Al final va a resultar
que todo esto del procés, la barbaridad jurídico-política perpetrada en el
Parlament, los días 6 y 7 de septiembre pasado, cargándose la Constitución y el
Estatuto, el referéndum del 1 de octubre, la proclamación de la república y
unas cuantas mandangas más, han sido un invento de la prensa canallesca que, a
falta de materia prima para llenar portadas, tertulias y debates, puso en
marcha una historia fantástica y de terror para hacer caja.
Al menos, eso es lo que
se desprende de las declaraciones que han hecho ante la justicia, la casi
treintena de políticos y líderes sociales que han sido llamados a declarar.
Así, por ejemplo, Jordi
Cuixart, el activista social a sueldo (cuando era presidente de Omnium cobraba
130.000 euros anuales), declaró ante el juez Pablo Llarena que un referéndum
legal en Cataluña sería imposible sin el beneplácito del Estado. De forma
parecida se expresó, en su declaración, Joaquim Forn que el 1 de octubre era el
máximo responsable de la Mossos d’Esquadra. Oriol Junqueras además aludió a su
condición de creyente para repudiar la violencia. Lástima que vivimos en un
Estado aconfesional y que, en cualquier caso, las creencias religiosas
pertenecen única y exclusivamente al ámbito privado de las personas.
Quien más, quien menos
recuerda que el exjuez y exsenador Santiago Vidal, se paseó por Cataluña
diciendo a los que le quisieran oír que se habían cometido irregularidades para
diseñar un Estado independiente. Una de esas irregularidades era la obtención,
de manera fraudulenta, de los datos fiscales de la ciudadanía, pero que era
inevitable para “burlar al Gobierno central y a la justicia para lograr la
independencia”. Sin embargo, cuando días
atrás fue a declarar como investigado al juzgado número 13 de Barcelona, afirmó
que “los datos que daba no eran reales” eran simples “planteamientos de
trabajo”, “hipótesis”. En definitiva, que sus palabras “no se correspondían con
la realidad”.
En la misma línea se
han expresado ante los tribunales Marta Rovira de ERC o Marta Pasca del PDeCat.
Tampoco se ha apartado del guion Neus Lloveras hasta hace bien poco presidenta
de la AMI, que en poco tiempo ha pasado de equiparar la España actual con la de
la época franquista, para, acto seguido, ir a los tribunales a explicar como es
y cómo funciona el mundo municipal; según dijo al salir de los juzgados. Ver y
oír para creer.
Es verdad que en
términos jurídicos se permite la mentira como arma de autodefensa. Ahora bien,
en política eso, cuando menos, es reprobable. Y mucho más todos estos
personajes que sabían de antemano las líneas rojas que estaban traspasando.
De todos modos, en toda
esta historia de política de enredo y lío en que nos han metido, sin pedirnos
opinión o, peor, en contra de nuestra voluntad, hay tres personajes que, en
estos momentos, merecen una atención especial. Me estoy refiriendo a la cupera
Mireia Bolla, con la que por razones más que obvias no iría ni a la puerta de
la calle. Pero esa mujer ha tenido la dignidad y la decencia política de decir
al juez Llarena que la declaración de la república fue perfectamente válida y
que lo que hay que hacer, ahora, es implementarla. Pues muy bien, con dos…
Piensa y actúa de una determinada manera, no se esconde y eso merece, cuando
menos respeto.
La cruz de la misma
moneda es su compañera de partido Anna Gabriel se ha largado a Suiza para no
presentarse ante el juez. Eso sí, se ha hecho un new look, por si ha de pedir
asilo político, no vaya a ser que con las pintas que llevaba se lo denieguen.
Su actitud cobarde y mezquina se comenta sola y no merece la pena que perdamos
más el tiempo con personajes de esa catadura moral.
Ahora bien, quien
merece un tratamiento especial es Artur Mas. Él que fue quien empezó todo este
jaleo, después de declarar ante el juez como el resto de colegas que nada era
lo que parecía, se descuelga en una entrevista radiofónica diciendo que el 27 O
fue un engaño y que la declaración de la república una cosa simbólica.
¿Qué
podemos esperar de unos políticos que no son capaces de mantener en un juzgado
aquello que dijeron en público?
En
mi opinión, nada.
Bernardo Fernández
Publicado en El Catalán 19/03/18
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