23 de desembre 2025

MALOS TIEMPOS PARA EL PROGRESISMO

Vamos a cerrar un año 2025 deplorable. Los peores augurios, de forma sostenida, se han ido haciendo realidad. El progresismo, tanto a nivel político como social, está en uno de sus momentos más críticos desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Es más, los avances sociales no solo caen en barrena si no que retroceden.    

Dado que, en un espacio necesariamente reducido como es una columna periodística, resulta imposible hacer una reflexión más o menos completa sobre el asunto que al que me he referido más arriba, voy a exponer aquí tres situaciones que, en mi opinión, corroboran el enunciado que he hecho como introducción.

La segunda llegada de Donald Trump a la casa Blanca, hace ahora once meses, ha ido socavando todo lo que ha hecho que EE UU   funcione: Loa inmigrantes, las libertades civiles, las universidades, la libertad de prensa, los medios, los reguladores independientes, la ayuda al desarrollo o la financiación de servicios básicos como, por ejemplo, el Medicaid (programa de seguros de salud del Gobierno de Estados Unidos para la gente necesitada), solo por citar algunos objetivos recientes.

En este tiempo, el hastío y la angustia han ido apoderándose de la ciudadanía. La frustración domina ya a buena parte de los votantes que apoyaron a Trump para reflotar una economía que creían en crisis cuando funcionaba razonablemente bien, pero que ahora presenta serios síntomas de enfriamiento. En cambio, cuestiones como la complicidad en el genocidio en Gaza se cuestionan poco, mientras que la deshumanización del diferente, como estrategia política, ha encontrado en los inmigrantes su particular enemigo interior y ya hace mella en el conjunto de la sociedad.

Empieza a percibirse un cierto hartazgo ante decisiones arbitrarias (cuándo no ilegales) que pone en práctica la Administración Trump. La angustia no para de crecer, incluso entre aquellos que han decidido retirarse a sus torres de marfil a esperar a que, con un poco de suerte, amaine en las elecciones de medio mandato, que serán en noviembre de 2026.

En ese contexto, muchos líderes del mundo político y empresarial y de la alta tecnología han preferido congraciarse con el mandatario estadounidense en lugar de defender la democracia. Parece que piensen algo así como: con más caos sacaremos más tajada. De hecho, estamos soportando a un grupo de superricos, sin más interés que agrandar su beneficio caiga quien caiga. Ahí está Elon Musk, que ha utilizado su red social para difundir mentiras y calumnias con el objetivo de perjudicar a los demócratas hasta el punto de convertir X en un órgano informal al servicio de Trump.

A nivel internacional, en este segundo mandato, Trump está provocando una auténtica revolución geopolítica. No hay certezas sobre lo que hará —dada la imprevisibilidad del personaje y la ambigüedad de algunas de sus iniciativas—, pero se está produciendo un impacto profundo en las relaciones internacionales. Este ocurre en distintos ámbitos, pero el comercial es el más relevante. Hay cuatro asuntos a través de los cuales ese impacto puede resultar trascendental y duradero. Esto es, una guerra en marcha: Ucrania, una zona especialmente tensionada: Oriente Próximo que, a pesar del alto el fuego en Gaza es un polvorín que puede estallar en cualquier momento y otros dos potenciales: Taiwán y Corea.

Por si no teníamos bastante desbarajuste en el orden mundial con las políticas erráticas de Donald Trump, el triunfo incontestable del pinochetista confeso, José Antonio Kast, en las recientes elecciones chilenas, viene a confirmar malos tiempos para el progresismo en América Latina.  En este 2025, otros tres países de la región se han decantado por opciones conservadoras en sus respectivos comicios. Son los casos de Bolivia, Ecuador y Honduras. En esos lugares, personajes como Rodrigo Paz, Daniel Noboa o Narsy Asfura, de claro perfil ultra, han borrado del mapa a las opciones, más o menos izquierdistas, que venían gobernando en los últimos años. 

Estas victorias, sumadas a las protagonizadas por otros dirigentes de signo derechista como Nayib Bukele en El Salvador, Javier Milei en Argentina o Santiago Peña en Paraguay, consolidan un giro reaccionario en la región, cuyas consecuencias no son fáciles de prever, pero que no auguran movimientos positivos de progreso ni nuevas conquistas sociales; más bien todo lo contrario: Latinoamérica ha entrado en una fase de retrocesos que ya se empiezan a ver en forma de pérdida de derechos, libertades y progreso social. Si alguien tiene alguna duda, que eche un vistazo a lo que se está viviendo en Argentina.

