05 de juliol 2015

DE FIASCO EN FIASCO

La sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC), publicada recientemente,  que anula el concurso con el que la Generalitat privatizó la gestión de Aguas Ter-Llobregat ((ATLL), ha puesto, una vez más, en entredicho la capacidad del actual gobierno autonómico.  Desde que Artur Mas llegara a la presidencia de la Generalitat a finales de 2010, para poner orden –dijeron entonces-, en el desbarajuste creado por los gobiernos de izquierda, Cataluña no ha dejado de perder fiabilidad, confianza y crédito en todos los ámbitos, ya sea social, político o financiero. 
El ejecutivo de Mas recuerda a una familia burguesa venida a menos, malvendiendo su patrimonio y realquilando habitaciones a desconocidos. Un ejemplo: el portazo de Veramonte al proyecto de BCN-World Lo que iba a ser la gran panacea para medio país, acabará siendo uno de los fiascos más sonados de la legislatura. Pero es que la perdida de patrimonio y la gestión deficiente son una constante desde que el consejero de Economía, Andreu Mas-Colell, se hizo cargo de esos asuntos.  De hecho, la privatización de la gestión de la ATLL es un paso más de todo un rosario de ventas y concesiones a precio de saldo para intentar enjugar las maltrechas finanzas de la Generalitat.
Esta operación consistía, sobre el papel, en una concesión a 50 años en los que el gobierno catalán embolsaría unos 1.050 millones de euros. Sin embargo, la realidad es bien distinta. Con la sentencia del TSJC conocida recientemente, tanto si el gobierno recurre el fallo, como si finalmente se opta  por llevar a cabo un nuevo concurso de la ATLL, la seguridad jurídica que pueda aportar la Generalitat en futuras operaciones quedará considerablemente tocada.  Y ya se sabe que los inversores huyen de la inseguridad, como los gatos del agua.
En esta situación, lo más razonable sería que le gobierno recuperase el control público de la entidad. Ahora bien, obsesionado como está el ejecutivo, y el partido que le da soporte, en la deconstrucción de lo público, eso parece una entelequia. Lo verdaderamente importante, es, primero, tener una lista de “notables” con el presidente, y unas estructuras de Estado, después. Lo demás vendrá por añadidura.
Apañados estamos si estos personajes que van de fiasco en fiasco, hasta el gran fiasco final, son los que nos tienen que solventar el futuro. Que Dios nos coja confesados.

Bernardo Fernández
Publicado en ABC 01/07/15

   

