02 de setembre 2015

CORNUDOS Y APALEADOS

El pasado 24 de julio se cumplieron seis años y un día desde que los Mossos d’Esquadra registraron el Palau de la Música en busca de pruebas que corroboraran las trapacerías de Félix Millet y su lacayo Jordi Montull. El juez, responsable de investigar el expolio  de la institución musical, dio ese día por finalizada la instrucción. En consecuencia, ahora le corresponde a la Audiencia de Barcelona  fijar día y hora para que se celebre el juicio. 

En el banquillo, además de Millet y Montull, saqueadores confesos, se sentarán 16 personas más. Entre ellos estará Daniel Osacar ex tesorero de Convergencia. Jaume Camps, ex diputado convergente, se  ha caído de la lista al considerar la Audiencia de Barcelona que el delito por el que se le acusaba -tráfico de influencias- ha prescrito. 

En la investigación se considera probado que la constructora Ferrovial pagó  6,6 millones de euros a los nacionalistas a cambio de adjudicación de obra pública. De ahí que Convergencia tenga 15 sedes embargadas como “garantía” para que el partido devuelva, en caso de condena,  los 6,6 millones. Se desconoce si los convergentes tienen previsto utilizar el mismo sistema de financiación para lograr el Estado propio.

De todos modos, quien habrá respirado tranquilo, al conocer la decisión judicial de poner punto final a la instrucción, habrá sido el tesorero del Palau. Durante todo el tiempo que la causa ha estado abierta y puesto que la Institución ha ejercido como acusación particular, ha tenido que asumir los gastos que el proceso ha generado. “Y eso, ocasiona una considerable distorsión en las cuentas“, como explica el director general Joan Oller.

En concreto, en 2014, fueron 309.000 euros los que salieron de las arcas del Palau para gestionar el caso, y desde 2009, la Institución lleva pagados 4,1 millones de euros, entre auditorías y abogados. Además se da la circunstancia de que se han tenido que devolver al Ministerio de Hacienda 1,4 millones por subvenciones percibidas para  supuestas obras a realizar en el Palau, cuando en realidad se dedicaron a trabajos de mejora en la vivienda de Millet.

Visto lo visto, es evidente que la buena gente de la Institución Palau de la Música, además de ser cornudos han sido apaleados. Por eso, como dice un amigo mío, “juicios tengas y los ganes“.


Bernardo Fernández


Publicado en ABC 12/08/15