15 d’abril 2008

REFORMA CONSTITUCIONAL



Después de lo visto en la legislatura que acabamos de dejar atrás, no cabe duda de que la prioridad de la que ahora comienza debe ser la lucha contra el terrorismo y el fin de ETA. A continuación, en el ámbito más estrictamente político el objetivo inmediato debería ser la ya más que conveniente reforma constitucional, basada en tres partes: Sucesión dinástica, reforma del Senado y encaje del Estado de las Autonomías. De esta forma, muchas de las tensiones que han aflorado en la vida política de los últimos años dispondrían, como mínimo, de un ungüento adecuado.
La reforma sobre la sucesión monárquica tiene que ver con la discriminación que por razón de sexo se produce en el artículo 57.1 de nuestra Carta Magna, donde se establece la primacía del varón sobre al mujer a la hora de acceder al trono. A estas alturas del siglo XXI no tiene ninguna razón de ser seguir manteniendo la Ley Sálica en la Constitución.
Decía en el año 1994 José María Aznar que: "existe una gran conincidencia entre las fuerzas políticas para refromar el Senado, pero la necesidad de modificar la Constitución ha frenado hasta ahora la solución de propuesta concretas". Totalmente de acuerdo. Habría que hacer de ésta institución una auténtica cámara territorial, de ese modo se conseguiría integrar de forma plena i definitiva a las comunidades autónomas a les estructuras del Estado y éste, a su vez, sería una suma del conjunto de las instituciones existentes en el país.
El tercer punto de la reforma constitucional debería ser el Título 8 que hace referencia al Estado de las Autonomías. Es verdad que esta reforma tiene un mucho que ver con la del Senado e incluso con las leyes electorales. A estas alturas no se puede poner en duda el éxito histórico del Estado de las Autonomías, el momento político era el que era y hablar en aquel entonces de federalismo, era poco menos que una inmolación pública, sus connotaciones republicanas eran evidentes. Después de 30 años la realidad es muy otra y se trata de poner en marcha técnicas políticas que han funcionado y funcionan en la mayoría de piases que se han puesto a prueba.
Se trata pues, de poner al día la sucesión dinástica y, en un ejercicio de pragmatismo, definir el Estado de la Autonomías en un marco Federal propio de la época que nos ha tocado vivir, a la vez que se da un contenido y una razón de ser a "la cámara de la segunda lectura" que con el tiempo se ha convertido en algo obsoleto.
Por todo ello, considero que si los que se han de sentar a la mesa para redactar la reforma constitucional son capaces de hacerlo con la misma altura de miras que aquellos que redactaron la Constitución del 78 el éxito está asegurado. Si por el contrario, lo que es el regate en corto, la rentabilidad electoral inmediata y el exabrupto prima sobre la reflexión el drama de las dos Españas estará nuevamente servido. Yo que me creo razonablemente optimista estoy convencido de que la reforma es posible y además necesaria.

Bernardo Fernández
Publicado en Abc 12/04/08