29 de juny 2015

CUESTIÓN DE LISTAS Y DE TIPOS LISTOS

Superado ya el enésimo capítulo del divorcio entre CDC y Unió, dentro de ese culebrón interminable que es el “procés”, la siguiente entrega promete ser, como mínimo, tan interesante como la anterior. Para esa ocasión, los autores de la cosa nos proponen la elaboración de unas listas, para las mal llamadas elecciones plebiscitarias del 27S, transversales.
Justo es reconocer que el primero que tuvo tan brillante idea fue Artur Mas. Dado que tras el 9N el movimiento independentista ha ido perdiendo fuelle, entendió que era necesario forzar la máquina tanto como haga falta para que aquellos que hayan podido perder algo de entusiasmo vuelvan a vibrar con la idea de un futuro imposible. De ahí nace la propuesta de una candidatura unitaria (de país dicen sus acólitos) para presentarse a esos comicios. Eso sí, encabezada por él, aunque a posteriori haya dicho que estaría dispuesto a renunciar si la ocasión así lo aconseja. Hay que reconocer que no está mal la idea del presidente de Convergencia. De esa forma, y de un plumazo se quita de encima la rémora electoral que significa el presidente fundador del partido, imputado por fraude fiscal, el que fuera secretario general, aspirante a sustituirle, e hijo del fundador, también con diversos temas pendientes en los juzgados, y el mismo partido CDC con trece sedes embargadas por supuesta financiación ilegal. El problema es que nadie ha comprado el proyecto y el presidente se ha tenido  que retirar al rincón de pensar para reformular la propuesta.
Y se hizo la luz. El pasado 20 de junio, en una conferencia en Molins de Rei, con una súper cuidada puesta en escena. Tras lamentar el final de CIU y ponerlo como ejemplo de que el proceso independentista es irreversible,  Mas hizo un llamamiento a las entidades soberanistas para que impulsen una lista unitaria para los comicios del 27S. Instó a las asociaciones a confluir como lo ha hecho la izquierda en algunos municipios y autonomías. En un arrebato de modestia llegó a decir: “me incomoda la idea de una lista del presidente;  prefiero que esta sea con el presidente y que me asignen el papel que quieran en ella”. Debemos admitir como un activo la  capacidad de teatralización del presidente. La lástima es que esa virtud no suele casar con los valores de la política.
Por si no hubo bastante con la conferencia de Molins de Rei, cuarenta y ocho horas después Mas volvió a la carga. Esta vez en TV3 (la “nostra” que es de ellos), en una entrevista con Mónica Terribas  el presidente del ejecutivo catalán se explayó con las bondades del proceso y justificando la remodelación de su gobierno, forzada por las salida de los consejeros de Unió
Según dijo Artur Mas, ahora ha colocado la justicia social en el frontispicio de su gobierno. Bienvenida sea la iniciativa, pero llega demasiado tarde. Casi cinco años después de acceder a la presidencia y formar el gobierno de los mejores. Además está por ver la capacidad de acción real a 3 meses de las elecciones.
El presidente de la Generalitat sabe que su talón de Aquiles son la economía y sus políticas sociales. En los últimos cuatro años la inversión extranjera en Cataluña es sólo el 25% de lo invertido en la Comunidad de Madrid. No olvidemos que ambas comunidades tienen un peso económico y un PIB similar. En 2014 la inversión extranjera cayó en Cataluña un 42% respecto a 2013. De los recortes en Sanidad y en Educación no vale la pena hablar: todos los hemos padecido. 
Por otra parte, y a juzgar por los acontecimientos, los independentistas no andan sobrados de ideas cara al 27S, porque Oriol Junqueras, líder de ERC, hizo una propuesta similar a la del presidente de CDC: formar una Alianza de Izquierdas para la construir la República Catalana, que desde el progresismo, pero compartiendo el secesionismo, compita con la candidatura soberanista de Mas. Desde luego, la cuadratura del círculo es cosa de aficionados comparado con los malabares que hace esta muchachada.
Visto lo visto, no cabe duda de Artur Mas y Oriol Junqueras son dos tipos listos, grandes vendedores de humo, avezados en el chalaneo político, en los juegos de manos de alto standing y encantadores vocacionales de serpientes. Ahora bien, que lo que ellos proponen  sea lo que le conviene a la sociedad  es harina de otro costal.
Como las novelas por entregas: continuará.
      

