20 de maig 2015

ESPECTÁCULO ESPERPÉNTICO

Dicen que un buen político es aquel que se dedica a resolver los problemas de la gente y no a crearlos. Pues bien, a juzgar por lo que sucede en nuestro país, los buenos políticos son un bien escaso  por estas latitudes. Basta con prestar un poco de atención a la situación para comprobar la insensatez de muchos de nuestros dirigentes.
Tomemos como referencia algunas de las noticias que se han producido en los últimos días.
La semana pasada, el Ministro de Educación, José Ignacio Wert, comparó el estatus del castellano en las escuelas catalanas con “la situación del catalán en esas épocas que tanto les agrada recordar”, dijo, en clara alusión a la etapa franquista. Las declaraciones hechas, teóricamente, sin micrófono fueron realizadas en los pasillos del Congreso. Éstas se comentan por si solas y no precisan de ninguna explicación.
Pero es que al día siguiente,  La Junta electoral Central dictó una resolución por la que ordena retirar de “edificios públicos y locales electorales las esteladas”,  para preservar la neutralidad en campaña electoral. Lo razonable es que esas banderas no se hubieran puesto jamás en lugares que son de todos, mientras que esa enseña representa tan sólo a unos, pero ya que se ha hecho y la autoridad ordena retirarlas se hace y punto. Pues no, a los independentistas, con Artur  Mas a la cabeza, les faltó el tiempo para poner el grito en el cielo, hablar de recortes de libertades y no sé cuántas incongruencias más.  Y, por si no teníamos suficiente, el Consejero  de Interior, Ramón Espadaler, declara que no se “plantea”   quitar las susodichas banderas.
Por si todo eso fuera poco, a renglón seguido, el ministro del interior del gobierno central y el consejero del mismo ramo de la Generalitat se enfrascaron en un cruce de declaraciones con duros reproches por la irresponsabilidad en la investigación de unos presuntos yijhadistas  Según  Espadaler, un soplo de la Policía Nacional advirtió a esos individuos que estaban siendo controlados.
La respuesta del Ministro del Interior, Fernández Díaz, no se hozo esperar y tachó de “bajeza y ruindad” la acusación de la policía catalana.

Se supone que estos señores han sido elegidos para representarnos, velar por nuestros intereses y seguridad. Sin embargo, se pasan el día tirándose los platos por la cabeza y despotricando, dando, con su actitud, un espectáculo esperpéntico. Así nos luce el pelo

Bernardo Fernández

Publicado en ABC 20/05/15