14 de maig 2008

CRISIS YUXTAPUESTAS


Desde hace un tiempo los medios de comunicación del país nutren buena parte de su contenido con información sobre dos crisis. Tenemos, por una parte, la crisis económica, y por otra, la crisis política, sobre todo de liderazgo, que está corroyendo las entrañas del PP. Son, no hay duda, dos crisis yuxtapuestas.

Según los expertos la crisis económica pivota sobre tres ejes, a saber: la burbuja inmobiliaria, la crediticia y últimamente ha aparecido en el escenario global la escasez de materias primas que acabará, a buen seguro, afectándonos también a nosotros. Todo esto, sin olvidar el origen de nuestros males económicos que no es otro que el precio del petróleo y sus derivados, pero de ello valdrá la pena hablar otro día.

En una situación como esta la prioridad de cualquier gobierno, y parece que el nuestro así lo ha entendido, ha de ser clara y concreta. Hay que neutralizar la desaceleración del crecimiento, modernizar las bases de la economía para reducir, en el plazo más breve posible, la vulnerabilidad que padece nuestro sistema. Se han puesto a la vista las carencias del patrón de crecimiento. En consecuencia hay que reforzar la capacidad competitiva de nuestras empresas, y de todo el sistema en general. Necesitamos crecer, si. Pero hay que hacerlo bien.

La crisis política -la del PP- es de otra índole. Simplificando mucho podríamos decir que es de liderazgo y frustración. Las huestes populares estaban convencidas de que tras cuatro años de dura oposición el triunfo en las elecciones generales no se les podía escapar. Por eso, la noche del 9 M cunado empezaron a saberse los resultados, el llanto y el crujir de dientes en la calle Génova fue manifiesto.

Después hemos visto el goteo de declaraciones y contra declaraciones, los amagos, insinuaciones, desmentidos, ceses renuncias y vuelta a empezar. Ésta ha sido la constante de estos dos meses en casa de los conservadores españoles.

A José María Aznar le podremos achacar muchos defectos y errores, pero, en justicia, habrá que reconocer que él supo erradicar las luchas cainitas que en los años 80 asolaron a la derecha de nuestro país. Sin duda, ésa fue una de las contribuciones más importantes para llegar a La Moncloa en 1996.

La situación es crítica y en muchos aspectos similar a la de los 80, Mariano Rajoy con dos derrotas electorales a sus espaldas no parece ser la persona con la suficiente ascensión política sobre sus correligionarios para llevar la tranquilidad y la paz al PP

Así están las dos crisis que, día tras día, originan titulares y generan columnas. No tienen nada que ver entre sí. Es cierto. No obstante, tienen un denominador común: el interés que despiertan en la ciudadanía. Ahora bien, mientras que de la primera –la económica- es muy positivo que nos llegue el máximo de flujo informativo... En cambio, en el caso de la otra –la crisis política- y sin renunciar para nada la derecho inalienable a la información, temo que se de rienda suelta al pábulo y al chismorreo sin más. En eso caso, el proceso que ha de llevar a los populares a su Congreso será más un calvario que un debate de ideas. También sabemos que el funcionamiento interno de los partidos no acostumbra a ser un crisol democrático y el PP no es una excepción, por eso, en una situación como la actual podría darse, con suma facilidad, la caza de brujas, y eso, sencillamente, no es bueno para nadie.

En consecuencia, aquello que puede ser bueno para algo –la crisis económica- quizás no lo es tanto para el PP. De ahí que la situación sea de crisis yuxtapuestas.

Bernardo Fernández
Publicado en Abc el 12/05/08

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