Por lo que respecta a España, las perspectivas de futuro no son demasiado halagüeñas. Después de siete años de Gobierno progresista, durante los que se ha avanzado más que nunca en cuestiones sociales, el PSOE está viviendo su particular annus horribilis. Los socialistas se han metido en un laberinto en el que cada día se le complican más las cosas: tienen a sus dos últimos secretarios de Organización y un asesor común en la cárcel (uno de ellos en libertad provisional) porque presuntamente se repartieron cientos de miles de euros en comisiones por la adjudicación de obras públicas. Y cuando parecía que la tormenta empezaba a escampar salen a la luz diversos casos de acoso sexual, algunos llevados a cabo por individuos muy próximos al presidente; y eso, que haya ocurrido en un partido que ha hecho del feminismo su bandera, ha conmocionado a la ciudadanía, dejando seriamente tocada la credibilidad del partido y del Gobierno.

Ese estado de cosas hace que la continuidad de la legislatura esté en el aire y, lo que es peor: la posibilidad de repetir mandato tras las próximas elecciones generales es lo más parecido a una quimera. Lo que significa: apriétense los cinturones porque la derecha y la derecha extrema están enfilando la recta para llegar a la Moncloa.

Huelga decir que eso equivale a que vienen malos tiempos para el progresismo y los avances sociales. Más vale que estemos preparados.

 

 

Bernardo Fernández

Publicado en Catalunya Press 22/12/2025

 

16 de desembre 2025

NUEVO CICLO ELECTORAL


 

El próximo domingo, 21 de diciembre, con las elecciones autonómicas que se celebrarán en Extremadura, iniciaremos, en nuestro país, un nuevo ciclo electoral. Tras los comicios extremeños vendrán, en el mes de febrero, los de Aragón, en marzo serán los de Castilla y León y, luego, en junio, las elecciones andaluzas.

Este ciclo debería cerrase en 2027 con otra serie de autonómicas, municipales y generales, pero esas últimas, nadie sabe cuándo van a ser. Seguramente, en estos momentos, ni el propio presidente del Gobierno tiene idea de cuándo las va a convocar porque, aunque está decidido a agotar la legislatura, con las cuitas internas que está atravesando el PSOE, cada vez se mueve más el suelo bajo sus pies, y la situación puede llegar a ser insostenible.

Si alguna actividad humana es proclive a la especulación, esa es, sin duda, la política. Por eso en los cenáculos políticos se manejan diversas posibilidades de cuando Pedro Sánchez convocará elecciones generales. En ese contexto, una de las teorías que tiene más adeptos es la de que en el próximo mes de junio tengamos un “súper domingo” electoral, es decir, elecciones autonómicas en Andalucía y generales en España. Hay, incluso, quién va más allá y apunta que podría haber también comicios en Cataluña, pero, ante esa hipótesis, me atrevo a afirmar que el Govern de la Generalitat no caerá en esa tentación, entre otras cosas, porque sería tanto como autocalificarse de españolista y eso, ya sabemos que aquí no tiene buena prensa. Aunque ya se sabe: especular, al fin y al cabo, es gratis.

Con todo mi cariño y respeto para los ciudadanos extremeños, la realidad es que Extremadura nunca ha tenido ni tiene un gran peso específico en la política nacional. Sin embargo, en estos momentos, debido a las circunstancias de polarización y crispación que estamos viviendo, estas elecciones adquieren una resonancia especial.

Para empezar, venimos de un pacto en Valencia, donde el PP, tras la vergonzante salida de Carlos Mazón de la presidencia de la Generalitat valenciana, ha doblado la rodilla y agachado la testuz delante de Vox para evitar ir a las urnas. Y eso ha hecho ver a los de Abascal —por si ni lo tenían claro— que tienen más fuerza de la que quizás ellos mismos imaginaban. Por eso, a partir de ahora es fácil prever que apretarán muchos más las tuercas a los populares porque ya no se conforman con un trozo de pastel, quieren el pastel entero. Y la misma táctica que han utilizado en Valencia la continuarán utilizando siempre que el PP necesite sus votos para gobernar.

Los comicios extremeños van a ser un buen banco de pruebas para ver cómo está la puesta a punto de las diversas formaciones políticas. Porque si algún partido los puede abordar con fundadas expectativas, ese es Vox; para los demás el futuro no se plantea muy esperanzador.  Según varios estudios demoscópicos los populares obtendrán unos resultados muy similares los de 2023, que, aun siendo objetivamente buenos, no dan para gobernar en solitario  por lo que tendrán que decidir ente repetir elecciones o volver a cortejar a Vox y ya sabemos lo que eso significa.

