02 de setembre 2015

CORNUDOS Y APALEADOS

El pasado 24 de julio se cumplieron seis años y un día desde que los Mossos d’Esquadra registraron el Palau de la Música en busca de pruebas que corroboraran las trapacerías de Félix Millet y su lacayo Jordi Montull. El juez, responsable de investigar el expolio  de la institución musical, dio ese día por finalizada la instrucción. En consecuencia, ahora le corresponde a la Audiencia de Barcelona  fijar día y hora para que se celebre el juicio. 

En el banquillo, además de Millet y Montull, saqueadores confesos, se sentarán 16 personas más. Entre ellos estará Daniel Osacar ex tesorero de Convergencia. Jaume Camps, ex diputado convergente, se  ha caído de la lista al considerar la Audiencia de Barcelona que el delito por el que se le acusaba -tráfico de influencias- ha prescrito. 

En la investigación se considera probado que la constructora Ferrovial pagó  6,6 millones de euros a los nacionalistas a cambio de adjudicación de obra pública. De ahí que Convergencia tenga 15 sedes embargadas como “garantía” para que el partido devuelva, en caso de condena,  los 6,6 millones. Se desconoce si los convergentes tienen previsto utilizar el mismo sistema de financiación para lograr el Estado propio.

De todos modos, quien habrá respirado tranquilo, al conocer la decisión judicial de poner punto final a la instrucción, habrá sido el tesorero del Palau. Durante todo el tiempo que la causa ha estado abierta y puesto que la Institución ha ejercido como acusación particular, ha tenido que asumir los gastos que el proceso ha generado. “Y eso, ocasiona una considerable distorsión en las cuentas“, como explica el director general Joan Oller.

En concreto, en 2014, fueron 309.000 euros los que salieron de las arcas del Palau para gestionar el caso, y desde 2009, la Institución lleva pagados 4,1 millones de euros, entre auditorías y abogados. Además se da la circunstancia de que se han tenido que devolver al Ministerio de Hacienda 1,4 millones por subvenciones percibidas para  supuestas obras a realizar en el Palau, cuando en realidad se dedicaron a trabajos de mejora en la vivienda de Millet.

Visto lo visto, es evidente que la buena gente de la Institución Palau de la Música, además de ser cornudos han sido apaleados. Por eso, como dice un amigo mío, “juicios tengas y los ganes“.


