Si
a los dirigentes políticos se les asignara el salario en función de la
aceptación o rechazo que tienen de la ciudadanía, como antaño ocurría con las
vedettes de variedades, no hay duda de que Pedro Sánchez tendría, sobre todo, a
nivel internacional, un caché altísimo.
Me
he permitido comenzar esta columna con esta licencia retórica porque me viene
muy bien para introducir el tema que hoy quiero tratar: la socialdemocracia
como la única ideología que más y mejor ha aguantado los embates del
capitalismo y aún le planta cara, aunque la pregunta es: ¿hasta cuándo?
El
presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha convertido a España en el último
gran baluarte de la socialdemocracia europea y, probablemente, mundial. Pero es
que lo ha hecho a base de progreso económico y bienestar social para los
ciudadanos que viven en nuestro país y con dignidad política y ética en los
asuntos internacionales.
El
posicionamiento de España en una cuestión tan delicada como el enfrentamiento
entre Israel y Palestina es claro: nuestro país exige el estricto respeto al
derecho internacional, la protección de los civiles y el cese de hostilidades.
España reconoció oficialmente al Estado de Palestina el 28 de mayo de 2024, una
medida coordinada junto con otros países europeos. Y aboga por la solución de
dos Estados como la vía más plausible para cerrar de forma definitiva el
conflicto.
Hace
ahora, poco más de un año, Donal Trump criticó con dureza la resistencia del
Gobierno español a invertir el 5% del Producto Interior Bruto (PIB) en defensa,
tal y como habían acordado el resto de los líderes de la OTAN.
El
presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que ya había anunciado su
disconformidad con esa iniciativa, respondió sin rodeos al mandatario
norteamericano y en la cumbre de la OTAN del pasado mes de julio lo dijo
con rotundidad: España no aumentará al 5% del PIB el gasto en defensa.
Somos el tercer país de la Unión Europea con más efectivos en misiones de la
OTAN; y también el único socio de la OTAN que en los últimos ocho años ha
aumentado el gasto en defensa en más de un 150%.
Instalado
en esa línea de coherencia y respeto a los tratados internacionales, Pedro
Sánchez fue el primer mandatario internacional que salió a criticar el salvaje
ataque de EE. UU. e Israel a Irán, en los primeros días del pasado mes de
marzo, cuando las delegaciones estadounidense e iraní se habían dado un margen
para analizar los papeles que habían intercambiado en unas conversaciones de
paz que estaban llevando a cabo. Sánchez fue contundente con su NO A LA GUERRA.
Días después, otros líderes, con más menos matices, siguieron el camino marcado
por el presidente del Gobierno de España.
Por
lo que respecta a la política interior, desde que Pedro Sánchez llegó a la
Moncloa, los Gobiernos que él ha presidio se han centrado en llevar a cabo
iniciativas progresistas encaminadas a reforzar el Estado del bienestar, la
ampliación de derechos sociales, la transición ecológica y la transformación
del modelo productivo, han sido los pilares de esa evolución
En
estos momentos, el Ejecutivo impulsa medidas como la regulación del mercado de
la vivienda con la declaración de zonas tensionadas para topar los precios del
alquiler en diversas comunidades autónomas. De manera simultánea, se está
poniendo en marcha el desarrollo de un plan masivo de vivienda pública
protegida.
Asimismo,
el Gobierno ha puesto el énfasis en los Derechos Laborales y la Cohesión
Social: ahí se han desarrollado políticas orientadas a la reducción de la
jornada laboral, la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) y las
pensiones en línea con el IPC o la consolidación de la reforma laboral para
reducir la temporalidad. Estas iniciativas ha tenido como consecuencia el mayor
número de afilados a la Seguridad Social como nunca en la historia.
Tampoco
se están escatimando esfuerzos para llevar a cabo una Transición Ecológica
justa y equilibrada, para ello se está aprovechando el despliegue de las
inversiones vinculadas a los fondos europeos para la reindustrialización verde,
el fomento de las energías renovables y la Ley de Cambio Climático
Se
ha profundizado en las leyes de igualdad de trato, medidas de conciliación
laboral y familiar, y la lucha activa contra la brecha salarial de género.
Estos
son, tan solo, algunos ejemplos de las iniciativas que los Gobiernos de
coalición presidios por Pedro Sánchez están llevando a cabo y que han hecho
posible que nuestro país de un salto cualitativo incuestionable.
Esa
forma de ser y proceder ha convertido a Sánchez en uno de los gobernantes más
valorados de nuestro entorno sociopolítico. No obstante, a la sombra de ese
progreso irrebatible, ha aflorado un grupo de indeseables que, aunque no son
muchos son demasiados, algunos muy próximos al presidente que están haciendo
jaque a todo el proyecto. Y a la vez,
dan argumentos a la derecha política, jurídica y mediática, hasta el punto de
que algunos ya se han sentado a la puerta de su casa para ver los restos
inertes del último gran baluarte de la socialdemocracia pasar, pero no
derrotado por el capitalismo financiero como muchos piensan, si no carcomido
por su propia incapacidad para detectar y evitar corruptelas internas que
amenazan con convertirse en una auténtica metástasis.
Bernardo
Fernández
Publicado
en Catalunya Press 26/07/2026

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