El PSOE está en unos de sus momentos anímicos y electorales más bajos y haber apostado por un candidato con una mochila judicial cargada no parece un buen reclamo electoral. Además, no sería de extrañar que el candidato socialista tuviera que empezar a pagar por los pufos que estos días vamos conociendo. Ante esa situación, poco puede hacer el bueno de Juan Carlos Rodríguez Ibarra por más que se empeñe en loar al presidenciable socialista a los cuatro vientos.

Y después está la izquierda que se sitúa a la izquierda de la izquierda. A priori las previsiones no les auguran nada bueno: en Extremadura se espera que reciban un serio varapalo, en Aragón no parece que vayan a ser decisivos para nada, algo similar puede suceder en Castilla y León, mientras que en Andalucía el gran objetivo será evitar que el PP obtenga mayoría absoluta, lo que equivale a que llegue a pactos con Vox para gobernar. Sin duda, un gran aliciente para movilizar al personal.

Este es, a grandes rasgos, el paisaje político que tenderemos a partir del próximo 21 D. En este contexto, hay quien piensa que el previsible ascenso de Vox en toda España, debilitará al PP, y también puede provocar que los ciudadanos reaccionen y se repita el fenómeno de 2023, cuando la llegada de Vox a los gobiernos autonómicos catapultó lo que un poco más tarde sería el Gobierno de coalición.

Mientras tanto, los casos de corrupción y acoso en el partido socialista están emponzoñando aún más la situación y la tensión electoral ya impregna todo el ámbito político. En ese contexto, los partidos están redefiniendo sus estrategias y poniendo a punto su maquinaria electoral más allá de Extremadura por lo que pueda venir, a la vez que no dejan de mirar de reojo las encuestas; y así resulta muy difícil llegar a acuerdos, por lo que hacer política será casi misión imposible.

 

 

Bernardo Fernández

Publicado en Catalunya Press 15/12/2025

12 de desembre 2025

ESPEJISMO EN GAZA


 

Hace ahora dos meses, Donald Trump anunciaba, a bombo y platillo, que Israel y Hamás habían llegado a un acuerdo y firmaban la primera fase de un plan de paz para Gaza que se había gestado en la Casa Blanca. 

Desde entonces, el interés informativo por la situación en esa parte del mundo ha ido decreciendo. Gaza ya no ocupa las portadas de los periódicos ni encabeza los titulares de los informativos de las cadenas de televisión. Si queremos saber cómo van las cosas por allí, nos hemos de ir a las páginas interiores de los diarios y, a veces, ni eso. Ahora la atención mediática tiene otras prioridades: un hipotético plan de paz para Ucrania que solo existe en la mente de Trump y en los portafolios de sus acólitos, que más parece un escarnio para el pueblo ucraniano y un desprecio a Europa o la amenaza de invasión a un país soberano para “acabar con esos hijos de perra”, en referencia a supuestos narcotraficantes, según dijo el sheriff de la Casa Blanca, en una indisimulada amenaza a Venezuela. Pero como que Venezuela debe ser poca cosa para el afán imperialista de los halcones norteamericanos, ya han puesto el ojo en Colombia y así invaden dos países por el precio de uno.

Pero en Gaza, han seguido muriendo personas (se calcula que han sido más de 400 los civiles asesinados a manos del ejército durante esos dos meses de supuesta paz), la asistencia sanitaria es muy escasa y la ayuda humanitaria, a todas luces, insuficiente. Las tropas israelíes, con total impunidad, siguen restringiendo el suministro más básico y solo autorizan la entrada a un tercio de los 600 camiones diarios a los que les obliga el acuerdo. Además, nada más han habilitado dos de los seis pasos fronterizos con el enclave, impidiendo el acceso directo hacia el norte de la Franja y manteniendo cerrado el paso de Rafah con Egipto.

Es cierto que los bombardeos son casi inexistentes. Pero no se permite el paso a la prensa y tan solo unas cuantas oenegés pueden hacer, no sin dificultades, su trabajo, estrechamente vigiladas por el ejército israelí. No obstante, aunque con suma lentitud, se va conociendo la dimensión de la catástrofe y las barbaridades que en los dos años de guerra se han cometido, a pesar de la censura y ocultación impuestos por el gobierno israelí y el nihilismo de la comunidad internacional.

