21 de juliol 2026

TORPEZAS Y TROPIEZOS DE NÚÑEZ FEIJÓO

Hace ahora poco más de cuatro años, Alberto Núñez Feijóo asumía la presidencia del PP a nivel nacional. En su toma de posesión dijo que como nuevo presidente del partido haría de la “moderación” y el “sentido de Estado” bandera “que su objetivo era hacer política sin insultar, y que venía a ganar a Pedro Sánchez”.

Feijóo llegó con un halo de político moderado, dialogante y pactista. Sin embargo, muy pronto vimos que era una persona errática que un día decía una cosa y al siguiente la contraria, con muchas más carencias que virtudes. Sus declaraciones sobre asuntos claves para la ciudadanía o sus intervenciones en el Congreso de los Diputados, han puesto de manifiesto que el político gallego no está capacitado para ser el presidente del Gobierno de España. Es más, todo indica que su capacidad intelectual no le da ni para liderar la oposición.

Veamos algunas perlas que ha ido dejando en su hipotético camino a la Moncloa.

En 2022 Núñez Feijóo rechazó que el Gobierno subiera las pensiones para 2023 lo mismo que el IPC, tal y como habían establecido todos los partidos en el Pacto de Toledo, y como acordó España con la Comisión Europea en el marco de la negociación de las reformas para recibir los fondos europeos para la recuperación económica tras la pandemia. El líder de la oposición puso en duda que el Estado pudiese afrontar el gasto, asegurando que “de nada le sirve” a los pensionistas que les suban la prestación “un 8%” (previsión hecha entonces para final de año) y, en cambio exigió al Ejecutivo que, en su lugar, controlase la escalada de precios.

Días antes de las elecciones generales de 2023, en una entrevista sobre las pensiones, defendió, sin inmutarse, que el PP "nunca dejó de revalorizar las pensiones conforme al IPC" y que "el partido que las congeló fue el PSOE”. Aunque ante la evidencia de los datos tuvo que acabar rectificando.

En 2024, el PP votó a favor de la toma en consideración de la Iniciativa Legislativa Popular auspiciada por la Iglesia que promovía la regularización masiva de inmigrantes. Sin embargo, en un discurso ante sus diputados y senadores reunidos en el Congreso, a principios de 2025, Feijóo proclamó que el PP está “absolutamente en contra de la regularización masiva, irresponsable, de un millón de migrantes irregulares” que había aprobado el Consejo de Ministros.

Hace unos meses, Feijóo, secundado por un coro de adláteres (léase aquí barones territoriales), salieron en tromba a criticar la decisión del Gobierno de hacer públicos los documentos sobre el fallido golpe de Estado de 1981 que se habían guardado durante cuarenta y cinco años. “Es una cortina de humo” vinieron a decir los populares para criticar la iniciativa del Ejecutivo. Sin embargo, no habían pasado ni veinticuatro horas cuando Feijóo decía que: “La desclasificación de los documentos del 23-F debía reconciliar a los españoles con quien paró el golpe de Estado. Creo que sería deseable que el Rey Emérito regresara a España”, apuntaba el líder del PP.

Pero es que Juan Carlos de Borbón nunca ha sido desposeído de su pasaporte; por consiguiente, tiene el mismo derecho a entrar y salir del país que cualquier otro ciudadano. De hecho, desde que marchó en 2020 y fijó su residencia en los Emiratos Árabes ha venido a España siempre que ha querido. Otra cosa es que como le advirtieron desde la Casa Real, si desea retornar ha de ser con dos condiciones: Una, deberá tener residencia fiscal en España, y por tanto declarar todos sus ingresos y aclarar el origen y la dimensión de su fortuna opaca; y dos, ha de vivir en un espacio privado, no en La Zarzuela, pagada con dinero público y, además, residencia del jefe del Estado. Es una cuestión de ejemplaridad: no puede vivir del dinero público un hombre que ha defraudado enormes cantidades a Hacienda, aunque no pudo ser procesado por su inviolabilidad.

Feijóo también discrepa de la denominada “ley de nietos” por facilitar la nacionalidad a los descendientes de españoles exiliados por culpa del franquismo. Una iniciativa que ha pasado 32 trámites parlamentarios, nueve debates en pleno y sendas comisiones en el Congreso y el Senado. No obstante, para Feijóo su aprobación es “ingeniería electoral”, ya que, en su opinión, millones de personas puedan obtener la nacionalidad de un día para otro “sin las garantías necesarias y por encima de los límites legales que se habían fijado”. Sin embargo, poco después desde el PP tuvieron que modular la crítica.

La guinda del pastel la puso Feijóo, hace unos días, en unas jornadas de la patronal vasca a las que había sido invitado. El líder popular entró en el debate sobre las bajas laborales como un elefante en una cacharrería, confundiendo dos fenómenos distintos: las ausencias injustificadas del puesto de trabajo y las bajas médicas. Y, encima, propuso que las personas que estén en situación de incapacidad temporal cobren menos y calificó la situación de “cáncer”, a la vez que afirmaba que la reforma debe producirse con o sin la aquiescencia de los sindicatos. Sin tener en cuenta que toda modificación del sistema de bajas médicas debe contar con la participación de todos los agentes sociales.

El presidente del Gobierno de un país como España debe ser, entre otras muchas cosas, una persona con una sólida formación intelectual, tener la cabeza muy bien amueblada y plena integridad moral y ética; y está claro que Núñez Feijóo con sus torpezas, tropiezos, falsedades y mezquindades no encaja ni de lejos en esos mínimos imprescindibles.  

 

 

Bernardo Fernández

Publicado en Catalunya Press 20/07/2026

 

TORPEZAS Y TROPIEZOS DE NÚÑEZ FEIJÓO

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