Bernardo Fernández
Publicado en Crónica Global 27/06/15

14 de juny 2015

LA NECESARIA REFORMA DEL SISTEMA ELECTORAL

Es habitual que cada vez que se convocan unas elecciones, se alcen voces pidiendo la reforma del sistema mediante el cual escogemos a nuestros representantes. El quid de la cuestión estriba en saber qué tipo de reforma hay que hacer para incentivar la participación. Desde luego, de las opciones posibles, la de desbloquear las listas es la que cuenta con más adeptos. Pues bien, pese a que este asunto se ha repetido como un mantra desde principios de los años noventa. Sin embargo, a día de hoy, no se ha llevado a cabo ninguna iniciativa legislativa de suficiente calado como para introducir cambios sustanciales en nuestro sistema electoral.
Bien es verdad que en el parlamento de Cataluña se está tramitando una ley que pretende regular las elecciones catalanas. No obstante, y a juzgar por las noticias que llegan, es prácticamente imposible que esa iniciativa salga adelante, dada la disparidad de criterios entre las diversas fuerza políticas.
El problema  de nuestro sistema electoral no estriba sólo en que las listas sean cerradas y bloqueadas, sino en quien y como se hacen. Nada ni nadie regula ese asunto; en consecuencia cada organización actúa a su libre albedrío. Además, con el tiempo, los defectos burocráticos y organizativos se han acentuado y el poder interno de los partidos, con excesiva frecuencia, se concentra en pocas manos.
En definitiva, el sistema de funcionamiento interno de las organizaciones políticas no acostumbra a ser un dechado de virtudes democráticas, al contrario, las carencias suelen ser evidentes. De todos modos, justo es decir que algunas organizaciones, encabezadas por los socialistas, ya han adoptado el sistema de primarias para escoger a sus candidatos, no es menos cierto que todos los partidos siguen estando muy alejados de lo que la sociedad demanda  
Por todo eso, a menudo se apela a las listas abiertas como solución a todos los males. Sin embargo, lo que se propone en realidad son listas no bloqueadas. Es decir, los votantes podrían señalar algunos de los candidatos de la lista cerrada correspondiente, que se haría como hasta ahora. De hecho este sistema se utilizó en Italia hasta 1994 y no parece que aquí y a estas alturas del siglo XXI sea solución a nada.
Tras estudiar diversos sistemas electorales y escuchar atentamente las opiniones de diversos expertos, parece que lo más razonable es un sistema electoral basado en el sistema electoral alemán. Allí, la mitad de los diputados son elegidos en distritos uninominales y la otra mitad en listas regionales (aquí serían provinciales), con distribución de los escaños proporcional a los votos de cada partido.
Ahora bien, que nadie se confunda, esa reforma es necesaria pero insuficiente. Para que realmente sea efectiva, debería  implementarse con otras medidas tales como una ley de funcionamiento de partidos; de hecho, las listas no dejan de ser un reflejo de la correlación de fuerzas internas.
No es  por casualidad que en Alemania la ley electoral regula también la elección de los candidatos en los partidos. En el caso de los distritos uninominales mediante primarias, en las que los afiliados eligen entre los candidatos que se presenten, aunque el órgano de dirección correspondiente puede convocar una segunda votación si el ganador no le satisface y cuyo resultado entonces sí es definitivo. Las listas a los landers  (lo que aquí diríamos autonómicas) se aprueban mediante asambleas de compromisarios (léase delegados en nuestro argot). Estos procedimientos se aplican a elecciones regionales y locales.
De igual manera, la ley de partidos establece congresos cada dos años, regula la actividad interna de las organizaciones (composición de los órganos, sistemas de elección, etcétera) y auditoría de cuentas. En Gran Bretaña, el Partido Laborista celebra congresos anuales y los afiliados eligen a los candidatos a diputado, concejal o líder del partido. Estos procedimientos limitan, sustancialmente  el poder de las direcciones  y permiten la presencia en la política de dirigentes con apoyos sociales y con puntos de vista, a menudo, alejados de los estereotipos políticos convencionales.
Asimismo, esa futura ley electoral debería regular, para todos los partidos, que los afiliados (incluso los ciudadanos que se declarasen simpatizantes de un partido apuntándose para ello en un censo oficial dependiente de la Junta Electoral) eligieran en primarias a los candidatos a presidentes del gobierno, presidentes autonómicos y alcaldes, así como  a los candidatos a diputado o concejal de su zona de residencia, mediante voto a personas -no a listas-. La experiencia aconseja que estas primarias se organicen de forma oficial, no por los aparatos de los partidos. Una la ley de partidos, como la alemana, debería regular su funcionamiento democrático, la celebración de congresos cada dos años, al menos, y la publicación de sus estatutos en el BOE.
Desde luego no es tarea fácil, pero si queremos regenerar nuestro sistema político, no estaría demás poner manos a la obra para llevar a cabo la necesaria reforma del sistema electoral.

