05 de setembre 2017

QUEREMOS SABER

Debe quedar claro que los únicos responsables de los atentados perpetrados en Barcelona y Cambrils, el pasado 17 de agosto, son el descerebrado que conducía la furgoneta que arrolló a los confiados paseantes de Las Ramblas y los locos que estuvieron a punto de causar una masacre en el pueblo costero tarraconense. En el mismo nivel hay que situar a aquellos que les inflaron la cabeza y les impulsaron a la radicalización ideológica, y a esos individuos que, desde las sombras, les dieron la cobertura necesaria para llevar a cabo semejante barbarie.
En este contexto, y como no puede ser de otra manera, toda la solidaridad con las víctimas, familiares, allegados y aquellos que, de un modo u otro se vieron involucrados.  Al fin y al cabo, todos somos víctimas.
Igualmente, el soporte y reconocimiento incondicional para los agentes de los diferentes cuerpos de policía que actuaron poniendo en riesgo sus vidas, primero para ayudar y después para capturar y abatir a los criminales. También, el mismo soporte y reconocimiento a los equipos de emergencia, a los equipos sanitarios, a los taxistas y a un sinfín de ciudadanos anónimos que ayudaron cuanto pudieron a cambio de nada.
Dicho esto, que me parece de pura justicia y para centrar el tema, hay que poner de manifiesto que somos muchos los ciudadanos que albergamos serias dudas de las políticas de prevención llevadas a cabo antes de los atentados, la gestión de los mismos y la información que se ha dado sobre la cuestión, desde las altas esferas políticas.
Por ejemplo, sería bueno saber los contactos mantenidos entre la policía belga y los Mossos sobre el imán Es Satty, según parece impulsor y cerebro de la barbarie. Unos contactos que primero negó la dirección de la policía de la Generalitat, más tarde se calificaron de “informales” y últimamente han resultado ser “bilaterales.”
Por otra parte, sabemos que el chalet de la urbanización próxima a Alcanar era una casa okupada, allí se hallaron más de 100 bombonas de butano, 500 litros de acetona, material para fabricar explosivos, tornillería etcétera, sin embargo, nadie había detectado nada. Extraño, ¿no? Asimismo, a las pocas horas de los hechos El Periódico de Catalunya publicaba la noticia de que el 25 de mayo los Mossos habían recibido un aviso de una fuente de inteligencia de EEUU que alertaba de un posible atentado en Las Ramblas de Barcelona. De forma automática, tanto desde el Govern como desde la alta dirección de la policía catalana se negó en reiteradas ocasiones que ese aviso existiera. Sin embargo, ante la insistencia del medio de comunicación y la publicación de determinados documentos y pruebas, los responsables políticos y policiales han acabado admitiendo que recibieron un aviso, pero que no era de la CIA. Por el contrario, los órganos de lucha antiterrorista del Gobierno Central afirman que recibieron ese aviso y que provenía del Centro Nacional contra el Terrorismo de EEUU que se coordina con la CIA.
Tampoco están nada claras las actuaciones llevadas a cabo tras la  explosión del chalet de Alcanar y que según parece fue el desencadenante de los atentados. Desde la Guardia Civil afirman que se ofrecieron para colaborar a esclarecer los hechos, pero su ayuda no fue tenida en cuenta. Sn embargo, desde los Mossos la información sobre este asunto es contradictoria. Mientras el comisario Albert Oliva portavoz del cuerpo de policía dijo que declinaron el ofrecimiento de la Benemérita por considerarlo innecesario, el comisario mayor, Josep Lluís Trapero, aseguró que la Guardia Civil nunca llegó a ofrecer su apoyo. Es obvio que alguien miente, las preguntas, aquí, son pertinentes, ¿quién’ y ¿por qué?
De igual modo, resulta extraño que después de lo que había ocurrido en Las Ramblas de Barcelona y estando, como era lógico, en máximo estado de alerta, los cuerpos de seguridad no detectaran a un grupo de individuos que visitó hasta cuatro veces una gasolinera próxima a Cambrils y que a la postre fue el comando que atentó en la mencionada localidad.
Sea como sea, aunque las fuerzas de seguridad cometieran errores la responsabilidad es única y exclusivamente de aquellos que ejecutan la acción y de sus compinches. Por si alguien tiene alguna duda, con los atentados de Atocha, en marzo, 2004, y las falacias que después se nos quisieron hacer creer ya quedamos vacunados contra la mentira y la ignominia. En una sociedad madura, libre y abierta como se la nuestra, los ciudadanos tenemos derecho a saber. Queremos saber, la verdad, toda la verdad, por muy descarnada que sea. Lo otro, pudo que fuera válido en otras épocas y en otros regímenes. Aquí y ahora, no.

Bernardo Fernández

Publicado en e.notícies.com 04/09/17

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