25 de març 2026

PRESUPUESTOS EN STAND BY

No ha podido ser. El Govern de la Generalitat ha tenido que echar el freno de mano y retirar los Presupuestos para 2026, que se hubiesen tenido que empezar a debatir el pasado viernes en el Parlament. De esa forma, el Consell Executiu evita un serio revolcón y, de paso, elude convocar elecciones.  

ERC se ha mantenido firme en sus planteamientos maximalistas y no ha cedido un ápice; los republicanos han hecho de la cesión de la recaudación del IRPF bandera. En algún momento, pareció que la crisis de Rodalies podía abrir una ventana de oportunidad para que republicanos y socialistas salieran del callejón, en apariencia sin salida, en que se habían metido. La solución pasaba por la creación de un consorcio que ejecutase e hiciera seguimiento de las infraestructuras; esa hubiera podido ser, al menos, una salida temporal.

Para los republicanos es condición sine qua non que la Agencia Tributaria Catalana recaude de forma íntegra el IRPF que se genera en la comunidad y ahí el Gobierno central se muestra reticente. Como mínimo hasta después de las elecciones autonómicas en Andalucía que según parece serán en el mes de junio.  

Ante esta situación, los de Oriol Junqueras han preferido aplazar el debate y la hipotética aprobación de las cuentas para el final del presente periodo de sesiones parlamentarias. En ERC piensan que la ministra María Jesús Montero es el tapón que impide que avancen las negociaciones sobre el IRPF. Por eso esperan que con la convocatoria de las elecciones andaluzas la ministra deje el Gobierno porque es la candidata del PSOE a la Junta.

De todas maneras, si hemos de dar credibilidad a las declaraciones de Junqueras, tras la retirada de las cuentas por parte del Govern, resulta que ahora el problema no es la cesión del IRPF, sino que los presupuestos, según el líder republicano, no son "suficientemente buenos". "Lo queremos todo", dijo, pero parece que han cambiado prioridades. Es más, Junqueras se ha felicitado por haber forzado al Govern a reordenar su agenda, recordando que "es la primera vez en la historia del país" en que se retiran unos presupuestos antes de votarse, tampoco hizo referencia a posibles "incumplimientos de los acuerdos de investidura", que en las semanas anteriores había sido su principal argumento para amenazar con tumbar las cuentas en el Parlament.

En definitiva, una actitud un tanto extraña que invita a pensar en la eventualidad de que Oriol Junqueras se haya visto forzado a jugar el papel de oposición y no de socio del Govern por la delicada situación interna de su partido. Es un secreto a voces que el último congreso de ERC se cerró en falso y la disidencia interna le está marcando muy de cerca, obligando a la dirección a realizar cabriolas para no enconar los ánimos más de lo que ya lo están y, en ese contexto, Junqueras tiene que marcar perfil para que sus adversarios domésticos no le pongan contra las cuerdas.

Aunque, quizás, la clave de este desvarío esté en unas declaraciones que hizo el portavoz de los republicanos en el Parlament, Josep María Jové que dijo: “queremos unos presupuestos para seguir avanzando en soberanía”; o sea, para ellos la soberanía pasa por la recaudación del IRPF por parte de la Generalitat, mientras que la sanidad, la educación o las infraestructuras, es decir, mejorar la vida cotidiana de los ciudadanos, que es de lo que han de ir unos presupuestos autonómicos, les importa un pito. Una vez más los republicanos confunden el culo con las témporas que diría Don Camilo, si estuviera entre nosotros.

A veces ocurre que los árboles no nos dejan ver el bosque y eso es, en mi opinión, lo que le está sucediendo a ERC. Obsesionados por lograr la cesión de la competencia recaudatoria, han perdido de vista la Cataluña actual.  Hay que tener en cuenta que la Generalitat funciona con los presupuestos prorrogados de 2023, y sin presupuestos o, en su defecto, un suplemento de crédito, a partir del mes de abril podría haber problemas de tesorería. Las nóminas y el pago de la deuda no peligran, pero serían muchos los asuntos que quedarían aparcados.

Por el contrario, los presupuestos contemplan un aumento del gasto de unos 9.126 millones de euros, mientras que el presupuesto total ronda los 50.000 millones y si se incluye el sector público se alcanzarán los 65.000 millones. Pero si finalmente no se aprueban las cuentas se perderán 1.500 millones de euros.

Para evitar males mayores, el Govern aprobó el pasado jueves un suplemento de crédito de casi 6.000 millones de euros; con esos recursos se garantiza el pago de las nóminas y las subidas salariales acordadas con profesores y mossos. En cambio, no se podrán poner en marcha proyectos como la segunda fase del Pla de Barris o el incremento de la plantilla de la Agenta Tributaria Catalana.

En las últimas horas, Junqueras se ha descolgado pidiendo nuevos traspasos de competencias a cambio de desvincular la recaudación del IRPF de los presupuestos. No obstante, la consellera, Alicia Romero, ha enviado un claro aviso a navegantes al decir que: “espera que ERC plantee cosas que estén al alcance del Govern de la Generalitat y bajo sus competencias", a los buenos entendedores con pocas palabras les basta.

Una vez más, en Esquerra se ha impuesto la pulsión soberanista a su supuesto progresismo. Estamos ante una crisis que, según todos los indicios, a los protagonistas no les interesa que vaya mucho más allá y, aunque de momento, los presupuestos van a quedar en stand by; es bastante probable que lleguemos a la canícula con los las cuentas aprobadas. De ser así, todo habrá quedado en una tormenta de verano o si lo prefieren de primavera.

 

 

Bernardo Fernández

Publicado en Catalunya Press 23/03/2026

 

PRESUPUESTOS EN STAND BY

No ha podido ser. El Govern de la Generalitat ha tenido que echar el freno de mano y retirar los Presupuestos para 2026, que se hubiesen ten...