09 de gener 2026

UN SHERIFF LLAMADO DONALD

El mundo nunca ha sido una balsa de aceite. Los encontronazos bélicos, más o menos intensos, han marcado la historia de la humanidad. Pero desde que Donald Trump regresó a la Casa Blanca, no hace todavía un año, los peores fantasmas de la Guerra Fría están volviendo al escenario de la geopolítica y el planeta se ha convertido en un polvorín. El problema es que, cualquier día, un descerebrado de esos que tienen bajo su control armas de destrucción masiva, se levante con el pie izquierdo y monte una tangana tan monumental que no va a haber dios que lo arregle.

El presidente estadounidense es, en potencia, uno de esos individuos. Hemos visto como saltándose a la torera el derecho internacional y la Carta de Naciones Unidas, ha invadido Venezuela y secuestrado al presidente Nicolás maduro y su esposa Cilia Flores. Nadie cuestiona que Maduro es un autócrata y Venezuela carece de legitimidad como Estado, pero eso no le daba derecho al sheriff Donald Trump para saltarse el ordenamiento jurídico que prohíbe el uso de la fuerza y la intervención en un país soberano para entrar como si fuera su segunda residencia.

Unas horas después de llevarse a cabo la operación militar en Venezuela, el sheriff, acompañado de su guardia de corps hizo una comparecencia vomitiva —confundiendo el culo con las témporas, que diría el gran Don Camilo—, en la que solo faltaba una alfombra roja y unos cuantos ramos de flores para obsequiar al señor presidente. Uno tras otro, los comparecientes, al más puro estilo del far west, se colocaron frente al micrófono para deshacerse en elogios hacia Trump, el ejército, explicar las maldades de Maduro y lanzar un aviso para navegantes de que EE UU está dispuesta a todo contra quién haga falta. Y que el mejor ejército del mundo no se detendrá ante nada ni ante nadie, pero sin explicar las verdaderas razones del ataque ni que previsión tiene para el futuro a corto y medio plazo del país caribeño. Trump tan solo dejó caer que María Corina Machado no será la persona que lidere el cambio, suponiendo que lo haya.

Más tarde se ha sabido que la exitosa operación militar se saldó con unos ochenta muertos, entre militares y civiles, pero, por “suerte”, ningún soldado estadounidense resultó herido, solo resultó afectado un helicóptero que pudo regresar a la base sin más incidencias. Es lo que tiene un ejército tan fantástico.

Tanto China como Rusia han condenado la iniciativa; pero esa acción compromete la implantación de la potencia asiática en Latinoamérica que ya es el segundo país en inversiones en la región. De todas formas, ahora los de Xi Jinping tiene las manos mucho más libres para actuar en Taiwan cuando y como les convenga.

Ante la posibilidad de que, tras el éxito militar y el secuestro de los Maduro, ya alguien esté diseñando una nueva operación cuyo objetivo sea Groenlandia, lugar rico en eso que se ha dado en llamar “tierras raras” y ante las amenazas imperialistas de Trump de anexionarse Groenlandia, los líderes de los grandes países europeos como Francia, Alemania, Polonia, Italia, España, el Reino Unido a los que después se han sumado Portugal y Países Bajos, han emitido un comunicado cerrando filas con Dinamarca,. Es evidente que EE UU ya no es el socio fiable de las últimas décadas y Europa está en las antípodas políticas de Estados Unidos; algo que un personaje tan egocéntrico y simplista como Trump no puede asimilar.

Por otra parte, Cuba, Nicaragua y Venezuela vienen a ser algo así como el eje del mal en Hispano América para Washington, por lo que algunos piensan que es cuestión de tiempo que caigan los otros dos países. Es posible. No obstante, no deberíamos perder de vista que hay un hecho diferencial entre ellos muy importante: Venezuela posee las mayores reservas petrolíferas, del mundo, además de importantes recursos naturales, las otras dos naciones, no; tal vez, ahí se deberían buscar los auténticos motivos que llevaron a Donald Trump y su adlátares a saltarse las más elementales normas del derecho internacional y entrar a sangre y fuego en el país caribeño.

A tenor de cómo han ido los acontecimientos, resulta lógico pensar que Trump habría pactado con personajes importantes del régimen de Maduro antes de llevar a cabo su operación militar, lo cual también explicaría la ausencia de enfrentamientos y disturbios en las calles, al menos, de momento.

La democracia va para largo en Venezuela porque no es una prioridad para el trumpismo. De ahí que, Delcy Rodríguez, la hasta ahora vicepresidenta de Venezuela que, en cuestión de horas, se ha dado la vuelta como un calcetín, parece la mejor situada para liderar la nueva etapa. Además, Rodríguez es, también, ministra de Hidrocarburos y eso es un plus en las actuales circunstancias venezolanas. Quizás por eso, el secretario de Estado, Marco Rubio, tras la operación anunció que Estados Unidos está dispuesto a trabajar con los actuales dirigentes de Venezuela siempre que “tomen las decisiones adecuadas”.

Estamos volviendo al “salvaje oeste”, pero ahora, en vez de con colts, wínchesteres, caballos y carretas, se utilizan armas de alta precisión, drones, helicópteros y si conviene misiles Tomahawk. Sin perder de vista el botón rojo que da acceso a la utilización de armamento nuclear. Todo vale para que Trump se convierta en sheriff del Salón Global.   

 

 

Bernardo Fernández

Publicado en Catalunya Press 07/01/2026

 

UN SHERIFF LLAMADO DONALD

El mundo nunca ha sido una balsa de aceite. Los encontronazos bélicos, más o menos intensos, han marcado la historia de la humanidad. Pero d...