18 de març 2016

LA ALCALDESA Y LA MILICIA

Desde hace bastantes años el Ejercito, igual que otras instituciones, acostumbra a montar un estand del recinto ferial del Saló d’Ensenyament que cada año se celebra en Barcelona. Como no podía ser de otra manera, la alcaldesa de la ciudad, Ada Colau hizo una visita al certamen. Hasta aquí todo normal. El esperpento ocurrió cuando la edil se dirigió a dos militares allí presentes y les dijo: “preferiría que ustedes no estuvieran aquí”. Éstos, con sumo respeto y educación contestaron: “muy bien, hasta otra”.
Considero que la conversación fue del todo surrealista y merece alguna consideración. Veamos.
Afortunadamente, vivimos en un Estado democrático y de Derecho, y el Ejército, guste o no, es una institución que forma parte de ese Estado y es, por consiguiente, una parte consustancial de la sociedad. Por otra parte, conviene no olvidar que, a día de hoy, el Ejército, en nuestro país, es profesional y no obligatorio como antaño
Además, el estand que las fuerzas armadas montaron en el mencionado salón tenía por finalidad mostrar a los jóvenes una posible salida profesional incorporándose a sus filas. Asunto, en los tiempos que corren, nada desdeñable. Y como institución que es, ciertamente, el Ejército tiene obligaciones, sin duda, pero también derechos; en consecuencia, explicarse y acercarse a la ciudadanía se enmarca dentro de esos derechos.
La señora Colau  argumentó luego, ante los medios, para justificar su actitud que “en un pleno municipal se había votado pedir a las fuerza armadas que marcharan de Barcelona”.  Pues bien, tengo serias dudas de que en el pleno de un consistorio sean pertinentes votaciones de ese tipo. Hasta donde yo sé, la defensa no es asunto de los ayuntamientos. Cada cosa en su lugar. Pero aunque así fuere, hay canales más adecuados para hacer saber una opinión   que en una visita protocolaria.
Por si todo eso fuera poco, la alcaldesa olvida con demasiada frecuencia que los es de todos los barceloneses, la hayan votado o no. No sólo de aquellos que tienen un gusto, una fobia concreta o un color político determinado. Otra cosa es que Ada Colau haya decidido tener a su “gente” contenta y a los demás que les parta un rayo. Nuestra primera regidora debería tener en cuenta que en política, con frecuencia, tan importante como el fondo, son las formas; y eso, lamentablemente, algunos lo han olvidado.

Bernardo Fernández

Publicado en ABC 16/03/16

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