16 de setembre 2026

FIN DE CICLO..., O NO

Estamos en el último curso de esta legislatura y quién sabe si, también, este es el último curso de este ciclo político.

Todo empezó a raíz de la alarma y malestar social generado por la sentencia del caso Gürtel. Aquella situación hizo que un alicaído y despistado PSOE se animara a presentar una moción de censura contra Mariano Rajoy. La moción proponía como candidato a la presidencia del Gobierno al secretario general de los socialistas, Pedro Sánchez.  Sánchez declaró que establecería un gobierno «de transición», que asegurase la «gobernanza» del país y recuperase la «normalidad democrática», por la crisis política desatada y, para cuanto antes, convocar elecciones generales anticipadas.

El 13 de febrero de 2019 el Congreso de los Diputados rechazó los Presupuestos Generales del Estado propuestos para 2019, por lo que Sánchez llamó a las urnas el 28 de abril. Comenzaba así un nuevo ciclo político que es el que estamos viviendo.

En efecto, el 7 de enero de 2020, Pedro Sánchez prometía su cargo, los ministros hacían lo propio, quedaba constituido el primer Gobierno de coalición de la democracia recuperada y la XIV legislatura del Congreso de los Diputados echaba a andar.

A partir de ahí, una pandemia, una erupción volcánica, una crisis energética global, una inflación disparada, el conflicto catalán, una compleja aritmética parlamentaria y una sucesión de polémicas investigaciones judiciales que han asediado a personas de su entorno político y personal, han jalonado la trayectoria presidencial de Pedro Sánchez.

Ningún presidente de la democracia recuperada ha tenido que encajar tantos contratiempos ni gobernar en un contexto tan cambiante como Pedro Sánchez. La etapa de Sánchez ha estado marcada por una constante sucesión de sobresaltos, pero también por la aprobación de algunas de las reformas sociales y económicas más relevantes de las últimas décadas.

La irrupción de la covid-19 en marzo de 2020 alteró por completo el rumbo de la legislatura. Se decretó el estado de alarma, confinó a millones de ciudadanos y paralizó buena parte de la actividad económica en una situación sin precedentes. La gestión de la pandemia se convirtió en el principal desafío del presidente. Su Ejecutivo impulsó medidas extraordinarias para sostener empresas y empleo, entre ellas los ERTE, ayudas a autónomos y diversas prestaciones sociales destinadas a amortiguar el impacto económico de las restricciones.

De forma casi simultánea, se fue planificando un amplio paquete de reformas que después se han ido haciendo realidad. Una de las más destacadas fue la reforma laboral, planteada para reducir la temporalidad y mejorar la estabilidad en el empleo. A la vez, se han ido sucediendo subidas del salario mínimo interprofesional, la revalorización de las pensiones conforme al IPC y la aprobación del ingreso Mínimo Vital.

La agenda legislativa incluyó leyes de fuerte contenido social y simbólico, como la regulación de la eutanasia, la ley de memoria democrática, la ley trans o distintas medidas orientadas a facilitar el acceso a la vivienda.

En 2021 entró en erupción el volcán de La Palma lo que obligó al Ejecutivo a desplegar un amplio dispositivo de ayudas para los afectados. Meses después, llegaba invasión rusa de Ucrania que desencadenó una crisis energética que disparaba los precios y obligó a adoptar medidas para contener la inflación y el coste de gas y electricidad.

A diferencia de lo que hizo Mariano Rajoy, en los años más duros del “procés”, Sánchez apostó por el diálogo con los líderes independentistas catalanes, La consecuencias más notables de esa política de apaciguamiento y normalización fueron, primero, los indultos concedidos en 2021 a los dirigentes independentistas y, después la ley de amnistía impulsada tras las elecciones generales de 2023.

Buena parte de las políticas de modernización como la transición a una economía verde han sido posibles por el colchón que han supuesto los fondos europeos Next Generation: Ahí Pedro Sánchez se dejó la piel, ante el rechazo de parte de los países nórdicos, hasta lograr su objetivo de conseguir créditos y subvenciones para reflotar las economías nacionales tras la pandemia.

En el ámbito económico hemos crecido, no solo con el mayor dinamismo de Europa, sino, también, con más empuje y vigor que el resto de las economías desarrolladas El producto interior bruto (PIB) creció un 3,5% en 2024 y un 3,1% interanual en el tercer trimestre de 2025 y hay más de 22 millones de personas ocupadas, cifra récord jamás alcanzada hasta ahora.

No obstante, tras las elecciones de 2023, diversos casos de corrupción por parte de personas de la plena confianza política del presidente y una presión judicial inusual sobre su entorno familiar han ensombrecido la gestión del Ejecutivo y enturbiado la situación.

En abril de 2024 el presidente anunció la suspensión temporal de su agenda pública, durante cinco días, para reflexionar sobre su continuidad tras la apertura de diligencias contra su esposa, Begoña Gómez. Aquella decisión abonó el terreno para todo tipo de especulaciones hasta que Sánchez compareció para anunciar que continuaría al frente del Gobierno.

Poco tiempo después saltaron a la palestra los casos Koldo y José Luís Ábalos que sacudieron los cimientos del partido y del Gobierno. Pero es que, cuando aún no se había digerido aquel affaire, era Santos Cerdán, uno de los dirigentes más cercanos al presidente, y durante años, responsable de Organización del PSOE, el que aparecía implicado en asuntos muy turbios.

Sin solución de continuidad surgió el llamado caso Leire Diez, una ex militante socialista que buscaba información sobre miembros de la UCO y otros actores relacionados con investigaciones de relevancia política que tuvieran que ver con el PSOE y/o sus dirigentes para cortocircuitarlos.

De todas formas, contra viento y marea el Gobierno ha seguido impulsando medidas de fuerte impacto social, entre ellas nuevas reformas en materia de vivienda, transición energética o inmigración, incluyendo iniciativas para facilitar la regularización de cientos de miles de migrantes en situación irregular.

Sin embargo, este verano la crisis de Ceuta ha venido a tensionar un poco más la ya súper polarizada política española. En ese asunto al Gobierno le han faltado reflejos y comunicación entre los departamentos implicados y ahora está atrapado en la normativa del Estado de derecho. Todo eso, sumado a la implicación de una parte de la judicatura en la política, la presión de determinados medios de comunicación y el enmarañado clima que se respira, podrían ser factores decisivos para que la legislatura finalizara de una forma más abrupta de lo que cabría pensar.

Que sea, también, un fin de ciclo está por ver.

 

 

Bernardo Fernández

Publicado en Catalunya Press 14/09/2026

 

FIN DE CICLO..., O NO

Estamos en el último curso de esta legislatura y quién sabe si, también, este es el último curso de este ciclo político. Todo empezó a raíz ...