Tal vez la guerra haya terminado en Gaza, pero no ha llegado la paz. Media Franja sigue ocupada. Israel ejerce un control absoluto y se ha sacado de la manga una Línea Amarilla y tras ella ha concentrado a dos millones de personas. En realidad Gaza es una cárcel al aire libre en condiciones inhumanas. Durante el conflicto armado murieron más de 70.000 gazatíes, ahora siguen muriendo por ataques indiscriminados del ejército, porque alguien traspasa esa maldita Línea Amarilla o, desesperados por el hambre, protagonizan algún altercado cuando van a recoger algo para comer. Y por si no había bastante con la brutalidad militar, los colonos se han venido arriba y, desde la más absoluta impunidad, acosan a los palestinos sin ningún recato.

Más pronto o más tarde, las partes implicadas deberán afrontar la segunda fase de la hoja de ruta de Trump que, desde la ambigüedad, aborda asuntos tan espinosos como la futura gobernanza del enclave, que prevé que supervise una Junta de la Paz presidida por el propio Trump, además del desarme de Hamás o la retirada de las tropas israelíes. El plan vincula el avance de esas cuestiones con la aparición de una fuerza internacional (ISF, por sus siglas en inglés) que, hasta el momento, carece de integrantes.

A mediados del pasado mes de noviembre, El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aprobaba una resolución inspirada en el plan de paz para Gaza promovido por Donald Trump, El respaldo de la institución multilateral representa un espaldarazo para el presidente norteamericano para forjarse una imagen de hombre de paz, aunque esté matando, en el mar del Caribe de forma arbitraria a tripulantes de supuestas narcolanchas.

La resolución 2803 (basada en el plan original estadounidense de veinte puntos —incluido en ella como un anexo—), prevé —como ya se ha comentado— el establecimiento de una fuerza internacional de seguridad en la Franja Esa fuerza de paz tendrá como misión asegurar las fronteras de Gaza con Israel y Egipto. También deberá proteger a los civiles y los corredores humanitarios dentro de la Franja, así como capacitar a una futura fuerza de policía palestina. Pero el texto de la resolución no explica si la ISF llevará a cabo uno de los puntos clave del plan de paz: el desarme de la milicia radical palestina Hamás. Y en caso afirmativo, cómo, dado que el grupo islamista rechaza entregar las armas.

La resolución de la ONU, a pesar de sus luces y sombras, es muy loable. Pero la historia nos enseña que esas resoluciones, con demasiada frecuencia, se quedan en una simple declaración de intenciones. Sobre todo de un tiempo para acá en el que la Organización está mostrando su extrema debilidad. 

Está claro que la paz en Gaza es un espejismo porque los israelís siguen matando gazatíes, aunque sea con baja intensidad, y los que logran sobrevivir pasan frío, hambre y carecen de las prestaciones mínimas que debería recibir cualquier ser humano. Esa es la realidad. Pero, seguramente, algunos mamarrachos pensarán que ese es el precio de la paz.

 

 

 

 

Bernardo Fernández

Publicado en Catalunya Press 09/112/2025

03 de desembre 2025

DILEMA ÉTICO

José Ricardo de Prada, es juez miembro de la Audiencia Nacional (AN) designado como magistrado-presidente del tribunal, que ha de juzgar a la familia Pujol. El día de la apertura de la vista oral decidió que el expresident, a pesar de su deterioro cognitivo, afronte el juicio desde su domicilio, aunque puede ser apartado de la causa si empeora su estado de salud. Y eso, me planeta un serio dilema ético.

Por una parte, lamento profundamente que un nonagenario que, según diversos informes médicos, tiene mermada su capacidad intelectual, deba someterse al escrutinio de un tribunal de la AN.

Por otra, sin embargo, como ciudadano comprometido con la sociedad en que vivo, quiero y necesito saber cuan honesta fue o dejo de ser la acción de los diversos gobiernos constituidos bajo el mando, casi omnímodo, del gran patriarca de la Cataluña del último cuarto del siglo XX y, para alcanzar esa verdad, es imprescindible la participación del protagonista de esa larga y complejísima historia: Jordi Pujol i Soley.   

De hecho, la maquinaría judicial la puso en marcha la AN al practicar diligencias para investigar las posibles trapacerías de los Pujol a raíz de unas declaraciones realizadas en diciembre de 2012, por Victoria Álvarez, que fue amante del primogénito del clan: Jordi Pujol Ferrusola.  Álvarez explicó que había visto como el joven Pujol movía importantes sumas de dinero en efectivo entre Cataluña y Andorra.

