07 d’octubre 2026

UN ÁTOMO DEL BARRIO CHINO

Tengo sobre la mesa un nuevo libro del polifacético Joan Ferran que lleva por título: “Un átomo del barrio chino (años de plomo y Cola Cao)”. Un trabajo que editado por Círculo Rojo, en lo que a impresión se refiere, por la calidad de papel, encuadernación, tipo de letra, etcétera resulta una edición muy digna, algo que, en los tiempos que corren, no suele ser muy habitual.

Para el exdiputado del Parlament, el Bar Bodega Berenguer de la calle Berenguer el Viejo, 6, conocido como BBB, que regentaba su familia es el punto de partida y, a la vez, de referencia. Desde allí, aquel niño travieso y dicharachero comprende, muy pronto, que la vida no es de color de rosa e intuye lo duro que es vivir y que hay que sudar la camiseta para comer cada día y veces, ni así. 

Con cerca de una veintena de libros publicados, Joan Ferran ha puesto a funcionar su pluma hábil y experta para perfilar un buen puñado de personajes que tenían su epicentro en el BBB. De forma paralela, nos va dejando retazos de su infancia, mientras que dibuja el entorno social y humano de lo que fue la Barcelona de la posguerra y, más tarde, del desarrollismo. 

A partir de su trinchera (como diría ahora algún político al uso), que es el Bar Berenguer, Ferran nos relata la vida y milagro de los clientes más habituales del negocio familiar.  Por la pasarela de los recuerdos de la infancia y primera adolescencia del ex político desfila la fauna más frecuente de una ciudad de vocación cosmopolita, portuaria por ubicación geográfica y canalla por tradición histórica, repleta de miseria social y hambre física por haber salido de una guerra incivil y vivir bajo una dictadura de corte fascista bendecida por la Iglesia católica.

La fotografía que Joan nos hace en su relato de lo que fue el barrio es muy fidedigna, pero sin dramatizar. De hecho, es la consecuencia de una mezcla de orígenes muy diversos que generó una cultura de gente hacinada que luchaba por sobrevivir. No podía aspirar a mucho más.

En esa fauna hay individuos de todos los pelajes: macarras, prostitutas, proxenetas, delincuentes de poca monta, vividores y un largo etcétera que conviven, en razonable buena armonía, con honradísimas amas de casa y esforzados cabezas de familia que buscan un poco de estabilidad y holgura económica para vivir con un mínimo de decencia y dignidad.

A mi modo de ver, una de las muchas virtudes literarias de Ferran es su capacidad para contextualizar sus narraciones. Es decir, no solo ofrece al lector el perfil síquico y/o físico de un personaje o una determinada escena; también argumenta de manera natural el contexto en el que un individuo se desenvuelve o se produce una situación en concreto y eso es una gran ayuda para entender el proceder de alguien y el porqué de muchas cosas.

Joan Ferran concluye su narración con un recorrido por la calle Berenguer El Viejo, hoy Berenguer El Vell como él muy bien explica. Nos hace una descripción detallada de lo que ha encontrado ahora, allí donde años atrás su familia y él mismo tuvieron casa y negocio, pero también algo más: un hogar, algo no demasiado frecuente en aquel Barrio Chino. Ese capítulo del libro que Ferran titula “¿Está bien muerto?” Está preñado de nostalgia sin amargura ni melancolía porque ya nada es igual y nada es lo que era. Dónde habían fábricas y talleres ahora hay un edificio de la Seguridad Social y donde estaba el cabaret La Criolla levantaron un bloque de pisos. “En la esquina del Paralelo aún queda un trozo de acera, con el mismo granito”, señala el exdiputado, Y allí fue donde su amigo Ramonet le partió el tabique nasal de un sopapo, como ya nos había explicado Ferran en páginas anteriores.

Hoy el distrito de Ciutat Vella no tiene nada que ver con aquel Barrio Chino. Es evidente que todo aquello ha mejorado con el esponjamiento impulsado por el Ayuntamiento y los planes urbanísticos han hecho posible que se abrieran nuevas calles y plazas. Eso sí, a cambio de hacer desaparecer otras y con ellas la vida que se tejía en aquellos lugares. La evolución acostumbra a ser imparable y lo que viene, a menudo, es mejor que lo que había. Ahora bien, casi nunca, “es oro todo lo que reluce”, como dice el aforismo y en Ciutat Vella hay miseria, menudeo y narcopisos. La diferencia con el Barrio Chino de hace sesenta, setenta años o más es que la sociedad de entonces no tenía conciencia y, quizás, tampoco medios para solventar aquello. Sin embargo, es inaudito que la sociedad del siglo XXI, tan puritana, aséptica y opulenta como es, permita que en Barcelona haya gente pasando gana sin expectativas de un futuro mejor y que individuos se queden colgados de una jeringuilla.

Pues bien, todo eso y mucho más lo podemos encontrar muy bien explicado en “Un último átomo del barrio chino (años de plomo y Cola Cao)”. En definitiva, un libro que vale mucho la pena.

 

 

 

Bernardo Fernández

Publicado en Catalunya Press 05/10/2026

 

UN ÁTOMO DEL BARRIO CHINO

Tengo sobre la mesa un nuevo libro del polifacético Joan Ferran que lleva por título: “Un átomo del barrio chino (años de plomo y Cola Cao)”...