Bernardo Fernández

Publicado en Crónica Global 11/06/15

10 de juny 2015

AHORA TOCA GOBERNAR

El próximo sábado, 13 de junio, se constituirán los ayuntamientos surgidos de las elecciones del pasado 24 de mayo. Los números son elocuentes: en 2011 el PP logró 154 mayorías absolutas en ciudades de más 20.000 habitantes, incluidas 35 capitales de provincia. Ahora, tras las recientes elecciones municipales, los populares solo conservan 27 mayorías absolutas en grandes poblaciones y una en capital de provincia. En consecuencia, PSOE, las plataformas locales y las impulsadas por Podemos recogerán mayoritariamente la antorcha de la gobernanza en los consistorios.
La fragmentación del voto que se produjo en esos comicios, ha propiciado pactos de investidura de todo tipo. Desde los más lógicos por afinidad ideológica, hasta los más inverosímiles, por ser contra natura.  Pero ya se sabe que en los municipios, con frecuencia, la relación entre las personas, prima sobre otras cuestiones.
Sea como sea, la semana que viene tendremos los ayuntamientos constituidos y les habrá llegado el momento de gobernar. Sería deseable que esos pactos para lograr alcalde se prolongaran en el tiempo y sirvan para dar estabilidad a los gobiernos y propicien políticas que beneficien claramente a los ciudadanos. En cualquier caso, todos, sean del color político que sean, merecen el máximo respeto y un tiempo de gracia para llegar a conseguir la velocidad de crucero necesaria.
En este contexto, merecen mención especial los consistorios de Madrid y Barcelona. No sólo por su dimensión de grandes ciudades, sino por el vuelco político que representan las futuras alcaldesas de las dos urbes más grandes del país, ambas de la izquierda alternativa.  
Probablemente ni Manuela Carmena, en Madrid, ni Ada Colau, en Barcelona, van a poder hacer la mitad de lo que desean, quizá ni eso,  pero el golpe de aire fresco que representan ya habrá valido la pena.
Es verdad que  Colau sólo le sacó a Xavier Trias  17.000 votos,  y, aritméticamente, pueda parecer una distancia muy corta, pero esos votos marcan una diferencia sideral entre los electores conformados con lo de siempre y los entusiasmados con lo que está por venir.
Seguro que los errores van a menudear en los próximos meses en los ayuntamientos de nueva hornada. De hecho, la futura alcaldesa de Barcelona ya ha cometido algún que otro desliz con declaraciones poco afortunadas, pero ya se sabe que en los tiempos nuevos suceden esas cosas. Démosles un tiempo para madurar, se lo merecen.
Bernardo Fernández

