04 de febrer 2009

COSTRA CATALANA


Hace un par de semanas La Editorial Columna ponía a la venta la novela titulada:”Malaïda Crosta”. El autor es Joan Ferran miembro de movimientos de izquierda radicales en sus años jóvenes y desembarcado en la socialdemocracia hace ya mucho tiempo. En la actualidad es portavoz adjunto del grupo parlamentario del PSC en el Parlament. Según dice un amigo, Ferran es un revolucionario al que le ha tocado vivir en época de reformas.

En esta novela el autor mezcla, con acierto, realidad y ficción, personajes inventados y otros reales pero camuflados y fácilmente identificables, todo ello con un objetivo claro: denunciar la estigmatización que han producido 23 años de gobiernos nacionalistas. El relato arranca a partir de una historia basada en el capricho de una joven y el pragmatismo de un portavoz parlamentario, Ferran nos introduce, de forma sutil, en el alambicado, mundo de la política. En un momento de la narración, el autor pone en boca de uno de los personajes aquella tesis según la cual en los medios de comunicación públicos de La Generalitat, persiste una cierta inercia del pasado, una costra, tanto en los conceptos como en los mecanismos de funcionamiento. Es decir, una determinada manera de hacer, asentada a lo largo de dos décadas largas de gobiernos pujolistas. En otro pasaje, la joven protagonista admite, ante su tutor universitario, la rendición de la izquierda al lenguaje metafísico de los nacionalistas.

A lo largo de la novela, Ferran pone sobre la mesa el papel que juega la izquierda en la política interna de Cataluña. Y como, por asumir ese rol, se produce el desencanto de muchos sectores de la sociedad, que se sienten desorientados, ya que ignoran cuales son sus referentes, puesto que antes los percibían con mucha más claridad. De igual forma, utiliza sus personajes para poner en tela de juicio algunos medios de comunicación que obvian las referencias a España para hablar de forma sistemática del Estado Español. Ante esta situación Ferran sostiene que: “una radio y una televisión pública tienen que ser lo suficiente plurales para que cualquier persona del país se pueda identificar de forma aséptica y neutra.

El autor desgrana sus críticas, a la vez que fija su posición, respecto a las actitudes excluyentes de los nacionalistas. De igual manera, cuestiona las respuestas que desde la izquierda, supuestamente internacionalista, se han dado. Ferran siempre ha criticado los nacionalismos, tanto de aquí como de allí, por lo que estos tienen de sectarios. Él siempre prioriza los derechos de las personas y el funcionamiento democrático y no la afirmación de unos frente a otros para justificar la diferencia. Justo es reconocer que con esta novela Ferran ha hecho un trabajo de calidad literaria y a la vez de honestidad política, y eso queridos lectores, siempre, es digno de respeto y admiración.

Bernardo Fernández
Publicado en ABC 4/02/2009