07 de maig 2026

LA INMIGRACIÓN COMO REALIDAD ALTERNATIVA

Para el próximo día 17 de este mes están convocadas elecciones autonómicas en Andalucía. Los siguientes comicios, si no hay una convocatoria inesperada de por medio, serán municipales y autonómicas en algunas comunidades en el mes de mayo de 2027.

En política el futuro siempre es una incógnita, pero, observando el panorama, me atrevo a pronosticar que la inmigración será uno de los temas estrella en todos los procesos electorales que están por venir a corto y medio plazo. Y si no, ya se encargarán la derecha y la derecha extrema de ponerlo en la palestra porque según sus cálculos ese asunto les genera réditos entre la ciudadanía.

Poco importa que las entradas irregulares hayan caído en la UE un 43% en poco más de un año. Para importantes segmentos de la población, en especial, los más desfavorecidos hay demasiados inmigrantes en España y, con demasiada frecuencia, se los asocia a conceptos negativos. Sin embargo, cuando se les pregunta por la experiencia personal con ellos, los votantes de todos los partidos la juzgan de forma positiva. Un estudio publicado de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea), subraya que la inmigración, en general, no resulta perjudicial ni para los trabajadores locales ni para los servicios públicos.

Uno de los mantras más repetidos por la extrema derecha es la supuesta “invasión” de inmigrantes por la frontera sur, ya sea con cayucos por la ruta canaria o balear –en descenso la primera, al alza la segunda– o a través de Ceuta o Melilla. Pero lo cierto es que en España las entradas irregulares, que no “ilegales” porque no suponen ningún delito, representan una ínfima parte de la inmigración que mayoritariamente accede al país por vías regulares. Según las cifras facilitadas por el Gobierno el 94% de los inmigrantes –con permisos de residencia, en trámites de conseguirlos o sin papeles– entraron en el país por aeropuertos con visados o sin ellos (para la gran mayoría de países latinoamericanos no se exigen) pero, tras cumplir el periodo máximo de estancia, se han quedado en España.

El Consejo Económico y Social de España (CES) —institución consultiva del Gobierno— que está compuesto por 60 consejeros y consejeras que representan a las grandes organizaciones sindicales y empresariales, así como a las organizaciones agrarias, del mar, los consumidores y la economía social, además de seis consejeros independientes de reconocido prestigio, recientemente, ha hecho público un Informe con el título “La realidad migratoria en España: prioridades para las políticas públicas”. Ese documento es el resultado del diálogo y el consenso entre sus integrantes; y aunque resulta imposible, por su extensión, presentar aquí todos los datos y conclusiones, quiero destacar algunos asuntos que me parecen muy esclarecedores.

A mediados del siglo pasado éramos uno de los principales países exportadores de emigrantes, ahora somos uno de los principales importadores. Hemos pasado prácticamente de 0 a 10 millones de inmigrantes en muy pocos años. Otros países europeos tardaron seis o siete décadas en este proceso. Tenemos porcentajes de inmigración más elevados que Francia, Italia o Países Bajos y similares a los de Alemania.

No hay evidencia que respalde la afirmación de que la llegada de inmigrantes perjudique las oportunidades de empleo de los nativos Según un estudio realizado a partir de datos del Registro de Permisos de Trabajo y del Censo las oportunidades de empleo de los trabajadores nativos no se ven afectadas de forma significativa por la inmigración.

Sin embargo, a pesar de la elocuencia estos datos y otros muchos del mismo sesgo que se pueden poner sobre la mesa, la derecha extrema (a menudo con la inestimable colaboración de la derecha clásica) está construyendo una realidad alternativa sobre la inmigración basada en falsedades, calumnias y patrañas porque les reporta pingües beneficios electorales. Entre los inmigrantes hay, como entre los nativos, personas con un corazón de oro y algún que otro canalla. Por eso hay que juzgar a los venidos de fuera por sus actos, no por su lugar de procedencia o residencia. Igual que hacemos con los de aquí.

No por casualidad PP y Vox han incluido en sus pactos para la gobernabilidad de Extremadura y Aragón el concepto “prioridad nacional”; en estos momentos, algo quizás más simbólico que real porque su aplicación tendrá efectos más bien escasos. Pero si algún día PP y Vox tienen capacidad para modificar la legislación, prescindiendo de las fuerzas progresistas, los resultados serán demoledores.

Según diversos expertos en la materia, el desafío principal radica en diseñar políticas que permitan aprovechar los beneficios de la inmigración mientras se minimizan los posibles efectos negativos. Para lograrlo, hay que poner en marcha iniciativas de integración y garantizar que los inmigrantes puedan participar activamente en la sociedad y en el desarrollo de la economía del país; atender las necesidades del mercado laboral y coordinarse en el ámbito europeo, puesto que la inmigración es un fenómeno transnacional.

No obstante, yo me atrevo añadir otro elemento que, en mi opinión, es fundamental: no perder nunca de vista que estamos tratando con seres humanos. Algo que algunas formaciones políticas no tienen en cuenta.

 

 

 

Bernardo Fernández

Publicado en Catalunya Press 04/05/2026

 

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