Publicado en ABC 10/06/15

28 de maig 2015

TIEMPO DE PACTOS

Los resultados de las elecciones municipales y autonómicas del pasado 24 de mayo, han certificado el acierto de aquellos estudios y sondeos que vaticinaban un mapa político mucho más fragmentado y con más actores de lo que hemos tenido hasta ahora. El bipartidismo perfecto atemperado por los partidos nacionalistas ha dado paso a un bipartidismo imperfecto donde los partidos emergentes serán imprescindibles para tejer nuevas mayorías parlamentarias, decidir alcaldes y configurar gobiernos.
El sistema político existente en España desde 1978 ha entrado en declive. A pesar de que PP y PSOE siguen siendo los dos partidos mayoritarios a mucha distancia del tercero (Ciudadanos en el ámbito municipal) se han dejado en el envite muchos millones de votos. En concreto el PP ha perdido casi dos millones y medio de votos con respecto a la municipales de 2011 y el PSOE 700.000.  En aquella ocasión, entre ambas formaciones se llevaron el 65% de los sufragios, ahora se han quedado en el 52%. Con la perdida de todas las mayorías absolutas de los populares y los escrutinios sobre la mesa, se confirma el giro a la izquierda en, prácticamente,  toda España. Además, la política de tierra quemada y  prepotencia puesta en práctica con excesiva frecuencia por los de Mariano Rajoy, hará que les sea harto difícil, ahora, encontrar con quien pactar.
Resulta muy significativo el sorpasso de la izquierda alternativa que ha logrado colocar en Barcelona a Ada Colau como futura alcaldesa de la ciudad, y a Manuela Carmena que, aunque con un concejal menos que Esperanza Aguirre, con toda probabilidad será la máxima regidora de Madrid, ya que no sería entendible un desacuerdo entre la fuerza que la ex jueza encabeza, Ahora Madrid,   y los socialistas madrileños. Además, es muy probable que esa sea la llave que desbloqueé la cuestión en Andalucía.
Por lo que respecta a UPyD, sencillamente han quedado borrados del mapa electoral. Es su desaparición, sin paliativos y sin aditivos. Ni siquiera podrán servir de bisagra para gobernar en algún sitio. La formación magenta se ve abocada a una crisis interna sin precedentes. Rosa Díez ya ha anunciado que no se presentará a la reelección. Por tanto, muy probablemente,  la formación tiene los días contados.
Asimismo, Izquierda Unida ha tenido unos resultados pésimos, reconocidos por sus dirigentes sin ambages. Es la primera víctima de Podemos, que prácticamente ha fagocitado al partido de Cayo Lara. Sin duda alguna IU, que en muchos territorios ha ido en coalición con otros partidos, debe abrir un debate sobre su futuro.
El tiempo de las especulaciones ha pasado, los resultados son los que son y ahora toca preparase para gobernar. Es tiempo de pactos. Aquellos que pidieron el voto a los ciudadanos ahora deben responder a la confianza que en ellos se depositó.  Deben intentar formar gobiernos y estar en ellos. No se trata de repartir sillas como torticeramente aducen algunos. Hay que hacer políticas que satisfagan las necesidades e intereses de la ciudadanía. No se trata de gobernar a cualquier precio, pero si asumir aquellas responsabilidades que los ciudadanos han otorgado.
Se abre la posibilidad de un tiempo nuevo. Los partidos están obligados a entenderse para sumar mayorías. Asimismo, esta diversidad debería servir para revitalizar instituciones que quizás se han oxidado por un exceso de uniformismo ideológico. Tampoco estaría de más un deshielo de  las relaciones entre CCAA de diverso color político y de éstas con el gobierno central.
Por su parte, la ciudadanía debe entender que aquellos a los que otorgó su confianza habrán de ser flexibles y estar dispuestos a hacer concesiones para llegar a acuerdos y lograr consensos. Los dogmatismos están de más.
En Cataluña las cosas no son muy diferentes, pero deberemos esperar un poco más, por lo menos hasta 27 de septiembre, a ver si Artur Mas convoca elecciones autonómicas, mal llamadas plebiscitarias.
Aquí CiU sigue siendo la fuerza más votada, pero ha perdido Barcelona, ha dejado de tener representación en Santa Coloma de Gramenet y Cornellá y ha bajado, también, en Hospitalet, Tarragona, Badalona, Martorell, Terrassa y en casi todas las poblaciones de más de 25.000 habitantes. En conjunto la federación nacionalista ha perdido más de 110.000, votos con respecto a los comicios de 2011.
Por su parte el PSC sigue sin ver el final del túnel y más alá del fiasco de Barcelona (se ha quedado con 4 concejales), pese a ser la segunda fuerza en Cataluña, empieza a sentir en el cogote el aliento de ERC que les sigue cada vez más cerca.
Estamos viviendo un tiempo político apasionante y se producirán situaciones que nos sorprenderán. Así por ejemplo, será interesante ver a quien coloca Colau al frente de la concejalía de la hacienda barcelonesa o que concejal asume el mando de la Guardia Urbana. Esos nombramientos nos darán alguna pista de por dónde irán las cosas en el próximo mandato municipal en Barcelona.
Es cuestión de observar con suma atención y, a ser posible, que no se nos escape  ni una. Esto no ha hecho más que empezar.

