06 d’abril 2010

COHERENCIA POLÍTICA


Faltan 7 meses escasos para las elecciones al Parlamento de Cataluña y los partidos ya están velando las armas. Todo parece indicar que la desafección, el cansancio, la frustración y la crisis económica pasarán factura en forma de una baja participación. En estas circunstancias pudiera ser que el voto en blanco y nulo sean los auténticos protagonistas de la contienda. Veremos. Lo que si es muy posible que suceda es que esa previsible baja participación facilite la entrada en el hemiciclo de formaciones de nueva planta. Léase: Laportistas, Reagrupament, PxC, UPyD y otros como Montserrat Nebrera, si al final se decide. Según las encuestas PP e ICV se estabilizan y el descalabro de ERC se da por descontado.

Resulta prematuro hacer cábalas, -siete meses en política es una eternidad- pero todo indica que las nuevas incorporaciones, si finalmente se producen, a quien más pueden afectar es a CiU y a ERC. Algo podría morder Montserrat Nebrera al PP y quien parece tener el cuerpo electoral más consolidado es el PSC pues UPyD podría sacar partido del espacio que Ciutadans pisó a los socialistas ahora hace 4 años.

Ante esta situación PSC y CiU otean el horizonte para ver de que manera colocan su producto sin cerrase puertas por lo que pueda suceder el día de después de las elecciones. Saben que con el panorama de fondo que existe en la política catalana, se puede producir una fragmentación tal que la cámara puede ser prácticamente ingobernable por una sola fuerza política. En este escenario cualquier formación puede tener un papel determinante. Por eso, el abanico de pactos, acuerdos y coaliciones está hoy más abierto que nunca. Nada se puede descartar. Quizás esa es la razón por la que ésta vez Artur Mas no irá al notario. Y que el Partido Popular tenga el Estatut recurrido en el TC puede carecer de relevancia.

En estas circunstancias no nos debería extrañar que el PP, pensando más en 2012 que en la inmediatez de la política catalana, diera el soporte necesario a CiU para llegar al poder a cambio de nada. Bien, a cambio de nada no, a la espera de poder recuperar en el Congreso de los Diputados en el año 2012 los apoyos que en 2010 ellos den en el Parque de la Ciutadella a CiU. Cierto que aun queda mucho tiempo, pero podría suceder que un puñado de votos decidiera en 2012 quien será el próximo presidente del Gobierno de España.

Y ya se sabe que en política como en la vida, las cosas no son gratis y favor con favor se paga. Además, los nacionalistas siempre han hecho gala de una gran coherencia… y por gobernar el país, oigan, los sacrificios que hagan falta. Ellos son así.

Bernardo Fernández
Publicado en ABC 31/03/2010