Bernardo Fernández


Publicado en ABC 12/08/15    

LA CUADRATURA DEL CÍRCULO

A juzgar por la cuenta de resultados de la carrera política de Artur Mas, resulta evidente que no tiene madera de hombre de Estado y su capacidad como político es más que cuestionable (Winston Churchill decía que un hombre de Estado es aquel que piensa en la próxima generación y un político el que piensa en las próximas elecciones). Para muestra un botón: en casi cinco años que lleva de presidente de la Generalitat habrá convocado cinco elecciones. Pero no sólo eso, en todo ese tiempo no ha conseguido el pacto fiscal que prometió al inicio de su mandato, ha hecho una consulta que más bien parecía una pachanga, ha sido abanderado en recortes sociales, no ha logrado ninguna inversión ni ningún proyecto de enjundia para Cataluña. Tampoco se ha logrado, bajo su mandato, ninguna nueva competencia y ni tan siquiera se ha revisado el sistema de financiación que debería haber entrado en vigor en 2014.
Mas tendrá el dudoso honor de pasar a la historia como el primer presidente de Cataluña que no habrá mejorado el sistema de financiación en el tiempo de su presidencia.
Es verdad que al otro lado de la mesa estaba el PP que, con una holgada mayoría parlamentaria, no ha mostrado ningún interés por mejorar nada en materia autonómica. Pero también es verdad que se hace difícil el diálogo cuando lo primero que se pone sobre la mesa es la independencia de una parte del Estado.
No obstante, hay que reconocerle a Artur Mas una gran astucia, una enorme capacidad de supervivencia y grandes dotes de embaucador. Otra cosa es que esas sean las virtudes (suponiendo que lo sean) más adecuadas para implementar a un buen político.
El hecho cierto es que Mas repite, como un mantra, que el gobierno central no le permitió convocar una consulta el 9N, como coartada para justificar lo que haga falta. Ese es el argumento formal para convocar las elecciones del 27S como un plebiscito “porque no nos dejan otra opción” acostumbra a decir.
Pues bien, la hoja de ruta diseñada por Artur Mas y sus compañeros de viaje para después de las elecciones, aunque no se ha hecho pública está definida. En el supuesto de que su candidatura  gane los comicios se elaboraría la constitución del nuevo Estado y se intentaría negociar la “desconexión” con el resto de España. O eso es lo que algunos creen. Aunque quizás hay que buscar razones mucho más prosaicas para entender esa convocatoria. Mas sabe que Convergencia Democrática de Cataluña (CDC) es un partido amortizado, en franco declive electoral y arruinado políticamente por diversos casos de corrupción, que tienen que ver tanto con su Fundador, Jordi Pujol, la larga familia de éste, el que fuera su secretario general, Oriol Pujol,  así como con pesos pesados como Prenafeta o Maciá   Alavedra entre otros; además de un rosario de asuntos pendientes de resolución en los tribunales y 13 sedes embargadas por presunta asociación criminal.   
De ahí que Mas haya decidido ligar su futuro político al del independentismo y, si las cosas van bien, convertir la lista única, en el partido del presidente. Para llegar a la lista conjunta se han quedado por el camino ICV la CUP i UCD, pero se han incorporado Omnium cultural y la ANC, además de ceder la cabecera de cartel a Raúl Romeva ex ecosocialista y ex diputado europeo.
Con la lista unitaria se evita la pugna para lograr la primacía en el independentismo entre CDC y ERC, pero sobre todo se desactiva a Oriol Junqueras que pasará a tener un papel absolutamente subsidiario. Algún día el líder de Esquerra deberá explicar que ventajas ha visto en esta operación para claudicar de forma tan poco elegante y aceptar concurrir a unas elecciones del brazo de un partido amortizado y carcomido por la corrupción como se explica más arriba. Siendo ellos, como dicen ser, puros e inmaculados.
No hay duda que el gran beneficiado de este pacto es Artur Mas, con esta añagaza  se asegura su continuidad en la presidencia, salvo que se produzca un auténtico tsunami político. Aunque  Romeva ya ha presentado sus credenciales y ha anunciado que no renuncia a nada.

De todos modos, es muy posible que acabe siendo la CUP quien rentabilice tras las elecciones la situación.  Las Candidaturas de Unidad Popular se quedan solas como la auténtica referencia de la izquierda independentista y no se contaminan con el lastre que arrastran Mas y los suyos. Además, puede suceder que el 28S sean decisivos para otorgar mayorías en el Parque de la Ciudadela. Veremos entonces si está dispuestos a hacer a Mas presidente.


Desde luego la situación promete. Todos los sondeos indican un fuerte trasiego de votos de unas formaciones a otras. Quizás la mayor incógnita en este ámbito está en ver la evolución del voto convergente moderado y si Unió es capaz de pescar en ese caladero.
Entre unas cosas y otras, Artur Mas está intentando la cuadratura del círculo. Veremos si al final se sale con la suya o todo queda en un fiasco En situaciones inverosímiles como la que estamos viviendo lo más plausible es el descalabro. Tal vez la diferencia, en esta ocasión,  estribe en que el fracaso, de producirse, será de los que hacen época y nos afectará a todos.    

Bernardo Fernández

Publicado en Crónica Global 31/07/15

26 de juliol 2015

QUEREMOS SABER

Después de muchos meses de marear la perdiz, de infinidad de dimes, diretes y especulaciones a granel, Artur Mas ha logrado su objetivo para las próximas elecciones autonómicas: concurrir con una lista en la que coincidirán él mismo, el líder de la oposición y los representantes de las entidades soberanistas que controlan la calle, todos ellos encabezados por Raúl Romeva,  exmilitante ecosocialista. De esa manera, oculta las siglas de CDC, esconde la corrupción que les acecha y pasa de puntillas sobre su más que deficiente gestión al frente del gobierno. En estos días el tema se ha comentado y escrito hasta la saciedad, no seré yo quien insista. Tan solo dar la enhorabuena al president por haberse salido con la suya.
No obstante, Mas, los que le rodean y el independentismo en general no puede ocultar el huevo de la verdad por más tiempo.  Ha llegado el momento de que nos expliquen, con claridad, que sucederá si la lista del president (cosa que dudo), gana las elecciones y se produce la “desconexión” del resto de España.
Los ciudadanos queremos saber cuántos diputados se necesitan para declarar la independencia (habida cuenta de que para modificar el Estatut se requieren 2/3 de la cámara catalana, esto es 90 diputados). Asimismo necesitamos saber de dónde saldrá el dinero para pagar las pensiones y hacer frente al sueldo de los funcionarios.  También   es necesario que nos digan cómo se ha previsto enjugar la deuda pública de la Generalitat que, a día de hoy, supera los 61.000 millones de euros.
Queremos saber  ¿qué sucedería con Cataluña fuera de la UE y sin el paraguas del BCE? ¿Cuál sería la actitud de las grandes empresas y de las grandes corporaciones financieras? ¿Qué prima de riesgo nos aplicarían los mercados? ¿Qué sucedería con el flujo comercial que mantenemos con España y los puestos de trabajo que ese flujo genera?  ¿Seguiría siendo el castellano lengua cooficial? 
Estos días, hemos visto el corralito griego. Allí, mal que bien, el BCE ha ido inyectando dinero, aunque con cuentagotas, a los bancos helenos, pero aquí ¿alguien pondría un céntimo si se produjera una situación similar a la griega?
Son muchas las preguntas que al no tener respuestas generan inquietud. Los ciudadanos queremos saber. Tenemos derecho a saber porque después no hay vuelta atrás; lo que está en juego es, sencillamente, nuestro futuro.