Bernardo Fernández

Publicado en Crónica Global 28/05/15

20 de maig 2015

ESPECTÁCULO ESPERPÉNTICO

Dicen que un buen político es aquel que se dedica a resolver los problemas de la gente y no a crearlos. Pues bien, a juzgar por lo que sucede en nuestro país, los buenos políticos son un bien escaso  por estas latitudes. Basta con prestar un poco de atención a la situación para comprobar la insensatez de muchos de nuestros dirigentes.
Tomemos como referencia algunas de las noticias que se han producido en los últimos días.
La semana pasada, el Ministro de Educación, José Ignacio Wert, comparó el estatus del castellano en las escuelas catalanas con “la situación del catalán en esas épocas que tanto les agrada recordar”, dijo, en clara alusión a la etapa franquista. Las declaraciones hechas, teóricamente, sin micrófono fueron realizadas en los pasillos del Congreso. Éstas se comentan por si solas y no precisan de ninguna explicación.
Pero es que al día siguiente,  La Junta electoral Central dictó una resolución por la que ordena retirar de “edificios públicos y locales electorales las esteladas”,  para preservar la neutralidad en campaña electoral. Lo razonable es que esas banderas no se hubieran puesto jamás en lugares que son de todos, mientras que esa enseña representa tan sólo a unos, pero ya que se ha hecho y la autoridad ordena retirarlas se hace y punto. Pues no, a los independentistas, con Artur  Mas a la cabeza, les faltó el tiempo para poner el grito en el cielo, hablar de recortes de libertades y no sé cuántas incongruencias más.  Y, por si no teníamos suficiente, el Consejero  de Interior, Ramón Espadaler, declara que no se “plantea”   quitar las susodichas banderas.
Por si todo eso fuera poco, a renglón seguido, el ministro del interior del gobierno central y el consejero del mismo ramo de la Generalitat se enfrascaron en un cruce de declaraciones con duros reproches por la irresponsabilidad en la investigación de unos presuntos yijhadistas  Según  Espadaler, un soplo de la Policía Nacional advirtió a esos individuos que estaban siendo controlados.
La respuesta del Ministro del Interior, Fernández Díaz, no se hozo esperar y tachó de “bajeza y ruindad” la acusación de la policía catalana.

Se supone que estos señores han sido elegidos para representarnos, velar por nuestros intereses y seguridad. Sin embargo, se pasan el día tirándose los platos por la cabeza y despotricando, dando, con su actitud, un espectáculo esperpéntico. Así nos luce el pelo

