09 d’abril 2019

DE MAL EN PEOR


Claro y concreto: para los indepes partidarios del “cuanto peor mejor”, las cosas van de mal en peor.



Así es. Casi todas las encuestas que se publican sobre las elecciones europeas dicen que Carles Puigdemont no obtendrá escaño de eurodiputado. Quizás por eso, el expresident fugitivo, después de fracasar en su intento de lograr una candidatura conjunta con el PNV para el Parlamento europeo, ha hecho una llamada desesperada a ERC para concurrir juntos a esos comicios, a la que los republicanos han hecho oídos sordos.



El fugado de la justicia sabe que se le acaba el momio y necesita encontrar la manera de seguir medrando sin dar un palo al agua. Además, como que las desgracias nunca vienen solas, parece que pronto le caducará el DNI y poco tiempo después el pasaporte, con lo que quedará en un limbo legal. Será interesante ver como solventa el asunto el genio de Amer, porque no es un tema menor quedarse sin documentación vigente.



Por otra parte, para Quim Torra esta última semana, ha sido una semana “horribilis”. La parálisis del Govern es evidente. Ha sido incapaz de presentar unos presupuestos, pierde una de cada tres iniciativas que se presentan en la Cámara catalana y las que gana no las ejecuta. Por eso, el miércoles, 3 de abril, el PSC presentaba, en el Parlament, una moción instando al president a someterse a una cuestión de confianza o convocar elecciones. Tras el correspondiente debate y votación, la propuesta de los socialistas salió adelante, por lo que la oposición reprobó al Gobierno de la Generalitat.



La moción se ganó con los votos de PSC, Catalunya en Comú-Podem, PP, Ciudadanos y la ausencia de la CUP. Los antisistema después de cargar contra Torra y exigirle que convocase elecciones ya, salieron del hemiciclo para no votar la iniciativa de los responsables del 155. Algunos a eso le llaman coherencia. Sin comentarios.



El caso es que la moción de los socialistas es un duro revés a la gestión de Torra. Los grupos que la han apoyado y que por lo tanto piden una moción de confianza o un adelanto electoral, han cosechado más votos que Junts per Catalunya y ERC. Eso es lo relevante.



Es verdad, como argumentan los secesionistas, que el resultado de la moción no es jurídicamente vinculante, pero no es menos cierto que tiene una fuerte carga política y no se puede ignorar.

Y, para terminarlo de arreglar, se ha conocido el último barómetro del CEO, según el cual, de haber hoy unas elecciones en Cataluña, ERC ganaría holgadamente, logrando entre 40 y 43 escaños, ahora tiene 32, mientras que JxCat perdería unos 12 diputados y pasaría a ser la tercera fuerza en el Parlament.

Carles Puigdemont como pseudo líder político tiene los días contados. Hasta la que fuera su escudera, Marta Pascal, cuestiona que se pueda dirigir Cataluña desde Waterloo (bienvenida al club).     Quim Torra no gobierna, hace teatro; pero con la cuestión de las pancartas y los lazos ha quedado claro que cuando el poder se pone serio, las frivolidades se acaban.

En estas circunstancias, los secesionistas radicales harían bien en ir buscando recambios por lo que pueda venir. En cuanto acabe este ciclo electoral, las cosas van a empezar a ponerse en su lugar y más de cuatro van a tener que hacer mutis por el foro.

Avisados quedan.



Bernardo Fernández

Publicado en el Catalán 08/09/19

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