Bernardo Fernández

Publicado en ABC 22/07/15

DELIRIUM TREMENS SOBERANISTA

Como hemos llegado hasta aquí, nos preguntamos con frecuencia muchos ciudadanos de a pie al contemplar el depauperado estado de la política catalana. En relativamente poco tiempo hemos pasado del oasis político pujoliano al Dragón Kan de Maragall, los desbarajustes del tripartito en el mandato de Montilla,  hasta el mono tema soberanista desde que Artur Mas se echó en brazos de una entidad privada, llamada Asamblea Nacional de Cataluña (ANC), y decidió iniciar un viaje a no se sabe bien dónde.
De hecho, Artur Mas llegó a la presidencia de la Generalitat, en 2010,  porque entre las clases dirigentes catalanas se había creado la sensación de que éste sería un buen aliado para sus intereses y crearía  un entorno político favorable para los negocios y el crecimiento económico. Sin embargo, todo empezó a ir de mal en peor cuando en septiembre de 2012 el presidente Mas confundió una manifestación con todo un pueblo.
Artur Mas nunca fue independentista, al menos no se le conocen devaneos en esa línea –de hecho, ni en esa ni en ninguna-, pero sus decisiones erróneas, le han llevado a estar atado de pies y manos por aquellos que controlan la calle.
Jordi Pujol tuvo la habilidad de consolidar, a partir de 1984, con buena parte de los votos de la UCD recién disuelta, la federación nacionalista CiU que tantas glorias electorales dio al nacionalismo moderado. Sin embargo, la falta de autoridad, de Mas por un lado,  su mesianismo por otro, así como su nula capacidad de estratega política, han hecho que aquella unión saltara por los aires.
Ahora, buena parte del voto radical convergente ha volado a ERC y el moderado, tras la escisión de los de Durán vayan ustedes a saber por dónde anda.  
Con este panorama tan poco halagüeño  de fondo, dicen los que dicen que entienden de estas cosas que, con la independencia, Cataluña será algo así como el paraíso terrenal. Personalmente lo dudo. Lo que sí sé, es que, desde qué Artur Mas inició su viaje hacia el abismo,  estamos sufriendo una profunda fractura social porque bufones como Jordi Soler o Miquel Calzada (antes Miki Moto) se han dedicado a tergiversar la historia con tricentenarios y museos en los que se confunde una guerra de sucesión con una de secesión y donde se  afirma, sin que nadie se sonroje   que el Quijote se escribió en Catalán, entre otras lindezas, sembrando así el odio hacia todo aquello que llega de España.
Por otra parte, desde que se puso en marcha el “procés”, Cataluña ha perdido atractivo para los grandes inversores, los números son elocuentes: en los últimos cuatro años la inversión extranjera en Cataluña es sólo el 25% de lo invertido en la Comunidad de Madrid. No olvidemos que ambas comunidades tienen un peso económico y un PIB similar. Asimismo, en 2014 la inversión extranjera cayó en Cataluña un 42% respecto a 2013. 
Pero es que además de todo esto, la incapacidad del gobierno de Mas para gestionar la Generalitat es evidente. Por ejemplo,  semanas atrás se hizo pública una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC)  que anula el concurso con el que la Generalitat privatizó la gestión de Aguas Ter-Llobregat ((ATLL). Esta sentencia ha puesto en entredicho la capacidad del actual gobierno autonómico. Tanto si el gobierno recurre el fallo, como si finalmente  opta  por llevar a cabo un nuevo concurso de la ATLL, la seguridad jurídica que pueda aportar la Generalitat en futuras operaciones quedará considerablemente mermada y no están las cosas para permitirse  frivolidades.
Y para terminar de redondear la situación, sólo faltaba el lío que se han montado con lo de la lista única “sin políticos”. Y no sé cuántas zarandajas más. Ciertamente lo más inverosímil que se ha visto en los últimos tiempos, y eso que se han visto y hecho cosas impensables por estos pagos invocando el mal llamado derecho a decidir, la hipotética libertad de un pueblo y un montón de mandangas más.
Recientemente, en sesión parlamentaria, Artur Mas ha amagado con no convocar elecciones el 27S si el panorama secesionista no se clarifica y no se estable una hoja de ruta clara (es decir, la suya). De ser así, el soberanismo pasaría de su actual estado catatónico a un delirium tremens, definitivamente, irreversible. 
A ver si hay suerte.

