11 de juny 2006

La decisión es nuestra

El próximo día 18 de este mes de junio, los catalanes estamos llamados a las urnas. Nos preguntaran si queremos quedarnos como estamos, o bien preferimos más autogobierno, más competencias y un nuevo y mejor sistema de financiación. Que nadie se llame a engaño, sobre eso será la pregunta y no sobre otra cosa. Ni sobre presidentes de gobierno, alianzas, pactos u otra bagatelas.

Es dentro de estas coordenadas donde los ciudadanos deberían orientar su voto. Los referéndums son terreno adecuado para que los irresponsables provoquen y la gente deje ir sus frustraciones y desencantos, aunque poco o nada tenga que ver con la opinión que se solicita.

También puede ocurrir que muchos ciudadanos pensando que ya está todo hecho dejen de ir a votar. Grave error, siempre todos los votos son necesarios. No olvidemos que un si no rotundo, sería utilizado en contra del avance y del progreso de Cataluña, necesitamos pues un si aplastante, que haga enmudecer a aquellos que han denostado sin argumentos pero si con patrañas y falsedades el estatuto y sus ventajas.

Un nuevo Estatuto que podemos sintetizar en tres líneas básicas, a saber: más autogobierno, más competencias y un sistema de financiación mejor que el actual.

En primer lugar, hay que destacar, aunque solo sea una cuestión simbólica la referencia que se hace de Cataluña como nación en un texto normativo.

Por lo que se refiere a las competencias que otorga el nuevo texto, no hay duda que daremos un gran salto cualitativo y cuantitativo. Este Estatuto reconoce los derechos históricos. Por cierto que ese reconocimiento, se hace no en base a la foralidad, sino a partir del artículo 2 de la Constitución y de otros preceptos constitucionales.

Este estatuto tendrá también un capítulo específico en derechos y deberes. Quedan en él, recogidos los derechos civiles de las personas, de la gente mayor y las familias. Se recogen, como no podía ser de otra manera, los derechos sociales de la educación, la sanidad, la vivienda, los laborales y los del medio ambiente, sin dejar de lado los políticos y administrativos.

Pero es, sin ningún género de dudas, en el tema de la financiación donde se ha llegado a los acuerdos, sino más importantes, si, al menos, más substantivos para desarrollar políticas fuertes y potentes que nos lleven a todos los ciudadanos a cuotas de bienestar hasta ahora solo conocidas por referencias de otros países, nórdicos sobre todo.

Se ha pactado que la cesta de impuestos cedidos por el Estado al Gobierno Catalán pase del 33% como hasta ahora al 50%. Este es el caso del IRPF y del IVA. Pero es que los impuestos especiales dan un salto espectacular y llegan al 58% para la Generalitat desde el 40% en que se encuentran hoy. A esto, hemos de añadir aquellos que ya son impuestos propios de nuestro Gobierno como: Sucesiones, Donaciones, Patrimonio, etc.

Esto, entre otras cosas, es lo que se pone a consideración de los ciudadanos y no otras historias. No hay que hacer ni lecturas cruzadas ni martingalas invertidas. Lo que se pregunta, el día 18, es si queremos quedarnos como estamos o queremos avanzar, ni más ni menos.

De todas formas, ha de quedar claro que es tan legítimo votar si como no. Ahora bien, sería bueno que aquellos que piden el no expliquen a cuantas camas de hospital, cuantas sillas de ruedas o a cuantas plazas de geriátrico están dispuestos a renunciar. Porqué decir no, es decir no al mayor avance que ha tenido a su alcance este país desde tiempos inmemoriales.

Al fin y al cabo, esta es la cuestión: o nos quedamos como estamos o conseguimos más medios y más recursos para que los ciudadanos disfruten de más y mejor calidad de vida.

En definitiva, seamos conscientes y consecuentes. El próximo día 18 los catalanes tenemos la palabra y, por tanto, la decisión es nuestra.

ABC 05/06/06