda generar polémica, provocar controversias u originar malestar social. Los temas utilizados son de lo más variopinto y pueden abarcar desde el tipo de turismo que llega a la ciudad, -que no olvidemos que supone para la ciudad unos 20 millones de euros al día-, las obras, -gracias a la cuales miles de ciudadanos tienen trabajo y nos posibilitan disponer de una ciudad con más calidad de vida-, los hurtos y pequeños robos, -aunque los delitos graves, afortunadamente, han descendido de forma considerable-, o los inconvenientes que genera el bicing al resto de ciudadanos. -por cierto, servicio que la ciudadanía, en la encuesta citada, puntúa con un 5,8, lo cual no está nada mal-. Pero el paroxismo llega cuando en una editorial se advierte del riesgo de convertir a Barcelona en una ciudad de camareros. Sin comentarios.
El acoso mediático es constante, aquí vale todo. Si nos atenemos a la opinión publicada, que casi nunca coincide con la opinión pública, da la sensación de que el desgobierno es total y Barcelona vive inmersa en el caos. De hecho, esos “opinadores” son la caja de resonancia de una oposición política incapaz de hilvanar un discurso minimamente coherente. Por eso, recurren a la exageración, la farsa y en ocasiones la calumnia. Ni saben, ni pueden más.
Cierto que hay cosas a mejorar, pero es absurdo negar las evidencias. Nos vistan más de 18 millones de personas al año. Barcelona es una de las ciudades europeas preferidas para hacer negocio. Los restaurantes de nuestra ciudad están entre los mejores del mundo. Nuestro comercio goza de un magnífico prestigio internacional. Tenemos una arquitectura modernista que despierta admiración en todas partes. Y por si esto, y mucho más, fuera poco, que no lo es, asistiendo al Nou Camp se puede disfrutar del mejor futbol del mundo. Y encima los hay que se quejan. Como decían antaño: “cuando el diablo no sabe qué hacer, con el rabo mata moscas”

Bernardo Fernández
Publicado en ABC 24/11/09