Bernardo Fernández

Publicado en Crónica Global 13/07/15

05 de juliol 2015

DE FIASCO EN FIASCO

La sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC), publicada recientemente,  que anula el concurso con el que la Generalitat privatizó la gestión de Aguas Ter-Llobregat ((ATLL), ha puesto, una vez más, en entredicho la capacidad del actual gobierno autonómico.  Desde que Artur Mas llegara a la presidencia de la Generalitat a finales de 2010, para poner orden –dijeron entonces-, en el desbarajuste creado por los gobiernos de izquierda, Cataluña no ha dejado de perder fiabilidad, confianza y crédito en todos los ámbitos, ya sea social, político o financiero. 
El ejecutivo de Mas recuerda a una familia burguesa venida a menos, malvendiendo su patrimonio y realquilando habitaciones a desconocidos. Un ejemplo: el portazo de Veramonte al proyecto de BCN-World Lo que iba a ser la gran panacea para medio país, acabará siendo uno de los fiascos más sonados de la legislatura. Pero es que la perdida de patrimonio y la gestión deficiente son una constante desde que el consejero de Economía, Andreu Mas-Colell, se hizo cargo de esos asuntos.  De hecho, la privatización de la gestión de la ATLL es un paso más de todo un rosario de ventas y concesiones a precio de saldo para intentar enjugar las maltrechas finanzas de la Generalitat.
Esta operación consistía, sobre el papel, en una concesión a 50 años en los que el gobierno catalán embolsaría unos 1.050 millones de euros. Sin embargo, la realidad es bien distinta. Con la sentencia del TSJC conocida recientemente, tanto si el gobierno recurre el fallo, como si finalmente se opta  por llevar a cabo un nuevo concurso de la ATLL, la seguridad jurídica que pueda aportar la Generalitat en futuras operaciones quedará considerablemente tocada.  Y ya se sabe que los inversores huyen de la inseguridad, como los gatos del agua.
En esta situación, lo más razonable sería que le gobierno recuperase el control público de la entidad. Ahora bien, obsesionado como está el ejecutivo, y el partido que le da soporte, en la deconstrucción de lo público, eso parece una entelequia. Lo verdaderamente importante, es, primero, tener una lista de “notables” con el presidente, y unas estructuras de Estado, después. Lo demás vendrá por añadidura.
Apañados estamos si estos personajes que van de fiasco en fiasco, hasta el gran fiasco final, son los que nos tienen que solventar el futuro. Que Dios nos coja confesados.

Bernardo Fernández
Publicado en ABC 01/07/15

   