Un tiempo después, el 25 de julio de 2014, Jordi Pujol hizo público que, durante más de tres décadas, había mantenido en el extranjero una gran suma de dinero sin regularizar que era la herencia que le había dejado su padre, Florenci Pujol, algo que, más allá de su entorno, casi nadie creyó.

De todas maneras, quién primero puso el dedo en la llaga fue Pasqual Maragall cuando en un pleno del Parlament en el mes de febrero de 2005 le dijo a Artur Mas aquella frase que acabaría haciéndose famosa: Vostès tenen un problema i aquest problema es diu 3%". (Ustedes tienen un problema y ese problema se llama 3%), el desenlace de aquella escena es recordado por todos: gran enojo de los convergentes, amenazas de hacer descarrilar la legislatura y abandono de la comisión que estaba redactando el nuevo Estatut, con lo que el proyecto estrella del maragallismo hubiese embarrancado; por lo que se retiró la querella y, aunque las aguas volvieron a su cauce, la onda expansiva de la declaración hizo que el oasis catalán se convirtiese en algo muy parecido a una ciénaga que ya nunca recuperaría la calma que había gozado con el pujolismo en el poder y así se acabó quebrando el statu quo establecido, hasta llegar a la implosión del partido fundado por Jordi Pujol en 1974, Convergència Democràtica de Catalunya (CDC), unos años después, taladrada por la corrupción hasta el tuétano.

Resulta evidente que, utilizando las posibilidades que da el poder, CDC fue utilizada como una herramienta para trapicheos y corruptelas de todo tipo. Desde cobrar mordidas a cambio de adjudicador de obra pública, el medrar de muchos cargos intermedios cambalacheando al borde de la legalidad, hasta el enriquecimiento personal de no pocos altos dirigentes.

A estas alturas, nadie con un mínimo de objetividad puede negar que en CDC hicieron de la corrupción su divisa. Eso es algo que lo han acreditado los tribunales de justicia con sendas sentencias en casos como el del 3% el caso Palau o las ITV, pero también en otros como en el affaire BIMSA, el Consorci d'Educació de Barcelona, ​​las mordidas del túnel de las Glorias o los chanchullos teledirigidos desde la presidencia del puerto de la ciudad; además de otros asuntos que siguen esperando turno en alguna carpeta, casi olvidada, en los estantes de cualquier juzgado.

Una idea de esa realidad tan compleja como poco virtuosa, nos la puede dar el volumen de gente implicada en la causa: una vez que los empresarios se sentarán con los Pujol en el banquillo y está previsto que declaren más de 250 testigos. Por todo lo explicado no resulta creíble que el gran patrón que fue Jordi Pujol no estuviese al corriente de los tejemanejes que desde sus ejecutivos se organizaban y tenían como elemento transmisor y/o receptor el partido que él fundó. La cuestión está en saber si de todas esas mordidas y comisiones el clan Pujol se llevaba una parte y/o como movían los hilos.

Es cierto que el juicio llega después de una inacabable instrucción del caso que empezó después de la confesión de Pujol hace ya más de 11 años. Aunque justo es decir que esa tardanza no es solo atribuible a la lentitud de nuestra justicia; También han tenido que ver, y mucho, las maniobras dilatorias de los Pujol que han utilizado todos los instrumentos a su alcance para prolongar el tiempo dedicado a retirar posible documentación sensible ajena a la causa que constaba en el sumario.

Este litigio tiene todo el sentido si con él se clarifican responsabilidades y se nos dan a conocer los entresijos de una manera muy particular de ejercer el poder del que fue el gran patriarca de la Cataluña democrática: Jordi Pujol. Se equivocan aquellos que creen ver en este juicio de revanchismo político o una oportunidad para ajustar cuentas. Nada más lejos de la realidad.

Nada se parece tanto a la injusticia como la justicia tardía, esta frase atribuida al célebre filósofo, político y pensador Séneca, tiene hoy más vigencia que nunca. No seré yo quien ponga en tela de juicio el acierto de la sentencia del gran filósofo cordobés, pero la verdad siempre es reparadora y, en esta ocasión, además, una necesidad democrática. 

 

 

Bernardo Fernández

Publicado en Catalunya Press 01/12/2025

 

VOLVER A LOS ORÍGENES

  El 2 de mayo de 1879, un grupo de unas 25 personas de orígenes muy diversos se reunió en el bar restaurante Casa Labra de Madrid para fund...