Bernardo Fernández

Publicado en ABC 20/05/15

ELECCIONES MUNICIPALES Y ALGO MAS

Dentro de pocos días se van a celebrar elecciones municipales en toda España y autonómicas en 13 comunidades. Los resultados se presentan más inciertos que nunca. Todo es posible. No obstante, según encuestas y sondeos el PP se puede llevar un varapalo de los que hacen época.
De hecho, el malestar de la ciudadanía con los políticos hace tiempo que habita entre nosotros. Ya en las elecciones al Parlamento Europeo, en mayo de 2014, se puso de manifiesto y en las elecciones andaluzas, de hace apenas 2 meses, el Partido Popular sufrió un gran batacazo, y el PSOE, pese a ganar se dejó 108.000 votos en el envite. Ahora, en estos próximos comicios, es muy posible que la ciudadanía introduzca en las urnas junto a la papeleta, su indignación.
El malestar social que se ha ido acumulando en los siete años que llevamos de crisis económica, así como el descrédito institucional, ganado a pulso por la clase dirigente a base de corruptelas y grandes escándalos financieros, como  pueden ser los casos Bárcenas, Pujol o  Rato -sólo por poner algunos ejemplos-, han generado una gran sacudida en la conciencia cívica de la gente. Una de las consecuencias más inmediatas es que, día de hoy, es una incógnita como va a responder, ante tantos y tan grandes desmanes, el cuerpo electoral en estos próximos comicios.
Parece lógico que el electorado castigue los repetidos incumplimientos del PP y su incapacidad manifiesta para sacar al país de la crisis. Además, los casos de corrupción que jalonan la trayectoria de los populares en las últimas décadas pueden ser determinantes para muchísimos ciudadanos a la hora de decidir su voto. También podría suceder que le 24M se vote en clave local y regional, pero eso es difícil porque buena parte de la corrupción institucionalizada está estrechamente ligada al poder municipal y al autonómico. Por tanto, cualquier cosa es posible.
En este contexto, el PP va a necesitar de apoyos para mantener muchos de sus feudos tradicionales, como pueden ser Madrid o Valencia. Por su parte, el PSOE, aunque parece que remonta, no lo hace con la fuerza suficiente para suplir a los populares. En estas circunstancias,  veremos que confianza otorgan los electores a las fuerzas emergentes, Podemos y Ciudadanos. Gente con muchas ganas y algunos con un brillante expediente académico, pero  que carecen de la más mínima experiencia tanto en la gestión de los Ayuntamientos como en el gobierno de las comunidades autónomas.      
En el escenario catalán, a todas estas cuestiones generales, hay que añadir las peculiaridades del movimiento independentista, que guste o no, incidirán  en los resultados del 24M. Los secesionistas, capitaneados por Artur Mas, necesitan, para reorganizar sus tropas, un tanto dispersas,  convertir estos comicios en una primera vuelta de unas hipotéticas elecciones autonómicas que se han anunciado para el 27 de septiembre –plebiscitarias, dicen los soberanistas que serán-.
De todos modos, para quien las cosas a priori pintan bien es para ERC, en la situación que estamos viviendo es más que probable una fuerte expansión de los republicanos. Si eso sucede será, fundamentalmente, acosta de CiU y eso será fatal para los nacionalistas que no tienen una alegría electoral desde hace mucho tiempo. Además, con el affaire  Pujol cargando el ambiente precisan del bálsamo que son las victorias electorales para recobrar, aunque sólo sea un poco, la autoestima.
Por su parte, el PSC necesita mantener el máximo de alcaldías y  resultados dignos, allí donde sea oposición, para empezar a pensar en serio en la recuperación. Por lo que respecta a PP, fuerza casi testimonial en el municipalismo catalán, está viendo peligrar sus dos feudos emblemáticos: Badalona y Castelldefels.  Ciutadans prácticamente debuta en el campo municipal y a poco bien que les vaya lo venderán como un éxito. No obstante, con toda seguridad, en Cataluña no serán decisivos.
El quid de la cuestión está en Barcelona, donde Ada Colau, otrora Abeja Malla, está perdiendo fuelle a pasos agigantados y el resto de candidatos no acaban de dar el salto definitivo. A ver si va a resultar que se está gestando la sociovergencia y nosotros sin enterarnos. Aunque lo más probable es que para gobernar la capital haga falta un ménage à trois. 
Sea como sea, lo que parece bastante evidente es que el 24M a las 8 de la tarde, el bipartidismo apuntalado por los partidos nacionalistas empezará a ser historia. Entonces, entraremos en una nueva etapa (no sé si época), en la que primara un bipartidismo imperfecto, donde la negociación y el pacto serán imprescindibles si no queremos echar el carro por le pedregal. Ahí Podemos y Ciutadans serán indispensables para configurar mayorías y formar gobiernos. Veremos si se conforman con ser bisagras o querrán una parte más grande del pastel. Por eso, en esta ocasión, aunque las elecciones son municipales, se decide algo más. Yo pienso que mucho más. 

Bernardo Fernández

Publicado en Crónica Global 15/05/15

DECLIVE DEL NACIOANLISMO BURGUÉS CATALÁN

Cuando, en 2016, Artur Mas dio un paso al lado, para que Carles Puigdemont fuese president de la Generalitat, se rompió un matrimonio de con...