29 de juny 2015

CUESTIÓN DE LISTAS Y DE TIPOS LISTOS

Superado ya el enésimo capítulo del divorcio entre CDC y Unió, dentro de ese culebrón interminable que es el “procés”, la siguiente entrega promete ser, como mínimo, tan interesante como la anterior. Para esa ocasión, los autores de la cosa nos proponen la elaboración de unas listas, para las mal llamadas elecciones plebiscitarias del 27S, transversales.
Justo es reconocer que el primero que tuvo tan brillante idea fue Artur Mas. Dado que tras el 9N el movimiento independentista ha ido perdiendo fuelle, entendió que era necesario forzar la máquina tanto como haga falta para que aquellos que hayan podido perder algo de entusiasmo vuelvan a vibrar con la idea de un futuro imposible. De ahí nace la propuesta de una candidatura unitaria (de país dicen sus acólitos) para presentarse a esos comicios. Eso sí, encabezada por él, aunque a posteriori haya dicho que estaría dispuesto a renunciar si la ocasión así lo aconseja. Hay que reconocer que no está mal la idea del presidente de Convergencia. De esa forma, y de un plumazo se quita de encima la rémora electoral que significa el presidente fundador del partido, imputado por fraude fiscal, el que fuera secretario general, aspirante a sustituirle, e hijo del fundador, también con diversos temas pendientes en los juzgados, y el mismo partido CDC con trece sedes embargadas por supuesta financiación ilegal. El problema es que nadie ha comprado el proyecto y el presidente se ha tenido  que retirar al rincón de pensar para reformular la propuesta.
Y se hizo la luz. El pasado 20 de junio, en una conferencia en Molins de Rei, con una súper cuidada puesta en escena. Tras lamentar el final de CIU y ponerlo como ejemplo de que el proceso independentista es irreversible,  Mas hizo un llamamiento a las entidades soberanistas para que impulsen una lista unitaria para los comicios del 27S. Instó a las asociaciones a confluir como lo ha hecho la izquierda en algunos municipios y autonomías. En un arrebato de modestia llegó a decir: “me incomoda la idea de una lista del presidente;  prefiero que esta sea con el presidente y que me asignen el papel que quieran en ella”. Debemos admitir como un activo la  capacidad de teatralización del presidente. La lástima es que esa virtud no suele casar con los valores de la política.
Por si no hubo bastante con la conferencia de Molins de Rei, cuarenta y ocho horas después Mas volvió a la carga. Esta vez en TV3 (la “nostra” que es de ellos), en una entrevista con Mónica Terribas  el presidente del ejecutivo catalán se explayó con las bondades del proceso y justificando la remodelación de su gobierno, forzada por las salida de los consejeros de Unió
Según dijo Artur Mas, ahora ha colocado la justicia social en el frontispicio de su gobierno. Bienvenida sea la iniciativa, pero llega demasiado tarde. Casi cinco años después de acceder a la presidencia y formar el gobierno de los mejores. Además está por ver la capacidad de acción real a 3 meses de las elecciones.
El presidente de la Generalitat sabe que su talón de Aquiles son la economía y sus políticas sociales. En los últimos cuatro años la inversión extranjera en Cataluña es sólo el 25% de lo invertido en la Comunidad de Madrid. No olvidemos que ambas comunidades tienen un peso económico y un PIB similar. En 2014 la inversión extranjera cayó en Cataluña un 42% respecto a 2013. De los recortes en Sanidad y en Educación no vale la pena hablar: todos los hemos padecido. 
Por otra parte, y a juzgar por los acontecimientos, los independentistas no andan sobrados de ideas cara al 27S, porque Oriol Junqueras, líder de ERC, hizo una propuesta similar a la del presidente de CDC: formar una Alianza de Izquierdas para la construir la República Catalana, que desde el progresismo, pero compartiendo el secesionismo, compita con la candidatura soberanista de Mas. Desde luego, la cuadratura del círculo es cosa de aficionados comparado con los malabares que hace esta muchachada.
Visto lo visto, no cabe duda de Artur Mas y Oriol Junqueras son dos tipos listos, grandes vendedores de humo, avezados en el chalaneo político, en los juegos de manos de alto standing y encantadores vocacionales de serpientes. Ahora bien, que lo que ellos proponen  sea lo que le conviene a la sociedad  es harina de otro costal.
Como las novelas por entregas: continuará.
      

Bernardo Fernández
Publicado en Crónica Global 27/06/15

14 de juny 2015

LA NECESARIA REFORMA DEL SISTEMA ELECTORAL

Es habitual que cada vez que se convocan unas elecciones, se alcen voces pidiendo la reforma del sistema mediante el cual escogemos a nuestros representantes. El quid de la cuestión estriba en saber qué tipo de reforma hay que hacer para incentivar la participación. Desde luego, de las opciones posibles, la de desbloquear las listas es la que cuenta con más adeptos. Pues bien, pese a que este asunto se ha repetido como un mantra desde principios de los años noventa. Sin embargo, a día de hoy, no se ha llevado a cabo ninguna iniciativa legislativa de suficiente calado como para introducir cambios sustanciales en nuestro sistema electoral.
Bien es verdad que en el parlamento de Cataluña se está tramitando una ley que pretende regular las elecciones catalanas. No obstante, y a juzgar por las noticias que llegan, es prácticamente imposible que esa iniciativa salga adelante, dada la disparidad de criterios entre las diversas fuerza políticas.
El problema  de nuestro sistema electoral no estriba sólo en que las listas sean cerradas y bloqueadas, sino en quien y como se hacen. Nada ni nadie regula ese asunto; en consecuencia cada organización actúa a su libre albedrío. Además, con el tiempo, los defectos burocráticos y organizativos se han acentuado y el poder interno de los partidos, con excesiva frecuencia, se concentra en pocas manos.
En definitiva, el sistema de funcionamiento interno de las organizaciones políticas no acostumbra a ser un dechado de virtudes democráticas, al contrario, las carencias suelen ser evidentes. De todos modos, justo es decir que algunas organizaciones, encabezadas por los socialistas, ya han adoptado el sistema de primarias para escoger a sus candidatos, no es menos cierto que todos los partidos siguen estando muy alejados de lo que la sociedad demanda  
Por todo eso, a menudo se apela a las listas abiertas como solución a todos los males. Sin embargo, lo que se propone en realidad son listas no bloqueadas. Es decir, los votantes podrían señalar algunos de los candidatos de la lista cerrada correspondiente, que se haría como hasta ahora. De hecho este sistema se utilizó en Italia hasta 1994 y no parece que aquí y a estas alturas del siglo XXI sea solución a nada.
Tras estudiar diversos sistemas electorales y escuchar atentamente las opiniones de diversos expertos, parece que lo más razonable es un sistema electoral basado en el sistema electoral alemán. Allí, la mitad de los diputados son elegidos en distritos uninominales y la otra mitad en listas regionales (aquí serían provinciales), con distribución de los escaños proporcional a los votos de cada partido.
Ahora bien, que nadie se confunda, esa reforma es necesaria pero insuficiente. Para que realmente sea efectiva, debería  implementarse con otras medidas tales como una ley de funcionamiento de partidos; de hecho, las listas no dejan de ser un reflejo de la correlación de fuerzas internas.
No es  por casualidad que en Alemania la ley electoral regula también la elección de los candidatos en los partidos. En el caso de los distritos uninominales mediante primarias, en las que los afiliados eligen entre los candidatos que se presenten, aunque el órgano de dirección correspondiente puede convocar una segunda votación si el ganador no le satisface y cuyo resultado entonces sí es definitivo. Las listas a los landers  (lo que aquí diríamos autonómicas) se aprueban mediante asambleas de compromisarios (léase delegados en nuestro argot). Estos procedimientos se aplican a elecciones regionales y locales.
De igual manera, la ley de partidos establece congresos cada dos años, regula la actividad interna de las organizaciones (composición de los órganos, sistemas de elección, etcétera) y auditoría de cuentas. En Gran Bretaña, el Partido Laborista celebra congresos anuales y los afiliados eligen a los candidatos a diputado, concejal o líder del partido. Estos procedimientos limitan, sustancialmente  el poder de las direcciones  y permiten la presencia en la política de dirigentes con apoyos sociales y con puntos de vista, a menudo, alejados de los estereotipos políticos convencionales.
Asimismo, esa futura ley electoral debería regular, para todos los partidos, que los afiliados (incluso los ciudadanos que se declarasen simpatizantes de un partido apuntándose para ello en un censo oficial dependiente de la Junta Electoral) eligieran en primarias a los candidatos a presidentes del gobierno, presidentes autonómicos y alcaldes, así como  a los candidatos a diputado o concejal de su zona de residencia, mediante voto a personas -no a listas-. La experiencia aconseja que estas primarias se organicen de forma oficial, no por los aparatos de los partidos. Una la ley de partidos, como la alemana, debería regular su funcionamiento democrático, la celebración de congresos cada dos años, al menos, y la publicación de sus estatutos en el BOE.
Desde luego no es tarea fácil, pero si queremos regenerar nuestro sistema político, no estaría demás poner manos a la obra para llevar a cabo la necesaria reforma del sistema electoral.

Bernardo Fernández

Publicado en Crónica Global 11/06/15

DECLIVE DEL NACIOANLISMO BURGUÉS CATALÁN

Cuando, en 2016, Artur Mas dio un paso al lado, para que Carles Puigdemont fuese president de la Generalitat, se rompió un matrimonio de con...